Crisis en Ceuta
Del caos en la frontera a la dimisión: así termina la etapa de Pérez Triano al frente de la Delegación
Su etapa de cinco meses quedará marcada por los avisos previos y una investigación judicial todavía abierta
Miguel Ángel Pérez Triano llegó a la Delegación del Gobierno en Ceuta en febrero, pero su etapa al frente de la institución ha quedado marcada por la crisis migratoria que estalló a finales de julio. La entrada masiva de miles de personas desde Marruecos alteró por completo la normalidad de la ciudad y situó al delegado en el centro de una crisis sin precedentes apenas cinco meses después de asumir el cargo.
Durante las semanas posteriores, Pérez Triano permaneció al frente de la respuesta institucional mientras Ceuta trataba de afrontar las consecuencias de aquella jornada. El delegado defendió su gestión apoyándose en las medidas adoptadas por el Gobierno para contener la situación, reforzar los dispositivos de atención y acelerar los procedimientos destinados a buscar una salida a la crisis.
Sin embargo, su actuación fue cuestionada desde distintos sectores de la sociedad ceutí, que situaron también sobre él parte de la responsabilidad por lo ocurrido. Pérez Triano mantuvo en todo momento su defensa de la gestión desarrollada y rechazó abandonar el cargo mientras la situación continuaba abierta. En agosto llegó a señalar que una dimisión en plena crisis habría sido, según sus propias palabras, una "irresponsabilidad y cobardía".
El escenario se complicó en septiembre con la publicación de documentación del Centro Nacional de Inteligencia relativa a las comunicaciones mantenidas el 29 de julio, en vísperas de la entrada masiva. Los documentos colocaron en el foco al entonces jefe de gabinete de la Delegación, Gonzalo Sanz, quien aseguró que había trasladado personalmente a Pérez Triano la información recibida de un agente del CNI. El delegado negó conocer aquellos mensajes y la conversación mantenida entre su jefe de gabinete y el servicio de inteligencia. Sanz terminó presentando su dimisión el 11 de septiembre.
A la controversia política se sumó después la investigación judicial. El juzgado de Ceuta que había abierto diligencias sobre la actuación de Pérez Triano acordó remitir el procedimiento a la Audiencia Nacional al considerar que existía conexión con la investigación principal sobre los acontecimientos del 30 y 31 de julio. La causa busca esclarecer las circunstancias que rodearon aquella entrada masiva y las actuaciones desarrolladas antes y durante los hechos.
Dos meses después de aquella jornada, Pérez Triano ha decidido poner fin a su etapa al frente de la Delegación. Su salida se produce con la investigación todavía abierta y después de unas semanas en las que la gestión de la crisis fronteriza ha mantenido al representante del Gobierno de España en Ceuta bajo una presión constante.

Miguel Ángel Pérez Triano llegó a la Delegación del Gobierno en Ceuta en febrero, pero su etapa al frente de la institución ha quedado marcada por la crisis migratoria que estalló a finales de julio. La entrada masiva de miles de personas desde Marruecos alteró por completo la normalidad de la ciudad y situó al delegado en el centro de una crisis sin precedentes apenas cinco meses después de asumir el cargo.
Durante las semanas posteriores, Pérez Triano permaneció al frente de la respuesta institucional mientras Ceuta trataba de afrontar las consecuencias de aquella jornada. El delegado defendió su gestión apoyándose en las medidas adoptadas por el Gobierno para contener la situación, reforzar los dispositivos de atención y acelerar los procedimientos destinados a buscar una salida a la crisis.
Sin embargo, su actuación fue cuestionada desde distintos sectores de la sociedad ceutí, que situaron también sobre él parte de la responsabilidad por lo ocurrido. Pérez Triano mantuvo en todo momento su defensa de la gestión desarrollada y rechazó abandonar el cargo mientras la situación continuaba abierta. En agosto llegó a señalar que una dimisión en plena crisis habría sido, según sus propias palabras, una "irresponsabilidad y cobardía".
El escenario se complicó en septiembre con la publicación de documentación del Centro Nacional de Inteligencia relativa a las comunicaciones mantenidas el 29 de julio, en vísperas de la entrada masiva. Los documentos colocaron en el foco al entonces jefe de gabinete de la Delegación, Gonzalo Sanz, quien aseguró que había trasladado personalmente a Pérez Triano la información recibida de un agente del CNI. El delegado negó conocer aquellos mensajes y la conversación mantenida entre su jefe de gabinete y el servicio de inteligencia. Sanz terminó presentando su dimisión el 11 de septiembre.
A la controversia política se sumó después la investigación judicial. El juzgado de Ceuta que había abierto diligencias sobre la actuación de Pérez Triano acordó remitir el procedimiento a la Audiencia Nacional al considerar que existía conexión con la investigación principal sobre los acontecimientos del 30 y 31 de julio. La causa busca esclarecer las circunstancias que rodearon aquella entrada masiva y las actuaciones desarrolladas antes y durante los hechos.
Dos meses después de aquella jornada, Pérez Triano ha decidido poner fin a su etapa al frente de la Delegación. Su salida se produce con la investigación todavía abierta y después de unas semanas en las que la gestión de la crisis fronteriza ha mantenido al representante del Gobierno de España en Ceuta bajo una presión constante.























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.183