Paula M. García
Mujeres "caballas" valerosas
Ceuta se manifiesta en Madrid; lo hace este domingo, desde Atocha a la plaza de las Cortes, en una convocatoria abierta y promovida por las mujeres "caballas". Aguerridas mujeres, sin siglas ni otras condiciones, compartiendo en común la única defensa de Ceuta y de recuperar la normalidad de nuestra ciudad. Una muestra pública de reivindicación justa que reclama recuperar los valores de nuestra tierra, alzando la voz en Madrid para transmitir la queja de unas actuaciones políticas precarias, carentes de voluntad política de solución y enormemente abusiva de la paciencia de los "caballas".
Junto al baile de cifras, todas fluctuantes, variadas y provocadoras de despiste sobre el número de invasores, se han unido tres factores no menos preocupantes: la invasión de fragatas y embarcaciones marroquíes en aguas territoriales de Ceuta, no sólo en las jornadas del 30 y 31 de julio sino el 7 de septiembre y el 15 del mismo mes, conociéndose ahora que desde un buque de guerra marroquí se lanzó al agua a una serie de marroquíes para que fueran recogidos por una embarcación de salvamento española. De manera que la cantidad de controversias, anomalías, ocultaciones y disparatadas versiones, llevan a la desconfianza, al enigma y a la sospecha de que algo oculto se ha desarrollado con el beneplácito de España (el Gobierno español) y Marruecos, cada vez más implicado por las pruebas continúas que surgen de todo signo.
Lo cierto es que, a fecha de hoy, tres meses después, Ceuta sigue sin devoluciones administrativas de invasores; los que se han ido ha sido por propia voluntad y el Gobierno lo que hace es desplazar de unos lugares a otros, a estos invasores que irrumpen en nuestras calles como alma en pena sin destino fijo y vagando de un lado a otro sin ningún objetivo. Una anomalía en la promesa de devolución que ni se ha producido ni tiene visos de que se produzca hasta que haya un cambio de Gobierno y ejerza las medidas adecuadas para culminar unas deportaciones que se están dilatando mucho más de lo exigible.
El Gobierno español hace oídos sordos a las devoluciones que marcan desde la UE, Marruecos por su parte, que decía abrirse a aceptar a los deportados, ahora resulta que se niega a aceptar a 50 menores de Ceuta. Por otra parte, las entidades que dicen defender los Derechos Humanos, aquéllas que tanto hablan de cuestiones "humanitarias", no han sido capaces ni se han atrevido a condenar ni denunciar ante organismos internacionales a Marruecos por el atentado a las vidas humanas ahogadas en el mar y a no evitar que murieron 150 personas en las aguas en esa invasión que estimuló, como tampoco ninguna organización de Derechos Humanos pusiera el foco en lo que se ha dicho sobre la salida de los orfanatos de menores para introducirlas en Ceuta. Tanta aberración no hace más que ocultar la ignominia y barbarie de actuaciones condenables, tan aberrantes como misteriosas, que desde el Gobierno español se han encargado con demasiado frenesí de blanquear como el propio presidente del Gobierno que en su primera intervención en Ceuta habló de vulneración territorial la invasión que se denomina "guerra híbrida" , al poner a personas como armas de ataque, y con posterioridad ya hablaba Sánchez de crisis migratoria, dulcificando las atrocidades de Marruecos, ese país que llaman "amigo" desde el "sanchismo", pese a su satrapía.
Vox exige explicaciones por la retirada de dos grupos de los seis existentes en Ceuta como agentes de refuerzo cuando la ciudad continúa sin recuperar la normalidad. Se considera desde el partido verde que la seguridad de los ceutíes no puede estar en función de las necesidades electorales de Sánchez, cuando aún no se ha resuelto la vuelta a la normalidad en Ceuta.
La invasión a Ceuta, según publica El Debate, abre la puerta a que el Parlamento Europeo suspenda el acuerdo con Marruecos ya que lo ocurrido en la ciudad de Ceuta tendrá impacto en el resto del arco parlamentario. El Acuerdo de Asociación entre la UE y Marruecos se aplica de forma provisional desde octubre de 2025, por lo que se mantiene pendiente de la ratificación del Parlamento Europeo desde entonces.
Quiere decirse que en este galimatías que más parece un jeglorifico político sin solución de continuidad, hay muchas aristas, demasiadas mentiras, no pocas ocultaciones y bastante osasdía por confundir premeditadamente.
Mientras los esfuerzos de la buena gente de Ceuta se desdoblan en múltiples frentes, muy a pesar de la Quinta Columna que se permite albergar en viviendas y ocultar a invasores, favoreciendo así su permanencia en nuestro territorio del que queremos expulsarlos por donde han venido.
Este domingo Ceuta está en Madrid que es tanto como decir que despliega por España su grito de repulsa por la invasión y su llamada de adhesión para unir fuerzas y doblegar la falta de voluntad politica de este Gobierno que se autocalificó "de progreso" y es una dictadura de presuntos delincuentes imputados con aberrantes conductas, merecedoras de su encarcelamiento inmediato. Las mujeres "caballas", alzaran su voz y dejarán testimonio de los valores de los ceutíes, más allá de la política y el juego de trileros.

Ceuta se manifiesta en Madrid; lo hace este domingo, desde Atocha a la plaza de las Cortes, en una convocatoria abierta y promovida por las mujeres "caballas". Aguerridas mujeres, sin siglas ni otras condiciones, compartiendo en común la única defensa de Ceuta y de recuperar la normalidad de nuestra ciudad. Una muestra pública de reivindicación justa que reclama recuperar los valores de nuestra tierra, alzando la voz en Madrid para transmitir la queja de unas actuaciones políticas precarias, carentes de voluntad política de solución y enormemente abusiva de la paciencia de los "caballas".
Junto al baile de cifras, todas fluctuantes, variadas y provocadoras de despiste sobre el número de invasores, se han unido tres factores no menos preocupantes: la invasión de fragatas y embarcaciones marroquíes en aguas territoriales de Ceuta, no sólo en las jornadas del 30 y 31 de julio sino el 7 de septiembre y el 15 del mismo mes, conociéndose ahora que desde un buque de guerra marroquí se lanzó al agua a una serie de marroquíes para que fueran recogidos por una embarcación de salvamento española. De manera que la cantidad de controversias, anomalías, ocultaciones y disparatadas versiones, llevan a la desconfianza, al enigma y a la sospecha de que algo oculto se ha desarrollado con el beneplácito de España (el Gobierno español) y Marruecos, cada vez más implicado por las pruebas continúas que surgen de todo signo.
Lo cierto es que, a fecha de hoy, tres meses después, Ceuta sigue sin devoluciones administrativas de invasores; los que se han ido ha sido por propia voluntad y el Gobierno lo que hace es desplazar de unos lugares a otros, a estos invasores que irrumpen en nuestras calles como alma en pena sin destino fijo y vagando de un lado a otro sin ningún objetivo. Una anomalía en la promesa de devolución que ni se ha producido ni tiene visos de que se produzca hasta que haya un cambio de Gobierno y ejerza las medidas adecuadas para culminar unas deportaciones que se están dilatando mucho más de lo exigible.
El Gobierno español hace oídos sordos a las devoluciones que marcan desde la UE, Marruecos por su parte, que decía abrirse a aceptar a los deportados, ahora resulta que se niega a aceptar a 50 menores de Ceuta. Por otra parte, las entidades que dicen defender los Derechos Humanos, aquéllas que tanto hablan de cuestiones "humanitarias", no han sido capaces ni se han atrevido a condenar ni denunciar ante organismos internacionales a Marruecos por el atentado a las vidas humanas ahogadas en el mar y a no evitar que murieron 150 personas en las aguas en esa invasión que estimuló, como tampoco ninguna organización de Derechos Humanos pusiera el foco en lo que se ha dicho sobre la salida de los orfanatos de menores para introducirlas en Ceuta. Tanta aberración no hace más que ocultar la ignominia y barbarie de actuaciones condenables, tan aberrantes como misteriosas, que desde el Gobierno español se han encargado con demasiado frenesí de blanquear como el propio presidente del Gobierno que en su primera intervención en Ceuta habló de vulneración territorial la invasión que se denomina "guerra híbrida" , al poner a personas como armas de ataque, y con posterioridad ya hablaba Sánchez de crisis migratoria, dulcificando las atrocidades de Marruecos, ese país que llaman "amigo" desde el "sanchismo", pese a su satrapía.
Vox exige explicaciones por la retirada de dos grupos de los seis existentes en Ceuta como agentes de refuerzo cuando la ciudad continúa sin recuperar la normalidad. Se considera desde el partido verde que la seguridad de los ceutíes no puede estar en función de las necesidades electorales de Sánchez, cuando aún no se ha resuelto la vuelta a la normalidad en Ceuta.
La invasión a Ceuta, según publica El Debate, abre la puerta a que el Parlamento Europeo suspenda el acuerdo con Marruecos ya que lo ocurrido en la ciudad de Ceuta tendrá impacto en el resto del arco parlamentario. El Acuerdo de Asociación entre la UE y Marruecos se aplica de forma provisional desde octubre de 2025, por lo que se mantiene pendiente de la ratificación del Parlamento Europeo desde entonces.
Quiere decirse que en este galimatías que más parece un jeglorifico político sin solución de continuidad, hay muchas aristas, demasiadas mentiras, no pocas ocultaciones y bastante osasdía por confundir premeditadamente.
Mientras los esfuerzos de la buena gente de Ceuta se desdoblan en múltiples frentes, muy a pesar de la Quinta Columna que se permite albergar en viviendas y ocultar a invasores, favoreciendo así su permanencia en nuestro territorio del que queremos expulsarlos por donde han venido.
Este domingo Ceuta está en Madrid que es tanto como decir que despliega por España su grito de repulsa por la invasión y su llamada de adhesión para unir fuerzas y doblegar la falta de voluntad politica de este Gobierno que se autocalificó "de progreso" y es una dictadura de presuntos delincuentes imputados con aberrantes conductas, merecedoras de su encarcelamiento inmediato. Las mujeres "caballas", alzaran su voz y dejarán testimonio de los valores de los ceutíes, más allá de la política y el juego de trileros.
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