Crisis en Ceuta
AUGC exige 200 guardias civiles más para Ceuta y advierte de que la frontera sigue siendo vulnerable
La asociación denuncia que todavía se producen entradas a nado, reclama ampliar los espigones del Tarajal y Benzú y exige protocolos claros que den seguridad jurídica a los agentes
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha elevado este martes el tono en Ceuta para reclamar al Gobierno una respuesta estructural a la crisis fronteriza que la ciudad arrastra desde finales de julio. En una comparecencia celebrada en el Palacio Autonómico, el secretario de Organización Nacional de la organización, Germán Gómez, y el responsable de AUGC en Ceuta, Rachid Sbihi, han puesto sobre la mesa una reivindicación que la asociación asegura mantener desde hace más de una década: 200 guardias civiles más, de forma permanente, además de nuevos medios materiales y una frontera marítima físicamente reforzada.
El mensaje más inquietante de la comparecencia ha llegado al referirse a la situación actual del perímetro. Según AUGC, continúan produciéndose entradas de nadadores, pese a la instalación de la nueva barrera neumática en el mar. La asociación ha evitado cuantificar esos accesos y tampoco ha querido precisar si se están realizando devoluciones en caliente, remitiendo esas cuestiones a la Delegación del Gobierno.
Para los representantes de los guardias civiles, la conclusión es clara: la crisis no puede darse por cerrada mientras la frontera siga dependiendo de refuerzos temporales y de la colaboración coyuntural de Marruecos. AUGC sostiene que Ceuta necesita una capacidad propia y permanente de vigilancia y respuesta.
Doce años reclamando los espigones
Uno de los principales reproches de AUGC apunta directamente a las infraestructuras fronterizas. La organización ha vuelto a reclamar la ampliación de los espigones del Tarajal y Benzú, una petición que sitúa en 2014, después de la tragedia del Tarajal (que llegó a anunciar el ministro del Interior en su momento, Jorge Fernandez Díaz del Ejecutivo de Mariano Rajoy) y que volvió a plantear tras la crisis migratoria de 2021 y ante el incremento de las entradas a nado registrado posteriormente.
La asociación considera que la actual barrera neumática y las boyas instaladas en el mar son insuficientes como solución permanente. Su planteamiento pasa por dotar a la frontera de una barrera física eficaz que dificulte los accesos por vía marítima.
AUGC también ha puesto el foco en los medios navales. Según Sbihi, una embarcación incorporada recientemente al dispositivo fronterizo quedó inoperativa apenas dos días después de su llegada, una situación que, a juicio de la asociación, demuestra que no basta con anunciar refuerzos: hay que garantizar que los medios estén disponibles y operativos de manera permanente.
La sombra de la tragedia del Tarajal
La otra gran preocupación trasladada por los guardias civiles es la seguridad jurídica de quienes trabajan en primera línea de frontera.
Germán Gómez ha reclamado protocolos claros y por escrito que indiquen a los agentes cómo actuar ante los intentos de entrada, especialmente después de los cambios derivados de la sentencia del Tribunal Supremo. AUGC teme que se repitan situaciones como las vividas tras la tragedia del Tarajal de 2014, cuando varios agentes estuvieron sometidos durante años a un procedimiento judicial que finalmente terminó archivado.
La asociación ya había situado esta cuestión entre sus principales demandas durante los primeros días de la crisis. Entonces reclamó también un mando único de coordinación ante situaciones excepcionales, al considerar que durante los momentos más críticos se produjo descoordinación entre Guardia Civil, Policía Nacional y Ejército.
Una crisis que, según AUGC, pudo anticiparse
La comparecencia de este martes enlaza con el diagnóstico que AUGC viene realizando desde el inicio de la crisis: la magnitud de lo ocurrido no era completamente imprevisible.
La organización recuerda que durante los meses anteriores ya se había producido un incremento muy significativo de las entradas irregulares. Según los datos recogidos por AUGC, hasta el 29 de julio se habían contabilizado 3.835 entradas irregulares frente a las 1.452 del mismo periodo del año anterior, un incremento del 164 por ciento. La asociación sostiene que estos indicadores, unidos al aumento de los intentos de acceso por mar y al nuevo escenario jurídico generado por la sentencia del Supremo, debieron activar antes una respuesta específica.
En su balance inicial de la crisis, publicado el 2 de agosto, AUGC ya denunciaba falta de medios, falta de previsión y falta de solidaridad europea, al considerar que la frontera sur de Europa había terminado descansando sobre los efectivos destinados en Ceuta.
Más agentes, más medios y una respuesta permanente
La reivindicación de los 200 agentes adicionales no es nueva. AUGC afirma que lleva años reclamando ese incremento de plantilla, junto con más efectivos para el Servicio Marítimo y los GEAS, además de una mejora integral del perímetro fronterizo.
La asociación considera que la respuesta actual no puede limitarse a despliegues extraordinarios cada vez que aumenta la presión migratoria. Ceuta necesita una plantilla estable capaz de afrontar una frontera exterior de la Unión Europea durante todo el año, independientemente de que la situación en Marruecos sea de mayor o menor tensión.
Ese planteamiento adquiere especial relevancia después de la entrada masiva de finales de julio y de los posteriores dispositivos extraordinarios desplegados en la ciudad. La propia AUGC ha denunciado jornadas interminables, falta de relevos suficientes y agentes sometidos a una presión extraordinaria, incluyendo la recuperación de cadáveres y rescates en el mar.
AUGC también carga contra las acusaciones de Marruecos
La comparecencia se produce además después de que AUGC rechazara las acusaciones de malos tratos formuladas por el Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos contra las fuerzas de seguridad españolas.
La asociación sostiene que aquel informe preliminar no aportaba pruebas directas, partes médicos, identificaciones de agentes ni denuncias ante tribunales españoles, y ha defendido públicamente la actuación de los guardias civiles durante la crisis. También ha reclamado la generalización de cámaras personales para los agentes como mecanismo de protección y transparencia.
Reconocimiento para Ceuta
En paralelo a sus reivindicaciones de seguridad, AUGC ha querido lanzar un mensaje de reconocimiento a la ciudadanía ceutí. La asociación ha anunciado que promoverá nuevamente la candidatura de Ceuta al Premio Princesa de Asturias de la Concordia, como ya hizo tras la crisis de 2021, por la respuesta de los vecinos ante la llegada masiva de personas y la situación de quienes permanecieron durante semanas en la ciudad.
AUGC deja un mensaje político y operativo: la crisis migratoria no puede darse por superada simplemente porque haya descendido la presión en el perímetro. Para los guardias civiles, la lección de julio es que Ceuta necesita más efectivos, mejores infraestructuras, medios marítimos operativos y, sobre todo, instrucciones precisas que permitan a los agentes actuar en frontera sin quedar después expuestos a años de incertidumbre judicial.
La asociación inisiste en su advertencia que ya había formulado antes de la avalancha: si el Estado quiere que Ceuta sea frontera de España y de Europa, debe dotarla de los recursos necesarios para ejercer como tal.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha elevado este martes el tono en Ceuta para reclamar al Gobierno una respuesta estructural a la crisis fronteriza que la ciudad arrastra desde finales de julio. En una comparecencia celebrada en el Palacio Autonómico, el secretario de Organización Nacional de la organización, Germán Gómez, y el responsable de AUGC en Ceuta, Rachid Sbihi, han puesto sobre la mesa una reivindicación que la asociación asegura mantener desde hace más de una década: 200 guardias civiles más, de forma permanente, además de nuevos medios materiales y una frontera marítima físicamente reforzada.
El mensaje más inquietante de la comparecencia ha llegado al referirse a la situación actual del perímetro. Según AUGC, continúan produciéndose entradas de nadadores, pese a la instalación de la nueva barrera neumática en el mar. La asociación ha evitado cuantificar esos accesos y tampoco ha querido precisar si se están realizando devoluciones en caliente, remitiendo esas cuestiones a la Delegación del Gobierno.
Para los representantes de los guardias civiles, la conclusión es clara: la crisis no puede darse por cerrada mientras la frontera siga dependiendo de refuerzos temporales y de la colaboración coyuntural de Marruecos. AUGC sostiene que Ceuta necesita una capacidad propia y permanente de vigilancia y respuesta.
Doce años reclamando los espigones
Uno de los principales reproches de AUGC apunta directamente a las infraestructuras fronterizas. La organización ha vuelto a reclamar la ampliación de los espigones del Tarajal y Benzú, una petición que sitúa en 2014, después de la tragedia del Tarajal (que llegó a anunciar el ministro del Interior en su momento, Jorge Fernandez Díaz del Ejecutivo de Mariano Rajoy) y que volvió a plantear tras la crisis migratoria de 2021 y ante el incremento de las entradas a nado registrado posteriormente.
La asociación considera que la actual barrera neumática y las boyas instaladas en el mar son insuficientes como solución permanente. Su planteamiento pasa por dotar a la frontera de una barrera física eficaz que dificulte los accesos por vía marítima.
AUGC también ha puesto el foco en los medios navales. Según Sbihi, una embarcación incorporada recientemente al dispositivo fronterizo quedó inoperativa apenas dos días después de su llegada, una situación que, a juicio de la asociación, demuestra que no basta con anunciar refuerzos: hay que garantizar que los medios estén disponibles y operativos de manera permanente.
La sombra de la tragedia del Tarajal
La otra gran preocupación trasladada por los guardias civiles es la seguridad jurídica de quienes trabajan en primera línea de frontera.
Germán Gómez ha reclamado protocolos claros y por escrito que indiquen a los agentes cómo actuar ante los intentos de entrada, especialmente después de los cambios derivados de la sentencia del Tribunal Supremo. AUGC teme que se repitan situaciones como las vividas tras la tragedia del Tarajal de 2014, cuando varios agentes estuvieron sometidos durante años a un procedimiento judicial que finalmente terminó archivado.
La asociación ya había situado esta cuestión entre sus principales demandas durante los primeros días de la crisis. Entonces reclamó también un mando único de coordinación ante situaciones excepcionales, al considerar que durante los momentos más críticos se produjo descoordinación entre Guardia Civil, Policía Nacional y Ejército.
Una crisis que, según AUGC, pudo anticiparse
La comparecencia de este martes enlaza con el diagnóstico que AUGC viene realizando desde el inicio de la crisis: la magnitud de lo ocurrido no era completamente imprevisible.
La organización recuerda que durante los meses anteriores ya se había producido un incremento muy significativo de las entradas irregulares. Según los datos recogidos por AUGC, hasta el 29 de julio se habían contabilizado 3.835 entradas irregulares frente a las 1.452 del mismo periodo del año anterior, un incremento del 164 por ciento. La asociación sostiene que estos indicadores, unidos al aumento de los intentos de acceso por mar y al nuevo escenario jurídico generado por la sentencia del Supremo, debieron activar antes una respuesta específica.
En su balance inicial de la crisis, publicado el 2 de agosto, AUGC ya denunciaba falta de medios, falta de previsión y falta de solidaridad europea, al considerar que la frontera sur de Europa había terminado descansando sobre los efectivos destinados en Ceuta.
Más agentes, más medios y una respuesta permanente
La reivindicación de los 200 agentes adicionales no es nueva. AUGC afirma que lleva años reclamando ese incremento de plantilla, junto con más efectivos para el Servicio Marítimo y los GEAS, además de una mejora integral del perímetro fronterizo.
La asociación considera que la respuesta actual no puede limitarse a despliegues extraordinarios cada vez que aumenta la presión migratoria. Ceuta necesita una plantilla estable capaz de afrontar una frontera exterior de la Unión Europea durante todo el año, independientemente de que la situación en Marruecos sea de mayor o menor tensión.
Ese planteamiento adquiere especial relevancia después de la entrada masiva de finales de julio y de los posteriores dispositivos extraordinarios desplegados en la ciudad. La propia AUGC ha denunciado jornadas interminables, falta de relevos suficientes y agentes sometidos a una presión extraordinaria, incluyendo la recuperación de cadáveres y rescates en el mar.
AUGC también carga contra las acusaciones de Marruecos
La comparecencia se produce además después de que AUGC rechazara las acusaciones de malos tratos formuladas por el Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos contra las fuerzas de seguridad españolas.
La asociación sostiene que aquel informe preliminar no aportaba pruebas directas, partes médicos, identificaciones de agentes ni denuncias ante tribunales españoles, y ha defendido públicamente la actuación de los guardias civiles durante la crisis. También ha reclamado la generalización de cámaras personales para los agentes como mecanismo de protección y transparencia.
Reconocimiento para Ceuta
En paralelo a sus reivindicaciones de seguridad, AUGC ha querido lanzar un mensaje de reconocimiento a la ciudadanía ceutí. La asociación ha anunciado que promoverá nuevamente la candidatura de Ceuta al Premio Princesa de Asturias de la Concordia, como ya hizo tras la crisis de 2021, por la respuesta de los vecinos ante la llegada masiva de personas y la situación de quienes permanecieron durante semanas en la ciudad.
AUGC deja un mensaje político y operativo: la crisis migratoria no puede darse por superada simplemente porque haya descendido la presión en el perímetro. Para los guardias civiles, la lección de julio es que Ceuta necesita más efectivos, mejores infraestructuras, medios marítimos operativos y, sobre todo, instrucciones precisas que permitan a los agentes actuar en frontera sin quedar después expuestos a años de incertidumbre judicial.
La asociación inisiste en su advertencia que ya había formulado antes de la avalancha: si el Estado quiere que Ceuta sea frontera de España y de Europa, debe dotarla de los recursos necesarios para ejercer como tal.




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