Crisis en Ceuta
"Cuando pase todo esto, tomaremos medidas": máxima tensión en el Hospital Universitario por el control sobre los datos asistenciales
Sanitarios denuncian amenazas veladas y un férreo control de la información mientras aseguran que INGESA estaría trasladando al Ministerio únicamente las atenciones de inmigrantes y dejando fuera las de los ceutíes
La tensión en el Hospital Universitario de Ceuta habría alcanzado niveles máximos entre parte del personal sanitario y la estructura directiva de confianza del director territorial del INGESA, Jesús Lopera. Según fuentes del propio centro hospitalario, algunos profesionales aseguran estar sometidos a un control extremo a la hora de facilitar información sobre la presión asistencial y denuncian haber recibido advertencias que interpretan como amenazas veladas por sus declaraciones públicas.
"Cuando pase todo esto, tomaremos medidas" o "estamos anotando todo lo que médicos y sanitarios están soltando en los medios de comunicación" son, según estas fuentes, algunas de las expresiones que se habrían trasladado a profesionales y provocado un enorme malestar interno por la situación que atraviesa el hospital.
Las advertencias se producen después de que distintos médicos y trabajadores sanitarios hayan comenzado a trasladar públicamente su preocupación por la presión asistencial, especialmente en el servicio de Urgencias, y por la diferencia entre la realidad que viven diariamente y los datos que, según denuncian, se estarían haciendo públicos.
Médicos denuncian que los datos no reflejan la realidad
La polémica sobre las cifras de asistencia sanitaria ya ha trascendido las puertas del hospital. Según informaciones publicadas recientemente por El Debate, profesionales del Hospital Universitario habrían denunciado que INGESA estaría ofreciendo al Ministerio de Sanidad únicamente los datos correspondientes a pacientes inmigrantes atendidos en el centro.
La denuncia es especialmente relevante porque INGESA depende directamente del Ministerio de Sanidad y Ceuta y Melilla son los únicos territorios españoles que mantienen la gestión sanitaria en manos del Estado.
Fuentes sanitarias sostienen que se habría transmitido a los profesionales la existencia de "órdenes de dar solo los datos de los inmigrantes" atendidos en Urgencias. De confirmarse, el procedimiento supondría dejar fuera del cómputo a los ciudadanos ceutíes que acuden diariamente al servicio y, por tanto, ofrecería una imagen parcial de la presión real soportada por el hospital.
El ejemplo utilizado por los propios facultativos resulta significativo. Si las 193 atenciones que se han manejado como referencia correspondieran únicamente a pacientes inmigrantes, el número total de asistencias sería sensiblemente superior al registrado oficialmente. El hospital tendría una capacidad de referencia situada en torno a las 180 atenciones diarias y, según los profesionales consultados, al sumar las asistencias de ciudadanos ceutíes la cifra supera las 300 atenciones diarias.
Para los sanitarios, afecta directamente a la percepción de la presión asistencial y a la capacidad de las administraciones para dimensionar los recursos necesarios para hacer frente a una situación extraordinaria.
"Lo que estamos viviendo no aparece en las cifras"
El malestar de los profesionales se centra precisamente en esa disociación entre los números trasladados oficialmente y la actividad que observan quienes trabajan en Urgencias.
Los sanitarios consultados sostienen que la actividad diaria del hospital no puede analizarse contabilizando únicamente a un determinado colectivo de pacientes. Cada asistencia consume recursos humanos, espacio, material y tiempo médico con independencia de la nacionalidad o procedencia del paciente.
La exclusión de parte de las asistencias del cómputo, aseguran, terminaría generando una fotografía distorsionada de la situación y dificultaría que se reconozca oficialmente una presión asistencial que los trabajadores consideran evidente.
A esta situación se añade ahora el temor a posibles consecuencias disciplinarias o laborales por las declaraciones realizadas en los medios de comunicación. Las supuestas advertencias sobre que se están "anotando" las manifestaciones de médicos y sanitarios han generado preocupación entre trabajadores que consideran que informar sobre la situación asistencial forma parte de su responsabilidad profesional.
El enfrentamiento no se limita ya a la discusión sobre las cifras. Según las fuentes consultadas, existe un ya un claro distanciamiento entre parte de los profesionales y determinados responsables de la estructura directiva del INGESA en Ceuta.
Los sanitarios, por una parte, reclaman transparencia sobre la situación real del hospital y mayores medios para afrontar la presión asistencial y la dirección, por otra, mantiene el control de la información oficial que sale del centro.
El resultado es un clima de desconfianza en el que los profesionales aseguran sentirse vigilados por sus declaraciones y temen que las manifestaciones realizadas durante estos días puedan tener consecuencias cuando amaine la crisis.

La tensión en el Hospital Universitario de Ceuta habría alcanzado niveles máximos entre parte del personal sanitario y la estructura directiva de confianza del director territorial del INGESA, Jesús Lopera. Según fuentes del propio centro hospitalario, algunos profesionales aseguran estar sometidos a un control extremo a la hora de facilitar información sobre la presión asistencial y denuncian haber recibido advertencias que interpretan como amenazas veladas por sus declaraciones públicas.
"Cuando pase todo esto, tomaremos medidas" o "estamos anotando todo lo que médicos y sanitarios están soltando en los medios de comunicación" son, según estas fuentes, algunas de las expresiones que se habrían trasladado a profesionales y provocado un enorme malestar interno por la situación que atraviesa el hospital.
Las advertencias se producen después de que distintos médicos y trabajadores sanitarios hayan comenzado a trasladar públicamente su preocupación por la presión asistencial, especialmente en el servicio de Urgencias, y por la diferencia entre la realidad que viven diariamente y los datos que, según denuncian, se estarían haciendo públicos.
Médicos denuncian que los datos no reflejan la realidad
La polémica sobre las cifras de asistencia sanitaria ya ha trascendido las puertas del hospital. Según informaciones publicadas recientemente por El Debate, profesionales del Hospital Universitario habrían denunciado que INGESA estaría ofreciendo al Ministerio de Sanidad únicamente los datos correspondientes a pacientes inmigrantes atendidos en el centro.
La denuncia es especialmente relevante porque INGESA depende directamente del Ministerio de Sanidad y Ceuta y Melilla son los únicos territorios españoles que mantienen la gestión sanitaria en manos del Estado.
Fuentes sanitarias sostienen que se habría transmitido a los profesionales la existencia de "órdenes de dar solo los datos de los inmigrantes" atendidos en Urgencias. De confirmarse, el procedimiento supondría dejar fuera del cómputo a los ciudadanos ceutíes que acuden diariamente al servicio y, por tanto, ofrecería una imagen parcial de la presión real soportada por el hospital.
El ejemplo utilizado por los propios facultativos resulta significativo. Si las 193 atenciones que se han manejado como referencia correspondieran únicamente a pacientes inmigrantes, el número total de asistencias sería sensiblemente superior al registrado oficialmente. El hospital tendría una capacidad de referencia situada en torno a las 180 atenciones diarias y, según los profesionales consultados, al sumar las asistencias de ciudadanos ceutíes la cifra supera las 300 atenciones diarias.
Para los sanitarios, afecta directamente a la percepción de la presión asistencial y a la capacidad de las administraciones para dimensionar los recursos necesarios para hacer frente a una situación extraordinaria.
"Lo que estamos viviendo no aparece en las cifras"
El malestar de los profesionales se centra precisamente en esa disociación entre los números trasladados oficialmente y la actividad que observan quienes trabajan en Urgencias.
Los sanitarios consultados sostienen que la actividad diaria del hospital no puede analizarse contabilizando únicamente a un determinado colectivo de pacientes. Cada asistencia consume recursos humanos, espacio, material y tiempo médico con independencia de la nacionalidad o procedencia del paciente.
La exclusión de parte de las asistencias del cómputo, aseguran, terminaría generando una fotografía distorsionada de la situación y dificultaría que se reconozca oficialmente una presión asistencial que los trabajadores consideran evidente.
A esta situación se añade ahora el temor a posibles consecuencias disciplinarias o laborales por las declaraciones realizadas en los medios de comunicación. Las supuestas advertencias sobre que se están "anotando" las manifestaciones de médicos y sanitarios han generado preocupación entre trabajadores que consideran que informar sobre la situación asistencial forma parte de su responsabilidad profesional.
El enfrentamiento no se limita ya a la discusión sobre las cifras. Según las fuentes consultadas, existe un ya un claro distanciamiento entre parte de los profesionales y determinados responsables de la estructura directiva del INGESA en Ceuta.
Los sanitarios, por una parte, reclaman transparencia sobre la situación real del hospital y mayores medios para afrontar la presión asistencial y la dirección, por otra, mantiene el control de la información oficial que sale del centro.
El resultado es un clima de desconfianza en el que los profesionales aseguran sentirse vigilados por sus declaraciones y temen que las manifestaciones realizadas durante estos días puedan tener consecuencias cuando amaine la crisis.




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