Crisis en Ceuta
Los médicos exigen un mando único para afrontar la crisis sanitaria de Ceuta y alertan del riesgo de una emergencia de salud pública
Roviralta califica la situación de “catástrofe asistencial, humanitaria, económica y social”, mientras Tomás Cobo reclama medios, coordinación y una respuesta del Estado ante la presión sobre el Hospital Universitario y la situación de los menores
El presidente del Colegio Oficial de Médicos de Ceuta, Enrique Roviralta, y el presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), Tomás Cobo, han reclamado este miércoles una respuesta extraordinaria y coordinada ante la situación que atraviesa Ceuta tras la entrada masiva de personas registrada en los últimos días. Ambos han coincidido en que la dimensión alcanzada por la crisis supera la capacidad de respuesta ordinaria de los servicios sanitarios y han reclamado la creación de una estructura de mando única que permita coordinar todos los recursos disponibles.
La comparecencia se produjo en la sede del Colegio de Médicos de Ceuta después de que Cobo mantuviera encuentros con profesionales del Hospital Universitario de distintas especialidades. El presidente del CGCOM trasladó públicamente el “apoyo absoluto” de los colegios de médicos de España a los facultativos ceutíes y al conjunto de profesionales sanitarios que están afrontando la emergencia.
Roviralta fue especialmente contundente al describir el escenario actual. El presidente del COMCE calificó la situación de “catástrofe asistencial, humanitaria, económica y social” y defendió que los médicos tienen, además de la obligación de atender a los pacientes, el deber deontológico de advertir públicamente de las deficiencias que puedan comprometer la asistencia.
El responsable del Colegio de Médicos puso también en valor el esfuerzo que están realizando los profesionales, con jornadas prolongadas y horas extraordinarias para mantener la atención sanitaria. Sin embargo, insistió en que la solución no puede descansar indefinidamente sobre el sobreesfuerzo de los trabajadores.
Un hospital sometido a una presión extraordinaria
Tomás Cobo explicó que durante su visita al Hospital Universitario pudo conocer directamente la situación de los servicios de Urgencias, Cirugía, Medicina Interna y Radiología, además del personal de enfermería. Según trasladó, la presión asistencial está generando situaciones poco habituales por su frecuencia y está obligando a modificar el funcionamiento ordinario del centro.
Entre los casos señalados figuran las heridas por arma blanca, algunas de las cuales requieren intervención quirúrgica y repercuten directamente sobre la actividad de los quirófanos, afectando tanto a operaciones programadas como a intervenciones urgentes.
También destacó la sobrecarga de los servicios de Radiología, que están realizando numerosas pruebas destinadas a determinar la edad de menores llegados a la ciudad.
Para Roviralta, la magnitud de la emergencia hace imprescindible que el Estado asuma un papel mucho más activo. En este sentido, reclamó la constitución de un gabinete de crisis permanente del Gobierno de España, con presencia de los distintos ministerios implicados y capacidad para adoptar decisiones coordinadas.
Cobo alerta de un posible problema de salud pública
Uno de los aspectos más preocupantes de la comparecencia fue la advertencia sobre las consecuencias sanitarias que puede tener la permanencia de miles de personas en condiciones precarias.
Cobo señaló que a Ceuta han llegado más de 15.000 personas cuya procedencia, identidad e historial clínico, según indicó, se desconocen. Una parte permanece en instalaciones habilitadas de manera provisional, mientras otras personas continúan durmiendo en playas, calles o zonas de monte.
El presidente del CGCOM afirmó además que en el Hospital se han detectado brotes de infecciones gastrointestinales cuyo origen todavía no se ha determinado y llamó la atención sobre el desconocimiento existente respecto al estado de vacunación de parte de esta población.
El mensaje de los responsables médicos fue de prevención: no esperar a que una eventual crisis sanitaria adquiera mayores dimensiones para comenzar a actuar. Cobo consideró necesario anticiparse y establecer mecanismos capaces de detectar y contener posibles problemas epidemiológicos.
Especial preocupación por los menores
La situación de los menores ocupó también una parte destacada de la intervención de Tomás Cobo. El presidente del CGCOM explicó que visitó uno de los asentamientos improvisados donde se encuentran niñas menores de edad y aseguró haber contabilizado alrededor de 130, aunque no todas estaban presentes en ese momento.
Cobo puso en valor el trabajo que están desarrollando los voluntarios de El Príncipe y las organizaciones humanitarias que están atendiendo a estas menores, pero expresó su preocupación por la especial vulnerabilidad de quienes permanecen en estas condiciones.
Desde su experiencia en cooperación internacional, advirtió de los riesgos que pueden aparecer en escenarios de extrema vulnerabilidad infantil y mencionó la posibilidad de que determinadas menores puedan quedar expuestas a redes de adopción ilegal, explotación sexual o tráfico de órganos.
La advertencia se produjo en el marco de una reclamación más amplia para que la protección de los menores se convierta en una prioridad inmediata de la respuesta institucional.
Un mando único para Sanidad, seguridad, infraestructuras y logística
Tanto Cobo como Roviralta coincidieron en la necesidad de superar la actual dispersión de responsabilidades y establecer una estructura de coordinación única.
El presidente del CGCOM planteó un mando estratégico capaz de integrar no solo la respuesta sanitaria, sino también las necesidades legales, de infraestructuras, logística y seguridad ciudadana.
Cobo anunció además su intención de impulsar desde Unión Profesional un grupo de trabajo con representantes de distintas profesiones para elaborar un plan estratégico desde una perspectiva profesional y al margen de intereses políticos.
Entre las alternativas planteadas durante la comparecencia figuran el posible despliegue de la UME, la instalación de un hospital de campaña, la utilización del Hospital Militar e incluso el desplazamiento de un buque hospital a Ceuta.
El presidente del CGCOM quiso dejar claro que la buena voluntad de los profesionales no puede convertirse en el principal mecanismo de respuesta ante una emergencia de estas dimensiones. A su juicio, hacen falta medios materiales, instrucciones claras, alojamiento, organización y una cadena de mando definida.

El presidente del Colegio Oficial de Médicos de Ceuta, Enrique Roviralta, y el presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), Tomás Cobo, han reclamado este miércoles una respuesta extraordinaria y coordinada ante la situación que atraviesa Ceuta tras la entrada masiva de personas registrada en los últimos días. Ambos han coincidido en que la dimensión alcanzada por la crisis supera la capacidad de respuesta ordinaria de los servicios sanitarios y han reclamado la creación de una estructura de mando única que permita coordinar todos los recursos disponibles.
La comparecencia se produjo en la sede del Colegio de Médicos de Ceuta después de que Cobo mantuviera encuentros con profesionales del Hospital Universitario de distintas especialidades. El presidente del CGCOM trasladó públicamente el “apoyo absoluto” de los colegios de médicos de España a los facultativos ceutíes y al conjunto de profesionales sanitarios que están afrontando la emergencia.
Roviralta fue especialmente contundente al describir el escenario actual. El presidente del COMCE calificó la situación de “catástrofe asistencial, humanitaria, económica y social” y defendió que los médicos tienen, además de la obligación de atender a los pacientes, el deber deontológico de advertir públicamente de las deficiencias que puedan comprometer la asistencia.
El responsable del Colegio de Médicos puso también en valor el esfuerzo que están realizando los profesionales, con jornadas prolongadas y horas extraordinarias para mantener la atención sanitaria. Sin embargo, insistió en que la solución no puede descansar indefinidamente sobre el sobreesfuerzo de los trabajadores.
Un hospital sometido a una presión extraordinaria
Tomás Cobo explicó que durante su visita al Hospital Universitario pudo conocer directamente la situación de los servicios de Urgencias, Cirugía, Medicina Interna y Radiología, además del personal de enfermería. Según trasladó, la presión asistencial está generando situaciones poco habituales por su frecuencia y está obligando a modificar el funcionamiento ordinario del centro.
Entre los casos señalados figuran las heridas por arma blanca, algunas de las cuales requieren intervención quirúrgica y repercuten directamente sobre la actividad de los quirófanos, afectando tanto a operaciones programadas como a intervenciones urgentes.
También destacó la sobrecarga de los servicios de Radiología, que están realizando numerosas pruebas destinadas a determinar la edad de menores llegados a la ciudad.
Para Roviralta, la magnitud de la emergencia hace imprescindible que el Estado asuma un papel mucho más activo. En este sentido, reclamó la constitución de un gabinete de crisis permanente del Gobierno de España, con presencia de los distintos ministerios implicados y capacidad para adoptar decisiones coordinadas.
Cobo alerta de un posible problema de salud pública
Uno de los aspectos más preocupantes de la comparecencia fue la advertencia sobre las consecuencias sanitarias que puede tener la permanencia de miles de personas en condiciones precarias.
Cobo señaló que a Ceuta han llegado más de 15.000 personas cuya procedencia, identidad e historial clínico, según indicó, se desconocen. Una parte permanece en instalaciones habilitadas de manera provisional, mientras otras personas continúan durmiendo en playas, calles o zonas de monte.
El presidente del CGCOM afirmó además que en el Hospital se han detectado brotes de infecciones gastrointestinales cuyo origen todavía no se ha determinado y llamó la atención sobre el desconocimiento existente respecto al estado de vacunación de parte de esta población.
El mensaje de los responsables médicos fue de prevención: no esperar a que una eventual crisis sanitaria adquiera mayores dimensiones para comenzar a actuar. Cobo consideró necesario anticiparse y establecer mecanismos capaces de detectar y contener posibles problemas epidemiológicos.
Especial preocupación por los menores
La situación de los menores ocupó también una parte destacada de la intervención de Tomás Cobo. El presidente del CGCOM explicó que visitó uno de los asentamientos improvisados donde se encuentran niñas menores de edad y aseguró haber contabilizado alrededor de 130, aunque no todas estaban presentes en ese momento.
Cobo puso en valor el trabajo que están desarrollando los voluntarios de El Príncipe y las organizaciones humanitarias que están atendiendo a estas menores, pero expresó su preocupación por la especial vulnerabilidad de quienes permanecen en estas condiciones.
Desde su experiencia en cooperación internacional, advirtió de los riesgos que pueden aparecer en escenarios de extrema vulnerabilidad infantil y mencionó la posibilidad de que determinadas menores puedan quedar expuestas a redes de adopción ilegal, explotación sexual o tráfico de órganos.
La advertencia se produjo en el marco de una reclamación más amplia para que la protección de los menores se convierta en una prioridad inmediata de la respuesta institucional.
Un mando único para Sanidad, seguridad, infraestructuras y logística
Tanto Cobo como Roviralta coincidieron en la necesidad de superar la actual dispersión de responsabilidades y establecer una estructura de coordinación única.
El presidente del CGCOM planteó un mando estratégico capaz de integrar no solo la respuesta sanitaria, sino también las necesidades legales, de infraestructuras, logística y seguridad ciudadana.
Cobo anunció además su intención de impulsar desde Unión Profesional un grupo de trabajo con representantes de distintas profesiones para elaborar un plan estratégico desde una perspectiva profesional y al margen de intereses políticos.
Entre las alternativas planteadas durante la comparecencia figuran el posible despliegue de la UME, la instalación de un hospital de campaña, la utilización del Hospital Militar e incluso el desplazamiento de un buque hospital a Ceuta.
El presidente del CGCOM quiso dejar claro que la buena voluntad de los profesionales no puede convertirse en el principal mecanismo de respuesta ante una emergencia de estas dimensiones. A su juicio, hacen falta medios materiales, instrucciones claras, alojamiento, organización y una cadena de mando definida.




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