aptura de una entrevista con la cadena de televisión de Catar, "Aljazeera"
Rachid Sbihi Ahmed
Cuando Ceuta le habló al mundo
Han transcurrido tres meses desde aquellos días del 30 y 31 de julio, cuando Ceuta volvió a situarse en el centro de la atención informativa internacional.
Para quienes vivimos aquellos acontecimientos desde dentro, resulta difícil olvidar las imágenes de miles de personas intentando alcanzar territorio español bordeando el espigón del Tarajal, la difícil labor de los guardias civiles, la incertidumbre de los ciudadanos y, especialmente, el drama humano vivido en nuestras costas.
Pero aquellos días también dejaron otra imagen: la de Ceuta hablando al mundo.
Desde mi responsabilidad como secretario general provincial de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), asumí el compromiso de trasladar a la opinión pública lo que estaba sucediendo en nuestra ciudad.
Fueron jornadas de actividad informativa extraordinaria, con más de un centenar de entrevistas y comparecencias documentadas públicamente y más de 200 intervenciones, según nuestro recuento interno.
Periodistas de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia, Argentina, Colombia y otros muchos países contactaron con AUGC para hacerse eco de lo que ocurría en nuestra ciudad.
Medios y agencias internacionales como Associated Press, Reuters, BBC, Al Jazeera, CNN y el Grupo Caracol recogieron testimonios y declaraciones de representantes de AUGC, que ocuparon todo el espacio mediático, siendo la organización de referencia durante esas primeras semanas.
No se trataba únicamente de informar sobre un episodio migratorio, sino de explicar una realidad fronteriza que demasiadas veces permanece alejada del conocimiento de la ciudadanía.
En aquellas jornadas también quedó demostrada la importancia de contar con profesionales de la información comprometidos con la verdad.
Quiero reconocer expresamente a quienes trabajaron con rigor, independencia y responsabilidad, contrastando los hechos y combatiendo los bulos, la intoxicación y la desinformación.
En momentos de tanta incertidumbre, informar con profesionalidad es también una forma de servicio público.
Mi respeto y agradecimiento a todos quienes entendieron esa responsabilidad y contribuyeron a que prevaleciera la información veraz.
Quiero dedicar también unas palabras de reconocimiento a dos compañeros que desempeñaron un papel fundamental durante aquellos días: los guardias civiles Diego y Olaya, responsables del área de Relaciones Institucionales y Comunicación de la junta directiva nacional de AUGC, respectivamente.
Su trabajo fue mucho más allá de la coordinación.
Atendieron numerosas entrevistas, respondieron a solicitudes informativas internacionales, organizaron conexiones y mantuvieron una disponibilidad constante en unas jornadas de enorme exigencia.
Su profesionalidad, dedicación y compromiso hicieron posible que la voz de AUGC llegara mucho más lejos y que la realidad de los guardias civiles destinados en Ceuta tuviera presencia internacional.
Las entrevistas y comparecencias nunca fueron una cuestión de protagonismo personal.
Fueron una herramienta para dar voz a quienes estaban en primera línea y explicar que detrás de aquellas imágenes había profesionales que necesitaban instrucciones claras, seguridad jurídica, medios adecuados y recursos suficientes.
También quisimos recordar que detrás de aquella situación existía un enorme drama humano.
Las personas que intentaban alcanzar nuestras costas de forma irregular se enfrentaban a peligros extremos y las vidas perdidas durante aquellos acontecimientos constituyen una realidad que nunca debemos olvidar ni normalizar.
Lo sucedido los días 30 y 31 de julio volvió a demostrar que Ceuta necesita planificación, anticipación, protocolos definidos y una respuesta institucional coordinada.
No podemos esperar a que se produzca una nueva crisis migratoria ni una tragedia humanitaria para escuchar a quienes conocen de primera mano la realidad de nuestra frontera.
Estos tres meses me han permitido reflexionar sobre la responsabilidad que asumimos quienes representamos a nuestros compañeros.
Me quedo con la satisfacción de haber podido darles voz y con el orgullo de haber formado parte de un equipo que trabajó intensamente para que Ceuta fuera escuchada más allá de nuestras fronteras.
Este artículo está dedicado a los guardias civiles que estuvieron allí, a quienes auxiliaron a personas en situaciones límite, a Diego, a Olaya y a todos los compañeros de AUGC que contribuyeron a que nuestra organización estuviera presente cuando más se necesitaba.
Y también a los profesionales de la información que, frente al odio, la deshumanización, el ruido y la manipulación de algunos "pseudoperiodistas", apostaron por el rigor, el contraste y la verdad.
Porque las cámaras se han marchado y la atención internacional se ha desplazado hacia otras noticias.
Pero los guardias civiles siguen en la frontera.
Ceuta sigue siendo frontera de España y de Europa.
Y los problemas que quedaron al descubierto no desaparecen porque dejen de ocupar titulares.
Ceuta no necesita ser noticia por una nueva tragedia.
Necesita que se actúe antes de que vuelva a suceder.
Tres meses después, no se trata de recordar cuántas entrevistas concedimos ni cuántos países se hicieron eco de nuestras declaraciones.
Se trata de preguntarnos si alguien ha escuchado realmente lo que sucedió y si hemos aprendido algo de aquellos días.
Porque Ceuta habló al mundo.
Y su voz merece seguir siendo escuchada.
Han transcurrido tres meses desde aquellos días del 30 y 31 de julio, cuando Ceuta volvió a situarse en el centro de la atención informativa internacional.
Para quienes vivimos aquellos acontecimientos desde dentro, resulta difícil olvidar las imágenes de miles de personas intentando alcanzar territorio español bordeando el espigón del Tarajal, la difícil labor de los guardias civiles, la incertidumbre de los ciudadanos y, especialmente, el drama humano vivido en nuestras costas.
Pero aquellos días también dejaron otra imagen: la de Ceuta hablando al mundo.
Desde mi responsabilidad como secretario general provincial de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), asumí el compromiso de trasladar a la opinión pública lo que estaba sucediendo en nuestra ciudad.
Fueron jornadas de actividad informativa extraordinaria, con más de un centenar de entrevistas y comparecencias documentadas públicamente y más de 200 intervenciones, según nuestro recuento interno.
Periodistas de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia, Argentina, Colombia y otros muchos países contactaron con AUGC para hacerse eco de lo que ocurría en nuestra ciudad.
Medios y agencias internacionales como Associated Press, Reuters, BBC, Al Jazeera, CNN y el Grupo Caracol recogieron testimonios y declaraciones de representantes de AUGC, que ocuparon todo el espacio mediático, siendo la organización de referencia durante esas primeras semanas.
No se trataba únicamente de informar sobre un episodio migratorio, sino de explicar una realidad fronteriza que demasiadas veces permanece alejada del conocimiento de la ciudadanía.
En aquellas jornadas también quedó demostrada la importancia de contar con profesionales de la información comprometidos con la verdad.
Quiero reconocer expresamente a quienes trabajaron con rigor, independencia y responsabilidad, contrastando los hechos y combatiendo los bulos, la intoxicación y la desinformación.
En momentos de tanta incertidumbre, informar con profesionalidad es también una forma de servicio público.
Mi respeto y agradecimiento a todos quienes entendieron esa responsabilidad y contribuyeron a que prevaleciera la información veraz.
Quiero dedicar también unas palabras de reconocimiento a dos compañeros que desempeñaron un papel fundamental durante aquellos días: los guardias civiles Diego y Olaya, responsables del área de Relaciones Institucionales y Comunicación de la junta directiva nacional de AUGC, respectivamente.
Su trabajo fue mucho más allá de la coordinación.
Atendieron numerosas entrevistas, respondieron a solicitudes informativas internacionales, organizaron conexiones y mantuvieron una disponibilidad constante en unas jornadas de enorme exigencia.
Su profesionalidad, dedicación y compromiso hicieron posible que la voz de AUGC llegara mucho más lejos y que la realidad de los guardias civiles destinados en Ceuta tuviera presencia internacional.
Las entrevistas y comparecencias nunca fueron una cuestión de protagonismo personal.
Fueron una herramienta para dar voz a quienes estaban en primera línea y explicar que detrás de aquellas imágenes había profesionales que necesitaban instrucciones claras, seguridad jurídica, medios adecuados y recursos suficientes.
También quisimos recordar que detrás de aquella situación existía un enorme drama humano.
Las personas que intentaban alcanzar nuestras costas de forma irregular se enfrentaban a peligros extremos y las vidas perdidas durante aquellos acontecimientos constituyen una realidad que nunca debemos olvidar ni normalizar.
Lo sucedido los días 30 y 31 de julio volvió a demostrar que Ceuta necesita planificación, anticipación, protocolos definidos y una respuesta institucional coordinada.
No podemos esperar a que se produzca una nueva crisis migratoria ni una tragedia humanitaria para escuchar a quienes conocen de primera mano la realidad de nuestra frontera.
Estos tres meses me han permitido reflexionar sobre la responsabilidad que asumimos quienes representamos a nuestros compañeros.
Me quedo con la satisfacción de haber podido darles voz y con el orgullo de haber formado parte de un equipo que trabajó intensamente para que Ceuta fuera escuchada más allá de nuestras fronteras.
Este artículo está dedicado a los guardias civiles que estuvieron allí, a quienes auxiliaron a personas en situaciones límite, a Diego, a Olaya y a todos los compañeros de AUGC que contribuyeron a que nuestra organización estuviera presente cuando más se necesitaba.
Y también a los profesionales de la información que, frente al odio, la deshumanización, el ruido y la manipulación de algunos "pseudoperiodistas", apostaron por el rigor, el contraste y la verdad.
Porque las cámaras se han marchado y la atención internacional se ha desplazado hacia otras noticias.
Pero los guardias civiles siguen en la frontera.
Ceuta sigue siendo frontera de España y de Europa.
Y los problemas que quedaron al descubierto no desaparecen porque dejen de ocupar titulares.
Ceuta no necesita ser noticia por una nueva tragedia.
Necesita que se actúe antes de que vuelva a suceder.
Tres meses después, no se trata de recordar cuántas entrevistas concedimos ni cuántos países se hicieron eco de nuestras declaraciones.
Se trata de preguntarnos si alguien ha escuchado realmente lo que sucedió y si hemos aprendido algo de aquellos días.
Porque Ceuta habló al mundo.
Y su voz merece seguir siendo escuchada.
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