Rodrigo Díaz
Los 11 minutos...
¿Qué se dijo durante esos 11 minutos? La Delegación del Gobierno en Ceuta tiene 11 minutos que explicar.
Después de que el CNI comunicara al Gabinete la existencia de una convocatoria para un “asalto por valla y mar”, difundida en grupos que sumaban unos 180.000 seguidores, hubo una llamada de 11 minutos entre el CNI y el jefe de Gabinete.
Y la pregunta es inevitable: ¿de qué hablaron durante tanto tiempo?
¿Se habló de una posible entrada masiva en Ceuta? ¿El CNI advirtió de que la convocatoria estaba creciendo? ¿Se dieron cifras o previsiones sobre cuántas personas podían intentar cruzar? ¿Se comunicaron movimientos detectados al otro lado de la frontera? ¿Se recomendó reforzar el dispositivo? ¿Se habló de la posibilidad de que Marruecos no pudiera —o no quisiera— contener a quienes se dirigieran hacia Ceuta? ¿El jefe de Gabinete informó al delegado después de colgar?
Son preguntas. Pero son preguntas que la Delegación tiene la obligación de responder.
Porque resulta difícil de creer que el CNI avise de una convocatoria para entrar por tierra y mar, mantenga después 11 minutos de conversación con el jefe de Gabinete y que todo aquello no provocara la máxima alarma dentro de la Delegación.
Y la defensa del delegado —que su jefe de Gabinete no le informó— no arregla absolutamente nada. Lo empeora.
Si realmente no sabía nada, significa que una información procedente del CNI sobre una posible entrada en Ceuta llegó hasta su propio Gabinete y, según su versión, se quedó allí.
¿Ese era el nivel de coordinación de la Delegación del Gobierno? ¿Para qué sirve entonces un jefe de Gabinete? Y, sobre todo, ¿por qué parece que no se dio a aquellos avisos la importancia que merecían?
Que dejen de esconderse detrás de palabras como “alerta”, “aviso” o “comunicación”. El CNI informó. Hubo mensajes. Hubo una llamada de 11 minutos. Y después ocurrió lo que ocurrió.
Que expliquen esos 11 minutos. Porque el “yo no sabía nada” ya no es una excusa. Es parte del problema.
¿Qué se dijo durante esos 11 minutos? La Delegación del Gobierno en Ceuta tiene 11 minutos que explicar.
Después de que el CNI comunicara al Gabinete la existencia de una convocatoria para un “asalto por valla y mar”, difundida en grupos que sumaban unos 180.000 seguidores, hubo una llamada de 11 minutos entre el CNI y el jefe de Gabinete.
Y la pregunta es inevitable: ¿de qué hablaron durante tanto tiempo?
¿Se habló de una posible entrada masiva en Ceuta? ¿El CNI advirtió de que la convocatoria estaba creciendo? ¿Se dieron cifras o previsiones sobre cuántas personas podían intentar cruzar? ¿Se comunicaron movimientos detectados al otro lado de la frontera? ¿Se recomendó reforzar el dispositivo? ¿Se habló de la posibilidad de que Marruecos no pudiera —o no quisiera— contener a quienes se dirigieran hacia Ceuta? ¿El jefe de Gabinete informó al delegado después de colgar?
Son preguntas. Pero son preguntas que la Delegación tiene la obligación de responder.
Porque resulta difícil de creer que el CNI avise de una convocatoria para entrar por tierra y mar, mantenga después 11 minutos de conversación con el jefe de Gabinete y que todo aquello no provocara la máxima alarma dentro de la Delegación.
Y la defensa del delegado —que su jefe de Gabinete no le informó— no arregla absolutamente nada. Lo empeora.
Si realmente no sabía nada, significa que una información procedente del CNI sobre una posible entrada en Ceuta llegó hasta su propio Gabinete y, según su versión, se quedó allí.
¿Ese era el nivel de coordinación de la Delegación del Gobierno? ¿Para qué sirve entonces un jefe de Gabinete? Y, sobre todo, ¿por qué parece que no se dio a aquellos avisos la importancia que merecían?
Que dejen de esconderse detrás de palabras como “alerta”, “aviso” o “comunicación”. El CNI informó. Hubo mensajes. Hubo una llamada de 11 minutos. Y después ocurrió lo que ocurrió.
Que expliquen esos 11 minutos. Porque el “yo no sabía nada” ya no es una excusa. Es parte del problema.
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