José Antonio Carbonell Buzzian
La pregunta que nadie te ha hecho antes de votar (o de no votar)
Haz un ejercicio. Cierra los ojos un segundo y piensa en qué año naciste. Ahora piensa: ¿cuántos presidentes ha tenido Ceuta desde entonces?
Si tienes menos de 25 años, la respuesta es uno. Uno solo. Juan Jesús Vivas lleva 25 años al frente del Gobierno de la Ciudad Autónoma, un hito que le convierte en el presidente autonómico con más tiempo en el cargo de manera ininterrumpida en España. Hay ceutíes que se han casado, han tenido hijos, han enterrado a sus padres y han visto crecer a sus nietos sin que en el Palacio de la Asamblea haya cambiado nunca el nombre de la puerta.
Y aquí está la pregunta incómoda que nadie te hace antes de decirte por quién votar: ¿de verdad crees que tu barrio está mejor que hace 25 años, o solo te han convencido de que no había otra opción?
El Príncipe no es un barrio. Es un aviso
No hace falta que te lo cuente nadie. Si has caminado alguna vez por El Príncipe lo sabes. Pero por si alguien todavía duda, aquí está el dato, no opinión: en el debate de la propia Asamblea, en octubre de 2025, se reconoció sin que nadie lo desmintiera que en el centro de Ceuta la renta media es de 26.902 euros por persona al año, y en el Príncipe o en Benzú no llega a 7.500 euros. Casi cuatro veces menos.
Léelo otra vez. Cuatro veces menos. No es un barrio con menos zonas verdes o peor asfalto. Es una parte de tu ciudad que vive, literalmente, en otro país económico. Y eso no ha pasado en cuatro años. Ha pasado en veinticinco.
¿Por qué este año no te puedes permitir quedarte en casa?
Aquí va lo más importante de todo este artículo, y quiero que lo leas despacio: no votar este año no es una postura. Es entregar tu decisión a otro.
Durante años hemos escuchado, e incluso hemos dicho nosotros mismos, que abstenerse es una forma de protesta, una manera de decir "no me representa ninguno". Pero en unas elecciones donde la diferencia entre que gobierne un bloque u otro puede medirse en un puñado de votos, esa idea es, sencillamente, falsa. La abstención no envía ningún mensaje a nadie. Quien gana una elección no analiza por qué no fuiste a votar: simplemente gobierna, con los votos de quienes sí fueron. Tu silencio no incomoda a nadie en el poder. Al contrario: es la condición que necesita para seguir igual.
En 2023, más de 25.000 ceutíes con derecho a voto se quedaron en casa. La abstención fue del 57,21%. Si todos esos silencios fueran realmente una "protesta", ¿por qué nada cambió después de esas elecciones? Porque la protesta silenciosa no existe en la práctica: solo existe el resultado en el boletín oficial, y ese resultado se construye exclusivamente con los votos de quienes se presentaron a votar.
Este año el escenario es distinto al de otras veces, y por eso la abstención pesa más que nunca. No se trata de un PP cómodamente instalado frente a una oposición fragmentada e irrelevante. Se trata de un mapa donde el bloque que gobierne Ceuta puede depender de unos pocos miles de votos, donde cada papeleta que no se deposita es, en la práctica, media papeleta regalada a quien sí se moviliza. No ir a votar este año no es "no significar nada": es decidir activamente, aunque no quieras llamarlo así, dejar que decidan otros por ti.
"Es que todos son iguales": la frase que más le conviene al que ya gobierna
Es la frase que escuchas en cualquier bar, en cualquier cola del Ingesa, en cualquier parada de autobús: "da igual quién gobierne, todo sigue igual". Y es exactamente la frase que más feliz hace a quien lleva un cuarto de siglo en el poder. Porque mientras tú piensas que da igual, tú no vas a votar. Y si tú no vas a votar, nada va a cambiar nunca. Es una profecía que se cumple a sí misma, y la cumples tú, gratis, sin que nadie te lo pida directamente.
Lo que viene si sigues sin ir a votar
Si tú, ceutí de a pie, sigues sin votar, hay dos escenarios reales sobre la mesa, no inventados:
Uno es más de lo mismo: 25 años más de la misma gestión que ha dejado al Príncipe a cuatro veces de distancia económica del centro de tu propia ciudad.
El otro es un partido, Vox, que en su programa nacional propone recortar el tamaño de la Administración y las subvenciones las mismas subvenciones de las que dependen muchas familias ceutíes en riesgo de exclusión y la derogación de la Ley de Violencia de Género. Un partido que ni siquiera el propio presidente del PP de Ceuta ha querido nunca como socio: "Ni por encima de mi pescuezo gobernaría con Vox, es un partido que no debería tener cabida en Ceuta", dijo Vivas en 2019.
Si ni el PP los quiere de socios, ¿de verdad quieres que decidan ellos por ti, solo porque tú decidiste no decidir?
La última pregunta, la que de verdad importa
No te estoy pidiendo que votes a nadie en concreto. Te estoy pidiendo algo mucho más simple y mucho más urgente: que entiendas que este año, quedarte en casa no es indiferencia. Es una respuesta, sí, pero la respuesta equivocada, porque es la única que no cambia absolutamente nada.
Porque la próxima vez que pases por el Príncipe, por Benzú, por Recinto, y veas que sigue todo igual que cuando eras niño, no podrás decir que nadie te avisó. Lo sabías. Lo sabíamos todos. La diferencia, en 2027, va a estar en quién decidió por fin moverse, y quién decidió, una vez más, quedarse en casa creyendo que eso también era una forma de hablar.
No lo es. Es la única forma segura de que nadie te escuche.
Haz un ejercicio. Cierra los ojos un segundo y piensa en qué año naciste. Ahora piensa: ¿cuántos presidentes ha tenido Ceuta desde entonces?
Si tienes menos de 25 años, la respuesta es uno. Uno solo. Juan Jesús Vivas lleva 25 años al frente del Gobierno de la Ciudad Autónoma, un hito que le convierte en el presidente autonómico con más tiempo en el cargo de manera ininterrumpida en España. Hay ceutíes que se han casado, han tenido hijos, han enterrado a sus padres y han visto crecer a sus nietos sin que en el Palacio de la Asamblea haya cambiado nunca el nombre de la puerta.
Y aquí está la pregunta incómoda que nadie te hace antes de decirte por quién votar: ¿de verdad crees que tu barrio está mejor que hace 25 años, o solo te han convencido de que no había otra opción?
El Príncipe no es un barrio. Es un aviso
No hace falta que te lo cuente nadie. Si has caminado alguna vez por El Príncipe lo sabes. Pero por si alguien todavía duda, aquí está el dato, no opinión: en el debate de la propia Asamblea, en octubre de 2025, se reconoció sin que nadie lo desmintiera que en el centro de Ceuta la renta media es de 26.902 euros por persona al año, y en el Príncipe o en Benzú no llega a 7.500 euros. Casi cuatro veces menos.
Léelo otra vez. Cuatro veces menos. No es un barrio con menos zonas verdes o peor asfalto. Es una parte de tu ciudad que vive, literalmente, en otro país económico. Y eso no ha pasado en cuatro años. Ha pasado en veinticinco.
¿Por qué este año no te puedes permitir quedarte en casa?
Aquí va lo más importante de todo este artículo, y quiero que lo leas despacio: no votar este año no es una postura. Es entregar tu decisión a otro.
Durante años hemos escuchado, e incluso hemos dicho nosotros mismos, que abstenerse es una forma de protesta, una manera de decir "no me representa ninguno". Pero en unas elecciones donde la diferencia entre que gobierne un bloque u otro puede medirse en un puñado de votos, esa idea es, sencillamente, falsa. La abstención no envía ningún mensaje a nadie. Quien gana una elección no analiza por qué no fuiste a votar: simplemente gobierna, con los votos de quienes sí fueron. Tu silencio no incomoda a nadie en el poder. Al contrario: es la condición que necesita para seguir igual.
En 2023, más de 25.000 ceutíes con derecho a voto se quedaron en casa. La abstención fue del 57,21%. Si todos esos silencios fueran realmente una "protesta", ¿por qué nada cambió después de esas elecciones? Porque la protesta silenciosa no existe en la práctica: solo existe el resultado en el boletín oficial, y ese resultado se construye exclusivamente con los votos de quienes se presentaron a votar.
Este año el escenario es distinto al de otras veces, y por eso la abstención pesa más que nunca. No se trata de un PP cómodamente instalado frente a una oposición fragmentada e irrelevante. Se trata de un mapa donde el bloque que gobierne Ceuta puede depender de unos pocos miles de votos, donde cada papeleta que no se deposita es, en la práctica, media papeleta regalada a quien sí se moviliza. No ir a votar este año no es "no significar nada": es decidir activamente, aunque no quieras llamarlo así, dejar que decidan otros por ti.
"Es que todos son iguales": la frase que más le conviene al que ya gobierna
Es la frase que escuchas en cualquier bar, en cualquier cola del Ingesa, en cualquier parada de autobús: "da igual quién gobierne, todo sigue igual". Y es exactamente la frase que más feliz hace a quien lleva un cuarto de siglo en el poder. Porque mientras tú piensas que da igual, tú no vas a votar. Y si tú no vas a votar, nada va a cambiar nunca. Es una profecía que se cumple a sí misma, y la cumples tú, gratis, sin que nadie te lo pida directamente.
Lo que viene si sigues sin ir a votar
Si tú, ceutí de a pie, sigues sin votar, hay dos escenarios reales sobre la mesa, no inventados:
Uno es más de lo mismo: 25 años más de la misma gestión que ha dejado al Príncipe a cuatro veces de distancia económica del centro de tu propia ciudad.
El otro es un partido, Vox, que en su programa nacional propone recortar el tamaño de la Administración y las subvenciones las mismas subvenciones de las que dependen muchas familias ceutíes en riesgo de exclusión y la derogación de la Ley de Violencia de Género. Un partido que ni siquiera el propio presidente del PP de Ceuta ha querido nunca como socio: "Ni por encima de mi pescuezo gobernaría con Vox, es un partido que no debería tener cabida en Ceuta", dijo Vivas en 2019.
Si ni el PP los quiere de socios, ¿de verdad quieres que decidan ellos por ti, solo porque tú decidiste no decidir?
La última pregunta, la que de verdad importa
No te estoy pidiendo que votes a nadie en concreto. Te estoy pidiendo algo mucho más simple y mucho más urgente: que entiendas que este año, quedarte en casa no es indiferencia. Es una respuesta, sí, pero la respuesta equivocada, porque es la única que no cambia absolutamente nada.
Porque la próxima vez que pases por el Príncipe, por Benzú, por Recinto, y veas que sigue todo igual que cuando eras niño, no podrás decir que nadie te avisó. Lo sabías. Lo sabíamos todos. La diferencia, en 2027, va a estar en quién decidió por fin moverse, y quién decidió, una vez más, quedarse en casa creyendo que eso también era una forma de hablar.
No lo es. Es la única forma segura de que nadie te escuche.
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