Crisis en Ceuta
La Guardia Civil vio seis embarcaciones marroquíes antes de la entrada masiva en Ceuta y la Policía denunció que se facilitaba el paso
El teniente coronel Miguel Lobo y el inspector jefe Lorenzo Juan Fages relatan ante la jueza María Tardón la actuación de las fuerzas marroquíes y las discrepancias entre ambos cuerpos sobre el cierre de la frontera
La investigación judicial sobre la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos en Ceuta los días 30 y 31 de julio ha incorporado este lunes dos testimonios relevantes. El teniente coronel Miguel Lobo, jefe de Operaciones de la Comandancia de la Guardia Civil, y el inspector jefe de la Policía Nacional Lorenzo Juan Fages han declarado como testigos ante la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón. Sus declaraciones apuntan a la actuación de las autoridades marroquíes durante los acontecimientos y exponen las diferencias entre ambos cuerpos españoles a la hora de gestionar la llegada de miles de personas a la frontera.
Según las informaciones difundidas tras las comparecencias, Lobo afirmó que la noche anterior a la entrada masiva había observado seis embarcaciones marroquíes frente a la costa: dos patrulleras, dos interceptoras y otras dos de menor tamaño. El mando describió una actitud que calificó de pasiva por parte de los militares marroquíes durante los hechos, mientras que el inspector jefe de la Policía Nacional sostuvo que desde el lado marroquí se estaba facilitando el paso hacia Ceuta.
Las afirmaciones forman parte de los testimonios prestados en la instrucción y deberán valorarse junto al resto de las diligencias.
Seis embarcaciones la noche anterior
El jefe de Operaciones de la Guardia Civil explicó ante la magistrada que había visto seis barcos marroquíes la noche previa a la entrada masiva. De acuerdo con lo publicado sobre su declaración, también manifestó que durante los acontecimientos observó embarcaciones pequeñas que recogían a personas en el agua y las acercaban a la playa.
Lobo describió a los militares marroquíes como «de brazos caídos» y sostuvo que, según lo que pudo observar, no actuaban para impedir el avance. El inspector jefe de la Policía Nacional coincidió en señalar la actuación de agentes marroquíes y relató que había visto una larga cola de personas en el lado vecino, con uniformados que, según su testimonio, las dirigían hacia el paso.
Las declaraciones vuelven a situar el comportamiento de Marruecos en el centro de las cuestiones que la Audiencia Nacional trata de esclarecer. No obstante, las observaciones relatadas por los mandos no constituyen por sí solas una resolución judicial sobre las responsabilidades de las autoridades del país vecino.
Discrepancias entre Policía Nacional y Guardia Civil
Uno de los puntos más relevantes de las comparecencias fue la diferencia de criterio sobre qué hacer con la puerta de la frontera ante la llegada masiva de personas. El inspector jefe de la Policía Nacional defendió que debía cerrarse para tratar de frenar la entrada, mientras que el teniente coronel de la Guardia Civil sostuvo que mantenerla abierta era necesario para evitar que la multitud acumulada en la playa formara un tapón con riesgo de aplastamiento.
Lobo asumió la responsabilidad de la decisión y aseguró que la adoptó por iniciativa propia, sin recibir órdenes del delegado del Gobierno ni de otras autoridades. Según su relato, la puerta llegó a cerrarse durante unos minutos, pero se reabrió ante el peligro que podía generar la acumulación de personas en la zona.
El mando policial, por su parte, mantuvo que el cierre era necesario ante la magnitud de la llegada y describió una situación de descontrol y falta de coordinación. Los testimonios reflejan así dos prioridades operativas enfrentadas durante aquellos momentos: contener el flujo de entrada y evitar que la concentración de personas provocara víctimas.
Sin aviso específico de una entrada masiva
Los dos mandos también se refirieron a la información disponible antes de los acontecimientos. Ninguno afirmó haber recibido un aviso específico que anunciara una entrada masiva para el 30 de julio, aunque en los días anteriores ya se había registrado un incremento de las llegadas a nado.
Lobo señaló que no le habían comunicado que existiera una convocatoria para entrar en Ceuta coincidiendo con la Fiesta del Trono de Marruecos. El inspector jefe, por su parte, aludió al aumento de las entradas y a las dificultades operativas para responder a la situación.
La cuestión de qué información manejaban los responsables españoles antes de la entrada masiva constituye uno de los ejes de la investigación de Tardón. La magistrada busca esclarecer las circunstancias de los hechos, las comunicaciones previas y las decisiones adoptadas por las distintas autoridades.
La investigación continúa esta semana
La ronda de declaraciones proseguirá este martes con la comparecencia de los consejeros del Gobierno de Ceuta Alberto Gaitán, Nabila Benzina y Alejandro Ramírez. Para el miércoles están previstas las declaraciones de tres agentes de la Policía Nacional que estuvieron de servicio en la zona fronteriza durante distintos tramos horarios.
La instrucción trata de reconstruir cómo se desarrolló la entrada masiva, qué medios estaban disponibles y qué información tenían las administraciones y los cuerpos de seguridad antes y durante la crisis. Las declaraciones de los dos mandos policiales añaden nuevos detalles sobre la presencia de embarcaciones marroquíes, la actuación observada en el lado vecino y las diferencias de criterio en la frontera, aspectos que deberán contrastarse con el resto de las pruebas incorporadas a la causa.

La investigación judicial sobre la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos en Ceuta los días 30 y 31 de julio ha incorporado este lunes dos testimonios relevantes. El teniente coronel Miguel Lobo, jefe de Operaciones de la Comandancia de la Guardia Civil, y el inspector jefe de la Policía Nacional Lorenzo Juan Fages han declarado como testigos ante la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón. Sus declaraciones apuntan a la actuación de las autoridades marroquíes durante los acontecimientos y exponen las diferencias entre ambos cuerpos españoles a la hora de gestionar la llegada de miles de personas a la frontera.
Según las informaciones difundidas tras las comparecencias, Lobo afirmó que la noche anterior a la entrada masiva había observado seis embarcaciones marroquíes frente a la costa: dos patrulleras, dos interceptoras y otras dos de menor tamaño. El mando describió una actitud que calificó de pasiva por parte de los militares marroquíes durante los hechos, mientras que el inspector jefe de la Policía Nacional sostuvo que desde el lado marroquí se estaba facilitando el paso hacia Ceuta.
Las afirmaciones forman parte de los testimonios prestados en la instrucción y deberán valorarse junto al resto de las diligencias.
Seis embarcaciones la noche anterior
El jefe de Operaciones de la Guardia Civil explicó ante la magistrada que había visto seis barcos marroquíes la noche previa a la entrada masiva. De acuerdo con lo publicado sobre su declaración, también manifestó que durante los acontecimientos observó embarcaciones pequeñas que recogían a personas en el agua y las acercaban a la playa.
Lobo describió a los militares marroquíes como «de brazos caídos» y sostuvo que, según lo que pudo observar, no actuaban para impedir el avance. El inspector jefe de la Policía Nacional coincidió en señalar la actuación de agentes marroquíes y relató que había visto una larga cola de personas en el lado vecino, con uniformados que, según su testimonio, las dirigían hacia el paso.
Las declaraciones vuelven a situar el comportamiento de Marruecos en el centro de las cuestiones que la Audiencia Nacional trata de esclarecer. No obstante, las observaciones relatadas por los mandos no constituyen por sí solas una resolución judicial sobre las responsabilidades de las autoridades del país vecino.
Discrepancias entre Policía Nacional y Guardia Civil
Uno de los puntos más relevantes de las comparecencias fue la diferencia de criterio sobre qué hacer con la puerta de la frontera ante la llegada masiva de personas. El inspector jefe de la Policía Nacional defendió que debía cerrarse para tratar de frenar la entrada, mientras que el teniente coronel de la Guardia Civil sostuvo que mantenerla abierta era necesario para evitar que la multitud acumulada en la playa formara un tapón con riesgo de aplastamiento.
Lobo asumió la responsabilidad de la decisión y aseguró que la adoptó por iniciativa propia, sin recibir órdenes del delegado del Gobierno ni de otras autoridades. Según su relato, la puerta llegó a cerrarse durante unos minutos, pero se reabrió ante el peligro que podía generar la acumulación de personas en la zona.
El mando policial, por su parte, mantuvo que el cierre era necesario ante la magnitud de la llegada y describió una situación de descontrol y falta de coordinación. Los testimonios reflejan así dos prioridades operativas enfrentadas durante aquellos momentos: contener el flujo de entrada y evitar que la concentración de personas provocara víctimas.
Sin aviso específico de una entrada masiva
Los dos mandos también se refirieron a la información disponible antes de los acontecimientos. Ninguno afirmó haber recibido un aviso específico que anunciara una entrada masiva para el 30 de julio, aunque en los días anteriores ya se había registrado un incremento de las llegadas a nado.
Lobo señaló que no le habían comunicado que existiera una convocatoria para entrar en Ceuta coincidiendo con la Fiesta del Trono de Marruecos. El inspector jefe, por su parte, aludió al aumento de las entradas y a las dificultades operativas para responder a la situación.
La cuestión de qué información manejaban los responsables españoles antes de la entrada masiva constituye uno de los ejes de la investigación de Tardón. La magistrada busca esclarecer las circunstancias de los hechos, las comunicaciones previas y las decisiones adoptadas por las distintas autoridades.
La investigación continúa esta semana
La ronda de declaraciones proseguirá este martes con la comparecencia de los consejeros del Gobierno de Ceuta Alberto Gaitán, Nabila Benzina y Alejandro Ramírez. Para el miércoles están previstas las declaraciones de tres agentes de la Policía Nacional que estuvieron de servicio en la zona fronteriza durante distintos tramos horarios.
La instrucción trata de reconstruir cómo se desarrolló la entrada masiva, qué medios estaban disponibles y qué información tenían las administraciones y los cuerpos de seguridad antes y durante la crisis. Las declaraciones de los dos mandos policiales añaden nuevos detalles sobre la presencia de embarcaciones marroquíes, la actuación observada en el lado vecino y las diferencias de criterio en la frontera, aspectos que deberán contrastarse con el resto de las pruebas incorporadas a la causa.























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