Crisis en Ceuta
El CNI advirtió antes de la crisis de Ceuta de una entrada masiva y detalla ante la juez Tardón qué sabía la Delegación del Gobierno
El informe remitido a la Audiencia Nacional reconstruye cuatro comunicaciones con Gonzalo Sanz, exjefe de gabinete de Miguel Ángel Pérez Triano, y revela que en la llamada del 29 de julio se habló de devoluciones a Marruecos, del nivel 3 de contingencia y de la posibilidad de habilitar las naves del Tarajal
El ex jefe de Gabinete de la Delegación del Gobierno ofreció detalles a la jueza, que el CNI puso en su informe.
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha entregado a la juez de la Audiencia Nacional María Tardón un informe que reconstruye las comunicaciones mantenidas con Gonzalo Sanz, exjefe de gabinete del entonces delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, antes de la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos los días 30 y 31 de julio. La documentación amplía los detalles conocidos sobre las advertencias previas y permite examinar qué información circuló en la Delegación durante las horas anteriores a una crisis que desbordó la capacidad de respuesta de la ciudad.
El documento analiza cuatro comunicaciones entre el agente del CNI en Ceuta y Sanz. Entre ellas destaca una llamada de once minutos realizada el 29 de julio a las 21.34 horas, cuando faltaban pocas horas para que se produjera la entrada masiva. El contenido de esa conversación no se había conocido con este grado de detalle
La advertencia de los 180.000 usuarios y el riesgo de superar la crisis de 2021
El informe sitúa el inicio de los contactos el 8 de julio, cuando Sanz trasladó al CNI su preocupación por las consecuencias de la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones de migrantes. En aquella conversación también se abordó el aumento de población en Castillejos durante el verano, una circunstancia que elevaba el riesgo de entradas irregulares.
La alerta adquirió mayor gravedad el 29 de julio. El CNI había detectado convocatorias en redes sociales que animaban a cruzar a Ceuta por el mar y por la valla durante la celebración de la Fiesta del Trono en Marruecos. Los grupos vinculados a esos llamamientos sumaban hasta 180.000 usuarios o seguidores.
Según la reconstrucción de la llamada incluida en el informe, Sanz preguntó al agente si esa cifra no resultaba exagerada. El responsable de inteligencia le respondió que, si solo un 10 % intentaba acceder a la ciudad, el volumen podía superar el registrado durante la crisis de 2021. La advertencia no significaba que 180.000 personas fueran a cruzar, sino que el alcance de las convocatorias constituía un indicador de riesgo que debía valorarse.
El documento refleja así que, en la víspera de los acontecimientos, el CNI consideraba que existía una amenaza de gran magnitud y había trasladado esa preocupación a los interlocutores con los que mantenía contacto.
Un acuerdo de devoluciones sin procedimiento definido
La conversación del 29 de julio también revela que Sanz comunicó al CNI que el Gobierno había alcanzado un acuerdo con Marruecos para devolver a las personas que estaban entrando en Ceuta, con la intención de impedir que la ciudad quedara desbordada al haberse superado la capacidad de acogida.
Sin embargo, según la información publicada por Ceuta al Día, el exjefe de gabinete no pudo concretar cómo se realizarían esas devoluciones, ni el lugar o la vía prevista. La existencia de un acuerdo anunciado y la disponibilidad de un mecanismo operativo para ejecutarlo eran, por tanto, cuestiones distintas.
Durante la misma llamada, Sanz adelantó que se iba a declarar el nivel 3 de contingencia de Protección Civil, una medida que describió como la única viable en aquel momento, aunque no fuera la solución ideal.
En los contactos de los días 27 y 28 de julio, el exjefe de gabinete había explicado al CNI que Interior había dado instrucciones para contactar con Exteriores y con los servicios de seguridad marroquíes, la DGST, a fin de que Marruecos aceptara a sus nacionales una vez resueltos los expedientes de devolución. También se había valorado utilizar las naves del Tarajal, de forma excepcional y transitoria, como Centro de Acogida Temporal de Extranjeros.
El informe añade que el CNI no fue convocado a una de las reuniones de emergencia celebradas el 27 de julio, pese a la información que manejaba sobre el riesgo de una entrada masiva.
Marruecos conocía las convocatorias, según el informe
Otra parte relevante de la documentación se refiere a la actuación de las autoridades marroquíes. Según el informe del CNI, los servicios de seguridad del país vecino conocían con antelación la situación anómala y las convocatorias difundidas en redes sociales.
El documento sostiene que el 29 de julio se remitió una alerta urgente a los servicios de inteligencia marroquíes, entre ellos la DGST y la DGED, para advertir de la dimensión y del horario estimado de los acontecimientos. El CNI considera que la respuesta de Marruecos fue insuficiente durante la fase inicial y que las medidas de contención más contundentes llegaron después de que se alcanzara el máximo volumen de entradas.
El informe, sin embargo, no acusa a Marruecos de haber organizado la entrada masiva. Su análisis cuestiona la falta de una respuesta eficaz ante una situación conocida de antemano, pero no establece que las autoridades marroquíes planificaran el cruce.
La versión de Gonzalo Sanz y la discrepancia con Pérez Triano
El contenido del informe cobra especial relevancia por la controversia sobre si el entonces delegado del Gobierno conoció las advertencias del CNI. Gonzalo Sanz declaró ante María Tardón el 1 de octubre que había trasladado a Pérez Triano los mensajes recibidos sobre las convocatorias en redes sociales y defendió que la Delegación había informado a las instancias centrales de la gravedad de la situación.
Sanz -según revela El Pais- explicó que se remitieron informes a los ministerios, incluido uno del 24 de julio que advertía de un escenario altamente probable de entrada masiva. También afirmó que la respuesta recibida desde Interior no fue la esperada y que se solicitaron medidas de refuerzo.
El exjefe de gabinete señaló además que existían otros 19 mensajes con el CNI que no formaban parte del material desclasificado entonces por el Gobierno. La magistrada recibió comunicaciones almacenadas en su teléfono móvil para incorporarlas a las diligencias.
La versión de Sanz contrasta con las declaraciones públicas de Pérez Triano, quien afirmó no conocer el contenido de la llamada del CNI. Esa diferencia entre ambos testimonios constituye uno de los puntos relevantes de la investigación, pero deberá valorarse junto con el resto de la documentación y las declaraciones practicadas.
El ex jefe de Gabinete de la Delegación del Gobierno ofreció detalles a la jueza, que el CNI puso en su informe.El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha entregado a la juez de la Audiencia Nacional María Tardón un informe que reconstruye las comunicaciones mantenidas con Gonzalo Sanz, exjefe de gabinete del entonces delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, antes de la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos los días 30 y 31 de julio. La documentación amplía los detalles conocidos sobre las advertencias previas y permite examinar qué información circuló en la Delegación durante las horas anteriores a una crisis que desbordó la capacidad de respuesta de la ciudad.
El documento analiza cuatro comunicaciones entre el agente del CNI en Ceuta y Sanz. Entre ellas destaca una llamada de once minutos realizada el 29 de julio a las 21.34 horas, cuando faltaban pocas horas para que se produjera la entrada masiva. El contenido de esa conversación no se había conocido con este grado de detalle
La advertencia de los 180.000 usuarios y el riesgo de superar la crisis de 2021
El informe sitúa el inicio de los contactos el 8 de julio, cuando Sanz trasladó al CNI su preocupación por las consecuencias de la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones de migrantes. En aquella conversación también se abordó el aumento de población en Castillejos durante el verano, una circunstancia que elevaba el riesgo de entradas irregulares.
La alerta adquirió mayor gravedad el 29 de julio. El CNI había detectado convocatorias en redes sociales que animaban a cruzar a Ceuta por el mar y por la valla durante la celebración de la Fiesta del Trono en Marruecos. Los grupos vinculados a esos llamamientos sumaban hasta 180.000 usuarios o seguidores.
Según la reconstrucción de la llamada incluida en el informe, Sanz preguntó al agente si esa cifra no resultaba exagerada. El responsable de inteligencia le respondió que, si solo un 10 % intentaba acceder a la ciudad, el volumen podía superar el registrado durante la crisis de 2021. La advertencia no significaba que 180.000 personas fueran a cruzar, sino que el alcance de las convocatorias constituía un indicador de riesgo que debía valorarse.
El documento refleja así que, en la víspera de los acontecimientos, el CNI consideraba que existía una amenaza de gran magnitud y había trasladado esa preocupación a los interlocutores con los que mantenía contacto.
Un acuerdo de devoluciones sin procedimiento definido
La conversación del 29 de julio también revela que Sanz comunicó al CNI que el Gobierno había alcanzado un acuerdo con Marruecos para devolver a las personas que estaban entrando en Ceuta, con la intención de impedir que la ciudad quedara desbordada al haberse superado la capacidad de acogida.
Sin embargo, según la información publicada por Ceuta al Día, el exjefe de gabinete no pudo concretar cómo se realizarían esas devoluciones, ni el lugar o la vía prevista. La existencia de un acuerdo anunciado y la disponibilidad de un mecanismo operativo para ejecutarlo eran, por tanto, cuestiones distintas.
Durante la misma llamada, Sanz adelantó que se iba a declarar el nivel 3 de contingencia de Protección Civil, una medida que describió como la única viable en aquel momento, aunque no fuera la solución ideal.
En los contactos de los días 27 y 28 de julio, el exjefe de gabinete había explicado al CNI que Interior había dado instrucciones para contactar con Exteriores y con los servicios de seguridad marroquíes, la DGST, a fin de que Marruecos aceptara a sus nacionales una vez resueltos los expedientes de devolución. También se había valorado utilizar las naves del Tarajal, de forma excepcional y transitoria, como Centro de Acogida Temporal de Extranjeros.
El informe añade que el CNI no fue convocado a una de las reuniones de emergencia celebradas el 27 de julio, pese a la información que manejaba sobre el riesgo de una entrada masiva.
Marruecos conocía las convocatorias, según el informe
Otra parte relevante de la documentación se refiere a la actuación de las autoridades marroquíes. Según el informe del CNI, los servicios de seguridad del país vecino conocían con antelación la situación anómala y las convocatorias difundidas en redes sociales.
El documento sostiene que el 29 de julio se remitió una alerta urgente a los servicios de inteligencia marroquíes, entre ellos la DGST y la DGED, para advertir de la dimensión y del horario estimado de los acontecimientos. El CNI considera que la respuesta de Marruecos fue insuficiente durante la fase inicial y que las medidas de contención más contundentes llegaron después de que se alcanzara el máximo volumen de entradas.
El informe, sin embargo, no acusa a Marruecos de haber organizado la entrada masiva. Su análisis cuestiona la falta de una respuesta eficaz ante una situación conocida de antemano, pero no establece que las autoridades marroquíes planificaran el cruce.
La versión de Gonzalo Sanz y la discrepancia con Pérez Triano
El contenido del informe cobra especial relevancia por la controversia sobre si el entonces delegado del Gobierno conoció las advertencias del CNI. Gonzalo Sanz declaró ante María Tardón el 1 de octubre que había trasladado a Pérez Triano los mensajes recibidos sobre las convocatorias en redes sociales y defendió que la Delegación había informado a las instancias centrales de la gravedad de la situación.
Sanz -según revela El Pais- explicó que se remitieron informes a los ministerios, incluido uno del 24 de julio que advertía de un escenario altamente probable de entrada masiva. También afirmó que la respuesta recibida desde Interior no fue la esperada y que se solicitaron medidas de refuerzo.
El exjefe de gabinete señaló además que existían otros 19 mensajes con el CNI que no formaban parte del material desclasificado entonces por el Gobierno. La magistrada recibió comunicaciones almacenadas en su teléfono móvil para incorporarlas a las diligencias.
La versión de Sanz contrasta con las declaraciones públicas de Pérez Triano, quien afirmó no conocer el contenido de la llamada del CNI. Esa diferencia entre ambos testimonios constituye uno de los puntos relevantes de la investigación, pero deberá valorarse junto con el resto de la documentación y las declaraciones practicadas.























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