Crisis en Ceuta
El PSOE de Pedro Sánchez da la espalda a Ceuta y ordena a sus cargos no acudir a las concentraciones del 2 de septiembre
Una circular interna del partido llama a secretarios generales y responsables socialistas a no participar en los actos de apoyo a la ciudad autónoma. La orden provoca indignación al coincidir con el Día de Ceuta y con una movilización convocada en plena crisis
El PSOE ha decidido desmarcarse de las concentraciones convocadas el próximo 2 de septiembre en distintos puntos de España en apoyo a Ceuta. Pero no se trata únicamente de una decisión adoptada por determinadas agrupaciones o dirigentes locales: según las informaciones a las que se ha tenido acceso, la dirección socialista ha trasladado una instrucción interna para que sus cargos y responsables no participen en las movilizaciones.
La orden ha generado una enorme polémica por el momento en el que se produce. El próximo 2 de septiembre se celebra el Día de Ceuta y centenares de municipios han anunciado concentraciones para trasladar un mensaje de respaldo a una ciudad que atraviesa una de las crisis más graves de su historia reciente.
Sin embargo, el partido que sustenta al Gobierno de Pedro Sánchez ha optado por situarse al margen de esa respuesta colectiva. Una circular dirigida a responsables socialistas llama expresamente a no participar en las concentraciones, según han publicado distintos medios este sábado.
Una orden política contra una concentración de apoyo a los ceutíes
La decisión resulta especialmente significativa porque las movilizaciones del 2 de septiembre tienen como objetivo trasladar solidaridad a la población ceutí tras semanas de tensión, presión migratoria y una situación extraordinaria que ha obligado a desplegar recursos de diferentes administraciones y servicios públicos, a lo que se suma la pérdida de derechos fundamentales de los propios ceutíes.
El PSOE justifica su rechazo alegando que la convocatoria impulsada desde la Federación Española de Municipios y Provincias responde a una utilización partidista. Ese es el argumento que han esgrimido también distintas estructuras territoriales socialistas para justificar su ausencia.
Pero la decisión de ordenar a los representantes socialistas que no acudan no ha sentado nada bien en Ceuta. Ya no se trata de discrepar sobre quién convoca un acto o sobre la forma en la que se ha organizado una concentración. La consecuencia práctica es que el PSOE ha decidido no sumarse públicamente a una jornada concebida para mostrar apoyo a Ceuta.
Y lo hace, además, en una fecha especialmente simbólica para la ciudad.
Del apoyo institucional al cálculo partidista
La orden socialista supone un nuevo elemento de confrontación política alrededor de la crisis de Ceuta. Mientras numerosos ayuntamientos han confirmado su participación en las concentraciones previstas para el 2 de septiembre, la dirección socialista ha preferido marcar distancias y trasladar a sus estructuras la consigna de no participar.
La decisión permite al PSOE mantener su enfrentamiento con el PP y con la dirección de la FEMP, pero ¿puede una disputa entre partidos justificar que los representantes de una formación política se ausenten de una movilización de respaldo a los ciudadanos de Ceuta?
La disciplina de partido se impone a la participación en una jornada que pretende convertir el Día de Ceuta en una demostración de solidaridad desde el resto de España.
Ceuta vuelve a quedar atrapada en la batalla política
Lo más llamativo es que la crisis ceutí se ha convertido durante las últimas semanas en uno de los principales asuntos del debate nacional. El propio Alberto Núñez Feijóo anunció este viernes que acudirá personalmente a Ceuta el 2 de septiembre y que el PP mantendrá una ofensiva política, parlamentaria y judicial sobre la gestión del Gobierno.
Frente a ello, el PSOE ha optado por no participar en las concentraciones y trasladar esa posición a sus cargos territoriales.
Una decisión que será difícil de explicar a los ceutíes. Porque el próximo 2 de septiembre no se debate una moción parlamentaria ni se celebra un mitin electoral. Se trata de una jornada de apoyo a una ciudad española que ha vivido semanas de extraordinaria tensión y que reclama respaldo, medios y soluciones.
El PSOE de Pedro Sánchez ha elegido no estar. Y lo más controvertido es que no solo ha decidido ausentarse: ha dado la orden a sus dirigentes y militantes de que tampoco lo hagan.
En un momento en el que Ceuta reclama unidad y solidaridad, la dirección socialista ha preferido levantar una frontera política incluso ante una concentración convocada para defender y acompañar a los ceutíes. Una decisión que, inevitablemente, será interpretada por la ciudadanía como un nuevo gesto de distancia —cuando no de espalda— hacia una ciudad que lleva semanas reclamando que España no la deje sola.

El PSOE ha decidido desmarcarse de las concentraciones convocadas el próximo 2 de septiembre en distintos puntos de España en apoyo a Ceuta. Pero no se trata únicamente de una decisión adoptada por determinadas agrupaciones o dirigentes locales: según las informaciones a las que se ha tenido acceso, la dirección socialista ha trasladado una instrucción interna para que sus cargos y responsables no participen en las movilizaciones.
La orden ha generado una enorme polémica por el momento en el que se produce. El próximo 2 de septiembre se celebra el Día de Ceuta y centenares de municipios han anunciado concentraciones para trasladar un mensaje de respaldo a una ciudad que atraviesa una de las crisis más graves de su historia reciente.
Sin embargo, el partido que sustenta al Gobierno de Pedro Sánchez ha optado por situarse al margen de esa respuesta colectiva. Una circular dirigida a responsables socialistas llama expresamente a no participar en las concentraciones, según han publicado distintos medios este sábado.
Una orden política contra una concentración de apoyo a los ceutíes
La decisión resulta especialmente significativa porque las movilizaciones del 2 de septiembre tienen como objetivo trasladar solidaridad a la población ceutí tras semanas de tensión, presión migratoria y una situación extraordinaria que ha obligado a desplegar recursos de diferentes administraciones y servicios públicos, a lo que se suma la pérdida de derechos fundamentales de los propios ceutíes.
El PSOE justifica su rechazo alegando que la convocatoria impulsada desde la Federación Española de Municipios y Provincias responde a una utilización partidista. Ese es el argumento que han esgrimido también distintas estructuras territoriales socialistas para justificar su ausencia.
Pero la decisión de ordenar a los representantes socialistas que no acudan no ha sentado nada bien en Ceuta. Ya no se trata de discrepar sobre quién convoca un acto o sobre la forma en la que se ha organizado una concentración. La consecuencia práctica es que el PSOE ha decidido no sumarse públicamente a una jornada concebida para mostrar apoyo a Ceuta.
Y lo hace, además, en una fecha especialmente simbólica para la ciudad.
Del apoyo institucional al cálculo partidista
La orden socialista supone un nuevo elemento de confrontación política alrededor de la crisis de Ceuta. Mientras numerosos ayuntamientos han confirmado su participación en las concentraciones previstas para el 2 de septiembre, la dirección socialista ha preferido marcar distancias y trasladar a sus estructuras la consigna de no participar.
La decisión permite al PSOE mantener su enfrentamiento con el PP y con la dirección de la FEMP, pero ¿puede una disputa entre partidos justificar que los representantes de una formación política se ausenten de una movilización de respaldo a los ciudadanos de Ceuta?
La disciplina de partido se impone a la participación en una jornada que pretende convertir el Día de Ceuta en una demostración de solidaridad desde el resto de España.
Ceuta vuelve a quedar atrapada en la batalla política
Lo más llamativo es que la crisis ceutí se ha convertido durante las últimas semanas en uno de los principales asuntos del debate nacional. El propio Alberto Núñez Feijóo anunció este viernes que acudirá personalmente a Ceuta el 2 de septiembre y que el PP mantendrá una ofensiva política, parlamentaria y judicial sobre la gestión del Gobierno.
Frente a ello, el PSOE ha optado por no participar en las concentraciones y trasladar esa posición a sus cargos territoriales.
Una decisión que será difícil de explicar a los ceutíes. Porque el próximo 2 de septiembre no se debate una moción parlamentaria ni se celebra un mitin electoral. Se trata de una jornada de apoyo a una ciudad española que ha vivido semanas de extraordinaria tensión y que reclama respaldo, medios y soluciones.
El PSOE de Pedro Sánchez ha elegido no estar. Y lo más controvertido es que no solo ha decidido ausentarse: ha dado la orden a sus dirigentes y militantes de que tampoco lo hagan.
En un momento en el que Ceuta reclama unidad y solidaridad, la dirección socialista ha preferido levantar una frontera política incluso ante una concentración convocada para defender y acompañar a los ceutíes. Una decisión que, inevitablemente, será interpretada por la ciudadanía como un nuevo gesto de distancia —cuando no de espalda— hacia una ciudad que lleva semanas reclamando que España no la deje sola.




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