Editorial
Robles rompe la versión de Marlaska: El CNI sí avisó a Ceuta aunque el delegado se marlaskice
El delegado ¿sumiso de Ángel Víctor Torres y de un Pedro Sánchez que se ha puesto a trabajar después de secarse el bañador, 26 días después del ataque a la integridad territorial de España?
Defensa confirma en el Congreso que Inteligencia alertó a la Delegación del Gobierno el día antes, mientras Interior sostiene que ningún informe permitió anticipar la magnitud de lo ocurrido.
La versión de que nadie sabía nada antes de que Ceuta quedara desbordada ha sufrido un golpe demoledor en sede parlamentaria.
Margarita Robles lo ha dicho ante el Congreso: el CNI avisó.
La ministra de Defensa ha confirmado que el 29 de julio, un día antes de los acontecimientos, el Centro Nacional de Inteligencia informó a la Delegación del Gobierno en Ceuta de la existencia de una convocatoria para acceder irregularmente a la ciudad a nado desde Marruecos.
El dato tiene una enorme trascendencia política.
Porque significa que existía información previa, que el CNI la conocía y que esa información llegó a la Delegación del Gobierno antes de que estallara la crisis.
Y esa afirmación contrasta con la versión defendida por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien ha insistido en que no existió ningún informe que permitiera anticipar una entrada de las dimensiones que finalmente se produjo.
Robles confirma un aviso. Marlaska sostiene que no existió un informe capaz de anticipar la magnitud de lo sucedido.
Los matices importan, pero no eliminan la cuestión esencial: EL CNI TENÍA INFORMACIÓN Y LA DELEGACIÓN DEL GOBIERNO FUE INFORMADA.
A partir de ahí, la pregunta ya no puede limitarse a qué hizo Marruecos. La pregunta inevitable es qué hicieron las autoridades españolas con la información que tenían.
¿QUÉ HIZO LA DELEGACIÓN TRAS RECIBIR EL AVISO?
Si el 29 de julio la Delegación conocía que existía una convocatoria para cruzar irregularmente desde Marruecos, ¿qué medidas extraordinarias adoptó? ¿Se reforzó inmediatamente la frontera? ¿Se solicitó un despliegue preventivo? ¿Se comunicó a Madrid la gravedad potencial de la situación? ¿Se reclamaron explicaciones a las autoridades marroquíes? ¿Quién recibió y valoró la información del CNI? ¿Y qué decisiones tomó después?
Son preguntas que necesitan respuestas claras. Porque al día siguiente ya no había hipótesis. Había una crisis y Ceuta soportaba sus consecuencias.
ROBLES ADMITE QUE SE LLEGÓ TARDE
La comparecencia de Defensa deja además otra cuestión políticamente incómoda: Robles ha reconocido que se llegó tarde, ha admitido que algo se habrá hecho mal y ha pedido disculpas a los ciudadanos de Ceuta.
Mientras Interior defiende que no existía información capaz de anticipar una entrada de aquella magnitud, Defensa reconoce que Inteligencia manejaba información previa y que esta fue trasladada a la Delegación.
Demasiadas preguntas para despacharlas simplemente con la palabra “imprevisible”.
CEUTA MERECE SABER QUIÉN SABÍA QUÉ
Ahora debe reconstruirse cada hora. Cada comunicación. Cada aviso. Cada decisión.
Y especialmente qué ocurrió entre el momento en que el CNI trasladó aquella información a la Delegación y el momento en que Ceuta quedó desbordada.
La Delegación del Gobierno debe aclarar qué recibió exactamente, quién tuvo acceso a esa información, cómo fue valorada y qué medidas se adoptaron como consecuencia de ella.
Y Marlaska tendrá que explicar cómo encaja su versión con la confirmación de Robles de que sí existió una comunicación previa del CNI a la Delegación.
Porque después de lo declarado en sede parlamentaria queda una realidad políticamente explosiva:
EL CNI AVISÓ. LA DELEGACIÓN FUE INFORMADA. Y CEUTA TERMINÓ DESBORDADA.
Y ahora llega la pregunta que el delegado del Gobierno tendrá que afrontar: ¿DIMITIRÁ EL DELEGADO Y ASUMIRÁ RESPONSABILIDADES?
¿O decidirá aferrarse al cargo y plegarse, como denunciaran inevitablemente sus críticos, a su “amo de La Moncloa”? Ceuta no necesita silencios. No necesita excusas. Necesita explicaciones y responsabilidades. Y, sobre todo, necesita una respuesta a la pregunta que queda después de conocerse la existencia del aviso: ¿QUÉ HICIERON CON LA INFORMACIÓN QUE TENÍAN?
No nos creemos el comunicado oficial de la Delegacion del Gobierno. Su afirmación ahora oficial, para desmentir a la ministra es quitarse la responsabilidad de encima.... Pero ¿tampoco fueron alertados, avisados por la Guardia Civil, por la Policía Nacional?. ¿A quién creer? Tampoco nos creemos que los profesionales de análisis y de Información de la Benemerita en Ceuta y del Cuerpo Nacional de Policía no hayan dejado ver la situación. No son unos parias incapaces, como así parecerían por las constantes palabras de un delegado que es capaz de arrastrar a cualquiera para preservar su 'estatus`, ahora de ¿sumiso de Ángel Víctor Torres y de un Pedro Sánchez que se ha puesto a trabajar despues de secarse el bañador, 26 días después del ataque a la integridad territorial de España?.

Defensa confirma en el Congreso que Inteligencia alertó a la Delegación del Gobierno el día antes, mientras Interior sostiene que ningún informe permitió anticipar la magnitud de lo ocurrido.
La versión de que nadie sabía nada antes de que Ceuta quedara desbordada ha sufrido un golpe demoledor en sede parlamentaria.
Margarita Robles lo ha dicho ante el Congreso: el CNI avisó.
La ministra de Defensa ha confirmado que el 29 de julio, un día antes de los acontecimientos, el Centro Nacional de Inteligencia informó a la Delegación del Gobierno en Ceuta de la existencia de una convocatoria para acceder irregularmente a la ciudad a nado desde Marruecos.
El dato tiene una enorme trascendencia política.
Porque significa que existía información previa, que el CNI la conocía y que esa información llegó a la Delegación del Gobierno antes de que estallara la crisis.
Y esa afirmación contrasta con la versión defendida por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien ha insistido en que no existió ningún informe que permitiera anticipar una entrada de las dimensiones que finalmente se produjo.
Robles confirma un aviso. Marlaska sostiene que no existió un informe capaz de anticipar la magnitud de lo sucedido.
Los matices importan, pero no eliminan la cuestión esencial: EL CNI TENÍA INFORMACIÓN Y LA DELEGACIÓN DEL GOBIERNO FUE INFORMADA.
A partir de ahí, la pregunta ya no puede limitarse a qué hizo Marruecos. La pregunta inevitable es qué hicieron las autoridades españolas con la información que tenían.
¿QUÉ HIZO LA DELEGACIÓN TRAS RECIBIR EL AVISO?
Si el 29 de julio la Delegación conocía que existía una convocatoria para cruzar irregularmente desde Marruecos, ¿qué medidas extraordinarias adoptó? ¿Se reforzó inmediatamente la frontera? ¿Se solicitó un despliegue preventivo? ¿Se comunicó a Madrid la gravedad potencial de la situación? ¿Se reclamaron explicaciones a las autoridades marroquíes? ¿Quién recibió y valoró la información del CNI? ¿Y qué decisiones tomó después?
Son preguntas que necesitan respuestas claras. Porque al día siguiente ya no había hipótesis. Había una crisis y Ceuta soportaba sus consecuencias.
ROBLES ADMITE QUE SE LLEGÓ TARDE
La comparecencia de Defensa deja además otra cuestión políticamente incómoda: Robles ha reconocido que se llegó tarde, ha admitido que algo se habrá hecho mal y ha pedido disculpas a los ciudadanos de Ceuta.
Mientras Interior defiende que no existía información capaz de anticipar una entrada de aquella magnitud, Defensa reconoce que Inteligencia manejaba información previa y que esta fue trasladada a la Delegación.
Demasiadas preguntas para despacharlas simplemente con la palabra “imprevisible”.
CEUTA MERECE SABER QUIÉN SABÍA QUÉ
Ahora debe reconstruirse cada hora. Cada comunicación. Cada aviso. Cada decisión.
Y especialmente qué ocurrió entre el momento en que el CNI trasladó aquella información a la Delegación y el momento en que Ceuta quedó desbordada.
La Delegación del Gobierno debe aclarar qué recibió exactamente, quién tuvo acceso a esa información, cómo fue valorada y qué medidas se adoptaron como consecuencia de ella.
Y Marlaska tendrá que explicar cómo encaja su versión con la confirmación de Robles de que sí existió una comunicación previa del CNI a la Delegación.
Porque después de lo declarado en sede parlamentaria queda una realidad políticamente explosiva:
EL CNI AVISÓ. LA DELEGACIÓN FUE INFORMADA. Y CEUTA TERMINÓ DESBORDADA.
Y ahora llega la pregunta que el delegado del Gobierno tendrá que afrontar: ¿DIMITIRÁ EL DELEGADO Y ASUMIRÁ RESPONSABILIDADES?
¿O decidirá aferrarse al cargo y plegarse, como denunciaran inevitablemente sus críticos, a su “amo de La Moncloa”? Ceuta no necesita silencios. No necesita excusas. Necesita explicaciones y responsabilidades. Y, sobre todo, necesita una respuesta a la pregunta que queda después de conocerse la existencia del aviso: ¿QUÉ HICIERON CON LA INFORMACIÓN QUE TENÍAN?
No nos creemos el comunicado oficial de la Delegacion del Gobierno. Su afirmación ahora oficial, para desmentir a la ministra es quitarse la responsabilidad de encima.... Pero ¿tampoco fueron alertados, avisados por la Guardia Civil, por la Policía Nacional?. ¿A quién creer? Tampoco nos creemos que los profesionales de análisis y de Información de la Benemerita en Ceuta y del Cuerpo Nacional de Policía no hayan dejado ver la situación. No son unos parias incapaces, como así parecerían por las constantes palabras de un delegado que es capaz de arrastrar a cualquiera para preservar su 'estatus`, ahora de ¿sumiso de Ángel Víctor Torres y de un Pedro Sánchez que se ha puesto a trabajar despues de secarse el bañador, 26 días después del ataque a la integridad territorial de España?.




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