Crisis en Ceuta
Marruecos vuelve a reivindicar Ceuta y Melilla ante Mohamed VI: Abierto el debate sobre el control religioso de las mezquitas ceutíes
El ministro de Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, evocó durante una ceremonia presidida por el monarca la “liberación de las ciudades ocupadas”, mientras crece en Ceuta la exigencia de revisar la influencia del Ministerio marroquí de Habous sobre los templos musulmanes de la ciudad
La Bandera / Reproducción
Marruecos ha vuelto a colocar a Ceuta y Melilla en el centro de su discurso territorial. El ministro de Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, aprovechó este lunes una ceremonia religiosa presidida en Rabat por el rey Mohamed VI con motivo de la festividad de Al Mawlid para realizar una nueva alusión a las dos ciudades españolas y a la reivindicación histórica de Rabat sobre ellas.
Toufiq no pronunció en esta ocasión una petición formal de anexión en los términos empleados recientemente por otros miembros del Gobierno marroquí, pero su discurso recuperó abiertamente el lenguaje de la “liberación de las ciudades ocupadas”. El ministro citó a varios ulemas y eruditos nacidos en Ceuta antes de la soberanía española y presentó sus obras como inspiración para la “lucha sagrada” destinada a liberar territorios que Marruecos considera ocupados.
La intervención se produce apenas unos días después de que el ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, reivindicara expresamente el supuesto “derecho histórico y geográfico” de Marruecos sobre Ceuta y Melilla y reclamara un mecanismo de diálogo con España para abordar su futuro y lograr su “retorno al seno de la patria”. El Gobierno español respondió que ambas ciudades forman parte de la soberanía y de la integridad territorial de España y rechazó “tajantemente” cualquier planteamiento diferente.
El factor religioso toma una nueva dimensión
La intervención de Toufiq tiene una particular relevancia por el papel que desempeña el Ministerio de Habous y Asuntos Islámicos en la estructura religiosa marroquí y por la influencia que este departamento mantiene desde hace años sobre una parte muy significativa de las mezquitas y del personal religioso musulmán de Ceuta.
Los datos publicados en años recientes señalan que Marruecos financia 34 mezquitas en Ceuta y los salarios de 95 imanes y guías religiosos. La cifra supone una presencia económica y religiosa de enorme importancia en una ciudad española en la que la comunidad musulmana representa una parte sustancial de la población.
En 2018, además, el propio Gobierno marroquí reconoció que financiaba la práctica totalidad de las mezquitas y de los imanes que dirigían el culto musulmán en Ceuta y Melilla, aunque desde las comunidades religiosas ceutíes se matizó entonces el alcance de esa financiación.
El asunto adquiere ahora una dimensión especialmente sensible. La misma estructura institucional marroquí que interviene en la organización y financiación de parte de la actividad religiosa musulmana en Ceuta está dirigida por un ministro que, ante el propio monarca alauí, ha recuperado un discurso que vincula a la ciudad con una supuesta lucha histórica de “liberación”.
Voces que reclaman revisar la dependencia religiosa
Ante esta situación comienzan a ganar fuerza las voces que plantean que España y, especialmente, las autoridades españolas (Madrid y Ceuta) deberían revisar la actual relación de dependencia económica y religiosa existente con el Ministerio marroquí de Habous y aquéllas asociaciones musulmanas instaladas en Ceuta.
El debate no se centra en cuestionar la libertad religiosa ni el derecho de la comunidad musulmana ceutí a organizar su culto, sino en determinar hasta qué punto resulta compatible con la soberanía española que un ministerio extranjero, integrado en la estructura institucional de un Estado que mantiene una reivindicación territorial sobre Ceuta, financie mezquitas y personal religioso dentro de territorio español.
La cuestión cobra todavía mayor relevancia cuando el responsable de ese departamento utiliza un acto oficial presidido por Mohamed VI para recuperar precisamente el discurso de las “ciudades ocupadas”.
¿Puede un Estado que reclama la soberanía sobre Ceuta mantener al mismo tiempo una influencia directa sobre una parte sustancial de la estructura religiosa musulmana de la ciudad?
![[Img #28014]](https://ceutaahora.com/upload/images/08_2026/4534_d58fcb0a-e94e-4add-8273-6cc04a6e09b2_source-aspect-ratio_1600w_0.jpg)
Una cuestión que trasciende la religión
El problema, por tanto, no reside en la práctica del islam en Ceuta, sino en quién financia, organiza y ejerce influencia sobre determinadas estructuras religiosas. El Ministerio de Habous es un órgano del Estado marroquí y la política religiosa marroquí se encuentra estrechamente vinculada a la figura del rey como Amir al-Mu'minin, Comendador de los Creyentes. Y ademas, buena parte de las asociaciones financiadas con fondos públicos de la Ciudad Autonóma, mantienen una relación de sumisión religiosa con el 'Habbous' de Rincón.
Por ello, la reiteración de las reivindicaciones territoriales por parte de miembros del Gobierno marroquí vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de analizar esa presencia con criterios estrictamente españoles y europeos.
Ceuta no solo se encuentra frente a un país que reivindica públicamente su territorio. Se encuentra también ante una estructura religiosa financiada parcialmente desde ese mismo país.
Algo muy trascendente después de la crisis fronteriza de finales de julio y de las sucesivas declaraciones de responsables marroquíes cuestionando la soberanía española. En este contexto, la reivindicación territorial ya no aparece únicamente en discursos políticos: también vuelve a introducirse en ceremonias religiosas oficiales, ante el propio Mohamed VI.
Mientras el Ministerio de Exteriores español ha dejado claro que Ceuta y Melilla son ciudades españolas y que cualquier planteamiento contrario será rechazado, en Ceuta empieza a abrirse otro debate: si la soberanía es española, también debería serlo plenamente la capacidad de España para garantizar la autonomía de sus estructuras religiosas frente a la influencia institucional de un Estado extranjero que reclama esas mismas ciudades.
La Bandera / ReproducciónMarruecos ha vuelto a colocar a Ceuta y Melilla en el centro de su discurso territorial. El ministro de Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, aprovechó este lunes una ceremonia religiosa presidida en Rabat por el rey Mohamed VI con motivo de la festividad de Al Mawlid para realizar una nueva alusión a las dos ciudades españolas y a la reivindicación histórica de Rabat sobre ellas.
Toufiq no pronunció en esta ocasión una petición formal de anexión en los términos empleados recientemente por otros miembros del Gobierno marroquí, pero su discurso recuperó abiertamente el lenguaje de la “liberación de las ciudades ocupadas”. El ministro citó a varios ulemas y eruditos nacidos en Ceuta antes de la soberanía española y presentó sus obras como inspiración para la “lucha sagrada” destinada a liberar territorios que Marruecos considera ocupados.
La intervención se produce apenas unos días después de que el ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, reivindicara expresamente el supuesto “derecho histórico y geográfico” de Marruecos sobre Ceuta y Melilla y reclamara un mecanismo de diálogo con España para abordar su futuro y lograr su “retorno al seno de la patria”. El Gobierno español respondió que ambas ciudades forman parte de la soberanía y de la integridad territorial de España y rechazó “tajantemente” cualquier planteamiento diferente.
El factor religioso toma una nueva dimensión
La intervención de Toufiq tiene una particular relevancia por el papel que desempeña el Ministerio de Habous y Asuntos Islámicos en la estructura religiosa marroquí y por la influencia que este departamento mantiene desde hace años sobre una parte muy significativa de las mezquitas y del personal religioso musulmán de Ceuta.
Los datos publicados en años recientes señalan que Marruecos financia 34 mezquitas en Ceuta y los salarios de 95 imanes y guías religiosos. La cifra supone una presencia económica y religiosa de enorme importancia en una ciudad española en la que la comunidad musulmana representa una parte sustancial de la población.
En 2018, además, el propio Gobierno marroquí reconoció que financiaba la práctica totalidad de las mezquitas y de los imanes que dirigían el culto musulmán en Ceuta y Melilla, aunque desde las comunidades religiosas ceutíes se matizó entonces el alcance de esa financiación.
El asunto adquiere ahora una dimensión especialmente sensible. La misma estructura institucional marroquí que interviene en la organización y financiación de parte de la actividad religiosa musulmana en Ceuta está dirigida por un ministro que, ante el propio monarca alauí, ha recuperado un discurso que vincula a la ciudad con una supuesta lucha histórica de “liberación”.
Voces que reclaman revisar la dependencia religiosa
Ante esta situación comienzan a ganar fuerza las voces que plantean que España y, especialmente, las autoridades españolas (Madrid y Ceuta) deberían revisar la actual relación de dependencia económica y religiosa existente con el Ministerio marroquí de Habous y aquéllas asociaciones musulmanas instaladas en Ceuta.
El debate no se centra en cuestionar la libertad religiosa ni el derecho de la comunidad musulmana ceutí a organizar su culto, sino en determinar hasta qué punto resulta compatible con la soberanía española que un ministerio extranjero, integrado en la estructura institucional de un Estado que mantiene una reivindicación territorial sobre Ceuta, financie mezquitas y personal religioso dentro de territorio español.
La cuestión cobra todavía mayor relevancia cuando el responsable de ese departamento utiliza un acto oficial presidido por Mohamed VI para recuperar precisamente el discurso de las “ciudades ocupadas”.
¿Puede un Estado que reclama la soberanía sobre Ceuta mantener al mismo tiempo una influencia directa sobre una parte sustancial de la estructura religiosa musulmana de la ciudad?
![[Img #28014]](https://ceutaahora.com/upload/images/08_2026/4534_d58fcb0a-e94e-4add-8273-6cc04a6e09b2_source-aspect-ratio_1600w_0.jpg)
Una cuestión que trasciende la religión
El problema, por tanto, no reside en la práctica del islam en Ceuta, sino en quién financia, organiza y ejerce influencia sobre determinadas estructuras religiosas. El Ministerio de Habous es un órgano del Estado marroquí y la política religiosa marroquí se encuentra estrechamente vinculada a la figura del rey como Amir al-Mu'minin, Comendador de los Creyentes. Y ademas, buena parte de las asociaciones financiadas con fondos públicos de la Ciudad Autonóma, mantienen una relación de sumisión religiosa con el 'Habbous' de Rincón.
Por ello, la reiteración de las reivindicaciones territoriales por parte de miembros del Gobierno marroquí vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de analizar esa presencia con criterios estrictamente españoles y europeos.
Ceuta no solo se encuentra frente a un país que reivindica públicamente su territorio. Se encuentra también ante una estructura religiosa financiada parcialmente desde ese mismo país.
Algo muy trascendente después de la crisis fronteriza de finales de julio y de las sucesivas declaraciones de responsables marroquíes cuestionando la soberanía española. En este contexto, la reivindicación territorial ya no aparece únicamente en discursos políticos: también vuelve a introducirse en ceremonias religiosas oficiales, ante el propio Mohamed VI.
Mientras el Ministerio de Exteriores español ha dejado claro que Ceuta y Melilla son ciudades españolas y que cualquier planteamiento contrario será rechazado, en Ceuta empieza a abrirse otro debate: si la soberanía es española, también debería serlo plenamente la capacidad de España para garantizar la autonomía de sus estructuras religiosas frente a la influencia institucional de un Estado extranjero que reclama esas mismas ciudades.




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