Entrevista
Juan Sergio Redondo, número 3 de Abascal: "Ceuta es una de las mejores expresiones de lo que significa ser español"
El dirigente ceutí reivindica su salto a la política nacional como una oportunidad para situar la frontera, la soberanía y el futuro de Ceuta en la agenda de Madrid, y advierte de que VOX no apoyará acuerdos con el PP que no impliquen un cambio real de políticas
La designación del presidente y portavoz de VOX en Ceuta como número tres de la candidatura de Santiago Abascal por Madrid sitúa a la ciudad autónoma en un lugar destacado de la estrategia nacional del partido. En esta entrevista, el dirigente defiende que Ceuta necesita una respuesta de Estado ante la crisis migratoria, el control de la frontera y la defensa de la soberanía española. También reclama una política estratégica para garantizar el futuro de la ciudad, cuestiona la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez y fija las condiciones de VOX para posibles acuerdos con el PP: cambios políticos concretos, por encima del reparto de cargos. "No voy a Madrid para olvidarme de Ceuta. Voy con Ceuta", resume, reivindicando que los problemas de la ciudad tengan voz en la política nacional.
Pregunta. Esta debe ser la primera vez que un partido nacional sitúa a un ceutí, nada menos, que en los puestos más relevantes de una candidatura por la capital de España. ¿Cuál es la razón, y cómo se siente?
Respuesta. Lo primero que siento es un profundo agradecimiento a Santiago Abascal y a la dirección nacional de VOX por la confianza que han depositado en mí. Es una responsabilidad enorme que asumo con humildad, con ilusión y con plena conciencia del momento histórico que estamos viviendo.
Pero quiero dejar algo muy claro. No interpreto esta designación como un reconocimiento personal, sino como un reconocimiento a Ceuta, a su importancia para España y a la lucha que llevamos años manteniendo quienes nos hemos negado a aceptar que nuestra ciudad tenga que resignarse al abandono, a la inseguridad o a vivir permanentemente amenazada.
Nunca he buscado un puesto ni un cargo. Mi compromiso político nació de una convicción, la defensa de España, de su unidad, de su soberanía y de todo aquello que constituye nuestra identidad nacional. Y precisamente por eso, siendo ceutí, no podía permanecer indiferente ante lo que estaba sucediendo en mi tierra.
Que un ceutí ocupe el tercer puesto de la candidatura de VOX por Madrid tiene un significado político extraordinario. Supone situar a Ceuta en el corazón de la representación nacional, otorgarle una voz propia y demostrar que nuestra ciudad no es una cuestión periférica, sino un asunto esencial para el futuro de España.
Me siento honrado, pero también obligado a estar a la altura. Porque detrás de esta candidatura hay muchos años de trabajo, de sacrificios y de personas que nunca han dejado de creer que merece la pena dar la batalla por España.
"A estas alturas Ceuta no necesita compasión, ni declaraciones solemnes. Necesita decisiones, voluntad política y un Estado dispuesto a ejercer plenamente su autoridad".
P. Parece evidente que Ceuta será uno de los caballos de batalla en esta pugna electoral. Una importancia clave que Santiago Abascal parece haber querido plasmar con usted como su número 3…
R. Efectivamente, y creo que esa decisión tiene una trascendencia que va mucho más allá de una candidatura electoral.
Ceuta se ha convertido en uno de los principales escenarios donde se está poniendo a prueba la capacidad del Estado español para defender su soberanía, sus fronteras y la seguridad de sus ciudadanos. Lo que está sucediendo aquí no es un problema exclusivamente local. Es un problema nacional, con implicaciones geopolíticas que afectan al conjunto de España y también a Europa.
Santiago Abascal ha comprendido algo que otros dirigentes políticos parecen empeñados en ignorar. Que defender Ceuta es defender España y que lo que hoy se está poniendo en cuestión en nuestra ciudad puede terminar comprometiendo la seguridad y la soberanía del conjunto de la nación.
Mi presencia en esa candidatura representa precisamente ese compromiso. No voy a Madrid para olvidarme de Ceuta. Voy con Ceuta, con sus problemas, con sus reivindicaciones y con la determinación de contribuir a que nunca más se la trate como una cuestión secundaria.
A estas alturas Ceuta no necesita compasión, ni declaraciones solemnes. Necesita decisiones, voluntad política y un Estado dispuesto a ejercer plenamente su autoridad.
"Lo verdaderamente escandaloso es que se haya permitido convertir una situación absolutamente excepcional en una especie de nueva normalidad"
![[Img #28740]](https://ceutaahora.com/upload/images/10_2026/9465_captura-de-pantalla-2026-10-20-a-las-211438.png)
P. La actual situación de Ceuta, la cronificación —tres meses después de la invasión— de las circunstancias con miles de marroquíes y demás inmigrantes es algo que parece deberá solucionar un próximo gobierno que salga de las urnas el 29 de noviembre, si siguen así las cosas. ¿Por qué cree que este Gobierno no ha querido zanjar la especial situación que sufre la ciudad con medidas contundentes?
R. Porque considero que este Gobierno ha renunciado a ejercer con determinación una de las obligaciones fundamentales de cualquier Estado soberano, que es garantizar la integridad de sus fronteras y proteger a sus ciudadanos.
Han transcurrido casi tres meses desde la invasión de Ceuta y lo verdaderamente escandaloso es que se haya permitido convertir una situación absolutamente excepcional en una especie de nueva normalidad. Miles de personas permanecen en nuestra ciudad mientras los ceutíes soportan las consecuencias de una crisis que jamás debió producirse y mucho menos prolongarse durante tanto tiempo.
No creo que estemos ante una simple cuestión de incapacidad administrativa. Existe una ausencia de voluntad política para adoptar decisiones que inevitablemente exigirían firmeza frente a Marruecos y una rectificación profunda de la política migratoria del Gobierno.
Pedro Sánchez ha demostrado que está mucho más preocupado por preservar sus equilibrios políticos y diplomáticos que por afrontar las consecuencias que sus decisiones tienen sobre la población de Ceuta.
Y lo más grave es que esa pasividad transmite un mensaje de debilidad extraordinariamente peligroso. Cuando un Estado permite que se vulneren sus fronteras sin una respuesta proporcionada a la gravedad de los acontecimientos, está incentivando que situaciones semejantes vuelvan a repetirse.
Ceuta necesita recuperar el control efectivo de su territorio, restablecer la legalidad y garantizar la seguridad. Eso exige identificación, aplicación efectiva de la legislación de extranjería, expulsión de quienes se encuentren ilegalmente en España y un reforzamiento extraordinario de nuestros dispositivos fronterizos y de seguridad.
No podemos continuar administrando indefinidamente las consecuencias de la invasión. Hay que resolverlas.
P. La resiliencia de los ceutíes es digna de admirar, la perseverancia en la lucha y defensa de la causa es algo que ha cobrado dimensión nacional. El «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende» no parece una prioridad del Gobierno Sánchez.
R. Los ceutíes llevamos siglos demostrando que nuestra españolidad no depende de las circunstancias políticas ni de la voluntad de los gobiernos de turno.
Nuestra historia es la historia de una ciudad que ha sabido resistir, que ha defendido su identidad frente a enormes adversidades y que jamás ha renunciado a su condición española.
Pero hay algo que conviene recordar. La resistencia de los ceutíes no puede convertirse en una excusa para que el Estado eluda sus responsabilidades.
No podemos exigir indefinidamente sacrificios a una población que lleva demasiado tiempo soportando las consecuencias de decisiones tomadas muy lejos de nuestra ciudad.
El lema «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende» expresa una convicción profundamente arraigada en nuestra sociedad. Ceuta no es una mercancía diplomática, ni una moneda de cambio, ni una concesión que pueda utilizarse para mantener relaciones de buena vecindad con Marruecos.
Ceuta es España. Y su defensa no puede quedar subordinada a ninguna otra consideración.
Lo verdaderamente emocionante de estos meses ha sido comprobar que muchísimos españoles han hecho suya nuestra causa. Que han entendido que nuestra lucha no es la defensa de un interés particular, sino la defensa de algo que nos pertenece a todos.
P. ¿Cómo se le explica a un madrileño cuánto duele Ceuta?
R. Le diría que imagine que una mañana descubre que su ciudad ha dejado de ser un lugar seguro y reconocible, que millones de personas, superando incluso su población real, han penetrado ilegalmente en ella y que, mientras su vida cotidiana se ve profundamente alterada, las autoridades le piden paciencia y resignación.
Que imagine que sus hijos ya no pueden disfrutar de determinados espacios públicos con la tranquilidad de antes y que, además, tiene que vivir con el temor permanente de que alguno de sus seres queridos pueda sufrir un daño irreparable. Que imagine a los comerciantes contemplando impotentes cómo desaparecen sus clientes y cómo el medio de vida que tanto esfuerzo les ha costado construir se desmorona en cuestión de horas. Que imagine lo que supone vivir en un estado de ansiedad e incertidumbre constantes, pendiente de cuanto sucede en las calles, sin saber qué puede ocurrir al día siguiente. Y que imagine, finalmente, la impotencia de comprobar cómo, después de casi tres meses de sufrimiento, angustia e inseguridad, quienes tienen la obligación de protegerlo siguen siendo incapaces de ofrecer una solución definitiva.
Pero también le diría algo más profundo.
El dolor de Ceuta no nace únicamente de las consecuencias materiales de la invasión. Nace de la sensación de abandono, de comprobar que quienes tienen la obligación de defenderte parecen haber asumido que tu sufrimiento constituye un coste político aceptable.
Y eso duele mucho más cuando hablamos de una ciudad que ha dado tanto a España a lo largo de su historia.
Ceuta no es una tierra lejana. Es una parte inseparable de nuestra patria. Lo que sucede allí debería doler en Madrid, en Sevilla, en Valladolid o en cualquier otro rincón de España.
"Ceuta necesita que España deje de comportarse como si tuviera que pedir permiso para ejercer su soberanía sobre su propio territorio"
P. Y ante todo lo que nos lleva aconteciendo, ¿no cree que es un síntoma de la falta de voluntad previa de todos por apostar claramente por Ceuta como punto de especial relevancia geoestratégica?
R. Sin ninguna duda. Lo ocurrido no puede analizarse exclusivamente desde los acontecimientos del pasado mes de julio. Es la consecuencia de décadas de errores, de renuncias y de una política caracterizada por la ausencia de una verdadera estrategia nacional para Ceuta.
Durante demasiado tiempo se ha tratado nuestra ciudad como un problema administrativo que había que gestionar, en lugar de considerarla lo que realmente es, una posición geoestratégica de extraordinaria importancia para España.
Ceuta controla una de las orillas del estrecho de Gibraltar, se encuentra en un espacio de enorme relevancia para las comunicaciones marítimas internacionales y constituye una posición avanzada de nuestra soberanía en el norte de África.
Sin embargo, esa importancia estratégica no se ha traducido en una política sostenida de fortalecimiento económico, demográfico, militar e institucional.
Se ha permitido que nuestra economía pierda competitividad, que nuestra frontera presente graves vulnerabilidades y que las relaciones con Marruecos condicionen demasiadas decisiones que deberían adoptarse exclusivamente en función de los intereses españoles.
La invasión ha puesto de manifiesto las consecuencias de esa falta de visión estratégica.
Ceuta necesita una política de Estado, no una sucesión de medidas improvisadas. Necesita inversiones, infraestructuras, presencia institucional, seguridad y una estrategia de desarrollo que garantice su viabilidad a largo plazo.
Y, sobre todo, necesita que España deje de comportarse como si tuviera que pedir permiso para ejercer su soberanía sobre su propio territorio.
![[Img #28741]](https://ceutaahora.com/upload/images/10_2026/691_55513690169_10fc2d7207_k.jpg)
P. ¿Cómo vislumbra este proceso abierto de precampaña y qué campaña tendremos por delante en España?
R. Creo que nos encontramos ante unas elecciones de una trascendencia extraordinaria, probablemente entre las más importantes de nuestra historia democrática reciente.
España afronta una crisis que no es únicamente política o económica. Es también una crisis institucional, territorial y de identidad nacional.
Durante estos años hemos asistido a un progresivo deterioro de nuestras instituciones, a una creciente polarización social y a decisiones que, desde mi punto de vista, han debilitado la autoridad del Estado y la confianza de los españoles en sus gobernantes.
La campaña será intensa, muy disputada y probablemente marcada por una enorme confrontación política.
Pero creo que el verdadero debate debe ir mucho más allá de quién ocupa la presidencia del Gobierno. Lo que está en juego es qué España queremos dejar a las próximas generaciones.
Una España que recupere su soberanía, que defienda sus fronteras, que garantice la igualdad de todos los españoles, que proteja nuestra identidad histórica y cultural y que vuelva a colocar el interés nacional por encima de cualquier cálculo partidista.
VOX tiene la oportunidad de trasladar ese proyecto al conjunto de la sociedad española.
Por mi parte, afrontar éstas elecciones desde Madrid representa una responsabilidad adicional. Quiero contribuir a esa tarea nacional sin olvidar ni por un instante de dónde vengo y a quiénes represento.
P. ¿Tiene VOX Ceuta claro qué candidatos serán para el Congreso y el Senado? Si no puede dar aún nombres, sí al menos perfiles.
R. Lo fundamental es que quienes asuman esa responsabilidad sean personas profundamente comprometidas con Ceuta, con un conocimiento real de sus problemas y con la capacidad de defender los intereses de nuestra ciudad en las Cortes Generales.
No creo que debamos reducir la cuestión a una relación de nombres. Lo importante es el proyecto político y la determinación de quienes tengan que llevarlo adelante.
Ceuta necesita representantes que no vayan a Madrid simplemente a ocupar un escaño, sino a trabajar, a exigir y a defender posiciones claras en materias tan importantes como la seguridad, la inmigración, las infraestructuras, el desarrollo económico y la soberanía nacional.
En VOX contamos con personas preparadas, comprometidas y con una trayectoria de trabajo que avala su capacidad.
Las decisiones sobre las candidaturas se adoptarán a través de los órganos competentes del partido y se comunicarán cuando corresponda.
Lo que sí puedo asegurar es que nuestro compromiso será presentar las mejores candidaturas posibles para defender a Ceuta y contribuir al proyecto nacional que encabeza Santiago Abascal.
P. Primero las generales, pero después, en pocos meses, serán las locales y casi sin tiempo… ¿Ya tiene previsto ese próximo escenario?
R. Evidentemente, somos conscientes de que nos enfrentamos a un calendario electoral especialmente exigente, pero también a una oportunidad para impulsar un cambio político profundo.
Las elecciones generales y las autonómicas responden a realidades diferentes, aunque ambas están estrechamente relacionadas cuando hablamos del futuro de Ceuta.
Nuestra ciudad necesita un cambio de rumbo. Después de tantos años de gobiernos presididos por Juan Vivas, resulta evidente que muchos de los problemas estructurales que padecemos no solamente siguen sin resolverse, sino que se han agravado considerablemente.
La crisis de estos últimos meses ha terminado de poner al descubierto las debilidades de un modelo político que considero agotado.
Mi responsabilidad inmediata es afrontar el compromiso que he asumido en la candidatura nacional. Pero eso no significa que deje de preocuparme el futuro político de Ceuta.
He dedicado una parte muy importante de mi vida a defender nuestra ciudad y seguiré haciéndolo desde cualquier responsabilidad que me corresponda asumir.
Respecto a las próximas elecciones autonómicas, será el partido quien determine las personas y los equipos que deban encabezar ese proyecto.
Lo verdaderamente importante no es quién ocupe una determinada posición, sino que Ceuta tenga una alternativa política sólida, preparada y capaz de afrontar los desafíos que tiene por delante.
"Si el Partido Popular quiere impulsar un verdadero cambio de rumbo, tendrá que demostrarlo con hechos, no únicamente con declaraciones"
P. ¿Cómo percibe la relación con este PP, con el que todo indicaría que habría que llegar a acuerdos en el futuro inmediato y en el medio plazo?
R. Creo que debemos distinguir claramente entre las relaciones institucionales, la posibilidad de alcanzar acuerdos concretos y la existencia de un proyecto político compartido.
VOX y el Partido Popular son organizaciones diferentes, con planteamientos que en determinadas cuestiones pueden coincidir y en otras presentan discrepancias profundas.
No tengo ningún inconveniente en alcanzar acuerdos cuando éstos sean beneficiosos para España y respondan a compromisos claros. Pero tampoco creo en los acuerdos que se convierten en un fin en sí mismos, ni en los pactos que obligan a renunciar a principios fundamentales.
En Ceuta hemos comprobado durante demasiados años las consecuencias de una política basada en la supervivencia del poder, en los equilibrios entre partidos y en los acuerdos que terminan desdibujando cualquier proyecto reconocible.
Mi posición es conocida. No estamos en política para garantizar la continuidad de nadie, ni para convertirnos en el apoyo imprescindible de gobiernos que mantienen políticas con las que discrepamos profundamente.
Si el Partido Popular quiere impulsar un verdadero cambio de rumbo, tendrá que demostrarlo con hechos, no únicamente con declaraciones.
Y si hablamos del ámbito nacional, cualquier entendimiento deberá asentarse sobre compromisos inequívocos en cuestiones esenciales como la unidad de España, la seguridad, la política migratoria, la defensa de nuestras instituciones y el respeto a la soberanía nacional.
No se trata de repartir cargos. Se trata de cambiar políticas.
P. Finalmente, ¿qué le espera a Ceuta?
R. Ceuta se encuentra ante uno de los momentos más decisivos de su historia reciente.
Los acontecimientos de estos meses han demostrado hasta qué punto nuestra ciudad es vulnerable cuando el Estado renuncia a actuar con la determinación que exigen las circunstancias.
Pero también han puesto de manifiesto algo extraordinariamente importante. Ceuta no está dispuesta a rendirse.
He visto a muchos ceutíes sufrir, indignarse y desesperarse ante una situación que jamás deberían haber tenido que soportar. Pero también he visto su dignidad, su patriotismo y su voluntad de seguir defendiendo la tierra que heredaron de sus padres y que quieren legar a sus hijos.
El futuro de Ceuta dependerá en buena medida de las decisiones que adopte España en los próximos años.
Podemos continuar por el camino de las concesiones, de la improvisación y de una dependencia cada vez mayor de las circunstancias que impone nuestro entorno. O podemos emprender una verdadera política de fortalecimiento de nuestra soberanía, de recuperación económica, de seguridad y de afirmación nacional.
Yo no he perdido la esperanza. Si la hubiera perdido, no habría asumido esta nueva responsabilidad.
Creo en Ceuta, creo en los ceutíes y creo en España. Y precisamente porque creo en todo ello, estoy dispuesto a seguir dando esta batalla allí donde pueda resultar más útil.
No sé qué nos deparará el futuro ni cuáles serán las dificultades que todavía tendremos que afrontar. Pero sí sé algo que he aprendido a lo largo de estos años. Que las causas que verdaderamente merecen la pena exigen sacrificio, perseverancia y una voluntad inquebrantable.
Ceuta ha resistido durante siglos porque nunca ha dejado de creer en sí misma y en su pertenencia a España. Y mientras existan españoles dispuestos a defenderla, Ceuta tendrá futuro.
Ceuta no es solamente una parte de España. Ceuta es una de las mejores expresiones de lo que significa ser español.

Pregunta. Esta debe ser la primera vez que un partido nacional sitúa a un ceutí, nada menos, que en los puestos más relevantes de una candidatura por la capital de España. ¿Cuál es la razón, y cómo se siente?
Respuesta. Lo primero que siento es un profundo agradecimiento a Santiago Abascal y a la dirección nacional de VOX por la confianza que han depositado en mí. Es una responsabilidad enorme que asumo con humildad, con ilusión y con plena conciencia del momento histórico que estamos viviendo.
Pero quiero dejar algo muy claro. No interpreto esta designación como un reconocimiento personal, sino como un reconocimiento a Ceuta, a su importancia para España y a la lucha que llevamos años manteniendo quienes nos hemos negado a aceptar que nuestra ciudad tenga que resignarse al abandono, a la inseguridad o a vivir permanentemente amenazada.
Nunca he buscado un puesto ni un cargo. Mi compromiso político nació de una convicción, la defensa de España, de su unidad, de su soberanía y de todo aquello que constituye nuestra identidad nacional. Y precisamente por eso, siendo ceutí, no podía permanecer indiferente ante lo que estaba sucediendo en mi tierra.
Que un ceutí ocupe el tercer puesto de la candidatura de VOX por Madrid tiene un significado político extraordinario. Supone situar a Ceuta en el corazón de la representación nacional, otorgarle una voz propia y demostrar que nuestra ciudad no es una cuestión periférica, sino un asunto esencial para el futuro de España.
Me siento honrado, pero también obligado a estar a la altura. Porque detrás de esta candidatura hay muchos años de trabajo, de sacrificios y de personas que nunca han dejado de creer que merece la pena dar la batalla por España.
"A estas alturas Ceuta no necesita compasión, ni declaraciones solemnes. Necesita decisiones, voluntad política y un Estado dispuesto a ejercer plenamente su autoridad".
P. Parece evidente que Ceuta será uno de los caballos de batalla en esta pugna electoral. Una importancia clave que Santiago Abascal parece haber querido plasmar con usted como su número 3…
R. Efectivamente, y creo que esa decisión tiene una trascendencia que va mucho más allá de una candidatura electoral.
Ceuta se ha convertido en uno de los principales escenarios donde se está poniendo a prueba la capacidad del Estado español para defender su soberanía, sus fronteras y la seguridad de sus ciudadanos. Lo que está sucediendo aquí no es un problema exclusivamente local. Es un problema nacional, con implicaciones geopolíticas que afectan al conjunto de España y también a Europa.
Santiago Abascal ha comprendido algo que otros dirigentes políticos parecen empeñados en ignorar. Que defender Ceuta es defender España y que lo que hoy se está poniendo en cuestión en nuestra ciudad puede terminar comprometiendo la seguridad y la soberanía del conjunto de la nación.
Mi presencia en esa candidatura representa precisamente ese compromiso. No voy a Madrid para olvidarme de Ceuta. Voy con Ceuta, con sus problemas, con sus reivindicaciones y con la determinación de contribuir a que nunca más se la trate como una cuestión secundaria.
A estas alturas Ceuta no necesita compasión, ni declaraciones solemnes. Necesita decisiones, voluntad política y un Estado dispuesto a ejercer plenamente su autoridad.
"Lo verdaderamente escandaloso es que se haya permitido convertir una situación absolutamente excepcional en una especie de nueva normalidad"
![[Img #28740]](https://ceutaahora.com/upload/images/10_2026/9465_captura-de-pantalla-2026-10-20-a-las-211438.png)
P. La actual situación de Ceuta, la cronificación —tres meses después de la invasión— de las circunstancias con miles de marroquíes y demás inmigrantes es algo que parece deberá solucionar un próximo gobierno que salga de las urnas el 29 de noviembre, si siguen así las cosas. ¿Por qué cree que este Gobierno no ha querido zanjar la especial situación que sufre la ciudad con medidas contundentes?
R. Porque considero que este Gobierno ha renunciado a ejercer con determinación una de las obligaciones fundamentales de cualquier Estado soberano, que es garantizar la integridad de sus fronteras y proteger a sus ciudadanos.
Han transcurrido casi tres meses desde la invasión de Ceuta y lo verdaderamente escandaloso es que se haya permitido convertir una situación absolutamente excepcional en una especie de nueva normalidad. Miles de personas permanecen en nuestra ciudad mientras los ceutíes soportan las consecuencias de una crisis que jamás debió producirse y mucho menos prolongarse durante tanto tiempo.
No creo que estemos ante una simple cuestión de incapacidad administrativa. Existe una ausencia de voluntad política para adoptar decisiones que inevitablemente exigirían firmeza frente a Marruecos y una rectificación profunda de la política migratoria del Gobierno.
Pedro Sánchez ha demostrado que está mucho más preocupado por preservar sus equilibrios políticos y diplomáticos que por afrontar las consecuencias que sus decisiones tienen sobre la población de Ceuta.
Y lo más grave es que esa pasividad transmite un mensaje de debilidad extraordinariamente peligroso. Cuando un Estado permite que se vulneren sus fronteras sin una respuesta proporcionada a la gravedad de los acontecimientos, está incentivando que situaciones semejantes vuelvan a repetirse.
Ceuta necesita recuperar el control efectivo de su territorio, restablecer la legalidad y garantizar la seguridad. Eso exige identificación, aplicación efectiva de la legislación de extranjería, expulsión de quienes se encuentren ilegalmente en España y un reforzamiento extraordinario de nuestros dispositivos fronterizos y de seguridad.
No podemos continuar administrando indefinidamente las consecuencias de la invasión. Hay que resolverlas.
P. La resiliencia de los ceutíes es digna de admirar, la perseverancia en la lucha y defensa de la causa es algo que ha cobrado dimensión nacional. El «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende» no parece una prioridad del Gobierno Sánchez.
R. Los ceutíes llevamos siglos demostrando que nuestra españolidad no depende de las circunstancias políticas ni de la voluntad de los gobiernos de turno.
Nuestra historia es la historia de una ciudad que ha sabido resistir, que ha defendido su identidad frente a enormes adversidades y que jamás ha renunciado a su condición española.
Pero hay algo que conviene recordar. La resistencia de los ceutíes no puede convertirse en una excusa para que el Estado eluda sus responsabilidades.
No podemos exigir indefinidamente sacrificios a una población que lleva demasiado tiempo soportando las consecuencias de decisiones tomadas muy lejos de nuestra ciudad.
El lema «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende» expresa una convicción profundamente arraigada en nuestra sociedad. Ceuta no es una mercancía diplomática, ni una moneda de cambio, ni una concesión que pueda utilizarse para mantener relaciones de buena vecindad con Marruecos.
Ceuta es España. Y su defensa no puede quedar subordinada a ninguna otra consideración.
Lo verdaderamente emocionante de estos meses ha sido comprobar que muchísimos españoles han hecho suya nuestra causa. Que han entendido que nuestra lucha no es la defensa de un interés particular, sino la defensa de algo que nos pertenece a todos.
P. ¿Cómo se le explica a un madrileño cuánto duele Ceuta?
R. Le diría que imagine que una mañana descubre que su ciudad ha dejado de ser un lugar seguro y reconocible, que millones de personas, superando incluso su población real, han penetrado ilegalmente en ella y que, mientras su vida cotidiana se ve profundamente alterada, las autoridades le piden paciencia y resignación.
Que imagine que sus hijos ya no pueden disfrutar de determinados espacios públicos con la tranquilidad de antes y que, además, tiene que vivir con el temor permanente de que alguno de sus seres queridos pueda sufrir un daño irreparable. Que imagine a los comerciantes contemplando impotentes cómo desaparecen sus clientes y cómo el medio de vida que tanto esfuerzo les ha costado construir se desmorona en cuestión de horas. Que imagine lo que supone vivir en un estado de ansiedad e incertidumbre constantes, pendiente de cuanto sucede en las calles, sin saber qué puede ocurrir al día siguiente. Y que imagine, finalmente, la impotencia de comprobar cómo, después de casi tres meses de sufrimiento, angustia e inseguridad, quienes tienen la obligación de protegerlo siguen siendo incapaces de ofrecer una solución definitiva.
Pero también le diría algo más profundo.
El dolor de Ceuta no nace únicamente de las consecuencias materiales de la invasión. Nace de la sensación de abandono, de comprobar que quienes tienen la obligación de defenderte parecen haber asumido que tu sufrimiento constituye un coste político aceptable.
Y eso duele mucho más cuando hablamos de una ciudad que ha dado tanto a España a lo largo de su historia.
Ceuta no es una tierra lejana. Es una parte inseparable de nuestra patria. Lo que sucede allí debería doler en Madrid, en Sevilla, en Valladolid o en cualquier otro rincón de España.
"Ceuta necesita que España deje de comportarse como si tuviera que pedir permiso para ejercer su soberanía sobre su propio territorio"
P. Y ante todo lo que nos lleva aconteciendo, ¿no cree que es un síntoma de la falta de voluntad previa de todos por apostar claramente por Ceuta como punto de especial relevancia geoestratégica?
R. Sin ninguna duda. Lo ocurrido no puede analizarse exclusivamente desde los acontecimientos del pasado mes de julio. Es la consecuencia de décadas de errores, de renuncias y de una política caracterizada por la ausencia de una verdadera estrategia nacional para Ceuta.
Durante demasiado tiempo se ha tratado nuestra ciudad como un problema administrativo que había que gestionar, en lugar de considerarla lo que realmente es, una posición geoestratégica de extraordinaria importancia para España.
Ceuta controla una de las orillas del estrecho de Gibraltar, se encuentra en un espacio de enorme relevancia para las comunicaciones marítimas internacionales y constituye una posición avanzada de nuestra soberanía en el norte de África.
Sin embargo, esa importancia estratégica no se ha traducido en una política sostenida de fortalecimiento económico, demográfico, militar e institucional.
Se ha permitido que nuestra economía pierda competitividad, que nuestra frontera presente graves vulnerabilidades y que las relaciones con Marruecos condicionen demasiadas decisiones que deberían adoptarse exclusivamente en función de los intereses españoles.
La invasión ha puesto de manifiesto las consecuencias de esa falta de visión estratégica.
Ceuta necesita una política de Estado, no una sucesión de medidas improvisadas. Necesita inversiones, infraestructuras, presencia institucional, seguridad y una estrategia de desarrollo que garantice su viabilidad a largo plazo.
Y, sobre todo, necesita que España deje de comportarse como si tuviera que pedir permiso para ejercer su soberanía sobre su propio territorio.
![[Img #28741]](https://ceutaahora.com/upload/images/10_2026/691_55513690169_10fc2d7207_k.jpg)
P. ¿Cómo vislumbra este proceso abierto de precampaña y qué campaña tendremos por delante en España?
R. Creo que nos encontramos ante unas elecciones de una trascendencia extraordinaria, probablemente entre las más importantes de nuestra historia democrática reciente.
España afronta una crisis que no es únicamente política o económica. Es también una crisis institucional, territorial y de identidad nacional.
Durante estos años hemos asistido a un progresivo deterioro de nuestras instituciones, a una creciente polarización social y a decisiones que, desde mi punto de vista, han debilitado la autoridad del Estado y la confianza de los españoles en sus gobernantes.
La campaña será intensa, muy disputada y probablemente marcada por una enorme confrontación política.
Pero creo que el verdadero debate debe ir mucho más allá de quién ocupa la presidencia del Gobierno. Lo que está en juego es qué España queremos dejar a las próximas generaciones.
Una España que recupere su soberanía, que defienda sus fronteras, que garantice la igualdad de todos los españoles, que proteja nuestra identidad histórica y cultural y que vuelva a colocar el interés nacional por encima de cualquier cálculo partidista.
VOX tiene la oportunidad de trasladar ese proyecto al conjunto de la sociedad española.
Por mi parte, afrontar éstas elecciones desde Madrid representa una responsabilidad adicional. Quiero contribuir a esa tarea nacional sin olvidar ni por un instante de dónde vengo y a quiénes represento.
P. ¿Tiene VOX Ceuta claro qué candidatos serán para el Congreso y el Senado? Si no puede dar aún nombres, sí al menos perfiles.
R. Lo fundamental es que quienes asuman esa responsabilidad sean personas profundamente comprometidas con Ceuta, con un conocimiento real de sus problemas y con la capacidad de defender los intereses de nuestra ciudad en las Cortes Generales.
No creo que debamos reducir la cuestión a una relación de nombres. Lo importante es el proyecto político y la determinación de quienes tengan que llevarlo adelante.
Ceuta necesita representantes que no vayan a Madrid simplemente a ocupar un escaño, sino a trabajar, a exigir y a defender posiciones claras en materias tan importantes como la seguridad, la inmigración, las infraestructuras, el desarrollo económico y la soberanía nacional.
En VOX contamos con personas preparadas, comprometidas y con una trayectoria de trabajo que avala su capacidad.
Las decisiones sobre las candidaturas se adoptarán a través de los órganos competentes del partido y se comunicarán cuando corresponda.
Lo que sí puedo asegurar es que nuestro compromiso será presentar las mejores candidaturas posibles para defender a Ceuta y contribuir al proyecto nacional que encabeza Santiago Abascal.
P. Primero las generales, pero después, en pocos meses, serán las locales y casi sin tiempo… ¿Ya tiene previsto ese próximo escenario?
R. Evidentemente, somos conscientes de que nos enfrentamos a un calendario electoral especialmente exigente, pero también a una oportunidad para impulsar un cambio político profundo.
Las elecciones generales y las autonómicas responden a realidades diferentes, aunque ambas están estrechamente relacionadas cuando hablamos del futuro de Ceuta.
Nuestra ciudad necesita un cambio de rumbo. Después de tantos años de gobiernos presididos por Juan Vivas, resulta evidente que muchos de los problemas estructurales que padecemos no solamente siguen sin resolverse, sino que se han agravado considerablemente.
La crisis de estos últimos meses ha terminado de poner al descubierto las debilidades de un modelo político que considero agotado.
Mi responsabilidad inmediata es afrontar el compromiso que he asumido en la candidatura nacional. Pero eso no significa que deje de preocuparme el futuro político de Ceuta.
He dedicado una parte muy importante de mi vida a defender nuestra ciudad y seguiré haciéndolo desde cualquier responsabilidad que me corresponda asumir.
Respecto a las próximas elecciones autonómicas, será el partido quien determine las personas y los equipos que deban encabezar ese proyecto.
Lo verdaderamente importante no es quién ocupe una determinada posición, sino que Ceuta tenga una alternativa política sólida, preparada y capaz de afrontar los desafíos que tiene por delante.
"Si el Partido Popular quiere impulsar un verdadero cambio de rumbo, tendrá que demostrarlo con hechos, no únicamente con declaraciones"
P. ¿Cómo percibe la relación con este PP, con el que todo indicaría que habría que llegar a acuerdos en el futuro inmediato y en el medio plazo?
R. Creo que debemos distinguir claramente entre las relaciones institucionales, la posibilidad de alcanzar acuerdos concretos y la existencia de un proyecto político compartido.
VOX y el Partido Popular son organizaciones diferentes, con planteamientos que en determinadas cuestiones pueden coincidir y en otras presentan discrepancias profundas.
No tengo ningún inconveniente en alcanzar acuerdos cuando éstos sean beneficiosos para España y respondan a compromisos claros. Pero tampoco creo en los acuerdos que se convierten en un fin en sí mismos, ni en los pactos que obligan a renunciar a principios fundamentales.
En Ceuta hemos comprobado durante demasiados años las consecuencias de una política basada en la supervivencia del poder, en los equilibrios entre partidos y en los acuerdos que terminan desdibujando cualquier proyecto reconocible.
Mi posición es conocida. No estamos en política para garantizar la continuidad de nadie, ni para convertirnos en el apoyo imprescindible de gobiernos que mantienen políticas con las que discrepamos profundamente.
Si el Partido Popular quiere impulsar un verdadero cambio de rumbo, tendrá que demostrarlo con hechos, no únicamente con declaraciones.
Y si hablamos del ámbito nacional, cualquier entendimiento deberá asentarse sobre compromisos inequívocos en cuestiones esenciales como la unidad de España, la seguridad, la política migratoria, la defensa de nuestras instituciones y el respeto a la soberanía nacional.
No se trata de repartir cargos. Se trata de cambiar políticas.
P. Finalmente, ¿qué le espera a Ceuta?
R. Ceuta se encuentra ante uno de los momentos más decisivos de su historia reciente.
Los acontecimientos de estos meses han demostrado hasta qué punto nuestra ciudad es vulnerable cuando el Estado renuncia a actuar con la determinación que exigen las circunstancias.
Pero también han puesto de manifiesto algo extraordinariamente importante. Ceuta no está dispuesta a rendirse.
He visto a muchos ceutíes sufrir, indignarse y desesperarse ante una situación que jamás deberían haber tenido que soportar. Pero también he visto su dignidad, su patriotismo y su voluntad de seguir defendiendo la tierra que heredaron de sus padres y que quieren legar a sus hijos.
El futuro de Ceuta dependerá en buena medida de las decisiones que adopte España en los próximos años.
Podemos continuar por el camino de las concesiones, de la improvisación y de una dependencia cada vez mayor de las circunstancias que impone nuestro entorno. O podemos emprender una verdadera política de fortalecimiento de nuestra soberanía, de recuperación económica, de seguridad y de afirmación nacional.
Yo no he perdido la esperanza. Si la hubiera perdido, no habría asumido esta nueva responsabilidad.
Creo en Ceuta, creo en los ceutíes y creo en España. Y precisamente porque creo en todo ello, estoy dispuesto a seguir dando esta batalla allí donde pueda resultar más útil.
No sé qué nos deparará el futuro ni cuáles serán las dificultades que todavía tendremos que afrontar. Pero sí sé algo que he aprendido a lo largo de estos años. Que las causas que verdaderamente merecen la pena exigen sacrificio, perseverancia y una voluntad inquebrantable.
Ceuta ha resistido durante siglos porque nunca ha dejado de creer en sí misma y en su pertenencia a España. Y mientras existan españoles dispuestos a defenderla, Ceuta tendrá futuro.
Ceuta no es solamente una parte de España. Ceuta es una de las mejores expresiones de lo que significa ser español.























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