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Redacción
Miércoles, 09 de Septiembre de 2026
Crisis en Ceuta

El delegado del Gobierno se aferra al relato de Moncloa y descarta dimitir pese a los avisos del CNI

Pérez Triano asegura que no conoció las comunicaciones de la Inteligencia y sostiene que los mensajes y la llamada del 29 de julio «no suponen una alerta ni un informe», en línea con la versión del Ejecutivo

Imagen: RTVCEImagen: RTVCE

El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, ha rechazado este miércoles cualquier responsabilidad política por la gestión previa a la entrada masiva del 30 de julio y ha descartado dimitir después de que los documentos desclasificados por el Gobierno hayan confirmado que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) trasladó a la Delegación del Gobierno información sobre convocatorias para entrar en Ceuta por mar y por la valla.

 

Pérez Triano ha defendido públicamente la misma tesis que Moncloa: que el CNI no lanzó una alerta formal sobre una entrada masiva y que las comunicaciones conocidas ahora no permitían anticipar la dimensión de lo que sucedería al día siguiente. «No conocí las conversaciones ni sus llamadas», ha asegurado, desvinculándose así del intercambio que un miembro del CNI mantuvo el 29 de julio con el jefe de Gabinete de la Delegación.

 

La documentación desclasificada recoge que ese funcionario de la Inteligencia comunicó al jefe de Gabinete que en redes sociales circulaba un llamamiento para un «asalto a la valla y mar» al día siguiente, coincidiendo con la Fiesta del Trono de Marruecos. El agente señaló además que los grupos utilizados para difundir la convocatoria sumaban unos 180.000 seguidores. Posteriormente se produjo una llamada telefónica de unos once minutos entre ambos. 

 

Pese a ello, el delegado ha restado trascendencia a esas comunicaciones. Según su explicación, se trataba de un intercambio «informativo» y no de una advertencia formal. «Los WhatsApp no suponen una alerta ni un informe», ha sostenido. También ha defendido que, cuando el CNI considera que existe una amenaza de gravedad, utiliza otros cauces oficiales.

 

La posición de Pérez Triano coincide con la argumentación difundida desde La Moncloa después de la publicación de los documentos. El Ejecutivo sostiene que la Inteligencia informó de convocatorias que ya circulaban por las redes, pero que no anticipó ni la magnitud ni la naturaleza de la oleada migratoria que terminó produciéndose. El propio CNI ha reconocido que no fue capaz de prever la dimensión de los acontecimientos. 

 

Sin embargo, los documentos conocidos este miércoles muestran que el CNI sí trasladó información concreta el 29 de julio. Además del contacto con la Delegación del Gobierno, la Inteligencia comunicó ese mismo día a un mando del Servicio de Información de la Guardia Civil que disponía de información sobre un intento de entrada «a nado y salto a la valla» previsto para el día siguiente. 

 

 

El delegado niega que hubiera una alerta que debiera haber conocido

Pérez Triano ha insistido en que él personalmente no recibió esa comunicación y ha rechazado que pueda interpretarse que la Delegación fue advertida de la entrada masiva que finalmente se produjo. Y que ni supo de qué tenor fue la conversacion de 11 miniutos que se mantvo con la mano derecha del delegado por parte de agentes del CNI.

 

«En ningún momento pensé que iban a entrar miles de personas», ha argumentado, defendiendo que el contexto migratorio ya era complicado y que la Delegación estaba reclamando medidas. También ha rechazado que la publicación de los documentos permita poner en cuestión el trabajo desarrollado por su equipo. 

 

La controversia queda así situada sobre: qué información recibió la estructura de la Delegación, quién la recibió y qué hizo con ella. Los documentos acreditan que un miembro del CNI contactó directamente con el jefe de Gabinete y que ambos mantuvieron una conversación telefónica después de la advertencia escrita.

 

La respuesta de Pérez Triano consiste en separar esa comunicación de su responsabilidad como delegado y asumir que la información transmitida por el CNI no tenía el carácter suficiente para activar una respuesta extraordinaria.

 

 

Una defensa que descarga la responsabilidad sobre la Inteligencia

La comparecencia del delegado supone, en la práctica, una defensa cerrada de la tesis de Moncloa y deja al CNI en una posición inusual desde el Poder Ejecutivo: si los mensajes no constituían una alerta, la responsabilidad de explicar por qué no fueron considerados como tal recae sobre la propia Inteligencia y sobre los mecanismos de comunicación entre los organismos del Estado. Es lo que se ha transmitido desde Delegación del Gobierno.

 

El problema político es que el mensaje recibido por la Delegación no se limitaba a una referencia genérica a la presión migratoria. El CNI hablaba de convocatorias concretas para intentar entrar en Ceuta por mar y por la valla al día siguiente, vinculadas además a la previsible distracción de las fuerzas marroquíes durante la Fiesta del Trono. 

 

Pérez Triano, sin embargo, mantiene su negativa a asumir responsabilidades políticas y no contempla su dimisión. Su posición coincide con la de un Gobierno que sostiene que nadie podía anticipar la magnitud de la crisis, aunque la documentación desclasificada confirma que los servicios de Inteligencia habían detectado y comunicado el riesgo de intentos de entrada apenas unas horas antes de la avalancha. 

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