Sábado, 19 de Septiembre de 2026

Actualizada Sábado, 19 de Septiembre de 2026 a las 12:18:48 horas

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Sábado, 19 de Septiembre de 2026

Ceuta no puede más: Hay mando único, pero falta coordinación y sentido común

 

 No puedo permanecer callada por más tiempo. 

Y hoy no escribo estas palabras únicamente como Secretaria General de UGT Ceuta, las escribo también como ceutí, como mujer y como una persona que lleva casi dos meses viendo sufrir a su ciudad y que ha llegado a un punto en el que necesita decir públicamente: 

 

Estoy rota de dolor. 

Rota por las imágenes que hemos contemplado con la avalancha y el caos para intentar alojar a los inmigrantes en el Muelle de Poniente. 

 

Rota viendo personas desesperadas, menores, familias y mujeres en situaciones de extrema vulnerabilidad. 

 

Rota por las mujeres y niñas que han sufrido violencia sexual. 

 

Rota viendo a nuestros trabajadores y trabajadoras absolutamente sobrepasados. 

 

Y rota también por mi ciudad, por mis vecinos y vecinas, que llevan casi dos meses soportando con una valentía y una paciencia extraordinarias las consecuencias de una situación que se ha vuelto insoportable. 

 

No quiero que nadie pueda pensar que UGT Ceuta se esconde. Hemos estado en las manifestaciones como ciudadanos y ciudadanas, no como sindicalistas, porque en esta situación que estamos atravesando somos, ante todo, ciudadanos caballas y defendemos nuestra ciudad ante todo y ante TODOS. 

 

No hemos estado callados. Hemos estado trabajando y reivindicando. 

 

Desde UGT Ceuta y desde nuestras federaciones hemos reclamado medios humanos y materiales, hemos denunciado carencias, hemos advertido de servicios sobrepasados y hemos pedido refuerzos allí donde eran necesarios. 

 

Yo personalmente he trasladado la realidad que estamos viviendo a todas aquellas personas que he considerado que podían tener capacidad o influencia para ayudar a Ceuta. 

 

Lo he hecho públicamente y también donde no se ve. 

 

He hablado con responsables institucionales y sindicales. He insistido. He pedido ayuda. He trasladado nuestra preocupación y también nuestro enfado. Y he mantenido conversaciones muy difíciles, incluso dentro de mi propia organización, porque he defendido algo en lo que creo profundamente: 

 

Esto no va de partidos. Esto no va del “y tú más”. Esto va de Ceuta. 

 

Y cuando he considerado que alguien estaba equivocándose, lo he dicho, alto y claro, independientemente de sus siglas. 

 

Pero llega un momento en el que trabajar, reclamar y trasladar la situación donde corresponde ya no es suficiente. 

 

Llega un momento en el que también hay que levantar la voz. 

 

Y ese momento ha llegado. 

 

Porque mientras discutimos quién tiene razón, Ceuta continúa sufriendo. 

 

Nuestra ciudadanía está demostrando una entereza extraordinaria. 

 

Los ceutíes siguen levantándose cada mañana, llevando a sus hijos e hijas al colegio, abriendo sus comercios, acudiendo a sus puestos de trabajo y tratando de mantener una normalidad que hace muchas semanas dejó de ser normal. 

 

Ceuta está siendo valiente. Muy valiente. 

 

Pero no confundamos valentía con capacidad infinita para soportarlo todo. 

 

Porque también existe miedo. 

 

También se están produciendo hechos graves. 

 

Y tampoco pienso esconderlos. 

 

Agresiones a ciudadanos, a nuestros Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y a nuestras Fuerzas Armadas. 

 

Un ceutí ha resultado herido con varias puñaladas durante un intento de robo. Hemos visto situaciones que han generado una enorme preocupación entre las mujeres. Y conocemos otros episodios de inseguridad que están afectando a la tranquilidad de nuestra población. 

 

Yo misma he sentido miedo caminando por las calles de mi ciudad. 

 

Y me duele muchísimo escribirlo. 

 

Nuestras barriadas están sufriendo también las consecuencias de episodios violentos protagonizados por algunos de quienes participaron en esta entrada masiva, unos acontecimientos respecto de los cuales el propio Parlamento Europeo acaba de aprobar un texto que habla expresamente de la «invasión» de Ceuta y de la instrumentalización de la migración irregular como herramienta de guerra híbrida. 

 

Por tanto, no. Esto no es únicamente una “sensación de inseguridad subjetiva”, señor Marlaska. 

 

Es lo que están viviendo muchos ciudadanos y ciudadanas de Ceuta. 

 

Y negar o minimizar ese miedo no contribuye a devolverles la tranquilidad. 

 

No quiero tener miedo en Ceuta. Y no quiero que ninguna mujer, ni ningún ciudadano, tenga miedo en Ceuta. 

 

Pero quiero dejar algo igualmente claro: reconocer esta realidad no significa responsabilizar colectivamente a las miles de personas inmigrantes que permanecen en nuestra ciudad. 

 

No voy a criminalizar a miles de seres humanos por los delitos o comportamientos de determinados individuos. 

 

Pero tampoco voy a negar los hechos acreditados ni pedir a los ceutíes que finjan que no sienten preocupación. 

 

Defender la dignidad de las personas migrantes y defender la seguridad de la ciudadanía de Ceuta son perfectamente compatibles. 

 

Como también lo son exigir protección para las mujeres ceutíes y exigirla para las mujeres migrantes, muchas de ellas menores, que están sufriendo situaciones terribles. 

 

No pienso elegir qué sufrimiento merece nuestra solidaridad. 

 

Me duelen todos. 

 

Y precisamente por eso resulta todavía más difícil comprender lo que estamos viendo en la gestión de esta crisis. 

 

Desde el pasado 25 de agosto Ceuta tiene formalmente un mando único. Existe una Autoridad Funcional encargada de dirigir y coordinar la respuesta. 

 

Precisamente por eso tenemos que preguntar: 

 

¿DÓNDE ESTÁ LA COORDINACIÓN QUE ESE MANDO ÚNICO DEBÍA GARANTIZAR? 

 

Porque lo que percibimos demasiadas veces sobre el terreno es justamente lo contrario. 

 

Decisiones precipitadas. 

 

Organismos sin la comunicación necesaria. 

 

Soluciones que parecen plantearse cuando el problema ya ha estallado. 

 

Servicios públicos sobrepasados. 

 

Trabajadores exhaustos. Hoy mismo hemos escuchado públicamente a representantes policiales describir jornadas que terminan a las once de la noche para volver a comenzar a las seis de la mañana. 

 

¿De verdad podemos considerar normal que quienes tienen que garantizar nuestra seguridad estén trabajando en estas condiciones? 

 

Recursos que llegan tarde. 

 

Y una ciudadanía que contempla con enorme preocupación cómo cada nuevo problema parece obligarnos a empezar nuevamente desde cero. 

 

No cuestionamos que exista alguien al volante. Aunque, viendo determinadas situaciones, resulte difícil no preguntárselo. 

 

Lo que cuestionamos es que, después de tantas semanas, demasiadas decisiones sigan dando la impresión de tomarse sobre la marcha. 

 

Una crisis de esta magnitud no puede gestionarse desde la improvisación. 

 

Si existe un mando único, que ejerza plenamente como tal

 

Que coordine. 

 

Que planifique. 

 

Que anticipe. 

 

Que sepamos, de una vez, cuántas personas migrantes hay realmente en Ceuta. 

 

Que escuche a quienes están trabajando sobre el terreno. 

 

Que los distintos organismos sepan qué están haciendo los demás. 

 

Que quienes tienen que ejecutar las decisiones conozcan previamente el plan y dispongan de los medios necesarios para hacerlo. 

 

Y que la ciudadanía sepa también qué se está haciendo y hacia dónde vamos. 

 

Porque no podemos vivir permanentemente esperando cuál será el problema de mañana. 

 

Y, sobre todo, reclamamos algo que resulta increíble tener que pedir después de casi dos meses: 

 

SENTIDO COMÚN. 

 

Sentido común para calcular antes de actuar. 

Sentido común para ubicarlos adecuadamente. 

Sentido común para prever las consecuencias de cada decisión. 

Sentido común para disponer de recursos suficientes antes de movilizar a miles de personas. 

Sentido común para coordinar a todas las administraciones y ministerios implicados. 

Sentido común para proteger a menores y mujeres vulnerables. 

Sentido común para garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos. 

Sentido común para cuidar también a quienes llevan semanas trabajando hasta el agotamiento. 

Sentido común, sencillamente, para hacer las cosas bien. 

 

Habrá tiempo para analizar errores y exigir responsabilidades. 

 

También hay que analizar seriamente las medidas económicas anunciadas y comprobar cuánto de ellas termina llegando realmente a nuestras empresas y, especialmente, a nuestros trabajadores y trabajadoras. Estamos en ello. 

 

Pero ahora la prioridad tiene que ser recuperar la normalidad. 

 

Ceuta necesita recursos. 

Necesita seguridad. 

Necesita humanidad. 

Necesita protección. 

Necesita coordinación. 

Necesita planificación. 

 

Y necesita que quienes tienen responsabilidades de gobierno entiendan definitivamente que esta ciudad no puede seguir soportando indefinidamente esta situación. 

 

He intentado actuar durante estas semanas con responsabilidad y prudencia. 

 

Seguiré haciéndolo. 

 

Pero prudencia no significa silencio

 

Y responsabilidad tampoco significa mirar hacia otro lado. 

 

Por eso hoy levanto la voz. 

 

No contra el migrante. 

 

No contra unas siglas. 

 

No para entrar en ninguna batalla política. 

 

LA LEVANTO POR CEUTA. 

 

Por quienes vivimos aquí. 

 

Por quienes trabajan hasta la extenuación. 

 

Por quienes están intentando protegernos. 

 

Por quienes tienen miedo. 

 

Y también por esos seres humanos que han llegado a nuestra ciudad engañados y están viviendo situaciones que nunca deberían producirse. 

 

Estoy rota de dolor. 

 

Pero también tengo coraje. 

 

Y quiero demasiado a esta ciudad como para permanecer callada mientras la veo sufrir. 

 

Nuestra ciudadanía ha demostrado solidaridad. 

 

Ha demostrado paciencia. 

 

Ha demostrado responsabilidad. 

 

Y está demostrando una enorme valentía. 

 

Ahora les corresponde a quienes tienen la responsabilidad de gestionar esta crisis demostrar que están a la altura de esa ciudadanía. 

 

Porque Ceuta ha aguantado mucho. 

 

Demasiado. 

 

CEUTA ESTÁ AL LÍMITE. NO PUEDE MÁS. 

 

Y como Secretaria General de UGT Ceuta y, sobre todo, como ceutí, yo tampoco puedo permanecer callada por más tiempo. 

 

 

Yolanda Aparicio Rendón 

Secretaria General UGT Ceuta 

La opinión de Ceuta Ahora se refleja únicamente en sus editoriales. La libertad de expresión, la libertad en general, es una máxima de filosofía de este medio que puede compartir o no las opiniones de sus articulistas

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