Ramón Rodríguez Casaubón
Sensaciones y realidades caballas
Hay novelas que describen situaciones y situaciones que parecen noveladas ¿En cuál encaja Ceuta? Lo primero que me viene a la mente es la sensación de que el realismo mágico, en esta tierra se convierte en dramatismo real. Si han leído El desierto de los tártaros de Dino Buzzati les resultará difícil no respirar profundamente y sentir que entiende perfectamente al protagonista. Les hablo de un relato breve de menos de trescientas páginas que narra la espera interminable del oficial Drogo en un fuerte fronterizo aislado, vigilando un horizonte vacío donde nunca pasa nada, hasta que el verdadero sentido de la existencia se consume en la propia expectativa ¿Cuál es la propia expectativa de Ceuta? El autor perfila una magistral fábula sobre lo sencillo que resulta caer en el vacío cuando la existencia se convierte en una expectativa. Cuando se permanece continuamente en alerta, mientras se persevera en el aislamiento y crece el sentimiento de abandono. Lo que nunca cambia o lo que no llega. ¿Cómo trasladamos esto a Ceuta? Lo que nunca cambia es la sensación de precariedad dentro de la estructura territorial española: no somos Comunidad Autónoma y el Rey no puede visitarnos por no herir a la monarquía alauita; lo que nunca llega es la tranquilidad derivada de la continua y perenne presión marroquí cuya intensidad crece exponencialmente a partir de 2020 cuyo fruto material es una guerra híbrida, que no crisis migratoria, que en este verano se ha transformado en algo sumamente inquietante. Ya lo ha dicho, ha tardado, pero lo ha hecho, el Presidente de la Ciudad Autónoma: Marruecos “ha demostrado que no es fiable”
Retomando la obra citada, los capítulos nos van dejando un regusto amargo conforme avanzamos en la lectura, pues proyecta los efectos del tiempo sobre nuestras ilusiones y ánimo. ¿Y qué tiene esto que ver con Ceuta? ¡Todo, absolutamente todo! El caballa se encuentra sometido a una tortura diaria como el de la gota de agua, a medio camino entre el existencialismo y la metáfora poética, subordinado a una opresión narcotizante, especialmente trágica por su origen: el orgullo de sentirse español a la par que constatar el olvido por parte del resto del país y por extensión de Europa.
Lo mejor la ciudadanía, que una vez más da una lección extraordinaria a la gestión política, hasta ahora inexistente. Lo peor, además de lo expuesto, las mentiras, particularmente del Ministro del Interior, la indolencia del Delegado del Gobierno que más allá de estar confeccionando su particular álbum de fotos nada ha hecho, la instrumentalización de la pobreza por parte de Marruecos y por supuesto, ante todo, las pérdidas de vidas humanas intentando conseguir un futuro que el país vecino les niega.
Epílogo: la gran mentira entre las mentiras.
No nos encontramos ante una crisis, y menos migratoria. Han sido tres, una migratoria de un pueblo abusado por su propio país y que busca una oportunidad en Europa; una crisis geoestratégica que se sirve de la anteriormente señalada como arma de guerra híbrida contra España pero ¡ojo, también frente a la Unión Europea! y una crisis diplomática que se oculta para que Marruecos no tome represalias y porque Mohamed VI está apoyado por Trump y Netanyahu. Sin necesidad de acudir a Gramsci, somos conocedores de que el lenguaje no es un instrumento neutral, sino un campo fundamental de disputa política, un producto histórico-social y el vehículo principal a través del cual se construye la hegemonía y el sendero discursivo de los pueblos.
Según Soul Etspes: “Un pueblo olvidado por sus instituciones solo puede sobrevivir desde sus propias convicciones”.
Para concluir un poema ¿o es algo más?
“Razones caballas”
En esta tierra por políticos olvidada
por Marruecos asediada
con una UE indiferente
de discurso fácil e indolente
suena con fuerza un latido
¡negro y blanco!
con el aroma de cuatro culturas
acariciada por dos mares
uno de ellos océano
maltratada por todas partes
su alma herida
sigue en pie
¡fiel!
fiel y leal
¡Lo que con ella no sé es!
En este puerto cruce de luceros
de esperanzas e ilusiones
quedan demasiados sueños rotos
entre ellos de propios caballas
La valla sangra
siendo el azul conquistado
más tantos en él mueren
mueren
ahogados
no siendo culpables, sino víctimas
A las que un ceutí
cansado
rinde tributo
con estos torpes versos
¡eso sí, sinceros!
En la plenitud de la inquietud
el silencio no es opción
¡menos aún la sumisión!
El niño que fuimos
ya no admite piruletas
ni tretas, ni mentiras
ni ninguna nueva excusa
¡Espera soluciones!
¡Qué las razones ya las tenemos!
Ramón Rodríguez Casaubón
Hay novelas que describen situaciones y situaciones que parecen noveladas ¿En cuál encaja Ceuta? Lo primero que me viene a la mente es la sensación de que el realismo mágico, en esta tierra se convierte en dramatismo real. Si han leído El desierto de los tártaros de Dino Buzzati les resultará difícil no respirar profundamente y sentir que entiende perfectamente al protagonista. Les hablo de un relato breve de menos de trescientas páginas que narra la espera interminable del oficial Drogo en un fuerte fronterizo aislado, vigilando un horizonte vacío donde nunca pasa nada, hasta que el verdadero sentido de la existencia se consume en la propia expectativa ¿Cuál es la propia expectativa de Ceuta? El autor perfila una magistral fábula sobre lo sencillo que resulta caer en el vacío cuando la existencia se convierte en una expectativa. Cuando se permanece continuamente en alerta, mientras se persevera en el aislamiento y crece el sentimiento de abandono. Lo que nunca cambia o lo que no llega. ¿Cómo trasladamos esto a Ceuta? Lo que nunca cambia es la sensación de precariedad dentro de la estructura territorial española: no somos Comunidad Autónoma y el Rey no puede visitarnos por no herir a la monarquía alauita; lo que nunca llega es la tranquilidad derivada de la continua y perenne presión marroquí cuya intensidad crece exponencialmente a partir de 2020 cuyo fruto material es una guerra híbrida, que no crisis migratoria, que en este verano se ha transformado en algo sumamente inquietante. Ya lo ha dicho, ha tardado, pero lo ha hecho, el Presidente de la Ciudad Autónoma: Marruecos “ha demostrado que no es fiable”
Retomando la obra citada, los capítulos nos van dejando un regusto amargo conforme avanzamos en la lectura, pues proyecta los efectos del tiempo sobre nuestras ilusiones y ánimo. ¿Y qué tiene esto que ver con Ceuta? ¡Todo, absolutamente todo! El caballa se encuentra sometido a una tortura diaria como el de la gota de agua, a medio camino entre el existencialismo y la metáfora poética, subordinado a una opresión narcotizante, especialmente trágica por su origen: el orgullo de sentirse español a la par que constatar el olvido por parte del resto del país y por extensión de Europa.
Lo mejor la ciudadanía, que una vez más da una lección extraordinaria a la gestión política, hasta ahora inexistente. Lo peor, además de lo expuesto, las mentiras, particularmente del Ministro del Interior, la indolencia del Delegado del Gobierno que más allá de estar confeccionando su particular álbum de fotos nada ha hecho, la instrumentalización de la pobreza por parte de Marruecos y por supuesto, ante todo, las pérdidas de vidas humanas intentando conseguir un futuro que el país vecino les niega.
Epílogo: la gran mentira entre las mentiras.
No nos encontramos ante una crisis, y menos migratoria. Han sido tres, una migratoria de un pueblo abusado por su propio país y que busca una oportunidad en Europa; una crisis geoestratégica que se sirve de la anteriormente señalada como arma de guerra híbrida contra España pero ¡ojo, también frente a la Unión Europea! y una crisis diplomática que se oculta para que Marruecos no tome represalias y porque Mohamed VI está apoyado por Trump y Netanyahu. Sin necesidad de acudir a Gramsci, somos conocedores de que el lenguaje no es un instrumento neutral, sino un campo fundamental de disputa política, un producto histórico-social y el vehículo principal a través del cual se construye la hegemonía y el sendero discursivo de los pueblos.
Según Soul Etspes: “Un pueblo olvidado por sus instituciones solo puede sobrevivir desde sus propias convicciones”.
Para concluir un poema ¿o es algo más?
“Razones caballas”
En esta tierra por políticos olvidada
por Marruecos asediada
con una UE indiferente
de discurso fácil e indolente
suena con fuerza un latido
¡negro y blanco!
con el aroma de cuatro culturas
acariciada por dos mares
uno de ellos océano
maltratada por todas partes
su alma herida
sigue en pie
¡fiel!
fiel y leal
¡Lo que con ella no sé es!
En este puerto cruce de luceros
de esperanzas e ilusiones
quedan demasiados sueños rotos
entre ellos de propios caballas
La valla sangra
siendo el azul conquistado
más tantos en él mueren
mueren
ahogados
no siendo culpables, sino víctimas
A las que un ceutí
cansado
rinde tributo
con estos torpes versos
¡eso sí, sinceros!
En la plenitud de la inquietud
el silencio no es opción
¡menos aún la sumisión!
El niño que fuimos
ya no admite piruletas
ni tretas, ni mentiras
ni ninguna nueva excusa
¡Espera soluciones!
¡Qué las razones ya las tenemos!
Ramón Rodríguez Casaubón
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