Medio Ambiente
Rescatan a una tortuga laúd de hasta 400 kilos atrapada en una red de la Almadrabeta de Ceuta
El ejemplar, el primero de esta especie en estas instalaciones, logró recuperarse tras una intervención del CECAM
La Almadrabeta de Ceuta ha sido escenario del rescate y liberación de una tortuga laúd adulta (Dermochelys coriacea), considerada la mayor tortuga marina del planeta. El ejemplar fue localizado a las 09:30 horas durante la primera revisión de las redes por parte de los buzos, que encontraron al animal exhausto y muy debilitado tras haber permanecido toda la noche atrapado sin poder salir a la superficie. Su estado era compatible con una aspiración de agua y graves dificultades respiratorias.
Tras recibir el aviso, el equipo del Centro de Estudios y Conservación de Animales Marinos (CECAM), integrado por su presidente, Juan Carlos, el veterinario Álvaro y Daniel, responsable del cuidado y recuperación de tortugas, se desplazó hasta el lugar. El ejemplar, de entre 300 y 400 kilos, fue izado mediante una grúa pluma con ayuda de un arnés de seguridad y trasladado a una plataforma estable, donde comenzó el protocolo de recuperación. El procedimiento incluyó mantener al animal inclinado para facilitar la expulsión del agua y supervisar su respuesta neurológica y capacidad respiratoria.
La tortuga respondió favorablemente a la intervención y recuperó progresivamente la consciencia y la fuerza muscular. Una vez estabilizada, el equipo realizó las mediciones biométricas y tomó muestras de sangre y piel para su análisis y estudio genético. El caparazón medía 1,5 metros de longitud curva, mientras que las aletas delanteras alcanzaban un metro cada una. También se evaluaron posibles lesiones externas y se comprobó que no presentaba indicios de ingesta de plásticos, según la información facilitada por el equipo responsable del rescate.
Tras confirmar su estabilidad y descartar patologías graves, se autorizó su liberación. La recuperación fue tal que el propio animal consiguió soltarse del arnés y se desplazó con fuerza hasta desaparecer mar adentro. Según el CECAM, se trata de la primera tortuga laúd recuperada en la Almadrabeta de Ceuta. Las dimensiones del ejemplar son compatibles con las de un adulto reproductor, aunque la edad aproximada de 30 años y su condición reproductora son estimaciones aportadas por la entidad.
La tortuga laúd es una especie pelágica capaz de recorrer miles de kilómetros y realizar inmersiones a grandes profundidades. Su alimentación se basa principalmente en medusas, por lo que desempeña un papel relevante en los ecosistemas marinos. La especie está catalogada como vulnerable y se enfrenta a amenazas como las capturas accidentales en artes de pesca, la contaminación marina y la pérdida de hábitats de nidificación. La intervención coordinada entre los buzos de la Almadrabeta y el equipo especializado del CECAM permitió devolver al mar a este ejemplar adulto.

La Almadrabeta de Ceuta ha sido escenario del rescate y liberación de una tortuga laúd adulta (Dermochelys coriacea), considerada la mayor tortuga marina del planeta. El ejemplar fue localizado a las 09:30 horas durante la primera revisión de las redes por parte de los buzos, que encontraron al animal exhausto y muy debilitado tras haber permanecido toda la noche atrapado sin poder salir a la superficie. Su estado era compatible con una aspiración de agua y graves dificultades respiratorias.
Tras recibir el aviso, el equipo del Centro de Estudios y Conservación de Animales Marinos (CECAM), integrado por su presidente, Juan Carlos, el veterinario Álvaro y Daniel, responsable del cuidado y recuperación de tortugas, se desplazó hasta el lugar. El ejemplar, de entre 300 y 400 kilos, fue izado mediante una grúa pluma con ayuda de un arnés de seguridad y trasladado a una plataforma estable, donde comenzó el protocolo de recuperación. El procedimiento incluyó mantener al animal inclinado para facilitar la expulsión del agua y supervisar su respuesta neurológica y capacidad respiratoria.
La tortuga respondió favorablemente a la intervención y recuperó progresivamente la consciencia y la fuerza muscular. Una vez estabilizada, el equipo realizó las mediciones biométricas y tomó muestras de sangre y piel para su análisis y estudio genético. El caparazón medía 1,5 metros de longitud curva, mientras que las aletas delanteras alcanzaban un metro cada una. También se evaluaron posibles lesiones externas y se comprobó que no presentaba indicios de ingesta de plásticos, según la información facilitada por el equipo responsable del rescate.
Tras confirmar su estabilidad y descartar patologías graves, se autorizó su liberación. La recuperación fue tal que el propio animal consiguió soltarse del arnés y se desplazó con fuerza hasta desaparecer mar adentro. Según el CECAM, se trata de la primera tortuga laúd recuperada en la Almadrabeta de Ceuta. Las dimensiones del ejemplar son compatibles con las de un adulto reproductor, aunque la edad aproximada de 30 años y su condición reproductora son estimaciones aportadas por la entidad.
La tortuga laúd es una especie pelágica capaz de recorrer miles de kilómetros y realizar inmersiones a grandes profundidades. Su alimentación se basa principalmente en medusas, por lo que desempeña un papel relevante en los ecosistemas marinos. La especie está catalogada como vulnerable y se enfrenta a amenazas como las capturas accidentales en artes de pesca, la contaminación marina y la pérdida de hábitats de nidificación. La intervención coordinada entre los buzos de la Almadrabeta y el equipo especializado del CECAM permitió devolver al mar a este ejemplar adulto.























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