Antonio Palomar García
Ceuta, donde desaparecen los reyes
Nadie sabe dónde están, por qué no aparecen ni el monarca de unos -el nuestro-, ni el rey dictador de otros -el de los invasores-.
Desde el día 30 de julio no sé sabe de su existencia ni movimientos. El tal Mohamed VI envió a España a más de 80.000 invasores, y a su salida les cerró la puerta, y sobre esa construyó otra para asegurarse bien que no regresarán sobre sus pasos, como consiguieron hacer cuarenta o cincuenta mil entre el 1 y de 2 de agosto.
En este mes poco se ha sabido del ocupante del trono marroquí. Se ha dedicado poco más que mover a sus peones, para que estos entre otras cosas hicieran lobby en Europa entre diputados socialistas, tratando de parar cualquier iniciativa que supusiera un forma de condena de la implicación de Marruecos, en toda la locura que viene padeciendo Ceuta desde hace ya casi 50 días. Y algo consiguieron pero, gracias a Dios, la cordura reinó en el hemiciclo europeo gracias al poder de la cordura de la parte diestra de tal foro.
De semejante tipo lo último que hemos sabido es que su tropa de pelotas le estuvieron ensalzando, con motivo de no sé qué fiestas, a mayor de gloria del primero de los marroquíes, a quién su enfermiza situación física no le impide seguir manteniendo amenazado al gobierno español, con Dios sabrá qué información sacada de sus celulares.
Del otro, del nuestro, sólo hemos escuchado unas pocas palabras, supongo que debidamente autorizadas por el perro sin amo. Ceuta le sigue esperando, aunque cada vez con menos interés y, en algunos casos, no para aplaudirle, porque Ceuta, cuando llegue -parece que llegará-, ya habrá visto escurrirse por los sumideros de sus sucias calles, estos días, la vida que siempre disfrutó y de la que Su Majestad, en sus 12 años de reinado (12, Pedro, no 20!!), no tuvo conocimiento directo y sobre el terreno, porque jamás ha pisado suelo ceutí.
D. Felipe se ha parapetado tras el escudo que el gobierno le ofreció con la Constitución. El gobierno no le deja, es la excusa. Como si el pueblo estuviese al servicio de unos y de otro, siendo al contrario. Como si la sensatez de los gobernantes -si algo les queda-, la flexibilidad de las leyes y la coyuntura actual no exigiera de todos la disposición oportuna para que, quienes lo necesitan, esto es, los ceutíes tengan a su Rey a tiempo cuando la situación lo requiere, y ya va con mes y medio de retraso.
Mientras tanto, el que hace de rey sin corona, cetro ni trono en España, Sánchez y su cohorte de palmeros apoltronados, se dedican a buscar justificaciones en supuestas competencias de otros, que esos otros no tienen, para escurrir el bulto, y continuar prestos y dispuestos para recibir las órdenes que desde Casablanca consideren oportunas. Eso sí todo en un ambiente relajado, y ajeno al clamor de una nación entera que sí apareció apoyando a sus compatriotas caballas.
Así estamos en España. Esto es lo que podemos esperar en el resto de la Nación, teniendo a Ceuta como paradigma actual (y agravándose diariamente). A día de hoy, ni gobierno, ni Rey.
Y si el pueblo se rebela contra unos y otros, terminarán señalándole como culpable de su propia desgracia, como si eso le hubiese importado a algún pueblo cuando decide defenderse de todos a la vez.
¡Aparezca, Majestad!
Nadie sabe dónde están, por qué no aparecen ni el monarca de unos -el nuestro-, ni el rey dictador de otros -el de los invasores-.
Desde el día 30 de julio no sé sabe de su existencia ni movimientos. El tal Mohamed VI envió a España a más de 80.000 invasores, y a su salida les cerró la puerta, y sobre esa construyó otra para asegurarse bien que no regresarán sobre sus pasos, como consiguieron hacer cuarenta o cincuenta mil entre el 1 y de 2 de agosto.
En este mes poco se ha sabido del ocupante del trono marroquí. Se ha dedicado poco más que mover a sus peones, para que estos entre otras cosas hicieran lobby en Europa entre diputados socialistas, tratando de parar cualquier iniciativa que supusiera un forma de condena de la implicación de Marruecos, en toda la locura que viene padeciendo Ceuta desde hace ya casi 50 días. Y algo consiguieron pero, gracias a Dios, la cordura reinó en el hemiciclo europeo gracias al poder de la cordura de la parte diestra de tal foro.
De semejante tipo lo último que hemos sabido es que su tropa de pelotas le estuvieron ensalzando, con motivo de no sé qué fiestas, a mayor de gloria del primero de los marroquíes, a quién su enfermiza situación física no le impide seguir manteniendo amenazado al gobierno español, con Dios sabrá qué información sacada de sus celulares.
Del otro, del nuestro, sólo hemos escuchado unas pocas palabras, supongo que debidamente autorizadas por el perro sin amo. Ceuta le sigue esperando, aunque cada vez con menos interés y, en algunos casos, no para aplaudirle, porque Ceuta, cuando llegue -parece que llegará-, ya habrá visto escurrirse por los sumideros de sus sucias calles, estos días, la vida que siempre disfrutó y de la que Su Majestad, en sus 12 años de reinado (12, Pedro, no 20!!), no tuvo conocimiento directo y sobre el terreno, porque jamás ha pisado suelo ceutí.
D. Felipe se ha parapetado tras el escudo que el gobierno le ofreció con la Constitución. El gobierno no le deja, es la excusa. Como si el pueblo estuviese al servicio de unos y de otro, siendo al contrario. Como si la sensatez de los gobernantes -si algo les queda-, la flexibilidad de las leyes y la coyuntura actual no exigiera de todos la disposición oportuna para que, quienes lo necesitan, esto es, los ceutíes tengan a su Rey a tiempo cuando la situación lo requiere, y ya va con mes y medio de retraso.
Mientras tanto, el que hace de rey sin corona, cetro ni trono en España, Sánchez y su cohorte de palmeros apoltronados, se dedican a buscar justificaciones en supuestas competencias de otros, que esos otros no tienen, para escurrir el bulto, y continuar prestos y dispuestos para recibir las órdenes que desde Casablanca consideren oportunas. Eso sí todo en un ambiente relajado, y ajeno al clamor de una nación entera que sí apareció apoyando a sus compatriotas caballas.
Así estamos en España. Esto es lo que podemos esperar en el resto de la Nación, teniendo a Ceuta como paradigma actual (y agravándose diariamente). A día de hoy, ni gobierno, ni Rey.
Y si el pueblo se rebela contra unos y otros, terminarán señalándole como culpable de su propia desgracia, como si eso le hubiese importado a algún pueblo cuando decide defenderse de todos a la vez.
¡Aparezca, Majestad!
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