Paula M. García
El 29-N Ceuta votará con la papeleta de la invasión
Ceuta ni perdona ni olvida a los traidores. A este Gobierno felón que cien días después de la invasión de inmigrantes no ha sido capaz de ejecutar ni una sola deportación y se limita a promesas y más promesas, con visitas ministeriales, y paseos del delegado del Gobierno por barriadas, para pedir que se marchen voluntariamente quienes asaltaron nuestras fronteras impunemente. Mientras el tiempo discurre, la situación de Ceuta está lejos de normalizarse; se habla de 13.000 invasores aún en nuestro territorio y, lo que es peor, los infiltrados del espionaje marroquí (para que Sánchez y su Gobierno digan que Marruecos no tuvo intervención directa), detectados por los servicios españoles, algunos de ellos, incluso en el CETI, para dar instrucciones y manejar la desestabilización de Ceuta. Y, por si fuera poco, se le instala wifi para sus conexiones; no me digan que esto entra en el capítulo de trato humanitario.
He llegado a la conclusión que, por muchas manifestaciones que se hagan, por más adhesiones nacionales que surjan, por más paseos de Vivas por platós televisivos con ese discurso cansino y reiterativo, sin soluciones prácticas, es una pérdida de tiempo y esfuerzo, porque resulta tan estéril como el comportamiento del Gobierno saliente sin voluntad política para cortar de raíz una situación de invasión de nuestras fronteras intolerable, además con el agravante que se va conociendo de cómo irrumpieron en aguas territoriales de Ceuta buques de guerra marroquíes en una acción híbrida abierta y con una provocación indiscutible.
Otro aspecto inusual y que da idea del comportamiento de Quinta Columna es el de aquéllos que se dicen con DNI español y se dedicaban a grabar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y a los militares en su intervención con los invasores al igual que aquéllos que les daban amparo, alojándolos en pisos-patera o en garajes que sólo hacían más que cronificar una situación anómala e irregular que tanto perjuicio causaba a la sociedad ceutí.
Quiérase o no, tenemos entre nosotros, un buen número de traidores a España que miran más para Marruecos que para nuestro país, aquéllos que en los años 80 el PSOE traidor, nacionalizó a espuertas convirtiendo las Tarjetas de Residencia en DNI y haciendo "españoles" por la puerta de atrás a quienes nos traicionan y se sienten más marroquíes que españoles, adoptando las ventajas de la pertenencia a España por las ventajas sociales y sanitarias, pero sin abandonar su tendencia a sus orígenes.
En este galimatías de desorden de conductas, fluyen las insistentes maniobras de Marruecos para socavar la estabilidad de Ceuta y meternos a toda la lacra social de sus cárceles para desestabilizar Ceuta y, tratar de incrementar la presencia marroquí en nuestra ciudad con la pretensión de convertir a Ceuta en una provincia más de Marruecos. Claro que, para esta proyección ha contado con las políticas de Juan Vivas durante 25 años, tanto con el PSOE (pactando gobiernos y con sumisión vergonzosa a Sánchez), con un islamismo enfermizo subvencionado y en la ciudad de las Cuatro Culturas, incorporando solo a una, a la árabe en el calendario de fiestas, como si las de hindúes y hebreas no existieran, limitándolas a un simple encendido de luces protocolarias y a colocar algún adorno luminoso en determinadas calles. De ahí que lo de la denominación de Cuatro Culturas sea un mantra más coloquial que efectivo, más estrambótico que efectivo.
De aquéllos polvos vienen estos lodos, y a Juan Vivas, el que ha islamizado Ceuta durante varias legislaturas, ahora Ceuta Ya, un partido islamista, le atribuye traición por los pactos PP-Vox, como si este partido de políticas unidireccionales, al igual que la izquierda nacional, debieran marcar con ninguna autoridad moral qué tipo de pactos son los buenos y cuales los malos, sin soliviantarse porque el PSOE pacte en los proetarras de Bildu, los golpistas independentistas de Cataluña o con el partido de un prófugo de la Justicia como Puigdemont. Estas conductas las normalizan al igual que el puterío nacional del PSOE a todos los niveles, su comportamiento mafioso con las cloacas amenazando a jueces y buscando a narcos que ejecuten a la jueza de Badajoz que instruyó la causa del hermano de Sánchez, en definitiva, la estrambótica conducta de unos desalmados.
Por todo ello, cuando los ceutíes, esas caballas de pro, que han sufrido la invasión de Marruecos utilizando a sus nacionales, vayan a votar, no han de olvidarse este 29N de lo que ha hecho el PSOE por este pueblo, de las decisiones que no ha ejecutado, del abandono y desprecio que ha llevado con Ceuta, castigando a este trozo de España a la incertidumbre y desasosiego. Esa papeleta, al introducirla en las urnas, no puede olvidarse de las traiciones y la guerra híbrida de Marruecos con la connivencia de un Gobierno español del PSOE, traidor a nosotros, sumiso al vecino país y sin voluntad política para restituir la situación. Merecen un duro castigo electoral.
Ceuta ni perdona ni olvida a los traidores. A este Gobierno felón que cien días después de la invasión de inmigrantes no ha sido capaz de ejecutar ni una sola deportación y se limita a promesas y más promesas, con visitas ministeriales, y paseos del delegado del Gobierno por barriadas, para pedir que se marchen voluntariamente quienes asaltaron nuestras fronteras impunemente. Mientras el tiempo discurre, la situación de Ceuta está lejos de normalizarse; se habla de 13.000 invasores aún en nuestro territorio y, lo que es peor, los infiltrados del espionaje marroquí (para que Sánchez y su Gobierno digan que Marruecos no tuvo intervención directa), detectados por los servicios españoles, algunos de ellos, incluso en el CETI, para dar instrucciones y manejar la desestabilización de Ceuta. Y, por si fuera poco, se le instala wifi para sus conexiones; no me digan que esto entra en el capítulo de trato humanitario.
He llegado a la conclusión que, por muchas manifestaciones que se hagan, por más adhesiones nacionales que surjan, por más paseos de Vivas por platós televisivos con ese discurso cansino y reiterativo, sin soluciones prácticas, es una pérdida de tiempo y esfuerzo, porque resulta tan estéril como el comportamiento del Gobierno saliente sin voluntad política para cortar de raíz una situación de invasión de nuestras fronteras intolerable, además con el agravante que se va conociendo de cómo irrumpieron en aguas territoriales de Ceuta buques de guerra marroquíes en una acción híbrida abierta y con una provocación indiscutible.
Otro aspecto inusual y que da idea del comportamiento de Quinta Columna es el de aquéllos que se dicen con DNI español y se dedicaban a grabar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y a los militares en su intervención con los invasores al igual que aquéllos que les daban amparo, alojándolos en pisos-patera o en garajes que sólo hacían más que cronificar una situación anómala e irregular que tanto perjuicio causaba a la sociedad ceutí.
Quiérase o no, tenemos entre nosotros, un buen número de traidores a España que miran más para Marruecos que para nuestro país, aquéllos que en los años 80 el PSOE traidor, nacionalizó a espuertas convirtiendo las Tarjetas de Residencia en DNI y haciendo "españoles" por la puerta de atrás a quienes nos traicionan y se sienten más marroquíes que españoles, adoptando las ventajas de la pertenencia a España por las ventajas sociales y sanitarias, pero sin abandonar su tendencia a sus orígenes.
En este galimatías de desorden de conductas, fluyen las insistentes maniobras de Marruecos para socavar la estabilidad de Ceuta y meternos a toda la lacra social de sus cárceles para desestabilizar Ceuta y, tratar de incrementar la presencia marroquí en nuestra ciudad con la pretensión de convertir a Ceuta en una provincia más de Marruecos. Claro que, para esta proyección ha contado con las políticas de Juan Vivas durante 25 años, tanto con el PSOE (pactando gobiernos y con sumisión vergonzosa a Sánchez), con un islamismo enfermizo subvencionado y en la ciudad de las Cuatro Culturas, incorporando solo a una, a la árabe en el calendario de fiestas, como si las de hindúes y hebreas no existieran, limitándolas a un simple encendido de luces protocolarias y a colocar algún adorno luminoso en determinadas calles. De ahí que lo de la denominación de Cuatro Culturas sea un mantra más coloquial que efectivo, más estrambótico que efectivo.
De aquéllos polvos vienen estos lodos, y a Juan Vivas, el que ha islamizado Ceuta durante varias legislaturas, ahora Ceuta Ya, un partido islamista, le atribuye traición por los pactos PP-Vox, como si este partido de políticas unidireccionales, al igual que la izquierda nacional, debieran marcar con ninguna autoridad moral qué tipo de pactos son los buenos y cuales los malos, sin soliviantarse porque el PSOE pacte en los proetarras de Bildu, los golpistas independentistas de Cataluña o con el partido de un prófugo de la Justicia como Puigdemont. Estas conductas las normalizan al igual que el puterío nacional del PSOE a todos los niveles, su comportamiento mafioso con las cloacas amenazando a jueces y buscando a narcos que ejecuten a la jueza de Badajoz que instruyó la causa del hermano de Sánchez, en definitiva, la estrambótica conducta de unos desalmados.
Por todo ello, cuando los ceutíes, esas caballas de pro, que han sufrido la invasión de Marruecos utilizando a sus nacionales, vayan a votar, no han de olvidarse este 29N de lo que ha hecho el PSOE por este pueblo, de las decisiones que no ha ejecutado, del abandono y desprecio que ha llevado con Ceuta, castigando a este trozo de España a la incertidumbre y desasosiego. Esa papeleta, al introducirla en las urnas, no puede olvidarse de las traiciones y la guerra híbrida de Marruecos con la connivencia de un Gobierno español del PSOE, traidor a nosotros, sumiso al vecino país y sin voluntad política para restituir la situación. Merecen un duro castigo electoral.
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