Una convención decepcionante
Tenía el PP una oportunidad única para recuperar los años, y los votos, perdidos con el “Marianismo”. La convención popular del pasado fin de semana ha dejado escapar la ocasión para el rearme ideológico y dejar atrás los complejos y disfraces de “progres”.
Si verdaderamente Pablo Casado quería desembarazarse de todo el lastre que suponía la indefinición, o más bien la adopción, de posturas globalizadoras que bien podrían ser del PSOE, ha tirado la ocasión por la ventana.
Pero la verdad es que hace tiempo que nada esperaba de él. Es muy definitorio que Maroto sea el número tres del partido, o que Alfonso Alonso siga siendo escuchado en el partido, o que Feijóo que va de fulgurante estrella, olvidando sus relaciones, fotografías incluidas, con narcotraficantes, quiera dar lecciones de democracia.
El PP no se ha comprometido con nada en la convención. Sigue las mismas formas y líneas que Mariano Rajoy. No se ha comprometido a derogar ni la Ley de Igualdad ni la Ley de Violencia de Género, ni tan siquiera a reconstruirlas de acorde al sentido común.
Javier Maroto, famoso por el fiestón que se corrió en Estocolmo cuando se encontraba por el festival de Eurovisión y se enteró de la condena por el 'caso San Antonio', siguió disfrutando durante tres días de todos los actos del Festival. Hay que recordar que en esa sentencia le condenaban a él, a Alfonso Alonso y a 8 concejales del PP al pago de 393.892 euros por el perjuicio ocasionado a las arcas de la capital alavesa. Pues bien, este supuesto adalid de la integridad, defiende que existe la “violencia de género” y por tanto las leyes deben cargarse el principio de igualdad ante la ley y la presunción de inocencia de los hombres. Miedo me da que una persona así llegue a tener poder en el Gobierno.
El PP ha perdido la oportunidad de derogar o modificar las leyes mordazas de la LGTBI (algunas de ellas aprobadas con los votos del PP, e incluso promovidas por el PP). Es decir, el PP se muestra contrario a la libertad de pensamiento y opinión, favorable a cercenar la libertad de expresión y promueve el adoctrinamiento de los niños y la reeducación de la sociedad bajo penas de multas.
Hay que recordar que el PP pudo derogar la ley del aborto y no lo hizo. Ahora tampoco se ha comprometido a hacerlo. Es más, han jugado públicamente a despistar con ello, cuando la realidad es que no piensan hacerlo, y los sectores que son favorables a mantener esa ley son escuchados muy bien y fuertes dentro del PP. Celia Villalobos que llegó a indicarme la salida del PP diciendo: “los que no estén de acuerdo con la ley del aborto, no deberían estar en el PP”. Al final, acabé haciéndole caso.
A la convención le ha faltado compromiso concreto de derogación de las leyes liberticidas e ideológicas de la izquierda. Parecen no haberse dado cuenta que el electorado que tenía, que se tapaba la nariz para votarles, va a dejar de hacerlo porque ahora existe VOX que ha resultado mucho más útil a la hora de defender los intereses del centro derecha
Parece que Pablo Casado ilusionó al principio, que iba a dar la batalla ideológica a la izquierda, pero que muchos de los capitostes actuales del PP (rajoyistas, sorayistas y progres de todos los colores) no le han dejado. Y para muestra, un botón: El Mundo informaba de que Feijóo (con todo su poder regional en Galicia y más allá) le “convenció” a Casado para que en la Convención no se aterrizara en ningún asunto conflictivo (aborto, violencia de género, leyes LGTBI)... Y en efecto no se aterrizó.
Tenía el PP una oportunidad única para recuperar los años, y los votos, perdidos con el “Marianismo”. La convención popular del pasado fin de semana ha dejado escapar la ocasión para el rearme ideológico y dejar atrás los complejos y disfraces de “progres”.
Si verdaderamente Pablo Casado quería desembarazarse de todo el lastre que suponía la indefinición, o más bien la adopción, de posturas globalizadoras que bien podrían ser del PSOE, ha tirado la ocasión por la ventana.
Pero la verdad es que hace tiempo que nada esperaba de él. Es muy definitorio que Maroto sea el número tres del partido, o que Alfonso Alonso siga siendo escuchado en el partido, o que Feijóo que va de fulgurante estrella, olvidando sus relaciones, fotografías incluidas, con narcotraficantes, quiera dar lecciones de democracia.
El PP no se ha comprometido con nada en la convención. Sigue las mismas formas y líneas que Mariano Rajoy. No se ha comprometido a derogar ni la Ley de Igualdad ni la Ley de Violencia de Género, ni tan siquiera a reconstruirlas de acorde al sentido común.
Javier Maroto, famoso por el fiestón que se corrió en Estocolmo cuando se encontraba por el festival de Eurovisión y se enteró de la condena por el 'caso San Antonio', siguió disfrutando durante tres días de todos los actos del Festival. Hay que recordar que en esa sentencia le condenaban a él, a Alfonso Alonso y a 8 concejales del PP al pago de 393.892 euros por el perjuicio ocasionado a las arcas de la capital alavesa. Pues bien, este supuesto adalid de la integridad, defiende que existe la “violencia de género” y por tanto las leyes deben cargarse el principio de igualdad ante la ley y la presunción de inocencia de los hombres. Miedo me da que una persona así llegue a tener poder en el Gobierno.
El PP ha perdido la oportunidad de derogar o modificar las leyes mordazas de la LGTBI (algunas de ellas aprobadas con los votos del PP, e incluso promovidas por el PP). Es decir, el PP se muestra contrario a la libertad de pensamiento y opinión, favorable a cercenar la libertad de expresión y promueve el adoctrinamiento de los niños y la reeducación de la sociedad bajo penas de multas.
Hay que recordar que el PP pudo derogar la ley del aborto y no lo hizo. Ahora tampoco se ha comprometido a hacerlo. Es más, han jugado públicamente a despistar con ello, cuando la realidad es que no piensan hacerlo, y los sectores que son favorables a mantener esa ley son escuchados muy bien y fuertes dentro del PP. Celia Villalobos que llegó a indicarme la salida del PP diciendo: “los que no estén de acuerdo con la ley del aborto, no deberían estar en el PP”. Al final, acabé haciéndole caso.
A la convención le ha faltado compromiso concreto de derogación de las leyes liberticidas e ideológicas de la izquierda. Parecen no haberse dado cuenta que el electorado que tenía, que se tapaba la nariz para votarles, va a dejar de hacerlo porque ahora existe VOX que ha resultado mucho más útil a la hora de defender los intereses del centro derecha
Parece que Pablo Casado ilusionó al principio, que iba a dar la batalla ideológica a la izquierda, pero que muchos de los capitostes actuales del PP (rajoyistas, sorayistas y progres de todos los colores) no le han dejado. Y para muestra, un botón: El Mundo informaba de que Feijóo (con todo su poder regional en Galicia y más allá) le “convenció” a Casado para que en la Convención no se aterrizara en ningún asunto conflictivo (aborto, violencia de género, leyes LGTBI)... Y en efecto no se aterrizó.
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