Esperpento
Entre las definiciones de lo que significa “esperpento” se encuentra siempre la palabra “grotesco”, es decir: “ridículo, extravagante, o absurdo”. Valle-Inclán lo definía como “la deformación de la realidad” cuando se expone a un espejo cóncavo o convexo.
Bueno, pues eso es lo que me ha parecido a mí toda la cadena de explicaciones contradictorias sobre el incidente de la Ministra de Asuntos Exteriores de la República Bolivariana que no pisó territorio español a pesar de que parece que estuvo en la Terminal del Aeropuerto y cambió de avión. Esto evidentemente pudo producirse porque si comparte profesión original con su colega “Chayo” Ortega, la bruja nicaragüense que ejerce de Vicepresidenta de su país, todos sabemos que las brujas vuelan. Y nuestro Ministro Abalos pudo presenciar tal prodigio con la boca cerrada, toda vez que sabemos que hablar, no pudo hablar y ahora tenemos la explicación. Confieso que yo también me habría quedado mudo de asombro al ver tamaño prodigio.
Bueno, que tampoco es tan raro. Al Presidente caducado de Venezuela le hablaba el mismísimo Chavez, reencarnado en pajarito. (Posiblemente ese pajarito locuaz y delator que le contaba a mi abuela todas las trastadas que yo había hecho). En la mágica y bolivariana república de Venezuela puede pasar cualquier cosa. Por ejemplo, que siendo uno de los países más ricos de Hispanoamérica se vea sumido en la pobreza más absoluta, aunque coman tres veces al día, como decía el “enfant terrible” del estalinismo podemita. De ahí que la gente huya del país masivamente. Porque todo el mundo sabe que la gente huye de los países prósperos.
Porque esperpento es la retahíla de explicaciones a cual más absurda. Primero que no, luego que sí; luego que a ella no, pero al otro sí. Pero luego que bueno, que era que sí… en fin.
Y para terminar de liar lo grotesco y ridículo, el Presidente del Gobierno, recién bajado del helicóptero confiscado de la búsqueda de supervivientes -al parecer tarea mucho menos urgente, que a lo peor el buscado era votante del “trifachito”-, se permite reprocharnos a todos los estupefactos televidentes que dudáramos de que el Sr. Abalos hubiera evitado un incidente diplomático. Y lo hizo en un tono, más que arrogante, soberbio, que me recordó al abyecto Arzallus y a su sosías Ibarreche quienes cada vez que hablaban nos despreciaban a los que no teníamos Rh vasco.
Pero déjenme que me quede con la entrevista al inefable Zapatero redarguyendo que el Doctor Sánchez había obrado bien al no recibir al Sr. Juan Guaidó, fustigando en una sóla frase toda una política de acuerdo de la Unión Europea. Esa imagen, más que de final del esperpento, constituyó el paradigma de la charlotada.
Y el muy contumaz, con las orejas del Ministro Abalos todavía calientes -bajo acusaciones mediáticas de que el Tío Donald, que tiene tan poco sentido del humor que no entiende este tipo de bromas, le va a recriminar que haya impedido un incidente diplomático-, se planta en el Palacio de Miraflores a sonreír con devoción al oráculo de Chavez en la tierra.
Espero que sea fake esa noticia de que Abalos no puede salir de España por miedo a ser detenido, porque es lo que le faltaba a la maltrecha diplomacia española después del numerito.
Qué papelón, Sr. Ministro. Qué papelón.
Entre las definiciones de lo que significa “esperpento” se encuentra siempre la palabra “grotesco”, es decir: “ridículo, extravagante, o absurdo”. Valle-Inclán lo definía como “la deformación de la realidad” cuando se expone a un espejo cóncavo o convexo.
Bueno, pues eso es lo que me ha parecido a mí toda la cadena de explicaciones contradictorias sobre el incidente de la Ministra de Asuntos Exteriores de la República Bolivariana que no pisó territorio español a pesar de que parece que estuvo en la Terminal del Aeropuerto y cambió de avión. Esto evidentemente pudo producirse porque si comparte profesión original con su colega “Chayo” Ortega, la bruja nicaragüense que ejerce de Vicepresidenta de su país, todos sabemos que las brujas vuelan. Y nuestro Ministro Abalos pudo presenciar tal prodigio con la boca cerrada, toda vez que sabemos que hablar, no pudo hablar y ahora tenemos la explicación. Confieso que yo también me habría quedado mudo de asombro al ver tamaño prodigio.
Bueno, que tampoco es tan raro. Al Presidente caducado de Venezuela le hablaba el mismísimo Chavez, reencarnado en pajarito. (Posiblemente ese pajarito locuaz y delator que le contaba a mi abuela todas las trastadas que yo había hecho). En la mágica y bolivariana república de Venezuela puede pasar cualquier cosa. Por ejemplo, que siendo uno de los países más ricos de Hispanoamérica se vea sumido en la pobreza más absoluta, aunque coman tres veces al día, como decía el “enfant terrible” del estalinismo podemita. De ahí que la gente huya del país masivamente. Porque todo el mundo sabe que la gente huye de los países prósperos.
Porque esperpento es la retahíla de explicaciones a cual más absurda. Primero que no, luego que sí; luego que a ella no, pero al otro sí. Pero luego que bueno, que era que sí… en fin.
Y para terminar de liar lo grotesco y ridículo, el Presidente del Gobierno, recién bajado del helicóptero confiscado de la búsqueda de supervivientes -al parecer tarea mucho menos urgente, que a lo peor el buscado era votante del “trifachito”-, se permite reprocharnos a todos los estupefactos televidentes que dudáramos de que el Sr. Abalos hubiera evitado un incidente diplomático. Y lo hizo en un tono, más que arrogante, soberbio, que me recordó al abyecto Arzallus y a su sosías Ibarreche quienes cada vez que hablaban nos despreciaban a los que no teníamos Rh vasco.
Pero déjenme que me quede con la entrevista al inefable Zapatero redarguyendo que el Doctor Sánchez había obrado bien al no recibir al Sr. Juan Guaidó, fustigando en una sóla frase toda una política de acuerdo de la Unión Europea. Esa imagen, más que de final del esperpento, constituyó el paradigma de la charlotada.
Y el muy contumaz, con las orejas del Ministro Abalos todavía calientes -bajo acusaciones mediáticas de que el Tío Donald, que tiene tan poco sentido del humor que no entiende este tipo de bromas, le va a recriminar que haya impedido un incidente diplomático-, se planta en el Palacio de Miraflores a sonreír con devoción al oráculo de Chavez en la tierra.
Espero que sea fake esa noticia de que Abalos no puede salir de España por miedo a ser detenido, porque es lo que le faltaba a la maltrecha diplomacia española después del numerito.
Qué papelón, Sr. Ministro. Qué papelón.
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