Alicia Díaz
Las colonias felinas, también en peligro
Llevamos en Ceuta dos semanas viviendo una situación insostenible para todos, eso no es nada que no se haya dicho; el problema viene más de fondo, es insostenible para los ciudadanos, para los migrantes y para todos los seres vivos que cohabitamos en esta hermosa ciudad.
Ceuta, una ciudad intercultural no sólo puede ser bandera de la solidaridad que siempre ha manifestado con todos los que llegan aquí, sino también con sus animales. Con el enfoque y trabajo de todos cada vez siento que vivimos en una ciudad que se ha ido preocupando más y más por los animales, y ya no hablo de la administración, ni siquiera de la Ley de Bienestar Animal, incompleta en muchos puntos y que necesita aún muchas reformas, me refiero a los vecinos de Ceuta, independientemente de barrios o religión, de estatus y de género, son muchas buenas personas, de gran corazón y sensibilidad los que se han preocupado por cuidar de todos los seres vivos de Ceuta, desde los perros a las aves, pasando por grupos, muchos de origen scouts, que cuidan de los insectos y reptiles. Y sí, por supuesto, también de los gatos.
Desde hace unos años la adhesión al proyecto CER ha dado un punto de inflexión a un trabajo que llevaba años haciéndose, anteriores TNR han trabajado para identificar, desparasitar, vacunar y esterilizar a un número elevado de gatos en nuestra ciudad, pero antes de todo eso ya había voluntarios, cuidadores y veterinarios que de una manera u otra contribuían a gestionar colonias, de una manera más o menos eficaz. Con todo esto vengo a referir que las colonias felinas no son una moda, no es algo que haya surgido de la nada, merecen respeto esos hombres y mujeres que día a día, llueva o no, han ido a poner de comer a ese grupo de gatos que han encontrado en un punto de nuestra geografía, no siempre cercanos a su domicilio, y no siempre con fácil acceso; conozco personas que se van al monte, o a la escarpada zona del Sarchal mismamente, a poner de comer, limpiarles la zona y desinfectar, que conocen a cada uno de esos maravillosos animales mejor que a miembros de su familia, que pueden hablarte de su carácter, de su historia, de aquel momento que tuvo que llevarlo al veterinario, con ayuda o no externa, porque muchas veces el gasto ha corrido de su bolsillo y de sus medios, porque han tenido que hacer sitio en su hogar para acogerlos.
Ahora todo esto se ha desbordado, los gatos se han estado escondiendo y huyendo, muchos no aparecen y sus cuidadores, que no han faltado ni un día en su labor, están preocupados, porque se han encontrado colonias destruidas, o donde ahora hay asentamientos, casetas rotas, material sustraído… sólo tenemos constancia del caso de un gato que ha sido atropellado al huir de su colonia, uno de los que nunca salen de la colonia.
Me constan situaciones desesperadas, por el lado de nuestros cuidadores, la mayoría mujeres, que siguen luchando por alimentar y buscar a los gatos de sus colonias, que avisan y demandan ayuda, que están volviendo a empezar sin importarles nada, nada más y nada menos que sus animales, que vuelvan a la normalidad que todos hemos perdido, aquí, en este territorio español paradisiaco del norte de África.
Por eso, por algo más de todo lo que pasa necesitamos que Ceuta vuelva a ser lo que era y siempre ha sido. Confío que volveremos a ese punto.
Llevamos en Ceuta dos semanas viviendo una situación insostenible para todos, eso no es nada que no se haya dicho; el problema viene más de fondo, es insostenible para los ciudadanos, para los migrantes y para todos los seres vivos que cohabitamos en esta hermosa ciudad.
Ceuta, una ciudad intercultural no sólo puede ser bandera de la solidaridad que siempre ha manifestado con todos los que llegan aquí, sino también con sus animales. Con el enfoque y trabajo de todos cada vez siento que vivimos en una ciudad que se ha ido preocupando más y más por los animales, y ya no hablo de la administración, ni siquiera de la Ley de Bienestar Animal, incompleta en muchos puntos y que necesita aún muchas reformas, me refiero a los vecinos de Ceuta, independientemente de barrios o religión, de estatus y de género, son muchas buenas personas, de gran corazón y sensibilidad los que se han preocupado por cuidar de todos los seres vivos de Ceuta, desde los perros a las aves, pasando por grupos, muchos de origen scouts, que cuidan de los insectos y reptiles. Y sí, por supuesto, también de los gatos.
Desde hace unos años la adhesión al proyecto CER ha dado un punto de inflexión a un trabajo que llevaba años haciéndose, anteriores TNR han trabajado para identificar, desparasitar, vacunar y esterilizar a un número elevado de gatos en nuestra ciudad, pero antes de todo eso ya había voluntarios, cuidadores y veterinarios que de una manera u otra contribuían a gestionar colonias, de una manera más o menos eficaz. Con todo esto vengo a referir que las colonias felinas no son una moda, no es algo que haya surgido de la nada, merecen respeto esos hombres y mujeres que día a día, llueva o no, han ido a poner de comer a ese grupo de gatos que han encontrado en un punto de nuestra geografía, no siempre cercanos a su domicilio, y no siempre con fácil acceso; conozco personas que se van al monte, o a la escarpada zona del Sarchal mismamente, a poner de comer, limpiarles la zona y desinfectar, que conocen a cada uno de esos maravillosos animales mejor que a miembros de su familia, que pueden hablarte de su carácter, de su historia, de aquel momento que tuvo que llevarlo al veterinario, con ayuda o no externa, porque muchas veces el gasto ha corrido de su bolsillo y de sus medios, porque han tenido que hacer sitio en su hogar para acogerlos.
Ahora todo esto se ha desbordado, los gatos se han estado escondiendo y huyendo, muchos no aparecen y sus cuidadores, que no han faltado ni un día en su labor, están preocupados, porque se han encontrado colonias destruidas, o donde ahora hay asentamientos, casetas rotas, material sustraído… sólo tenemos constancia del caso de un gato que ha sido atropellado al huir de su colonia, uno de los que nunca salen de la colonia.
Me constan situaciones desesperadas, por el lado de nuestros cuidadores, la mayoría mujeres, que siguen luchando por alimentar y buscar a los gatos de sus colonias, que avisan y demandan ayuda, que están volviendo a empezar sin importarles nada, nada más y nada menos que sus animales, que vuelvan a la normalidad que todos hemos perdido, aquí, en este territorio español paradisiaco del norte de África.
Por eso, por algo más de todo lo que pasa necesitamos que Ceuta vuelva a ser lo que era y siempre ha sido. Confío que volveremos a ese punto.
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