Lunes, 31 de Agosto de 2026

Actualizada Lunes, 31 de Agosto de 2026 a las 10:53:47 horas

Redacción
Lunes, 31 de Agosto de 2026
Crisis en Ceuta

Un exministro marroquí cuestiona la españolidad de Ceuta y Melilla apelando a la realidad social de parte de su población

Mohamed Benabdelkader responde en un extenso artículo a Margarita Robles y sostiene que las ciudades autónomas no pueden definirse como «españolísimas», al señalar la existencia de comunidades con rasgos lingüísticos y culturales propios y mayores índices de exclusión social

El debate sobre Ceuta y Melilla vuelve a ocupar espacio en la prensa marroquí. Esta vez, las críticas se dirigen directamente contra la ministra de Defensa española, Margarita Robles, después de que la responsable del Gobierno definiera recientemente a ambas ciudades como «españolísimas».

 

Mohamed Benabdelkader, exministro de Justicia de Marruecos, ha respondido a esas palabras con un extenso artículo, de alrededor de 1.400 palabras, publicado en el diario Le360 y titulado «Españolísimas». En él, el exresponsable del Ejecutivo marroquí cuestiona la rotundidad de la expresión utilizada por Robles y trata de argumentar que la realidad social y cultural de Ceuta y Melilla es, a su juicio, mucho más compleja.

 

Entre los elementos que plantea, Benabdelkader sostiene que una parte importante de la población de ambas ciudades vive concentrada en barrios periféricos o desfavorecidos, donde, según su interpretación, existen mayores niveles de exclusión social y pobreza. El exministro también alude a la presencia de comunidades que mantienen rasgos lingüísticos y culturales diferenciados del conjunto mayoritario de la población española.

 

Aunque no los menciona necesariamente como un elemento ajeno a la nacionalidad española, sus referencias apuntan directamente a la población musulmana de Ceuta y Melilla, una comunidad española que forma parte de la realidad histórica, social y cultural de ambas ciudades. Benabdelkader utiliza precisamente esa diversidad para poner en cuestión la definición de Ceuta y Melilla como territorios «españolísimos».

 

El argumento del exministro marroquí resulta especialmente significativo porque introduce un discurso habitual en determinados sectores políticos y académicos de Marruecos: presentar la existencia de población musulmana, amazigh o de habla darija como un elemento diferenciador de la identidad española de las ciudades autónomas.

 

Sin embargo, la pertenencia de una parte de los ceutíes a una confesión religiosa determinada, el uso de lenguas familiares distintas al castellano o la conservación de tradiciones culturales propias no altera su condición de ciudadanos españoles ni convierte esos rasgos en un argumento sobre la soberanía de Ceuta.

 

Benabdelkader vincula además esa diversidad cultural con situaciones de desigualdad económica y residencial, describiendo una realidad en la que determinados sectores de población se concentran en zonas con mayores dificultades sociales. Un diagnóstico que, trasladado al debate político, pretende cuestionar la imagen homogénea de españolidad defendida por Margarita Robles.

 

La reflexión del exministro abre, no obstante, una evidente contradicción: si, como sostiene, determinados ciudadanos españoles de confesión musulmana o con raíces culturales norteafricanas sufren mayores dificultades sociales, ello no implica que su identidad nacional sea marroquí ni que deban ser considerados ajenos a España.

 

Ceuta es una ciudad española caracterizada históricamente por la convivencia de comunidades de distinta procedencia cultural y religiosa. La existencia de ciudadanos musulmanes, cristianos, judíos o hindúes forma parte de su propia realidad y no constituye una excepción a la soberanía española, sino una de sus principales características sociales.

 

Las palabras de Benabdelkader suponen, en cualquier caso, un nuevo episodio en la ofensiva discursiva procedente de determinadas personalidades marroquíes tras la crisis vivida por Ceuta durante las últimas semanas. Después de las críticas y reivindicaciones lanzadas desde distintos ámbitos del país vecino, Margarita Robles se convierte ahora en el primer miembro del Gobierno español directamente respondido por una figura que formó parte del Ejecutivo marroquí.

 

 

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