Paula M. García
Invasión a Ceuta: Marruecos provoca a España y a la UE
Las redes sociales han divulgado que un tal General Mohamed Haramou, comandante en jefe de la Gendarmería del Reino de Marruecos ha dicho: "Hemos podido comprobar que en 10 minutos podemos invadir Ceuta". Opinión que contradice las declaraciones del presidente del Gobierno español, que calificó de "socio fiable" a Marruecos, al igual que su ministro del Interior. Ambos descartan la participación directa y organizada del vecino país en una estrategia híbrida de ocupación territorial vulnerando todos los tratados de derecho internacional y la soberanía territorial de España.
A nivel internacional ha sido un clamor: más de veinte países de la Unión Europea han alzado la voz contra Marruecos y contra Sánchez quien por cierto, tiene pocos apoyos desde que, llevado de la mano de la izquierda española, sólo cuenta con el respaldo de Hezbolá y Hamás, como en España lo tiene de ETA a través de su socio de investidura Bildu. O sea, terroristas, que le deben dar un lustre político de tres pares de narices.
Se ha soliviantado Sánchez con la dureza de más de una veintena de países europeos por su ineficacia a la hora de actuar con la diligencia necesaria que evitara la invasión de Ceuta por parte de un ensayo que Marruecos ha puesto en marcha, como tanteo y muestra de una posibilidad que, como si se tratara de un juego, ha cuestionado con evidencia la debilidad del Ejecutivo español, consecuencia del hackeo de los móviles de Sánchez, Marlaska, Robles y Planas. Todos ellos están en manos de Marruecos que juega con esta información sensible como si se tratara de una infantil maniobra de dominio ante estos incapaces y acobardados gobernantes.
Tratar de mostrar ignorancia ante lo que se avecinaba, como han expuesto Sánchez y Marlaska, es un insulto a la inteligencia de todos nosotros, como si el CNI y la inteligencia militar estuvieran de vacaciones o en Babia. Los servicios de información se infiltran para conocer de manera anticipada los hechos y permitir la actuación previsora para evitarlos. Negar esta cuestión es tomarnos por ignorantes o ingenuos para creer lo que es un canelo monstruoso.
Por otra parte, las cifras de la invasión, tan inéditas como escandalosas, así como la de los muertos, asemejan esta "operación" de Marruecos como una auténtica guerra, donde a todas las informaciones emitidas con vitola de ceutíes timoratos, se les ha escapado una cuestión: si los valientes "caballas" dicen "aquí estamos nosotros", se hubiera generado una verdadera batalla campal en defensa de nuestro territorio; hubiera habido muchos más muertos por uno y otro bando, habría sido una masacre como el 2 de mayo de la Guerra de la Independencia en Madrid. Que no se tiente por parte de Marruecos la audacia del pueblo de Ceuta, que no se chantajee más con personas como escudos humanos de una estrategia anexionista, y que de una vez, el Ejecutivo español y todo el Parlamento, acuerde medidas contundentes de defensa del territorio españoll más allá de la imagen disuasoria de los militares en las calles, sin poder pegar ni un tiro, en vez de declarar en el Congreso el Estado de Sitio y actuar en consecuencia y sin blandenguería, contra esta provocación descarada de Marruecos contra Ceuta, España y la Unión Europea, facilitando la invasión de la frontera sur de la UE.
Tomar a Ceuta (y por derivación a España) por chanza por parte de Marruecos, es un atrevimiento inaceptable y mucho más miserable que, quienes nos tienen que defender, como el presidente del Gobierno y el ministro del Interior, digan y quieran hacernos creer que Marruecos es un "amigo fiable" cuando es el mayor traidor que podría tener a su lado y un provocador continúo que tiene a sus gentes pasando hambre y gasta mil millones de euros en un estadio de fútbol en Casablanca para a el Mundial de 2030, cuya final quiere arrebatársela al Santiago Bernabéu. Para ello busca el apoyo de Trump con influencia en la FIFA y Francia, aunque nada de extrañar que el máximo organismo del fútbol lo lleve a la dictadura del Reino de Marruecos como antes también lo hizo en los países árabes donde la democracia brilla por su ausencia. Aquí, España con bemoles, debería imponer que, como campeón del Mundial, no participará en el próximo si lo hace Marruecos por la invasión a Ceuta, como ya hizo con Eurovisión cuando toda la izquierda le pidió no hacerlo por no excluir a Israel.
Nadie pide responsabilidades tras este atropello a la integridad territorial de España. Ahora, esa Fátima Hamed que lideró declarar "persona non grata" a Santiago Abascal por su sentido patriota cuando hubo la invasión de mayor de 2021 y solicitó militarizar las fronteras de Ceuta (algo que se ha hecho ahora) además de calificar de invasión aquél episodio (mucho menos numeroso que éste), hoy da la razón al líder de Vox con esa patética foto junto al melifluo de Juan Vivas de declaración institucional, y ninguno de ellos es capaz de declarar "persona non grata" a Sánchez y a Marlaska. Les falta cuajo, porque en el fondo son unos cobardes, acostumbrados a bailarle el agua a quien responde a sus intereses e incapaces de afrontar con valentía decisiones contundentes con ese espíritu complaciente que les caracteriza.
Desde tiempo inmemorial, Vox ha venido advirtiendo del "efecto llamada" migratorio y ha recibido repulsas de racismo y xenofobia, mientras Sánchez, empeñado en revertir el rechazo social español a sus políticas, se ha impuesto la regulación de inmigrantes a grandísimo nivel y por si era poco, se saca la Ley de Nietos, vulnerando en las embajadas cualquier atisbo de normativa. Este dislate de proporciones descabelladas nos conduce a situaciones como la que hemos sufrido, mientras los más estrechos colaboradores de la situación ahora se rasgan las vestiduras y llega los golpes de pecho con el crujir de dientes como autodefensa a unas conductas deleznables.
Hemos sido noticia nacional, tras los incendios, en todos los medios digitales, escritos o audiovisuales para mostrar al mundo la debilidad del Gobierno español, la reiterada actitud provocadora de Marruecos con los territorios españoles, poniendo en jaque incluso a la Unión Europea, que ha salido en defensa de Ceuta con muchísimo más vigor que el Ejecutivo español que lo ha hecho de manera tardía y cuando la invasión de 60.000 o de 70.000 marroquíes enviados por el vecino país para intimidarnos, ha supuesto un episodio que quedará para los anales de la historia miserable de un Gobierno español complaciente y sumiso con el Reino de Marruecos.
Un tertuliano del programa Horizonte, Talen Alisalem dijo que hay dos formas de fastidiar a Marruecos: reconocer la República saharaui y cobrar aranceles a los productos marroquíes en su paso por España donde transitan el 85 por ciento de sus mercancías. Sería la respuesta idónea al chantaje de invasión reiterado.
De todas formas, me quedo con los siguientes hechos: Von der Leyen puentea a Sánchez en la crisis de Ceuta y activa a dos comisarios para tratar de solventarla, Manos Limpias denuncia al Gobierno de Sánchez por "no impedir la invasión" en Ceuta y otro tanto hace otra organización como Iusticia Europea que ha presentado en el Juzgado número 3 de la Audiencia Nacional una querella contra Sánchez por tener conocimiento previo a través del CNI e inteligencia militar de lo que iba a suceder por atentado a la integridad de la soberanía nacional, mientras PP y Gobierno de Ceuta, mantienen la "lealtad institucional" que tanto gusta a Vivas exponer y se cruzan de brazos, pese a ver algunos de sus paisanos aterrados en la calles haciendo declaraciones a los medios nacionales. Con gentes melifluas, no se puede ir a la "guerra", híbrida o no. Hace falta valerosos guerreros que defiendan su tierra con el máximo arrojo, desde la Almadraba a Zurrón o al Mixto en estos momentos en los que se tienta el espíritu y valentía "caballa" ante el invasor.
Los políticos buscan hacerse la foto, el paripé público desde el atril y el discurso con una oratoria vacía de hechos y solo con buenas palabras exentas de actuaciones: se prometió en 2021 ampliar los espigones y ahora resulta que se ponen boyas, como si fueran los flotadores que más pronto que tarde, destrozaran los inmigrantes como se destrozan las redes anti medusas. Convertir en héroes a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no es la fórmula si no tienen dotación ni medios y se les restringe su acción para desmantelar un operativo que debe ser de contención. Dejarlos en misiones disuasorias es como cortarle las garras a un animal.
Europa está con Ceuta, el Gobierno español parece entre la espada y la pared mintiendo para "blanquear" a Marruecos con el argumento de la "sorpresa" por una invasión de la que no quiere molestar a Marruecos, del que dice que es un "colaborador fiable", opinión más propia de Torrente que de la realidad. Y lo más gordo y grotesco: mientras se invadía Ceuta, Marlaska, Robles y varios ministros estaban sumisos en la Embajada de Marruecos en España, rindiéndole pleitesía al Rey Mohamed VI por el XXV aniversario de su entronización, mientras éste ponía en la calle a 1.800 encarcelados con delitos de todo tipo. Todo con mucho "fair play", aunque patético y de bochorno nacional. Si no fuera un tema muy serio esto parece la Parodia Nacional.
Las redes sociales han divulgado que un tal General Mohamed Haramou, comandante en jefe de la Gendarmería del Reino de Marruecos ha dicho: "Hemos podido comprobar que en 10 minutos podemos invadir Ceuta". Opinión que contradice las declaraciones del presidente del Gobierno español, que calificó de "socio fiable" a Marruecos, al igual que su ministro del Interior. Ambos descartan la participación directa y organizada del vecino país en una estrategia híbrida de ocupación territorial vulnerando todos los tratados de derecho internacional y la soberanía territorial de España.
A nivel internacional ha sido un clamor: más de veinte países de la Unión Europea han alzado la voz contra Marruecos y contra Sánchez quien por cierto, tiene pocos apoyos desde que, llevado de la mano de la izquierda española, sólo cuenta con el respaldo de Hezbolá y Hamás, como en España lo tiene de ETA a través de su socio de investidura Bildu. O sea, terroristas, que le deben dar un lustre político de tres pares de narices.
Se ha soliviantado Sánchez con la dureza de más de una veintena de países europeos por su ineficacia a la hora de actuar con la diligencia necesaria que evitara la invasión de Ceuta por parte de un ensayo que Marruecos ha puesto en marcha, como tanteo y muestra de una posibilidad que, como si se tratara de un juego, ha cuestionado con evidencia la debilidad del Ejecutivo español, consecuencia del hackeo de los móviles de Sánchez, Marlaska, Robles y Planas. Todos ellos están en manos de Marruecos que juega con esta información sensible como si se tratara de una infantil maniobra de dominio ante estos incapaces y acobardados gobernantes.
Tratar de mostrar ignorancia ante lo que se avecinaba, como han expuesto Sánchez y Marlaska, es un insulto a la inteligencia de todos nosotros, como si el CNI y la inteligencia militar estuvieran de vacaciones o en Babia. Los servicios de información se infiltran para conocer de manera anticipada los hechos y permitir la actuación previsora para evitarlos. Negar esta cuestión es tomarnos por ignorantes o ingenuos para creer lo que es un canelo monstruoso.
Por otra parte, las cifras de la invasión, tan inéditas como escandalosas, así como la de los muertos, asemejan esta "operación" de Marruecos como una auténtica guerra, donde a todas las informaciones emitidas con vitola de ceutíes timoratos, se les ha escapado una cuestión: si los valientes "caballas" dicen "aquí estamos nosotros", se hubiera generado una verdadera batalla campal en defensa de nuestro territorio; hubiera habido muchos más muertos por uno y otro bando, habría sido una masacre como el 2 de mayo de la Guerra de la Independencia en Madrid. Que no se tiente por parte de Marruecos la audacia del pueblo de Ceuta, que no se chantajee más con personas como escudos humanos de una estrategia anexionista, y que de una vez, el Ejecutivo español y todo el Parlamento, acuerde medidas contundentes de defensa del territorio españoll más allá de la imagen disuasoria de los militares en las calles, sin poder pegar ni un tiro, en vez de declarar en el Congreso el Estado de Sitio y actuar en consecuencia y sin blandenguería, contra esta provocación descarada de Marruecos contra Ceuta, España y la Unión Europea, facilitando la invasión de la frontera sur de la UE.
Tomar a Ceuta (y por derivación a España) por chanza por parte de Marruecos, es un atrevimiento inaceptable y mucho más miserable que, quienes nos tienen que defender, como el presidente del Gobierno y el ministro del Interior, digan y quieran hacernos creer que Marruecos es un "amigo fiable" cuando es el mayor traidor que podría tener a su lado y un provocador continúo que tiene a sus gentes pasando hambre y gasta mil millones de euros en un estadio de fútbol en Casablanca para a el Mundial de 2030, cuya final quiere arrebatársela al Santiago Bernabéu. Para ello busca el apoyo de Trump con influencia en la FIFA y Francia, aunque nada de extrañar que el máximo organismo del fútbol lo lleve a la dictadura del Reino de Marruecos como antes también lo hizo en los países árabes donde la democracia brilla por su ausencia. Aquí, España con bemoles, debería imponer que, como campeón del Mundial, no participará en el próximo si lo hace Marruecos por la invasión a Ceuta, como ya hizo con Eurovisión cuando toda la izquierda le pidió no hacerlo por no excluir a Israel.
Nadie pide responsabilidades tras este atropello a la integridad territorial de España. Ahora, esa Fátima Hamed que lideró declarar "persona non grata" a Santiago Abascal por su sentido patriota cuando hubo la invasión de mayor de 2021 y solicitó militarizar las fronteras de Ceuta (algo que se ha hecho ahora) además de calificar de invasión aquél episodio (mucho menos numeroso que éste), hoy da la razón al líder de Vox con esa patética foto junto al melifluo de Juan Vivas de declaración institucional, y ninguno de ellos es capaz de declarar "persona non grata" a Sánchez y a Marlaska. Les falta cuajo, porque en el fondo son unos cobardes, acostumbrados a bailarle el agua a quien responde a sus intereses e incapaces de afrontar con valentía decisiones contundentes con ese espíritu complaciente que les caracteriza.
Desde tiempo inmemorial, Vox ha venido advirtiendo del "efecto llamada" migratorio y ha recibido repulsas de racismo y xenofobia, mientras Sánchez, empeñado en revertir el rechazo social español a sus políticas, se ha impuesto la regulación de inmigrantes a grandísimo nivel y por si era poco, se saca la Ley de Nietos, vulnerando en las embajadas cualquier atisbo de normativa. Este dislate de proporciones descabelladas nos conduce a situaciones como la que hemos sufrido, mientras los más estrechos colaboradores de la situación ahora se rasgan las vestiduras y llega los golpes de pecho con el crujir de dientes como autodefensa a unas conductas deleznables.
Hemos sido noticia nacional, tras los incendios, en todos los medios digitales, escritos o audiovisuales para mostrar al mundo la debilidad del Gobierno español, la reiterada actitud provocadora de Marruecos con los territorios españoles, poniendo en jaque incluso a la Unión Europea, que ha salido en defensa de Ceuta con muchísimo más vigor que el Ejecutivo español que lo ha hecho de manera tardía y cuando la invasión de 60.000 o de 70.000 marroquíes enviados por el vecino país para intimidarnos, ha supuesto un episodio que quedará para los anales de la historia miserable de un Gobierno español complaciente y sumiso con el Reino de Marruecos.
Un tertuliano del programa Horizonte, Talen Alisalem dijo que hay dos formas de fastidiar a Marruecos: reconocer la República saharaui y cobrar aranceles a los productos marroquíes en su paso por España donde transitan el 85 por ciento de sus mercancías. Sería la respuesta idónea al chantaje de invasión reiterado.
De todas formas, me quedo con los siguientes hechos: Von der Leyen puentea a Sánchez en la crisis de Ceuta y activa a dos comisarios para tratar de solventarla, Manos Limpias denuncia al Gobierno de Sánchez por "no impedir la invasión" en Ceuta y otro tanto hace otra organización como Iusticia Europea que ha presentado en el Juzgado número 3 de la Audiencia Nacional una querella contra Sánchez por tener conocimiento previo a través del CNI e inteligencia militar de lo que iba a suceder por atentado a la integridad de la soberanía nacional, mientras PP y Gobierno de Ceuta, mantienen la "lealtad institucional" que tanto gusta a Vivas exponer y se cruzan de brazos, pese a ver algunos de sus paisanos aterrados en la calles haciendo declaraciones a los medios nacionales. Con gentes melifluas, no se puede ir a la "guerra", híbrida o no. Hace falta valerosos guerreros que defiendan su tierra con el máximo arrojo, desde la Almadraba a Zurrón o al Mixto en estos momentos en los que se tienta el espíritu y valentía "caballa" ante el invasor.
Los políticos buscan hacerse la foto, el paripé público desde el atril y el discurso con una oratoria vacía de hechos y solo con buenas palabras exentas de actuaciones: se prometió en 2021 ampliar los espigones y ahora resulta que se ponen boyas, como si fueran los flotadores que más pronto que tarde, destrozaran los inmigrantes como se destrozan las redes anti medusas. Convertir en héroes a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no es la fórmula si no tienen dotación ni medios y se les restringe su acción para desmantelar un operativo que debe ser de contención. Dejarlos en misiones disuasorias es como cortarle las garras a un animal.
Europa está con Ceuta, el Gobierno español parece entre la espada y la pared mintiendo para "blanquear" a Marruecos con el argumento de la "sorpresa" por una invasión de la que no quiere molestar a Marruecos, del que dice que es un "colaborador fiable", opinión más propia de Torrente que de la realidad. Y lo más gordo y grotesco: mientras se invadía Ceuta, Marlaska, Robles y varios ministros estaban sumisos en la Embajada de Marruecos en España, rindiéndole pleitesía al Rey Mohamed VI por el XXV aniversario de su entronización, mientras éste ponía en la calle a 1.800 encarcelados con delitos de todo tipo. Todo con mucho "fair play", aunque patético y de bochorno nacional. Si no fuera un tema muy serio esto parece la Parodia Nacional.
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