Antonio Palomar García
La mentira que no cesa
Da igual lo que digan, cómo o cuándo lo digan o bajo cualquiera de las dos siglas. PP y PSOE son, cada día con más evidencia, lo mismo. Ahí tiene a Juan Vivas, quien ahora se desdice de lo dicho. La marea ya va bajando y es hora de volver al redil compartido para evitar a VOX.
Juan Vivas, aquel que se quejaba de que le llamasen “pesao”, corre ahora a decir que no fue exactamente así, sin decir en qué términos recibió la respuesta desde quien quiera que estuviera al otro lado del teléfono. El victimismo del gran héroe del momento, que le llevó incluso a su ratito en El Hormiguero, tenía fecha de caducidad. Como lo tiene toda la grandilocuencia del PP en el momento que se enfrenta al botoncito de votar.
Porque el PP lo ha vuelto a hacer -y no será la última vez-, en el momento en que se le requiera para aprobar cualquier propuesta que ponga por delante a España, y ello vaya contra los intereses del globalismo en el que se ha sumido y en el que el PSOE le sirve de guía. La mentira con los populares persiste e insiste. PP y PSOE, escriban en rojo o en azul, terminan redactando lo mismo, con la Agenda 2030, su gran evangelio en boca de García Margallo, como trasfondo y esquema de su acción política por encima de cualquier cosa.
A Feijóo no le tiembla el pulso, si a propuestas que hablan de la españolidad de Ceuta y Melilla, o de la necesidad de cortar el grifo de la financiación agrícola marroquí, tiene que votar ¡en contra! El gallego es más de ponerse gallito en mítines en los que, con su peculiar meneíto de cabeza, dice que cuando sea presidente hará o dejará de hacer no sé qué cosas, en busca del aplauso fácil de los suyos que son los primeros que no entienden nada, porque los ejemplos expuestos son precisamente la demostración de la incoherencia y/o el desmadre interno dentro de las filas de los de Genova, quienes a su vez tiene escuchar aquello y lo contrario.
¿Cómo se explica esta desazón, esta incertidumbre a la que el PP somete a España? ¿Esto es lo que podemos esperar?
PSOE y PP continúan siendo socios y el PP, entregado, consintiéndolo. En Europa y en Ceuta siguen de la mano con toda la que está cayendo. Ni una señal de corrección del rumbo. El PP se adentra en el progresismo. La imagen de enfrentamiento en el Congreso o en otros foros es puro teatro, necesario para que ni unos ni otros pierdan su cuota de votos con los que mantenerse en el escaño, para continuar pareciendo que el bipartidismo es la solución para todo lo nuestro, cuando, realmente, lo es para todo lo suyo. De ahí tanto afán por silenciar mediáticamente cualquier opción que no se avenga a sus preceptos. ¿Han leído en muchos medios lo que les comenté acerca de las negativas de Vivas a aprobar las propuestas de VOX que hubieran aminorado considerablemente la invasión del 30-J y sus efectos? A partir de ahí, plantearse si no lo tendrían todo previsto entre unos, otros y el de más allá, tampoco es descartable, si no ¿a qué viene ahora este afán por dejar aquí a todos los menores cuando desde el reino de Rabat se les está reclamando?
Da igual lo que digan, cómo o cuándo lo digan o bajo cualquiera de las dos siglas. PP y PSOE son, cada día con más evidencia, lo mismo. Ahí tiene a Juan Vivas, quien ahora se desdice de lo dicho. La marea ya va bajando y es hora de volver al redil compartido para evitar a VOX.
Juan Vivas, aquel que se quejaba de que le llamasen “pesao”, corre ahora a decir que no fue exactamente así, sin decir en qué términos recibió la respuesta desde quien quiera que estuviera al otro lado del teléfono. El victimismo del gran héroe del momento, que le llevó incluso a su ratito en El Hormiguero, tenía fecha de caducidad. Como lo tiene toda la grandilocuencia del PP en el momento que se enfrenta al botoncito de votar.
Porque el PP lo ha vuelto a hacer -y no será la última vez-, en el momento en que se le requiera para aprobar cualquier propuesta que ponga por delante a España, y ello vaya contra los intereses del globalismo en el que se ha sumido y en el que el PSOE le sirve de guía. La mentira con los populares persiste e insiste. PP y PSOE, escriban en rojo o en azul, terminan redactando lo mismo, con la Agenda 2030, su gran evangelio en boca de García Margallo, como trasfondo y esquema de su acción política por encima de cualquier cosa.
A Feijóo no le tiembla el pulso, si a propuestas que hablan de la españolidad de Ceuta y Melilla, o de la necesidad de cortar el grifo de la financiación agrícola marroquí, tiene que votar ¡en contra! El gallego es más de ponerse gallito en mítines en los que, con su peculiar meneíto de cabeza, dice que cuando sea presidente hará o dejará de hacer no sé qué cosas, en busca del aplauso fácil de los suyos que son los primeros que no entienden nada, porque los ejemplos expuestos son precisamente la demostración de la incoherencia y/o el desmadre interno dentro de las filas de los de Genova, quienes a su vez tiene escuchar aquello y lo contrario.
¿Cómo se explica esta desazón, esta incertidumbre a la que el PP somete a España? ¿Esto es lo que podemos esperar?
PSOE y PP continúan siendo socios y el PP, entregado, consintiéndolo. En Europa y en Ceuta siguen de la mano con toda la que está cayendo. Ni una señal de corrección del rumbo. El PP se adentra en el progresismo. La imagen de enfrentamiento en el Congreso o en otros foros es puro teatro, necesario para que ni unos ni otros pierdan su cuota de votos con los que mantenerse en el escaño, para continuar pareciendo que el bipartidismo es la solución para todo lo nuestro, cuando, realmente, lo es para todo lo suyo. De ahí tanto afán por silenciar mediáticamente cualquier opción que no se avenga a sus preceptos. ¿Han leído en muchos medios lo que les comenté acerca de las negativas de Vivas a aprobar las propuestas de VOX que hubieran aminorado considerablemente la invasión del 30-J y sus efectos? A partir de ahí, plantearse si no lo tendrían todo previsto entre unos, otros y el de más allá, tampoco es descartable, si no ¿a qué viene ahora este afán por dejar aquí a todos los menores cuando desde el reino de Rabat se les está reclamando?
La opinión de Ceuta Ahora se refleja únicamente en sus editoriales. La libertad de expresión, la libertad en general, es una máxima de filosofía de este medio que puede compartir o no las opiniones de sus articulistas





















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.183