Miércoles, 02 de Septiembre de 2026

Actualizada Miércoles, 02 de Septiembre de 2026 a las 02:21:04 horas

Redacción
Miércoles, 02 de Septiembre de 2026
Crisis en Ceuta

Un informe de Inteligencia señala a Marruecos como impulsor de la operación que precedió a la invasión de Ceuta

La documentación conocida apunta a una actuación alentada desde el entorno marroquí para cuestionar la soberanía española, mientras nuevos datos revelan que el CNI había detectado movimientos y convocatorias masivas antes de la entrada de decenas de miles de personas

La crisis sufrida por Ceuta los días 30 y 31 de julio continúa dejando al descubierto nuevas informaciones sobre lo ocurrido antes y durante la entrada masiva de decenas de miles de personas en territorio español. Los informes de Inteligencia conocidos en las últimas semanas sitúan a Marruecos en el centro de las sospechas sobre una operación que habría servido para tensionar la frontera y cuestionar, una vez más, la soberanía española sobre las ciudades autónomas.

 

Según la información publicada por El Español, el Ministerio del Interior habría recibido hasta tres informes de Inteligencia previos a la crisis, uno de los cuales advertía expresamente de una operación alentada desde el Gobierno marroquí, junto a redes y organizaciones afines, con el objetivo de generar presión sobre Ceuta y Melilla y poner en cuestión la presencia española en ambas ciudades. 

 

La existencia de estos documentos adquiere especial relevancia después de que durante semanas el Gobierno haya insistido en desvincular a Rabat de lo sucedido. El presidente Pedro Sánchez ha defendido públicamente que los servicios de Inteligencia no encontraron pruebas concluyentes de una instigación directa por parte del Gobierno marroquí, mientras que otros informes conocidos sí apuntan a que las autoridades del país vecino permitieron o aprovecharon la situación generada en la frontera. 

 

A esta información se suma la revelación publicada este lunes por El Debate, según la cual uno de los avisos detectados por el Centro Nacional de Inteligencia el 29 de julio incluía la actividad de un grupo digital radicado en el entorno marroquí y capaz de movilizar a más de 180.000 personas. Desde esa estructura se difundieron mensajes animando a cruzar hacia Ceuta a nado o mediante el salto de la valla, aprovechando la celebración de la Fiesta del Trono en Marruecos. 

 

La alerta del CNI se produjo apenas un día antes de que comenzara la entrada masiva. Según los datos trasladados posteriormente en sede parlamentaria, durante la tarde del 30 de julio ya se contabilizaban entre 45.000 y 55.000 personas dentro de Ceuta, una cifra que continuó aumentando durante las horas siguientes. La magnitud de lo sucedido convirtió aquel episodio en una de las mayores crisis fronterizas sufridas por España.

 

La polémica se agrava por las contradicciones surgidas en el seno del propio Gobierno acerca de los avisos previos. Mientras la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha defendido que el CNI realizó su trabajo y compartió la información disponible con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y la Delegación del Gobierno, Fernando Grande-Marlaska ha negado reiteradamente haber recibido un informe que anticipara una situación de la magnitud de la vivida en Ceuta. 

 

El debate ya no se limita, por tanto, a determinar si existieron o no advertencias previas. La aparición de documentos que apuntan hacia una posible utilización de los flujos migratorios como instrumento de presión vuelve a colocar sobre la mesa una cuestión de enorme trascendencia: el papel desempeñado por Marruecos durante una crisis en la que la relajación —o desaparición— del control al otro lado de la frontera resultó determinante para que decenas de miles de personas pudieran dirigirse hacia territorio español.

 

Aunque hasta el momento no existe una atribución oficial definitiva que establezca que Rabat planificó directamente la entrada masiva, las informaciones conocidas dibujan un escenario mucho más complejo que el de una simple convocatoria espontánea en redes sociales. Los servicios de Inteligencia han reconocido la existencia de movimientos organizados, campañas de movilización y una evidente utilización política posterior de la crisis, mientras uno de los informes revelados apunta directamente a una operación destinada a tensionar la posición española en Ceuta y Melilla. 

 

La pregunta qes evidente por qué, si existían advertencias y análisis sobre el riesgo, Ceuta no recibió con antelación los refuerzos y medidas extraordinarias necesarias para impedir una situación que desbordó completamente la capacidad de la ciudad y dejó una crisis social, humanitaria y de seguridad cuyas consecuencias todavía continúan presentes.

 

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