Antonio Palomar García
¿De las mentiras al estallido?
Ceuta forma ya, tristemente, de la relación de mentiras que todos, en mayor o menor profundidad conocemos, del socio de Bildu asentado en La Moncloa (ahí les recuerdo otra mentira). Y lo peor es que Ceuta, contra su voluntad, lo hace liderando la lista. Porque en Ceuta se ha producido nada menos que una violación de nuestra integridad territorial, según el genuflexo ante el fugado en Waterloo (ahí llevan otra), por parte de más de 80.000 invasores, de los que el susodicho dijo que volverían todos por dónde habían venido, y ni hubo respuesta al ataque, ni los invasores van a volver sobre sus pasos a su puñ... país. Porque Sánchez, el yerno del de las saunas, ya ha dicho que Marruecos de esto no supo nada, y que hay que ampliar los campos de concentración que están montando en distintas zonas ceutíes, porque los que aquí están, aquí se quedan.
Dicho esto, a Ceuta no le queda más que estallar, porque su gobierno, el de toda España, les ha dejado solos. Como solo se pueda quedar cualquiera que espere algo de estos, si en su territorio no hay ninguno de sus "socios", ya sean vascos, catalanes o, en menor medida, gallegos. Hay mucho voto por ahí para seguir manteniendo el cetro, convertido en criminal, de la presidencia del gobierno.
Y si Ceuta estalla, España, el resto de España, debe hacerlo con ella. Porque el cálculo matemático a saber dónde puede hacernos mañana irrelevantes, ante las necesidades de quien sólo le faltó decir, cuando llegó a territorio caballa, que si necesitaban ayuda, que la pidieran... El inescrupuloso es así.
El 2 de septiembre se ve que sólo fue el posicionamiento de una nación, con las asquerosas excepciones de PSOE, Adelante Andalucía y Por Andalucía, que piensa del jefe del de lo de Adamuz, lo que piensa, y desea para su futuro lo que otro se empeñan en no dejar ni que inicie su camino, quizá porque resulta que el nuevo Ecce Homo ceutí, encarnado en Vivas, continúa siendo socio precisamente de los súbditos de Pedro en la Plaza de África.
Sin embargo, Ceuta, nuestra Ceuta, no llegará a estallar, porque no creo que quiera convertir la ciudad en un erial en el que nuestros invasores se puedan sentir como en casa, más aún viendo cómo, sin hacer nada, ya lo están consiguiendo.
Porque, además, Ceuta se sabe lo que es, solidaria e intercultural como ninguna; frontera del sur de Europa y médula de la España sin condiciones. Y lo quiere seguir siendo, a pesar de mentirosos, de chantajistas, y de palmeros y bienmandaos de unos y de otros, que si no se ponen de perfil, le vuelven directamente la cara.
Hoy hace una semana del 2 de septiembre, y Ceuta empeora por días para los ceutíes, pero también para los que igual están ya, definitivamente, en los estertores de su mandato.
Ceuta forma ya, tristemente, de la relación de mentiras que todos, en mayor o menor profundidad conocemos, del socio de Bildu asentado en La Moncloa (ahí les recuerdo otra mentira). Y lo peor es que Ceuta, contra su voluntad, lo hace liderando la lista. Porque en Ceuta se ha producido nada menos que una violación de nuestra integridad territorial, según el genuflexo ante el fugado en Waterloo (ahí llevan otra), por parte de más de 80.000 invasores, de los que el susodicho dijo que volverían todos por dónde habían venido, y ni hubo respuesta al ataque, ni los invasores van a volver sobre sus pasos a su puñ... país. Porque Sánchez, el yerno del de las saunas, ya ha dicho que Marruecos de esto no supo nada, y que hay que ampliar los campos de concentración que están montando en distintas zonas ceutíes, porque los que aquí están, aquí se quedan.
Dicho esto, a Ceuta no le queda más que estallar, porque su gobierno, el de toda España, les ha dejado solos. Como solo se pueda quedar cualquiera que espere algo de estos, si en su territorio no hay ninguno de sus "socios", ya sean vascos, catalanes o, en menor medida, gallegos. Hay mucho voto por ahí para seguir manteniendo el cetro, convertido en criminal, de la presidencia del gobierno.
Y si Ceuta estalla, España, el resto de España, debe hacerlo con ella. Porque el cálculo matemático a saber dónde puede hacernos mañana irrelevantes, ante las necesidades de quien sólo le faltó decir, cuando llegó a territorio caballa, que si necesitaban ayuda, que la pidieran... El inescrupuloso es así.
El 2 de septiembre se ve que sólo fue el posicionamiento de una nación, con las asquerosas excepciones de PSOE, Adelante Andalucía y Por Andalucía, que piensa del jefe del de lo de Adamuz, lo que piensa, y desea para su futuro lo que otro se empeñan en no dejar ni que inicie su camino, quizá porque resulta que el nuevo Ecce Homo ceutí, encarnado en Vivas, continúa siendo socio precisamente de los súbditos de Pedro en la Plaza de África.
Sin embargo, Ceuta, nuestra Ceuta, no llegará a estallar, porque no creo que quiera convertir la ciudad en un erial en el que nuestros invasores se puedan sentir como en casa, más aún viendo cómo, sin hacer nada, ya lo están consiguiendo.
Porque, además, Ceuta se sabe lo que es, solidaria e intercultural como ninguna; frontera del sur de Europa y médula de la España sin condiciones. Y lo quiere seguir siendo, a pesar de mentirosos, de chantajistas, y de palmeros y bienmandaos de unos y de otros, que si no se ponen de perfil, le vuelven directamente la cara.
Hoy hace una semana del 2 de septiembre, y Ceuta empeora por días para los ceutíes, pero también para los que igual están ya, definitivamente, en los estertores de su mandato.
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