Crisis en Ceuta
El Ingesa rebaja la presión de Urgencias mientras los médicos denuncian una realidad de saturación
Las cifras oficiales sitúan en 170 las atenciones diarias, pero los datos registrados en el propio sistema sanitario elevan la media a 310 desde el 30 de julio: un 85% más de actividad asistencial
La realidad que viven a diario los profesionales sanitarios en el Hospital Universitario de Ceuta no parece encajar con las cifras que el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) está trasladando públicamente sobre la presión asistencial soportada por las Urgencias desde la entrada masiva registrada entre el 30 y el 31 de julio.
Según datos contrastados en los registros asistenciales del propio hospital, desde las 00.00 horas del 30 de julio hasta el 13 de agosto se han atendido 4.642 urgencias, lo que supone una media aproximada de 310 asistencias diarias. Una cifra muy alejada de los 170 pacientes diarios que viene manejando la dirección del Ingesa en Ceuta y que también ha sido trasladada por el Ministerio de Sanidad.
La diferencia, desde luego, no es menor. Entre ambas cifras existe un incremento de aproximadamente el 85% en la actividad diaria, una magnitud que, según los profesionales consultados, refleja mucho mejor la presión que está soportando el sistema sanitario desde el comienzo de la crisis.
Los médicos, enfermeros, auxiliares y celadores que han trasladado su preocupación a este medio, manteniendo su anonimato, cuestionan que la situación pueda presentarse como una evolución asistencial dentro de parámetros normales. Hablan de jornadas especialmente complejas, sobrecarga de trabajo y, sobre todo, de una falta de respuesta operativa ante una situación extraordinaria que se prolonga ya durante más de dos semanas.
Un protocolo de catástrofes que no se activó
Uno de los elementos que más desconcierta a los profesionales es que el propio Ingesa dispone de un Plan de actuación ante catástrofes externas, elaborado para el Hospital Universitario de Ceuta y disponible en la documentación pública del organismo, que contempla escenarios de emergencia sanitaria y situaciones de llegada masiva y descontrolada de personas.
Sin embargo, según los testimonios recabados, ese protocolo no fue activado durante las jornadas críticas del 30 y 31 de julio, cuando el sistema tuvo que hacer frente a una llegada extraordinaria de pacientes en unos momentos que se vivían de absoluta excepcionalidad y con los factores que indicaban la activacion del Plan.
Los profesionales aseguran que fue el esfuerzo extraordinario de los trabajadores, tanto sanitarios como no sanitarios, el que permitió absorber aquella primera oleada y evitar que el colapso fuese todavía mayor. Relatan episodios que, a su juicio, evidenciaron carencias en la coordinación y en el mando operativo precisamente cuando más necesaria era una estructura de emergencia perfectamente definida. Todo salió "porque el esfuerzo fue absoluatmente denodado de los profesionales".
Si embargo, la situación asistencial no terminó con aquellas primeras horas. La presión sobre las Urgencias se ha mantenido durante los días posteriores, coincidiendo con la permanencia en Ceuta de miles de personas que han requerido atención sanitaria por distintas circunstancias.
"No sabemos de dónde salen los 170 diarios"
Los profesionales consultados no ocultan su desconcierto ante la diferencia entre los registros internos y las cifras difundidas oficialmente. Algunos incluso consideran prematuro hablar directamente de un supuesto maquillaje estadístico, pero no lo descartan. "¿En qué punto del sistema se está produciendo la diferencia?"
Los médicos no descartan que los datos puedan estar siendo interpretados de manera diferente en Ceuta y en los servicios centrales del Ingesa en Madrid. Tampoco saben si las cifras que llegan al Ministerio de Sanidad proceden de una explotación distinta de los registros asistenciales o si existe algún criterio de contabilización que explique semejante distancia.
Lo que sí consideran difícil de explicar es que una actividad registrada de 4.642 urgencias en quince días pueda traducirse públicamente en una media de 170 atenciones diarias cuando la media resultante de los datos asistenciales supera las 300.
Para los trabajadores, más allá de la discusión estadística, el problema fundamental es que las cifras oficiales no reflejan la presión que soportan quienes están en primera línea, allí, en las Urgencias.
El problema no es solo estadístico
La preocupación del personal sanitario va más allá del número de pacientes atendidos. Los profesionales reclaman que el Ministerio de Sanidad, responsable de la gestión sanitaria en Ceuta, adopte medidas extraordinarias acordes con una situación que califican de excepcional.
La sobrecarga repercute, según explican, en la capacidad de atención ordinaria a los ciudadanos y en las condiciones en las que médicos, enfermeros, auxiliares y celadores deben desarrollar su trabajo.
En tanto que desde Madrid se trasladan mensajes que apuntan a una cierta capacidad de respuesta y normalidad del sistema, en las Urgencias del Hospital Universitario la percepción de quienes trabajan allí es absolutamente diferente.
El contraste entre ambas realidades genera no poca frustración entre los profesionales, que reclaman una dirección operativa más clara, refuerzos suficientes y una respuesta sanitaria diseñada específicamente para una crisis que no se corresponde con una jornada asistencial ordinaria.
A ver si la ministra pudiera contestar dentro de ser la máxima responsable de la gestion sanitaria en Ceuta si ¿se activaron todos los mecanismos previstos por el propio sistema sanitario y si el Gobierno de España está dimensionando la respuesta en función de la realidad que muestran los datos asistenciales y no de unas cifras que los profesionales consideran insuficientes para explicar lo que está sucediendo dentro del hospital".

La realidad que viven a diario los profesionales sanitarios en el Hospital Universitario de Ceuta no parece encajar con las cifras que el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) está trasladando públicamente sobre la presión asistencial soportada por las Urgencias desde la entrada masiva registrada entre el 30 y el 31 de julio.
Según datos contrastados en los registros asistenciales del propio hospital, desde las 00.00 horas del 30 de julio hasta el 13 de agosto se han atendido 4.642 urgencias, lo que supone una media aproximada de 310 asistencias diarias. Una cifra muy alejada de los 170 pacientes diarios que viene manejando la dirección del Ingesa en Ceuta y que también ha sido trasladada por el Ministerio de Sanidad.
La diferencia, desde luego, no es menor. Entre ambas cifras existe un incremento de aproximadamente el 85% en la actividad diaria, una magnitud que, según los profesionales consultados, refleja mucho mejor la presión que está soportando el sistema sanitario desde el comienzo de la crisis.
Los médicos, enfermeros, auxiliares y celadores que han trasladado su preocupación a este medio, manteniendo su anonimato, cuestionan que la situación pueda presentarse como una evolución asistencial dentro de parámetros normales. Hablan de jornadas especialmente complejas, sobrecarga de trabajo y, sobre todo, de una falta de respuesta operativa ante una situación extraordinaria que se prolonga ya durante más de dos semanas.
Un protocolo de catástrofes que no se activó
Uno de los elementos que más desconcierta a los profesionales es que el propio Ingesa dispone de un Plan de actuación ante catástrofes externas, elaborado para el Hospital Universitario de Ceuta y disponible en la documentación pública del organismo, que contempla escenarios de emergencia sanitaria y situaciones de llegada masiva y descontrolada de personas.
Sin embargo, según los testimonios recabados, ese protocolo no fue activado durante las jornadas críticas del 30 y 31 de julio, cuando el sistema tuvo que hacer frente a una llegada extraordinaria de pacientes en unos momentos que se vivían de absoluta excepcionalidad y con los factores que indicaban la activacion del Plan.
Los profesionales aseguran que fue el esfuerzo extraordinario de los trabajadores, tanto sanitarios como no sanitarios, el que permitió absorber aquella primera oleada y evitar que el colapso fuese todavía mayor. Relatan episodios que, a su juicio, evidenciaron carencias en la coordinación y en el mando operativo precisamente cuando más necesaria era una estructura de emergencia perfectamente definida. Todo salió "porque el esfuerzo fue absoluatmente denodado de los profesionales".
Si embargo, la situación asistencial no terminó con aquellas primeras horas. La presión sobre las Urgencias se ha mantenido durante los días posteriores, coincidiendo con la permanencia en Ceuta de miles de personas que han requerido atención sanitaria por distintas circunstancias.
"No sabemos de dónde salen los 170 diarios"
Los profesionales consultados no ocultan su desconcierto ante la diferencia entre los registros internos y las cifras difundidas oficialmente. Algunos incluso consideran prematuro hablar directamente de un supuesto maquillaje estadístico, pero no lo descartan. "¿En qué punto del sistema se está produciendo la diferencia?"
Los médicos no descartan que los datos puedan estar siendo interpretados de manera diferente en Ceuta y en los servicios centrales del Ingesa en Madrid. Tampoco saben si las cifras que llegan al Ministerio de Sanidad proceden de una explotación distinta de los registros asistenciales o si existe algún criterio de contabilización que explique semejante distancia.
Lo que sí consideran difícil de explicar es que una actividad registrada de 4.642 urgencias en quince días pueda traducirse públicamente en una media de 170 atenciones diarias cuando la media resultante de los datos asistenciales supera las 300.
Para los trabajadores, más allá de la discusión estadística, el problema fundamental es que las cifras oficiales no reflejan la presión que soportan quienes están en primera línea, allí, en las Urgencias.
El problema no es solo estadístico
La preocupación del personal sanitario va más allá del número de pacientes atendidos. Los profesionales reclaman que el Ministerio de Sanidad, responsable de la gestión sanitaria en Ceuta, adopte medidas extraordinarias acordes con una situación que califican de excepcional.
La sobrecarga repercute, según explican, en la capacidad de atención ordinaria a los ciudadanos y en las condiciones en las que médicos, enfermeros, auxiliares y celadores deben desarrollar su trabajo.
En tanto que desde Madrid se trasladan mensajes que apuntan a una cierta capacidad de respuesta y normalidad del sistema, en las Urgencias del Hospital Universitario la percepción de quienes trabajan allí es absolutamente diferente.
El contraste entre ambas realidades genera no poca frustración entre los profesionales, que reclaman una dirección operativa más clara, refuerzos suficientes y una respuesta sanitaria diseñada específicamente para una crisis que no se corresponde con una jornada asistencial ordinaria.
A ver si la ministra pudiera contestar dentro de ser la máxima responsable de la gestion sanitaria en Ceuta si ¿se activaron todos los mecanismos previstos por el propio sistema sanitario y si el Gobierno de España está dimensionando la respuesta en función de la realidad que muestran los datos asistenciales y no de unas cifras que los profesionales consideran insuficientes para explicar lo que está sucediendo dentro del hospital".




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