Copa del Mundo
España borda la segunda estrella y Ceuta se echa a la calle
Derrotó a Argentina por 1-0 en la prórroga, con un gol de Ferran Torres en el minuto 106, y conquistó su segundo Mundial mientras miles de ceutíes celebraban la gesta en la playa de la Ribera y en las calles de la ciudad
España volvió a tocar el cielo del fútbol dieciséis años después. La selección nacional se proclamó campeona del mundo tras imponerse a Argentina por 1-0 en una final tensa, larga y emocionante, resuelta en la prórroga por Ferran Torres. El delantero apareció en el minuto 106 para firmar el gol que desató la euforia de todo un país y que permitió a la Roja bordar la segunda estrella en su camiseta.
El partido, disputado en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, se mantuvo sin goles durante los 90 minutos reglamentarios. España llevó el peso del encuentro, insistió con paciencia y encontró premio en el segundo tiempo extra, cuando el cansancio, la tensión y la expulsión de Enzo Fernández terminaron por inclinar la final. Argentina, vigente campeona hasta anoche, resistió como pudo, pero no logró frenar el último empuje español.
En Ceuta, la victoria se vivió como una fiesta colectiva. La ciudad fue tomando color desde horas antes del inicio del partido: camisetas rojas, banderas de España, bocinas, cánticos y grupos de familias que buscaron sitio para seguir la final juntos. El principal punto de encuentro volvió a ser la playa de la Ribera, donde una pantalla gigante reunió a cerca de 5.000 personas para compartir nervios, sufrimiento y alegría hasta el pitido final.
El gol de Ferran convirtió la espera en estallido. Abrazos entre desconocidos, saltos sobre la arena, gritos de “campeones” y teléfonos en alto para inmortalizar una noche histórica marcaron el desenlace en la Ribera. También hubo celebraciones en bares, restaurantes y hogares, donde la cena se mezcló con la emoción de una final que mantuvo a la ciudad pendiente de cada balón.
Tras el final, la alegría se extendió por distintos puntos de Ceuta. Coches con banderas recorrieron las calles, los cláxones acompañaron los cánticos y la noche se alargó con el orgullo de haber vivido otro capítulo dorado del deporte español. La selección de Luis de la Fuente cerró el Mundial con una generación que ya forma parte de la memoria colectiva, y Ceuta, como el resto del país, celebró la victoria como propia.

España volvió a tocar el cielo del fútbol dieciséis años después. La selección nacional se proclamó campeona del mundo tras imponerse a Argentina por 1-0 en una final tensa, larga y emocionante, resuelta en la prórroga por Ferran Torres. El delantero apareció en el minuto 106 para firmar el gol que desató la euforia de todo un país y que permitió a la Roja bordar la segunda estrella en su camiseta.
El partido, disputado en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, se mantuvo sin goles durante los 90 minutos reglamentarios. España llevó el peso del encuentro, insistió con paciencia y encontró premio en el segundo tiempo extra, cuando el cansancio, la tensión y la expulsión de Enzo Fernández terminaron por inclinar la final. Argentina, vigente campeona hasta anoche, resistió como pudo, pero no logró frenar el último empuje español.
En Ceuta, la victoria se vivió como una fiesta colectiva. La ciudad fue tomando color desde horas antes del inicio del partido: camisetas rojas, banderas de España, bocinas, cánticos y grupos de familias que buscaron sitio para seguir la final juntos. El principal punto de encuentro volvió a ser la playa de la Ribera, donde una pantalla gigante reunió a cerca de 5.000 personas para compartir nervios, sufrimiento y alegría hasta el pitido final.
El gol de Ferran convirtió la espera en estallido. Abrazos entre desconocidos, saltos sobre la arena, gritos de “campeones” y teléfonos en alto para inmortalizar una noche histórica marcaron el desenlace en la Ribera. También hubo celebraciones en bares, restaurantes y hogares, donde la cena se mezcló con la emoción de una final que mantuvo a la ciudad pendiente de cada balón.
Tras el final, la alegría se extendió por distintos puntos de Ceuta. Coches con banderas recorrieron las calles, los cláxones acompañaron los cánticos y la noche se alargó con el orgullo de haber vivido otro capítulo dorado del deporte español. La selección de Luis de la Fuente cerró el Mundial con una generación que ya forma parte de la memoria colectiva, y Ceuta, como el resto del país, celebró la victoria como propia.




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