A. Madrid
El activista de Temu
Lo preocupante ya no es la incoherencia. Es la sensación de que cierto activismo ha dejado de unir barrios para convertirse en munición política.
Siempre el mismo esquema: dividir Ceuta entre periferia y centro, abandonados y privilegiados, víctimas y culpables. Una fractura social que encaja sospechosamente bien con el relato político de Ceuta Ya!
Y ahí aparece nuestro ACTIVISTA DEL TEMU.
Cuando otros protestan, pide calma y menos manifestaciones. Cuando la reivindicación encaja con su discurso, aparecen la calle, Madrid, los despachos y la cercanía con ministros.
Magnífica doble moral: protesta para mí, silencio para ti.
Y mientras se proclama que hay que evitar la división, se insiste en un relato que presenta prácticamente dos Ceutas enfrentadas.
¿Activismo vecinal o altavoz político?
Cada cual sacará sus conclusiones. Pero cuanto más se confunden tertulia, activismo y discurso partidista, más difícil resulta venderlo como simple defensa neutral de los barrios.
Ceuta Ya! tiene todo el derecho a hacer política. Lo que sería preocupante es que la batalla partidista terminara disfrazándose de representación social independiente.
Porque utilizar las heridas de una ciudad para construir trincheras políticas no las cura.
Las hace más profundas.
Y quien grita «no nos dividamos» debería vigilar especialmente no convertirse precisamente en combustible para esa división.
Lo preocupante ya no es la incoherencia. Es la sensación de que cierto activismo ha dejado de unir barrios para convertirse en munición política.
Siempre el mismo esquema: dividir Ceuta entre periferia y centro, abandonados y privilegiados, víctimas y culpables. Una fractura social que encaja sospechosamente bien con el relato político de Ceuta Ya!
Y ahí aparece nuestro ACTIVISTA DEL TEMU.
Cuando otros protestan, pide calma y menos manifestaciones. Cuando la reivindicación encaja con su discurso, aparecen la calle, Madrid, los despachos y la cercanía con ministros.
Magnífica doble moral: protesta para mí, silencio para ti.
Y mientras se proclama que hay que evitar la división, se insiste en un relato que presenta prácticamente dos Ceutas enfrentadas.
¿Activismo vecinal o altavoz político?
Cada cual sacará sus conclusiones. Pero cuanto más se confunden tertulia, activismo y discurso partidista, más difícil resulta venderlo como simple defensa neutral de los barrios.
Ceuta Ya! tiene todo el derecho a hacer política. Lo que sería preocupante es que la batalla partidista terminara disfrazándose de representación social independiente.
Porque utilizar las heridas de una ciudad para construir trincheras políticas no las cura.
Las hace más profundas.
Y quien grita «no nos dividamos» debería vigilar especialmente no convertirse precisamente en combustible para esa división.
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