Crisis en Ceuta
Indignación en La Ribera por la grabación de un reportaje con dos menores marroquíes dirigido por un equipo alemán
Vecinos denuncian que los periodistas ensayaron durante horas escenas con dos menores extranjeros no acompañados en la playa ceutí y aseguran que un cámara golpeó el teléfono de un residente que grababa la secuencia
La grabación de un reportaje audiovisual con dos menores extranjeros no acompañados (menas) en la playa de La Ribera ha provocado indignación entre vecinos de Ceuta, que cuestionan la forma en que un equipo de comunicación alemán desarrolló su trabajo durante la mañana de este sábado. Según los testimonios trasladados a Ceuta Ahora, los periodistas dedicaron varias horas a preparar y repetir escenas con los dos jóvenes, llegados a la ciudad durante las entradas masivas de finales de julio.
Los residentes que presenciaron la grabación aseguran que las tomas estaban dirigidas y que los menores recibían indicaciones para representar determinadas situaciones relacionadas con su estancia en Ceuta y el trato recibido en España. Esta forma de trabajar despertó las críticas de algunos vecinos, que interpretaron la puesta en escena como un intento de construir un relato predeterminado sobre la realidad migratoria de la ciudad, en lugar de documentar los hechos de manera espontánea.
La playa de La Ribera fue el escenario elegido para las grabaciones, que, según los testigos, se prolongaron durante buena parte de la mañana. La escasa afluencia de personas en ese momento habría facilitado la repetición de las escenas sin demasiadas interrupciones.
Un enfrentamiento cuando un vecino comenzó a grabar
La tensión aumentó cuando uno de los residentes recriminó al equipo la forma en que estaba realizando el reportaje y comenzó a registrar con su teléfono móvil lo que sucedía. Según su testimonio, la discusión derivó en un incidente con uno de los cámaras, que habría golpeado el dispositivo con el que el vecino estaba grabando. "Me tengo que ganar la vida" habría espetado el cámara, español, contratado por el equipo alemán.
El episodio ha incrementado el malestar entre quienes consideran que la presencia de periodistas extranjeros en Ceuta debe desarrollarse con transparencia y respeto tanto a los residentes como a las personas que aparecen en las imágenes. La controversia no se limita, por tanto, al contenido del reportaje, sino que incluye la forma en que se desarrolló la grabación y la reacción ante quien trataba de documentarla.
Por el momento, no consta una versión del equipo desplazado a la ciudad sobre lo ocurrido ni se ha confirmado si el incidente ha sido denunciado formalmente.
![[Img #28626]](https://ceutaahora.com/upload/images/10_2026/6026_captura-de-pantalla-2026-10-10-a-las-142759.png)
Dudas sobre la participación de las entidades de acogida
Entre algunos vecinos también circulan sospechas sobre una posible colaboración de organizaciones encargadas de la acogida y tutela provisional de los menores. Sin embargo, esa participación no ha sido confirmada y no existen datos suficientes para atribuir a ninguna entidad una intervención en la preparación de las escenas. Sin embargo, su silencio, antre el uso de menores extranjeros, es llamativo por ahora.
Se ha intentado identificar al medio alemán y aclarar el alcance de las posibles colaboraciones, sin obtener respuesta hasta el momento de su publicación.
La identidad del equipo, el propósito concreto del reportaje y las circunstancias en las que se produjo la grabación siguen pendientes de aclaración.
La indignación vecinal por el uso de los menores
El malestar expresado por los residentes se centra especialmente en la utilización de dos menores en una producción que, según los testigos, incluía escenas ensayadas durante horas. Los vecinos cuestionan que se pueda recurrir a jóvenes especialmente vulnerables para representar situaciones previamente dirigidas sin que se conozcan con claridad las condiciones en las que participaron ni el tratamiento que recibirán las imágenes.
La polémica vuelve a situar el foco sobre la responsabilidad de los medios de comunicación cuando trabajan con menores y sobre la necesidad de distinguir entre una reconstrucción audiovisual legítima y una presentación de escenas dramatizadas que pueda inducir a error a la audiencia.
A falta de conocer la versión del equipo alemán y de verificar de forma independiente los hechos denunciados, el episodio deja abiertas varias preguntas: qué medio realizó la grabación, qué instrucciones recibieron los dos jóvenes, quién autorizó su participación y qué ocurrió exactamente durante el enfrentamiento con el vecino.
Los testimonios recogidos por Ceuta Ahora describen una mañana de grabaciones que terminó en una discusión y que ha provocado el rechazo de residentes de La Ribera, molestos tanto por la forma en que se desarrolló el reportaje como por la falta de explicaciones sobre su finalidad y sus condiciones de producción.

La grabación de un reportaje audiovisual con dos menores extranjeros no acompañados (menas) en la playa de La Ribera ha provocado indignación entre vecinos de Ceuta, que cuestionan la forma en que un equipo de comunicación alemán desarrolló su trabajo durante la mañana de este sábado. Según los testimonios trasladados a Ceuta Ahora, los periodistas dedicaron varias horas a preparar y repetir escenas con los dos jóvenes, llegados a la ciudad durante las entradas masivas de finales de julio.
Los residentes que presenciaron la grabación aseguran que las tomas estaban dirigidas y que los menores recibían indicaciones para representar determinadas situaciones relacionadas con su estancia en Ceuta y el trato recibido en España. Esta forma de trabajar despertó las críticas de algunos vecinos, que interpretaron la puesta en escena como un intento de construir un relato predeterminado sobre la realidad migratoria de la ciudad, en lugar de documentar los hechos de manera espontánea.
La playa de La Ribera fue el escenario elegido para las grabaciones, que, según los testigos, se prolongaron durante buena parte de la mañana. La escasa afluencia de personas en ese momento habría facilitado la repetición de las escenas sin demasiadas interrupciones.
Un enfrentamiento cuando un vecino comenzó a grabar
La tensión aumentó cuando uno de los residentes recriminó al equipo la forma en que estaba realizando el reportaje y comenzó a registrar con su teléfono móvil lo que sucedía. Según su testimonio, la discusión derivó en un incidente con uno de los cámaras, que habría golpeado el dispositivo con el que el vecino estaba grabando. "Me tengo que ganar la vida" habría espetado el cámara, español, contratado por el equipo alemán.
El episodio ha incrementado el malestar entre quienes consideran que la presencia de periodistas extranjeros en Ceuta debe desarrollarse con transparencia y respeto tanto a los residentes como a las personas que aparecen en las imágenes. La controversia no se limita, por tanto, al contenido del reportaje, sino que incluye la forma en que se desarrolló la grabación y la reacción ante quien trataba de documentarla.
Por el momento, no consta una versión del equipo desplazado a la ciudad sobre lo ocurrido ni se ha confirmado si el incidente ha sido denunciado formalmente.
![[Img #28626]](https://ceutaahora.com/upload/images/10_2026/6026_captura-de-pantalla-2026-10-10-a-las-142759.png)
Dudas sobre la participación de las entidades de acogida
Entre algunos vecinos también circulan sospechas sobre una posible colaboración de organizaciones encargadas de la acogida y tutela provisional de los menores. Sin embargo, esa participación no ha sido confirmada y no existen datos suficientes para atribuir a ninguna entidad una intervención en la preparación de las escenas. Sin embargo, su silencio, antre el uso de menores extranjeros, es llamativo por ahora.
Se ha intentado identificar al medio alemán y aclarar el alcance de las posibles colaboraciones, sin obtener respuesta hasta el momento de su publicación.
La identidad del equipo, el propósito concreto del reportaje y las circunstancias en las que se produjo la grabación siguen pendientes de aclaración.
La indignación vecinal por el uso de los menores
El malestar expresado por los residentes se centra especialmente en la utilización de dos menores en una producción que, según los testigos, incluía escenas ensayadas durante horas. Los vecinos cuestionan que se pueda recurrir a jóvenes especialmente vulnerables para representar situaciones previamente dirigidas sin que se conozcan con claridad las condiciones en las que participaron ni el tratamiento que recibirán las imágenes.
La polémica vuelve a situar el foco sobre la responsabilidad de los medios de comunicación cuando trabajan con menores y sobre la necesidad de distinguir entre una reconstrucción audiovisual legítima y una presentación de escenas dramatizadas que pueda inducir a error a la audiencia.
A falta de conocer la versión del equipo alemán y de verificar de forma independiente los hechos denunciados, el episodio deja abiertas varias preguntas: qué medio realizó la grabación, qué instrucciones recibieron los dos jóvenes, quién autorizó su participación y qué ocurrió exactamente durante el enfrentamiento con el vecino.
Los testimonios recogidos por Ceuta Ahora describen una mañana de grabaciones que terminó en una discusión y que ha provocado el rechazo de residentes de La Ribera, molestos tanto por la forma en que se desarrolló el reportaje como por la falta de explicaciones sobre su finalidad y sus condiciones de producción.























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