Domingo, 16 de Agosto de 2026

Actualizada Domingo, 16 de Agosto de 2026 a las 16:22:03 horas

Enrique Ávila Enrique Ávila
Domingo, 16 de Agosto de 2026

Marruecos y sus narrativas imaginadas

Un Estado se define por un territorio y una población sobre la que ejerce soberanía. Si no cumple alguna de estas características, es un Estado fallido. Si no cumple ninguna, no es un Estado. La narrativa de Marruecos se basa en el argumento de la continuidad geográfica, el argumento de los que no tienen otro argumento. Si discuten la “devolución “ refiriéndose al momento de la finalización del Protectorado en 1956, la respuesta es que Ceuta y Melilla no formaron parte del Protectorado, como tampoco la zona internacional de Tánger. En realidad hay motivos importantes para que Marruecos estuviese agradecida a España, ya que incluyó en su territorio la citada zona de Tánger y unos territorios sobre los que el Sultán nunca había ejercido soberanía, principalmente El Rif, que aún hoy mantiene sus pretensiones de ser un Estado independiente. Es posible que nos equivocásemos de amigo. 


Si Marruecos pretende situar sus pretensiones en 1415, en el momento de la conquista portuguesa, en esa fecha Ceuta no pertenecía a ningún ente estatal que se pueda considerar continuado por el actual Marruecos. 
Si su argumento es la conquista en 711, esta se realizó sobre un territorio que pertenecía al reino visigodo de Hispania, desde mucho antes de que existiese el propio Islam. Y anteriormente fue Bizantina, y romana, y fenicia,

 

Ceuta es una ciudad española y europea ubicada en el continente africano, al igual que Melilla. Y cualquier visitante constatará a un simple golpe de vista que no tiene nada en común con Marruecos. Ambas ciudades españolas constituyen, posiblemente, los únicos lugares de África en los que la población vive en un ecosistema de libertad y democracia, siendo ejemplo de convivencia entre personas de diferentes culturas y religiones con un fuerte nexo común: su españolidad

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