Crisis en Ceuta
Mónica García niega el colapso sanitario en Ceuta: "El sistema está tensionado, pero no colapsado"
La ministra de Sanidad asegura que no se ha suspendido ninguna operación ni consulta, cifra en 5.800 las atenciones realizadas en quince días y defiende que la respuesta sanitaria se está desarrollando con normalidad pese a la presión provocada por la llegada masiva de migrantes
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha defendido este domingo en Ceuta que el sistema sanitario de la ciudad autónoma se encuentra «tensionado», pero ha rechazado de forma tajante que exista una situación de «colapso», pese a las denuncias realizadas en los últimos días por profesionales sanitarios y organizaciones médicas.
Durante su comparecencia ante los medios tras mantener reuniones con responsables sanitarios y con el Gobierno de la Ciudad, García ha tratado de rebajar el tono de alarma sobre la situación asistencial y ha asegurado que «no se ha suspendido ninguna operación ni ninguna consulta». La ministra ha situado además en torno a 5.800 las personas atendidas por los servicios sanitarios durante los últimos quince días.
García ha insistido en que los datos disponibles no permiten hablar de un colapso del sistema sanitario ceutí. Según ha explicado, tampoco ha sido necesario suspender vacaciones ni movilizar personal sanitario fuera de sus áreas de trabajo habituales.
La ministra ha defendido así una visión muy diferente a la trasladada durante las últimas semanas por parte de los profesionales de la sanidad ceutí, que han alertado de una fuerte presión asistencial como consecuencia de la llegada masiva de personas a la ciudad.
«Una situación tensionada»
La titular de Sanidad sí ha reconocido que el sistema se encuentra «tensionado», una situación que ha vinculado directamente con la excepcional presión experimentada por Ceuta desde la entrada masiva registrada a finales de julio.
García ha señalado que una de las prioridades debe ser garantizar condiciones adecuadas de alojamiento y atención para las personas que permanecen en la ciudad, especialmente para evitar que determinadas situaciones de hacinamiento puedan terminar generando problemas sanitarios.
En este sentido, el Ministerio ha reclamado espacios adecuados para atender a personas con enfermedades contagiosas y ha defendido la necesidad de actuar desde una perspectiva de salud pública, pero sin trasladar a la población ceutí un mensaje de alarma epidemiológica.
La ministra ha situado, además, en un nivel bajo el riesgo epidemiológico para la población de Ceuta, tratando de diferenciar entre la presión asistencial existente y la existencia de una emergencia sanitaria generalizada.
![[Img #27857]](https://ceutaahora.com/upload/images/08_2026/2337_captura-de-pantalla-2026-08-16-a-las-144008.png)
Una visita marcada por las críticas
La comparecencia de García se ha producido después de una visita a Ceuta que llega aproximadamente dos semanas después de la crisis fronteriza que provocó la entrada masiva de decenas de miles de personas.
Su llegada se ha producido, además, en un contexto de creciente malestar entre parte del colectivo sanitario. La ministra ha sido recibida con abucheos y gritos de «dimisión» a su salida de la Delegación del Gobierno, donde se había reunido con responsables de la Administración y del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA).
El Colegio de Médicos de Ceuta había reclamado previamente su presencia urgente ante lo que calificó de «catástrofe asistencial», mientras que otras organizaciones profesionales han reclamado más medios humanos y materiales para afrontar la situación.
La oposición ha aprovechado la visita para reclamar responsabilidades políticas. El PP ha exigido directamente la dimisión de la ministra, a la que responsabiliza de la situación sanitaria y acusa de haber tardado demasiado en desplazarse a Ceuta.
Frente a la alarma, Sanidad defiende que la actividad continúa
El mensaje de Mónica García contrasta así con el relato de quienes trabajan diariamente en los servicios sanitarios de la ciudad y con las denuncias políticas sobre la presión que soportan las urgencias.
La ministra ha optado por presentar una fotografía de un sistema sometido a una presión extraordinaria, pero que mantiene su actividad ordinaria. El dato de las 5.800 atenciones en quince días y su afirmación de que no se han suspendido operaciones ni consultas constituyen los principales argumentos utilizados por Sanidad para rechazar la existencia de un colapso.
La visita deja, por tanto, abierto un evidente choque de diagnósticos: mientras el Ministerio sostiene que Ceuta atraviesa una situación sanitaria «tensionada» pero controlada, profesionales y responsables políticos locales continúan reclamando refuerzos extraordinarios ante una crisis que consideran excepcional.

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha defendido este domingo en Ceuta que el sistema sanitario de la ciudad autónoma se encuentra «tensionado», pero ha rechazado de forma tajante que exista una situación de «colapso», pese a las denuncias realizadas en los últimos días por profesionales sanitarios y organizaciones médicas.
Durante su comparecencia ante los medios tras mantener reuniones con responsables sanitarios y con el Gobierno de la Ciudad, García ha tratado de rebajar el tono de alarma sobre la situación asistencial y ha asegurado que «no se ha suspendido ninguna operación ni ninguna consulta». La ministra ha situado además en torno a 5.800 las personas atendidas por los servicios sanitarios durante los últimos quince días.
García ha insistido en que los datos disponibles no permiten hablar de un colapso del sistema sanitario ceutí. Según ha explicado, tampoco ha sido necesario suspender vacaciones ni movilizar personal sanitario fuera de sus áreas de trabajo habituales.
La ministra ha defendido así una visión muy diferente a la trasladada durante las últimas semanas por parte de los profesionales de la sanidad ceutí, que han alertado de una fuerte presión asistencial como consecuencia de la llegada masiva de personas a la ciudad.
«Una situación tensionada»
La titular de Sanidad sí ha reconocido que el sistema se encuentra «tensionado», una situación que ha vinculado directamente con la excepcional presión experimentada por Ceuta desde la entrada masiva registrada a finales de julio.
García ha señalado que una de las prioridades debe ser garantizar condiciones adecuadas de alojamiento y atención para las personas que permanecen en la ciudad, especialmente para evitar que determinadas situaciones de hacinamiento puedan terminar generando problemas sanitarios.
En este sentido, el Ministerio ha reclamado espacios adecuados para atender a personas con enfermedades contagiosas y ha defendido la necesidad de actuar desde una perspectiva de salud pública, pero sin trasladar a la población ceutí un mensaje de alarma epidemiológica.
La ministra ha situado, además, en un nivel bajo el riesgo epidemiológico para la población de Ceuta, tratando de diferenciar entre la presión asistencial existente y la existencia de una emergencia sanitaria generalizada.
![[Img #27857]](https://ceutaahora.com/upload/images/08_2026/2337_captura-de-pantalla-2026-08-16-a-las-144008.png)
Una visita marcada por las críticas
La comparecencia de García se ha producido después de una visita a Ceuta que llega aproximadamente dos semanas después de la crisis fronteriza que provocó la entrada masiva de decenas de miles de personas.
Su llegada se ha producido, además, en un contexto de creciente malestar entre parte del colectivo sanitario. La ministra ha sido recibida con abucheos y gritos de «dimisión» a su salida de la Delegación del Gobierno, donde se había reunido con responsables de la Administración y del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA).
El Colegio de Médicos de Ceuta había reclamado previamente su presencia urgente ante lo que calificó de «catástrofe asistencial», mientras que otras organizaciones profesionales han reclamado más medios humanos y materiales para afrontar la situación.
La oposición ha aprovechado la visita para reclamar responsabilidades políticas. El PP ha exigido directamente la dimisión de la ministra, a la que responsabiliza de la situación sanitaria y acusa de haber tardado demasiado en desplazarse a Ceuta.
Frente a la alarma, Sanidad defiende que la actividad continúa
El mensaje de Mónica García contrasta así con el relato de quienes trabajan diariamente en los servicios sanitarios de la ciudad y con las denuncias políticas sobre la presión que soportan las urgencias.
La ministra ha optado por presentar una fotografía de un sistema sometido a una presión extraordinaria, pero que mantiene su actividad ordinaria. El dato de las 5.800 atenciones en quince días y su afirmación de que no se han suspendido operaciones ni consultas constituyen los principales argumentos utilizados por Sanidad para rechazar la existencia de un colapso.
La visita deja, por tanto, abierto un evidente choque de diagnósticos: mientras el Ministerio sostiene que Ceuta atraviesa una situación sanitaria «tensionada» pero controlada, profesionales y responsables políticos locales continúan reclamando refuerzos extraordinarios ante una crisis que consideran excepcional.




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