Paula M. García
Sánchez, traidor a Ceuta, flirtea con el Código Penal
Desde que dijo al llegar a Ceuta en forma primigenia que la invasión era "la violación de la integridad territorial" de España, ha ido desarrollando unas variantes en su comportamiento que encajan en varios artículos del Código Penal; el artículo 582 sobre el delito de traición: "El español que facilite al enemigo la entrada en España, la toma de una plaza, puesto militar, buque o aeronave del Estado o almacenes de intendencia o armamento". Otros sí, el articulo 584: "El español que, con el propósito de favorecer a una potencia extranjera, asociación u organización internacional, se procure, falsee, inutilice o revele información clasificada como reservada o secreta, susceptible de perjudicar la seguridad nacional o la defensa nacional, será castigado, como traidor, con la pena de prisión de seis a doce años". Incluso el artículo 592, castiga delitos que afectan a la seguridad y la independencia del Estado, se detecta rasgo de comportamiento y dice que "serán castigados con la pena de prisión de cuatro a ocho años los que, con el fin de perjudicar la autoridad del Estado o comprometer la dignidad o los intereses vitales de España, mantuvieran inteligencia o relación de cualquier género con gobiernos extranjeros, con sus agentes o con grupos, organismos o asociaciones internacionales o extranjeras".
O sea, hay un amplísimo mosaico judicial para ajusticiar a Pedro Sánchez, por sus devaneos con Marruecos por acción u omisión en la invasión de Ceuta, desatendiendo al CNI y a la inteligencia militar sobre la llamada "guerra híbrida" marroquí. Lo que sucede en España es que la solución a la invasión de Ceuta está en manos del problema y, visto lo visto, con la parsimonia que se ha instalado a nivel burocrático para registrar a todos los invasores de cara a su devolución, vamos para mucho tiempo por la escasez de efectivos en cuanto a su devolución.
Parece obvio que la desfachatez del inquilino de la Moncloa no tiene límites, porque declarar que los ceutíes han de acostumbrarse a la actual situación estructural y anticipar que quiere construir un CETI para 6.000 inmigrantes, es condenar a la ciudad a unas tensiones y a un deterioro social mayúsculo, al atraer al Tercer Mundo con sus miserias, barbaries y civilización delictiva. Una condena que ni merece el pueblo de Ceuta ni la España solidaria han de permitirle por tamaña osadía de paranoico perverso. Y mucho menos merece Ceuta que el ministro del Interior, Marlaska considere que la inseguridad en Ceuta es "subjetiva", cuando los delitos se han multiplicado en el último mes.
El hecho de que Sánchez Castejón esté flirteando con el Código Penal que puede encausarle por un presunto delito de alta traición, no es óbice para denigrar sus políticas "progresistas" de atraer la miseria de Marruecos a nuestras fronteras, desprotegidas por su deliberado abandono. Si entraña algún tipo de responsabilidad para él se está investigando en la Audiencia Nacional, por la jueza María Tardón, no sería extraño que se llegue hasta él porque viene actuando como un personaje tétrico a modo de delegado marroquí de Mohamed VI, el únicio que hoy por hoy le defiende.
Por otra parte, Vox no cesa de pedir el articulo 102 de la Constitución que requiere el apoyo del Partido Popular y, aun cuando no haya votos para triunfar en el Congreso, sí serviría para retratar a los cómplices de Sánchez y a nivel internacional sería un aldabonazo para quienes impidieran que Sánchez como aforado fuera juzgado.
La respuesta nacional de solidaridad con Ceuta no tiene parangón. Ha resultado una emocionante muestra de solidaridad, un apoyo multitudinario, patriótico al que esta vez, Sánchez y los suyos, no han podido calificar de "fachosfera", porque hubo hasta militantes del PSOE desobedientes a las consignas de boicot a este acto simbólico desde Ferraz.
Estamos dicen, ante la tumba política de Sánchez. Ojalá sea así porque tanta ignominia, maldad y perversidad, no caben en un programa electoral. España quiere, anhela, y se conduce en estos momentos, a un cambio político, no sólo por ideología, necesidad o deseo, sino por imperativo legal. No se puede continuar destrozando el Estado de Derecho, la Constitución y el Código Penal con tanta impunidad, hasta el punto de favorecer a los invasores en detrimento de los compatriotas de Ceuta, con tanta impunidad de manera deliberada, penalizando a quienes sufren directamente las consecuencias de una invasión híbrida con un Gobierno felón como parapeto a la satrapía que ejerce desde que llegó al poder.
La "guerra" que se está suscitando en Ceuta con las actividades delictivas de los invasores puede derivar más pronto que tarde, en una revuelta civil (el estallido social, dicen) que ponga freno a lo que el Gobierno es incapaz de controlar; incendios en los montes, coches y contenedores calcinados, robo de techos en naves industriales, miedo en los colegios, pescar y matar a una cría de delfín, es propio de salvajes individuos que parecen conocer solo la mano dura que se estila en Marruecos. Todos ellos, buscan cobijo y respaldo en esa Quinta Columna que siempre ha existido en Ceuta y que de manera solapada, apoya a toda esta gente. Si "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende", pongamos en práctica este glorioso cántico reivindicativo y no nos amedrentemos ni nos dejemos avasallar por quienes ocupan nuestro territorio, usurpan nuestros derechos constitucionales, nos impiden salir con libertad a la calle e intimidan a nuestras mujeres y niños. Ceuta ha de alzarse ante tamaño abuso de poder delictivo descontrolado. Ceuta no es, no puede ser, Territorio Comanche. Y en los "caballas" está la solución para que no suceda tan anomalía democrática en nuestra propia ciudad. Solo nos queda el consuelo de recordar una frase de Pablo Neruda: "Si eliges lo fácil, tu vida se volverá difícil; pero si enfrentas lo difícil, tu vida se volverá más fácil".
Desde que dijo al llegar a Ceuta en forma primigenia que la invasión era "la violación de la integridad territorial" de España, ha ido desarrollando unas variantes en su comportamiento que encajan en varios artículos del Código Penal; el artículo 582 sobre el delito de traición: "El español que facilite al enemigo la entrada en España, la toma de una plaza, puesto militar, buque o aeronave del Estado o almacenes de intendencia o armamento". Otros sí, el articulo 584: "El español que, con el propósito de favorecer a una potencia extranjera, asociación u organización internacional, se procure, falsee, inutilice o revele información clasificada como reservada o secreta, susceptible de perjudicar la seguridad nacional o la defensa nacional, será castigado, como traidor, con la pena de prisión de seis a doce años". Incluso el artículo 592, castiga delitos que afectan a la seguridad y la independencia del Estado, se detecta rasgo de comportamiento y dice que "serán castigados con la pena de prisión de cuatro a ocho años los que, con el fin de perjudicar la autoridad del Estado o comprometer la dignidad o los intereses vitales de España, mantuvieran inteligencia o relación de cualquier género con gobiernos extranjeros, con sus agentes o con grupos, organismos o asociaciones internacionales o extranjeras".
O sea, hay un amplísimo mosaico judicial para ajusticiar a Pedro Sánchez, por sus devaneos con Marruecos por acción u omisión en la invasión de Ceuta, desatendiendo al CNI y a la inteligencia militar sobre la llamada "guerra híbrida" marroquí. Lo que sucede en España es que la solución a la invasión de Ceuta está en manos del problema y, visto lo visto, con la parsimonia que se ha instalado a nivel burocrático para registrar a todos los invasores de cara a su devolución, vamos para mucho tiempo por la escasez de efectivos en cuanto a su devolución.
Parece obvio que la desfachatez del inquilino de la Moncloa no tiene límites, porque declarar que los ceutíes han de acostumbrarse a la actual situación estructural y anticipar que quiere construir un CETI para 6.000 inmigrantes, es condenar a la ciudad a unas tensiones y a un deterioro social mayúsculo, al atraer al Tercer Mundo con sus miserias, barbaries y civilización delictiva. Una condena que ni merece el pueblo de Ceuta ni la España solidaria han de permitirle por tamaña osadía de paranoico perverso. Y mucho menos merece Ceuta que el ministro del Interior, Marlaska considere que la inseguridad en Ceuta es "subjetiva", cuando los delitos se han multiplicado en el último mes.
El hecho de que Sánchez Castejón esté flirteando con el Código Penal que puede encausarle por un presunto delito de alta traición, no es óbice para denigrar sus políticas "progresistas" de atraer la miseria de Marruecos a nuestras fronteras, desprotegidas por su deliberado abandono. Si entraña algún tipo de responsabilidad para él se está investigando en la Audiencia Nacional, por la jueza María Tardón, no sería extraño que se llegue hasta él porque viene actuando como un personaje tétrico a modo de delegado marroquí de Mohamed VI, el únicio que hoy por hoy le defiende.
Por otra parte, Vox no cesa de pedir el articulo 102 de la Constitución que requiere el apoyo del Partido Popular y, aun cuando no haya votos para triunfar en el Congreso, sí serviría para retratar a los cómplices de Sánchez y a nivel internacional sería un aldabonazo para quienes impidieran que Sánchez como aforado fuera juzgado.
La respuesta nacional de solidaridad con Ceuta no tiene parangón. Ha resultado una emocionante muestra de solidaridad, un apoyo multitudinario, patriótico al que esta vez, Sánchez y los suyos, no han podido calificar de "fachosfera", porque hubo hasta militantes del PSOE desobedientes a las consignas de boicot a este acto simbólico desde Ferraz.
Estamos dicen, ante la tumba política de Sánchez. Ojalá sea así porque tanta ignominia, maldad y perversidad, no caben en un programa electoral. España quiere, anhela, y se conduce en estos momentos, a un cambio político, no sólo por ideología, necesidad o deseo, sino por imperativo legal. No se puede continuar destrozando el Estado de Derecho, la Constitución y el Código Penal con tanta impunidad, hasta el punto de favorecer a los invasores en detrimento de los compatriotas de Ceuta, con tanta impunidad de manera deliberada, penalizando a quienes sufren directamente las consecuencias de una invasión híbrida con un Gobierno felón como parapeto a la satrapía que ejerce desde que llegó al poder.
La "guerra" que se está suscitando en Ceuta con las actividades delictivas de los invasores puede derivar más pronto que tarde, en una revuelta civil (el estallido social, dicen) que ponga freno a lo que el Gobierno es incapaz de controlar; incendios en los montes, coches y contenedores calcinados, robo de techos en naves industriales, miedo en los colegios, pescar y matar a una cría de delfín, es propio de salvajes individuos que parecen conocer solo la mano dura que se estila en Marruecos. Todos ellos, buscan cobijo y respaldo en esa Quinta Columna que siempre ha existido en Ceuta y que de manera solapada, apoya a toda esta gente. Si "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende", pongamos en práctica este glorioso cántico reivindicativo y no nos amedrentemos ni nos dejemos avasallar por quienes ocupan nuestro territorio, usurpan nuestros derechos constitucionales, nos impiden salir con libertad a la calle e intimidan a nuestras mujeres y niños. Ceuta ha de alzarse ante tamaño abuso de poder delictivo descontrolado. Ceuta no es, no puede ser, Territorio Comanche. Y en los "caballas" está la solución para que no suceda tan anomalía democrática en nuestra propia ciudad. Solo nos queda el consuelo de recordar una frase de Pablo Neruda: "Si eliges lo fácil, tu vida se volverá difícil; pero si enfrentas lo difícil, tu vida se volverá más fácil".
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