Crisis en Ceuta
Antonio Gómez reclama en el Parlamento Europeo una respuesta común para proteger la frontera de Ceuta
El periodista ceutí denuncia en Estrasburgo la presión sufrida por la ciudad y advierte de que Marruecos no puede ser socio estratégico de la UE mientras ataque, por acción u omisión, la integridad territorial de España y Europa
El periodista y fundador de Ceuta Ahora, Antonio Gómez, trasladó ayer al Parlamento Europeo la situación que, según expuso, atraviesan los ceutíes desde la entrada masiva registrada los días 30 y 31 de julio. Invitado a participar en el encuentro «La realidad de Ceuta: contada por quienes están sobre el terreno», organizado por el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), Gómez reclamó que la protección de la frontera española y europea deje de recaer únicamente sobre la ciudad autónoma.
Durante su intervención, celebrada en la sede de la Eurocámara en Estrasburgo, Gómez combinó su experiencia como periodista con su condición de ceutí para describir las consecuencias sociales, económicas y administrativas de la crisis. Su mensaje central fue que Ceuta se sintió «sola» ante una emergencia que desbordó su capacidad de respuesta y sometió a una presión extraordinaria a los servicios públicos, las fuerzas de seguridad y el tejido productivo.
Una ciudad «desbordada» y con sensación de abandono
Gómez afirmó que una de las consecuencias más profundas de aquellos días fue la percepción de abandono entre la población. «También existe el derecho de los ceutíes a sentirse protegidos por su Estado», sostuvo, antes de defender que ninguna ciudad debería preguntarse si está sola ante una emergencia de esa magnitud.
El ponente relató que la presión sobre la frontera y el litoral se trasladó rápidamente al interior de la ciudad. Desde su perspectiva, las cifras representaban necesidades concretas: medios y órdenes claras para policías y militares, capacidad sanitaria y educativa, y seguridad para las familias.
En su exposición atribuyó a la invasión un fuerte impacto sobre la Policía Nacional y la Guardia Civil, la movilización de las Fuerzas Armadas, la saturación de recursos asistenciales y sanitarios, la preocupación de la poblacion, la inseguridad por el inicio del curso escolar y pérdidas irrecuperables para comerciantes, hosteleros, empresas y autónomos.
Responsabilidades políticas y alertas previas
Gómez criticó la respuesta del Gobierno de España, que consideró lamentablemente insuficiente antes, durante y después de los hechos, y reclamó explicaciones sobre las decisiones adoptadas y los medios movilizados. También cuestionó al Partido Popular por reivindicar ahora medidas que, a su juicio, no impulsó con suficiente determinación cuando gobernó con mayoría absoluta.
«Ceuta no necesita que ningún partido se apropie de su sufrimiento», resumió. Frente a la confrontación entre PSOE y PP, aseguró que la ciudadanía reclama soluciones inmediatas y una asunción compartida de responsabilidades.
El periodista aludió además a documentos, comunicaciones y alertas conocidos durante las semanas posteriores a la invasion. En su opinión, debe aclararse quién recibió la información previa, cómo se transmitió, qué órdenes se impartieron y qué recursos se activaron. Gómez defendió que la rendición de cuentas sobre la cadena de decisiones forma parte de la responsabilidad democrática y ahora en manos de la Justicia.
Marruecos, bajo el foco de la reclamación europea
Ante los representantes europeos, Gómez centró parte de su intervención en la relación de la Unión con Marruecos. El periodista cuestionó que Rabat pueda seguir recibiendo la consideración de socio estratégico mientras, según denunció, contribuya por acción u omisión a episodios que vulneran la integridad territorial de España y, por extensión, la frontera exterior de Europa.
«Marruecos no puede ser un socio estratégico de Europa mientras ataque, por acción u omisión, la integridad territorial de España y de la propia Unión», sostuvo Gómez. En este sentido, reclamó que las instituciones comunitarias no separen la cooperación migratoria del respeto efectivo a la soberanía y a las fronteras europeas, y pidió una respuesta política y diplomática proporcional ante cualquier presión ejercida desde el país vecino.
El interviniente defendió además el refuerzo de los medios del Estado y los retornos efectivos. Su planteamiento fue que Ceuta no puede ser reconocida como frontera de la Unión solo para asumir obligaciones, sino que debe recibir respaldo cuando su territorio queda sometido a presión. «Si la frontera es europea, la respuesta también tiene que ser europea», concluyó.

El periodista y fundador de Ceuta Ahora, Antonio Gómez, trasladó ayer al Parlamento Europeo la situación que, según expuso, atraviesan los ceutíes desde la entrada masiva registrada los días 30 y 31 de julio. Invitado a participar en el encuentro «La realidad de Ceuta: contada por quienes están sobre el terreno», organizado por el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), Gómez reclamó que la protección de la frontera española y europea deje de recaer únicamente sobre la ciudad autónoma.
Durante su intervención, celebrada en la sede de la Eurocámara en Estrasburgo, Gómez combinó su experiencia como periodista con su condición de ceutí para describir las consecuencias sociales, económicas y administrativas de la crisis. Su mensaje central fue que Ceuta se sintió «sola» ante una emergencia que desbordó su capacidad de respuesta y sometió a una presión extraordinaria a los servicios públicos, las fuerzas de seguridad y el tejido productivo.
Una ciudad «desbordada» y con sensación de abandono
Gómez afirmó que una de las consecuencias más profundas de aquellos días fue la percepción de abandono entre la población. «También existe el derecho de los ceutíes a sentirse protegidos por su Estado», sostuvo, antes de defender que ninguna ciudad debería preguntarse si está sola ante una emergencia de esa magnitud.
El ponente relató que la presión sobre la frontera y el litoral se trasladó rápidamente al interior de la ciudad. Desde su perspectiva, las cifras representaban necesidades concretas: medios y órdenes claras para policías y militares, capacidad sanitaria y educativa, y seguridad para las familias.
En su exposición atribuyó a la invasión un fuerte impacto sobre la Policía Nacional y la Guardia Civil, la movilización de las Fuerzas Armadas, la saturación de recursos asistenciales y sanitarios, la preocupación de la poblacion, la inseguridad por el inicio del curso escolar y pérdidas irrecuperables para comerciantes, hosteleros, empresas y autónomos.
Responsabilidades políticas y alertas previas
Gómez criticó la respuesta del Gobierno de España, que consideró lamentablemente insuficiente antes, durante y después de los hechos, y reclamó explicaciones sobre las decisiones adoptadas y los medios movilizados. También cuestionó al Partido Popular por reivindicar ahora medidas que, a su juicio, no impulsó con suficiente determinación cuando gobernó con mayoría absoluta.
«Ceuta no necesita que ningún partido se apropie de su sufrimiento», resumió. Frente a la confrontación entre PSOE y PP, aseguró que la ciudadanía reclama soluciones inmediatas y una asunción compartida de responsabilidades.
El periodista aludió además a documentos, comunicaciones y alertas conocidos durante las semanas posteriores a la invasion. En su opinión, debe aclararse quién recibió la información previa, cómo se transmitió, qué órdenes se impartieron y qué recursos se activaron. Gómez defendió que la rendición de cuentas sobre la cadena de decisiones forma parte de la responsabilidad democrática y ahora en manos de la Justicia.
Marruecos, bajo el foco de la reclamación europea
Ante los representantes europeos, Gómez centró parte de su intervención en la relación de la Unión con Marruecos. El periodista cuestionó que Rabat pueda seguir recibiendo la consideración de socio estratégico mientras, según denunció, contribuya por acción u omisión a episodios que vulneran la integridad territorial de España y, por extensión, la frontera exterior de Europa.
«Marruecos no puede ser un socio estratégico de Europa mientras ataque, por acción u omisión, la integridad territorial de España y de la propia Unión», sostuvo Gómez. En este sentido, reclamó que las instituciones comunitarias no separen la cooperación migratoria del respeto efectivo a la soberanía y a las fronteras europeas, y pidió una respuesta política y diplomática proporcional ante cualquier presión ejercida desde el país vecino.
El interviniente defendió además el refuerzo de los medios del Estado y los retornos efectivos. Su planteamiento fue que Ceuta no puede ser reconocida como frontera de la Unión solo para asumir obligaciones, sino que debe recibir respaldo cuando su territorio queda sometido a presión. «Si la frontera es europea, la respuesta también tiene que ser europea», concluyó.






















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