Crisis Migratoria
¿Cuál es la situación de los militares contagiados de sarna?: MCF pide a Defensa más transparencia
La asociación reclama al Gobierno que regularice el aislamiento de los agentes y garantice su protección
Militares Con Futuro (MCF) ha registrado ante la Secretaría Permanente del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas un escrito dirigido al Ministerio de Defensa con 32 preguntas y 10 peticiones sobre la gestión del brote de escabiosis detectado entre militares de la Comandancia General de Ceuta. La asociación centra sus críticas no tanto en la enfermedad, que considera leve y con tratamiento eficaz, como en la forma en la que se están aplicando las medidas preventivas y, especialmente, en la falta de documentación administrativa de algunas decisiones.
Según los testimonios recopilados por MCF, militares asintomáticos habrían recibido la orden verbal de permanecer confinados durante aproximadamente cinco días en sus alojamientos, sin acudir a sus cometidos y sin encontrarse formalmente de baja médica, de permiso o de vacaciones. La asociación reclama que se determine por escrito qué situación administrativa corresponde a estos efectivos. Su secretario general, Marco Domínguez, advierte de que la ausencia de documentos puede dejar al personal sin posibilidad de acreditar en el futuro las circunstancias en las que fue apartado de sus funciones.
MCF sostiene que la baja temporal para el servicio requiere un procedimiento formal y que también las vacaciones, permisos y licencias deben quedar recogidos mediante resolución. Por ello, pide a Defensa que regularice la situación de todos los militares que hayan sido apartados de sus cometidos con motivo del brote mediante resoluciones escritas, motivadas y notificadas. La asociación considera que, si se trata de una medida preventiva diferente de una baja médica, también debe existir una base normativa que permita conocer qué derechos y obligaciones corresponden al personal afectado.
Otro de los asuntos que plantea el escrito es la duración del aislamiento. MCF pregunta qué criterio técnico ha llevado a establecer cinco días de confinamiento y reclama información sobre la exploración y tratamiento de los contactos estrechos. La asociación sostiene que estos contactos deben ser valorados y tratados de acuerdo con los protocolos sanitarios aplicables y cuestiona que un aislamiento preventivo, sin exploración médica ni tratamiento, permita por sí solo cortar la transmisión de la enfermedad.
La asociación también reclama que Defensa haga pública la cifra de militares que permanecen actualmente en aislamiento, cuarentena o con restricciones de movimientos, diferenciándolos de los casos diagnosticados. Además, solicita información sobre los equipos de protección individual utilizados, las cantidades suministradas y las fechas de entrega, y reclama que sean definidos y proporcionados oficialmente y sin coste para los militares. El escrito incluye igualmente preguntas sobre las condiciones de alojamiento, la gestión de ropa y lencería, la evaluación de riesgos laborales y las medidas adoptadas respecto a los familiares y convivientes del personal afectado.
MCF insiste en que no pretende determinar el origen del brote, sino conocer cómo está siendo gestionado y garantizar la protección y la trazabilidad administrativa de las medidas adoptadas. La asociación pide que el asunto sea trasladado directamente a los órganos directivos competentes de Defensa y no sea incluido en el orden del día del Pleno del Consejo de Personal. "No pedimos nada extraordinario: pedimos un papel y unos guantes", resume Domínguez, que considera que los militares desplegados en Ceuta han cumplido con su cometido y deben contar ahora con garantías claras sobre su situación administrativa y las medidas de protección aplicadas.

Militares Con Futuro (MCF) ha registrado ante la Secretaría Permanente del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas un escrito dirigido al Ministerio de Defensa con 32 preguntas y 10 peticiones sobre la gestión del brote de escabiosis detectado entre militares de la Comandancia General de Ceuta. La asociación centra sus críticas no tanto en la enfermedad, que considera leve y con tratamiento eficaz, como en la forma en la que se están aplicando las medidas preventivas y, especialmente, en la falta de documentación administrativa de algunas decisiones.
Según los testimonios recopilados por MCF, militares asintomáticos habrían recibido la orden verbal de permanecer confinados durante aproximadamente cinco días en sus alojamientos, sin acudir a sus cometidos y sin encontrarse formalmente de baja médica, de permiso o de vacaciones. La asociación reclama que se determine por escrito qué situación administrativa corresponde a estos efectivos. Su secretario general, Marco Domínguez, advierte de que la ausencia de documentos puede dejar al personal sin posibilidad de acreditar en el futuro las circunstancias en las que fue apartado de sus funciones.
MCF sostiene que la baja temporal para el servicio requiere un procedimiento formal y que también las vacaciones, permisos y licencias deben quedar recogidos mediante resolución. Por ello, pide a Defensa que regularice la situación de todos los militares que hayan sido apartados de sus cometidos con motivo del brote mediante resoluciones escritas, motivadas y notificadas. La asociación considera que, si se trata de una medida preventiva diferente de una baja médica, también debe existir una base normativa que permita conocer qué derechos y obligaciones corresponden al personal afectado.
Otro de los asuntos que plantea el escrito es la duración del aislamiento. MCF pregunta qué criterio técnico ha llevado a establecer cinco días de confinamiento y reclama información sobre la exploración y tratamiento de los contactos estrechos. La asociación sostiene que estos contactos deben ser valorados y tratados de acuerdo con los protocolos sanitarios aplicables y cuestiona que un aislamiento preventivo, sin exploración médica ni tratamiento, permita por sí solo cortar la transmisión de la enfermedad.
La asociación también reclama que Defensa haga pública la cifra de militares que permanecen actualmente en aislamiento, cuarentena o con restricciones de movimientos, diferenciándolos de los casos diagnosticados. Además, solicita información sobre los equipos de protección individual utilizados, las cantidades suministradas y las fechas de entrega, y reclama que sean definidos y proporcionados oficialmente y sin coste para los militares. El escrito incluye igualmente preguntas sobre las condiciones de alojamiento, la gestión de ropa y lencería, la evaluación de riesgos laborales y las medidas adoptadas respecto a los familiares y convivientes del personal afectado.
MCF insiste en que no pretende determinar el origen del brote, sino conocer cómo está siendo gestionado y garantizar la protección y la trazabilidad administrativa de las medidas adoptadas. La asociación pide que el asunto sea trasladado directamente a los órganos directivos competentes de Defensa y no sea incluido en el orden del día del Pleno del Consejo de Personal. "No pedimos nada extraordinario: pedimos un papel y unos guantes", resume Domínguez, que considera que los militares desplegados en Ceuta han cumplido con su cometido y deben contar ahora con garantías claras sobre su situación administrativa y las medidas de protección aplicadas.




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