Arroyo de las Bombas
Juan Sergio Redondo
El subsuelo minero del Tarajal y la incógnita de los túneles de la frontera
Los túneles descubiertos bajo los polígonos del Tarajal plantean una cuestión que hasta ahora apenas ha sido abordada públicamente. Qué relación podrían guardar estas estructuras con las antiguas explotaciones mineras existentes en el extremo sur de Ceuta y, sobre todo, qué puede permanecer todavía oculto bajo el actual perímetro fronterizo.
La documentación geológica histórica confirma que en este territorio existieron mineralizaciones y labores relacionadas con la extracción de plomo, cobre y antimonio. No hablamos, por tanto, de un subsuelo ajeno a la actividad minera, sino de un espacio explotado históricamente y asentado sobre estructuras geológicas que continúan hacia Marruecos.
El Filón del Tarajal
Marín y Beltrán de Lis documentaron en 1956 el denominado Filón del Tarajal, una mineralización fundamentalmente de plomo y cobre encajada en materiales paleozoicos del dominio Gomáride.
Los filones se desarrollan siguiendo fracturas de la roca y pueden presentar continuidad lateral y en profundidad, bifurcaciones y ramificaciones. Su explotación podía generar galerías principales, ramales, cruceros, pozos y chimeneas distribuidos a diferentes cotas.
Su posición resulta especialmente significativa. El Filón del Tarajal se encuentra en el sector meridional de Ceuta, relacionado geográficamente con el ámbito del Tarajal y el corredor del arroyo de las Bombas, junto al actual espacio fronterizo.
La frontera política no constituye una discontinuidad geológica. Las estructuras rocosas continúan hacia Marruecos y con ellas pueden hacerlo los sistemas de fracturas y sus ramificaciones.
San Pancracio y el distrito del antimonio
A este elemento se suma la antigua mina de San Pancracio, relacionada con Afriquita y situada en la antigua zona neutral, junto al arroyo de las Bombas y próxima al Fuerte de Piniers.
Su principal mineral era la estibina, de la que se obtenía antimonio. El yacimiento estaba controlado por una falla y una red de fracturas predominantemente orientadas en dirección NNE-SSO.
San Pancracio formaba parte además del distrito antimonífero Fnideq-Beni Mezala, una banda mineralizada de aproximadamente cuatro kilómetros de longitud y unos 400 metros de anchura, con alrededor de una docena de minas o indicios conocidos.
Nos encontramos así ante un sistema geológico y minero desarrollado en terrenos situados actualmente a ambos lados de la frontera entre Ceuta y Marruecos.
Los túneles descubiertos y los que podrían permanecer ocultos
La existencia de este pasado minero incorpora diferentes posibilidades al análisis de los túneles encontrados bajo los polígonos.
Pueden tratarse de excavaciones recientes independientes de las antiguas minas. También podrían haber intersectado antiguas labores, aprovechar parcialmente galerías preexistentes, combinar tramos de diferentes épocas o incluso incluir estructuras pertenecientes originalmente al antiguo entramado minero que posteriormente hubieran sido acondicionadas o reutilizadas.
![[Img #28369]](https://ceutaahora.com/upload/images/09_2026/5446_captura-de-pantalla-2026-09-20-a-las-122258.png)
Una entrada moderna tampoco determina necesariamente la antigüedad de todo lo que pueda encontrarse detrás de ella.
Pero existe otra posibilidad que tampoco debería quedar fuera del análisis. Que los túneles descubiertos hasta ahora sean solamente una parte de las estructuras existentes bajo este territorio y que permanezcan galerías, ramificaciones o accesos todavía desconocidos.
Si existieron antiguas redes mineras con distintos niveles, ramales, pozos y conexiones, algunas pudieron desaparecer de la superficie mientras permanecían total o parcialmente conservadas bajo tierra. También cabe la posibilidad de que determinadas galerías antiguas hayan sido alcanzadas, modificadas o reutilizadas posteriormente.
Dentro de ese escenario tampoco puede excluirse, mientras no exista un conocimiento completo del subsuelo, la posibilidad de que alguna estructura desconocida haya podido utilizarse como paso clandestino entre ambos lados de la frontera, ya fuera para el tránsito de personas, mercancías u otros fines. Es una posibilidad que únicamente podría confirmarse o descartarse mediante la investigación física y cartográfica del terreno.
Reconstruir el subsuelo del Tarajal
Existen estudios históricos de los criaderos minerales de la zona Ceuta-Tetuán, cartografía minera y documentación geológica moderna. Digitalizar esos planos y superponerlos sobre la configuración actual permitiría situar antiguas galerías, pozos y bocaminas y confrontarlos con los túneles ya descubiertos.
Cabe suponer que este trabajo habrá sido realizado por las autoridades encargadas de la investigación. Sin embargo, al tenor de los resultados conocidos, de la información pública disponible y de la incompetencia demostrada, existe la posibilidad de que la Delegación del Gobierno ni siquiera se haya molestado en realizar algo tan básico como analizar integralmente el subsuelo de todo lo que actualmente constituye el perímetro fronterizo del Tarajal.
Y ese análisis no debería limitarse a los túneles que ya han aparecido. Debería intentar determinar qué existe bajo todo el perímetro, reconstruyendo conjuntamente antiguas explotaciones mineras, cavidades conocidas, posibles galerías perdidas y estructuras descubiertas recientemente.
El Filón del Tarajal, San Pancracio, el arroyo de las Bombas y el distrito Fnideq-Beni Mezala muestran que bajo este espacio fronterizo existe una historia minera que debe incorporarse al análisis.
La relación entre aquellas antiguas explotaciones y los túneles descubiertos permanece como una posibilidad pendiente de determinar. También permanece abierta la posibilidad de que existan otras estructuras todavía desconocidas y que algunas hayan podido experimentar usos posteriores diferentes de aquellos para los que fueron originalmente excavadas.
La pregunta, por tanto, va más allá de conocer para qué se utilizaron los túneles encontrados.
¿Sabemos realmente cuántos túneles y galerías existen bajo el perímetro fronterizo del Tarajal?
Y, sobre todo, ¿ha reconstruido la Delegación del Gobierno ese subsuelo y ha confrontado las estructuras descubiertas con los planos históricos de las antiguas explotaciones mineras?. Ahí lo dejo.
Los túneles descubiertos bajo los polígonos del Tarajal plantean una cuestión que hasta ahora apenas ha sido abordada públicamente. Qué relación podrían guardar estas estructuras con las antiguas explotaciones mineras existentes en el extremo sur de Ceuta y, sobre todo, qué puede permanecer todavía oculto bajo el actual perímetro fronterizo.
La documentación geológica histórica confirma que en este territorio existieron mineralizaciones y labores relacionadas con la extracción de plomo, cobre y antimonio. No hablamos, por tanto, de un subsuelo ajeno a la actividad minera, sino de un espacio explotado históricamente y asentado sobre estructuras geológicas que continúan hacia Marruecos.
El Filón del Tarajal
Marín y Beltrán de Lis documentaron en 1956 el denominado Filón del Tarajal, una mineralización fundamentalmente de plomo y cobre encajada en materiales paleozoicos del dominio Gomáride.
Los filones se desarrollan siguiendo fracturas de la roca y pueden presentar continuidad lateral y en profundidad, bifurcaciones y ramificaciones. Su explotación podía generar galerías principales, ramales, cruceros, pozos y chimeneas distribuidos a diferentes cotas.
Su posición resulta especialmente significativa. El Filón del Tarajal se encuentra en el sector meridional de Ceuta, relacionado geográficamente con el ámbito del Tarajal y el corredor del arroyo de las Bombas, junto al actual espacio fronterizo.
La frontera política no constituye una discontinuidad geológica. Las estructuras rocosas continúan hacia Marruecos y con ellas pueden hacerlo los sistemas de fracturas y sus ramificaciones.
San Pancracio y el distrito del antimonio
A este elemento se suma la antigua mina de San Pancracio, relacionada con Afriquita y situada en la antigua zona neutral, junto al arroyo de las Bombas y próxima al Fuerte de Piniers.
Su principal mineral era la estibina, de la que se obtenía antimonio. El yacimiento estaba controlado por una falla y una red de fracturas predominantemente orientadas en dirección NNE-SSO.
San Pancracio formaba parte además del distrito antimonífero Fnideq-Beni Mezala, una banda mineralizada de aproximadamente cuatro kilómetros de longitud y unos 400 metros de anchura, con alrededor de una docena de minas o indicios conocidos.
Nos encontramos así ante un sistema geológico y minero desarrollado en terrenos situados actualmente a ambos lados de la frontera entre Ceuta y Marruecos.
Los túneles descubiertos y los que podrían permanecer ocultos
La existencia de este pasado minero incorpora diferentes posibilidades al análisis de los túneles encontrados bajo los polígonos.
Pueden tratarse de excavaciones recientes independientes de las antiguas minas. También podrían haber intersectado antiguas labores, aprovechar parcialmente galerías preexistentes, combinar tramos de diferentes épocas o incluso incluir estructuras pertenecientes originalmente al antiguo entramado minero que posteriormente hubieran sido acondicionadas o reutilizadas.
![[Img #28369]](https://ceutaahora.com/upload/images/09_2026/5446_captura-de-pantalla-2026-09-20-a-las-122258.png)
Una entrada moderna tampoco determina necesariamente la antigüedad de todo lo que pueda encontrarse detrás de ella.
Pero existe otra posibilidad que tampoco debería quedar fuera del análisis. Que los túneles descubiertos hasta ahora sean solamente una parte de las estructuras existentes bajo este territorio y que permanezcan galerías, ramificaciones o accesos todavía desconocidos.
Si existieron antiguas redes mineras con distintos niveles, ramales, pozos y conexiones, algunas pudieron desaparecer de la superficie mientras permanecían total o parcialmente conservadas bajo tierra. También cabe la posibilidad de que determinadas galerías antiguas hayan sido alcanzadas, modificadas o reutilizadas posteriormente.
Dentro de ese escenario tampoco puede excluirse, mientras no exista un conocimiento completo del subsuelo, la posibilidad de que alguna estructura desconocida haya podido utilizarse como paso clandestino entre ambos lados de la frontera, ya fuera para el tránsito de personas, mercancías u otros fines. Es una posibilidad que únicamente podría confirmarse o descartarse mediante la investigación física y cartográfica del terreno.
Reconstruir el subsuelo del Tarajal
Existen estudios históricos de los criaderos minerales de la zona Ceuta-Tetuán, cartografía minera y documentación geológica moderna. Digitalizar esos planos y superponerlos sobre la configuración actual permitiría situar antiguas galerías, pozos y bocaminas y confrontarlos con los túneles ya descubiertos.
Cabe suponer que este trabajo habrá sido realizado por las autoridades encargadas de la investigación. Sin embargo, al tenor de los resultados conocidos, de la información pública disponible y de la incompetencia demostrada, existe la posibilidad de que la Delegación del Gobierno ni siquiera se haya molestado en realizar algo tan básico como analizar integralmente el subsuelo de todo lo que actualmente constituye el perímetro fronterizo del Tarajal.
Y ese análisis no debería limitarse a los túneles que ya han aparecido. Debería intentar determinar qué existe bajo todo el perímetro, reconstruyendo conjuntamente antiguas explotaciones mineras, cavidades conocidas, posibles galerías perdidas y estructuras descubiertas recientemente.
El Filón del Tarajal, San Pancracio, el arroyo de las Bombas y el distrito Fnideq-Beni Mezala muestran que bajo este espacio fronterizo existe una historia minera que debe incorporarse al análisis.
La relación entre aquellas antiguas explotaciones y los túneles descubiertos permanece como una posibilidad pendiente de determinar. También permanece abierta la posibilidad de que existan otras estructuras todavía desconocidas y que algunas hayan podido experimentar usos posteriores diferentes de aquellos para los que fueron originalmente excavadas.
La pregunta, por tanto, va más allá de conocer para qué se utilizaron los túneles encontrados.
¿Sabemos realmente cuántos túneles y galerías existen bajo el perímetro fronterizo del Tarajal?
Y, sobre todo, ¿ha reconstruido la Delegación del Gobierno ese subsuelo y ha confrontado las estructuras descubiertas con los planos históricos de las antiguas explotaciones mineras?. Ahí lo dejo.
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