Rachid Sbihi Ahmed
Para mi hijo, ante sus cinco años de formación
Hijo mío:
Hoy comienza para ti una de las etapas más importantes y exigentes de tu vida.
Con tan solo 17 años te marchas a la Academia General Militar de Zaragoza para afrontar cinco largos años de formación, disciplina, esfuerzo y sacrificio.
Y no puedo evitar sentir una mezcla enorme de orgullo, emoción y preocupación al verte dar un paso tan grande siendo todavía tan joven.
Sé que no va a ser fácil.
Habrá madrugones, días de cansancio extremo, exigencia física y mental, momentos de soledad, frustraciones y días en los que quizá te preguntes si eres capaz de continuar.
La vida en una academia de oficiales te va a exigir mucho, y habrá momentos en los que tendrás que sacar fuerzas de donde creas que ya no quedan.
Pero quiero que recuerdes algo: no estás allí para demostrar que nunca vas a caer, sino para aprender a levantarte cada vez que caigas.
Estos cinco años te van a poner a prueba de muchas maneras.
Te enseñarán disciplina, responsabilidad, compañerismo, liderazgo y, sobre todo, a conocerte a ti mismo.
Vas a descubrir que eres capaz de hacer cosas que hoy quizá ni imaginas.
Cada dificultad superada, cada noche sin dormir, cada esfuerzo y cada momento complicado serán pequeños pasos que te irán convirtiendo en el hombre que quieres llegar a ser.
Habrá días en los que echarás muchísimo de menos tu casa, tu familia y la vida que dejas atrás.
Cuando eso ocurra, acuérdate de que aquí estaremos nosotros, pensando en ti, apoyándote y esperando con los brazos abiertos.
Aunque estés lejos, nunca estarás solo.
No queremos que seas perfecto.
Queremos que seas una buena persona.
Que mantengas tus valores, que respetes a los demás, que sepas reconocer tus errores, que seas humilde cuando las cosas te salgan bien y fuerte cuando las cosas se pongan difíciles.
Y cuando los cinco años parezcan interminables, no pienses en todo el camino que queda.
Concéntrate en superar cada día, cada prueba y cada obstáculo.
Paso a paso.
Día a día.
Así se consiguen las grandes metas.
Hijo, tienes solamente 17 años, pero has tenido el valor de elegir un camino que exige mucho.
Nunca olvides que detrás de ti hay una familia que cree profundamente en ti y que se siente inmensamente orgullosa de verte luchar por tus sueños.
Disfruta también de los buenos momentos, de los compañeros que conocerás y de las amistades que seguramente te acompañarán toda la vida.
Porque entre tanta dureza también encontrarás momentos maravillosos que recordarás siempre.
Hoy empiezas una aventura que te cambiará para siempre.
Quizá dentro de cinco años, cuando mires atrás, comprendas que cada esfuerzo, cada lágrima, cada madrugón y cada momento en el que pensaste que no podías más, merecieron la pena.
Ve con valentía, hijo.
Lucha, aprende, cae si hace falta, pero levántate siempre.
Y recuerda algo por encima de todo: tu mayor orgullo no será llegar a ser oficial, sino la persona en la que te conviertas durante el camino.
Te queremos con toda nuestra alma.
Estamos orgullosos de ti hoy, lo estaremos durante cada uno de esos cinco años y lo estaremos siempre, independientemente de lo que ocurra.
Vuela alto, hijo.
Cumple tus sueños y nunca olvides que, por lejos que estés, tu casa y tu familia siempre serán tu refugio.
Mucho ánimo, mucha fuerza y adelante.
Los cinco años empiezan hoy.
Y nosotros estaremos contigo en cada uno de ellos.
Hijo mío:
Hoy comienza para ti una de las etapas más importantes y exigentes de tu vida.
Con tan solo 17 años te marchas a la Academia General Militar de Zaragoza para afrontar cinco largos años de formación, disciplina, esfuerzo y sacrificio.
Y no puedo evitar sentir una mezcla enorme de orgullo, emoción y preocupación al verte dar un paso tan grande siendo todavía tan joven.
Sé que no va a ser fácil.
Habrá madrugones, días de cansancio extremo, exigencia física y mental, momentos de soledad, frustraciones y días en los que quizá te preguntes si eres capaz de continuar.
La vida en una academia de oficiales te va a exigir mucho, y habrá momentos en los que tendrás que sacar fuerzas de donde creas que ya no quedan.
Pero quiero que recuerdes algo: no estás allí para demostrar que nunca vas a caer, sino para aprender a levantarte cada vez que caigas.
Estos cinco años te van a poner a prueba de muchas maneras.
Te enseñarán disciplina, responsabilidad, compañerismo, liderazgo y, sobre todo, a conocerte a ti mismo.
Vas a descubrir que eres capaz de hacer cosas que hoy quizá ni imaginas.
Cada dificultad superada, cada noche sin dormir, cada esfuerzo y cada momento complicado serán pequeños pasos que te irán convirtiendo en el hombre que quieres llegar a ser.
Habrá días en los que echarás muchísimo de menos tu casa, tu familia y la vida que dejas atrás.
Cuando eso ocurra, acuérdate de que aquí estaremos nosotros, pensando en ti, apoyándote y esperando con los brazos abiertos.
Aunque estés lejos, nunca estarás solo.
No queremos que seas perfecto.
Queremos que seas una buena persona.
Que mantengas tus valores, que respetes a los demás, que sepas reconocer tus errores, que seas humilde cuando las cosas te salgan bien y fuerte cuando las cosas se pongan difíciles.
Y cuando los cinco años parezcan interminables, no pienses en todo el camino que queda.
Concéntrate en superar cada día, cada prueba y cada obstáculo.
Paso a paso.
Día a día.
Así se consiguen las grandes metas.
Hijo, tienes solamente 17 años, pero has tenido el valor de elegir un camino que exige mucho.
Nunca olvides que detrás de ti hay una familia que cree profundamente en ti y que se siente inmensamente orgullosa de verte luchar por tus sueños.
Disfruta también de los buenos momentos, de los compañeros que conocerás y de las amistades que seguramente te acompañarán toda la vida.
Porque entre tanta dureza también encontrarás momentos maravillosos que recordarás siempre.
Hoy empiezas una aventura que te cambiará para siempre.
Quizá dentro de cinco años, cuando mires atrás, comprendas que cada esfuerzo, cada lágrima, cada madrugón y cada momento en el que pensaste que no podías más, merecieron la pena.
Ve con valentía, hijo.
Lucha, aprende, cae si hace falta, pero levántate siempre.
Y recuerda algo por encima de todo: tu mayor orgullo no será llegar a ser oficial, sino la persona en la que te conviertas durante el camino.
Te queremos con toda nuestra alma.
Estamos orgullosos de ti hoy, lo estaremos durante cada uno de esos cinco años y lo estaremos siempre, independientemente de lo que ocurra.
Vuela alto, hijo.
Cumple tus sueños y nunca olvides que, por lejos que estés, tu casa y tu familia siempre serán tu refugio.
Mucho ánimo, mucha fuerza y adelante.
Los cinco años empiezan hoy.
Y nosotros estaremos contigo en cada uno de ellos.
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