Paula M. García
Prioridad nacional sin religión
Este medio ha entrevistado a Ainoha García Flórez, portavoz nacional de Vox en el área de Familia, quien se refirió a las políticas del partido verde en este ámbito. Entiende García Flórez que las familias están arrinconadas, asfixiadas, como consecuencia de que se priorizaron otras cuestiones: colapso de los servicios públicos y jóvenes sin futuro, indicando la necesidad de priorizar lo nacional contra políticas migratorias sin sentido que llevan al cambio de identidad nacional. Un planteamiento sensato, lógico y, para mí, de sentido común.
La evolución demográfica ha condicionado muchas vidas. Datos incuestionables: tasa de natalidad muy por debajo de la media europea sobre unos 300.000 nacimientos anuales, tasa de fecundidad de los 1,1 niños por mujer, mientras a nivel europeo hablamos del 8,1 y en el saldo de envejecimiento más muertes que nacimiento.
Las políticas han asfixiado a las familias, por crisis habitacional sin precedentes: precariedad laboral, los empleos en Ceuta son temporales y destinados a servicios u hostelería. No hablemos del precio de la vivienda o alquileres. Salen a la península porque aquí no tienen opciones y se destruye el arraigo familiar, algo de lo que hace años, Juan Vivas hablaba de fortalecer.
Se dan casos que, aun trabajando los dos cónyuges, no puedan contribuir al fomento de la natalidad. Mientras una izquierda empeñada en dividirnos, hablando de esa brecha de género sin abordar la brecha maternal por el simple hecho de ser madre o querer serlo. Hay causas sociales, no existen conciliación laboral, ni PP ni PSOE han resuelto este problema. Los horarios en el empleo no incentivan la natalidad, o no se apoyan a las empresas, para erradicar esa brecha de natalidad.
Dificultades económicas en el entorno familiar, y las Admininsitraciones Públicas, mientras asumen el coste de esos MENAS, ese sustento, incluso mayores. En Ceuta, los presupuestos anuales de 400 millones, contabilizan más de 20 millones destinando al cuidado de MENAS, o sea más de 2.000 euros para MENAS al mes. Como contrapunto, la mitad de niños ceutíes están en riesgo real de pobreza. Ahí entra en juego la prioridad nacional, como puro sentido común; en un contexto con recursos limitados el que tiene vínculo afectivo y efectivo con el territorio tiene que estar primero: quien ha nacido aquí, quien tienen a sus padres e hijos aquí, quien cotiza aquí, quien entra y se adapta a nuestra cultura y tradiciones, quien cumple la ley, tienen que estar por encima del que entra para poner el cazo. Quienes han cotizado y aportan al sistema deben estar por delante, en un contexto de recursos limitados. Más del 40% del PSOE apoyan la prioridad nacional por sentido común. Y aquí en Ceuta, el bipartidismo, PP y PSOE, desbarran con demagogias asociando la prioridad nacional a una supuesta y errónea discriminación que no es tal y lo que es aún más escandaloso, atribuyendo una cuestión de discriminación por cuestión religiosa, considerando que le es muy rentable a nivel político confundir y mentir sobre políticas de Vox condicionadas a la religión que práctica cada uno, acostumbrados PP y PSOE a dar cargos con el carné del partido en la boca y colocando a sus afines en puestos a dedo, lo que supone en su concepción política de la prioridad nacional desvirtuar un concepto que ellos derivan a sus intereses electorales, sembrando confusión y mentira.
En la multiculturalidad de Ceuta al hablar de política ni se debe hablar de Dios, ni de qué reza cada uno; son políticas de familia, de prioridad familiar poniendo a las familias en el centro, en ese acceso a las ayudas de quienes aportan al sistema. Ni rezos ni ir a misa, como validaciones identitarias confusas sino aplicar ayudas a quienes llevan años contribuyendo al sistema por su esfuerzo laboral.
La importancia de situar a la familia en el centro, apostar por la concepción y la vida, sin olvidarnos de los cuidados paliativos, de cuidar a las personas hasta su muerte. y familiares no es una cuestión religiosa y sí humanitaria.
Soy creyente y rezo cuando siento la necesidad de hacerlo, no voy a misa cada domingo, como tampoco me molesta ni me incumbe la forma en que lo haga el prójimo. Desde hace tiempo, siento respeto por las creencias de cada uno, jamás condicioné mis relaciones personales a la religión de cada uno, pero sí observo con preocupación que haya gente, de todo signo, que mezclen política y religión para derivar a un debate estéril que solo provoca confrontación interesada y baldía para lograr unos objetivos espurios de desafectación hacia quien se dirige el foco del conflicto.
Cuando Vivas y Triano dicen que "Ceuta no se divide por cultura ni por religión", yo les añadiría a ambos que, aparte del cinismo que muestran, tampoco se rige por la estulticia de ninguno de ellos ni por la mediocridad de mente al tratar de manipular al ciudadano para poner en juego sus propios intereses. Que hagan públicos ellos mismos, para conocimiento general, la "división" partidista y familiar con el resto de ciudadanos que hacen cada uno de ellos colocando a afines en puestos públicos y así nos enteramos todos de la desverguenza que profesan y mantienen oculta. A ver si también en este caso se rasgan las vestiduras o muestran su verdadera forma cínica de afrontar la política.
Este medio ha entrevistado a Ainoha García Flórez, portavoz nacional de Vox en el área de Familia, quien se refirió a las políticas del partido verde en este ámbito. Entiende García Flórez que las familias están arrinconadas, asfixiadas, como consecuencia de que se priorizaron otras cuestiones: colapso de los servicios públicos y jóvenes sin futuro, indicando la necesidad de priorizar lo nacional contra políticas migratorias sin sentido que llevan al cambio de identidad nacional. Un planteamiento sensato, lógico y, para mí, de sentido común.
La evolución demográfica ha condicionado muchas vidas. Datos incuestionables: tasa de natalidad muy por debajo de la media europea sobre unos 300.000 nacimientos anuales, tasa de fecundidad de los 1,1 niños por mujer, mientras a nivel europeo hablamos del 8,1 y en el saldo de envejecimiento más muertes que nacimiento.
Las políticas han asfixiado a las familias, por crisis habitacional sin precedentes: precariedad laboral, los empleos en Ceuta son temporales y destinados a servicios u hostelería. No hablemos del precio de la vivienda o alquileres. Salen a la península porque aquí no tienen opciones y se destruye el arraigo familiar, algo de lo que hace años, Juan Vivas hablaba de fortalecer.
Se dan casos que, aun trabajando los dos cónyuges, no puedan contribuir al fomento de la natalidad. Mientras una izquierda empeñada en dividirnos, hablando de esa brecha de género sin abordar la brecha maternal por el simple hecho de ser madre o querer serlo. Hay causas sociales, no existen conciliación laboral, ni PP ni PSOE han resuelto este problema. Los horarios en el empleo no incentivan la natalidad, o no se apoyan a las empresas, para erradicar esa brecha de natalidad.
Dificultades económicas en el entorno familiar, y las Admininsitraciones Públicas, mientras asumen el coste de esos MENAS, ese sustento, incluso mayores. En Ceuta, los presupuestos anuales de 400 millones, contabilizan más de 20 millones destinando al cuidado de MENAS, o sea más de 2.000 euros para MENAS al mes. Como contrapunto, la mitad de niños ceutíes están en riesgo real de pobreza. Ahí entra en juego la prioridad nacional, como puro sentido común; en un contexto con recursos limitados el que tiene vínculo afectivo y efectivo con el territorio tiene que estar primero: quien ha nacido aquí, quien tienen a sus padres e hijos aquí, quien cotiza aquí, quien entra y se adapta a nuestra cultura y tradiciones, quien cumple la ley, tienen que estar por encima del que entra para poner el cazo. Quienes han cotizado y aportan al sistema deben estar por delante, en un contexto de recursos limitados. Más del 40% del PSOE apoyan la prioridad nacional por sentido común. Y aquí en Ceuta, el bipartidismo, PP y PSOE, desbarran con demagogias asociando la prioridad nacional a una supuesta y errónea discriminación que no es tal y lo que es aún más escandaloso, atribuyendo una cuestión de discriminación por cuestión religiosa, considerando que le es muy rentable a nivel político confundir y mentir sobre políticas de Vox condicionadas a la religión que práctica cada uno, acostumbrados PP y PSOE a dar cargos con el carné del partido en la boca y colocando a sus afines en puestos a dedo, lo que supone en su concepción política de la prioridad nacional desvirtuar un concepto que ellos derivan a sus intereses electorales, sembrando confusión y mentira.
En la multiculturalidad de Ceuta al hablar de política ni se debe hablar de Dios, ni de qué reza cada uno; son políticas de familia, de prioridad familiar poniendo a las familias en el centro, en ese acceso a las ayudas de quienes aportan al sistema. Ni rezos ni ir a misa, como validaciones identitarias confusas sino aplicar ayudas a quienes llevan años contribuyendo al sistema por su esfuerzo laboral.
La importancia de situar a la familia en el centro, apostar por la concepción y la vida, sin olvidarnos de los cuidados paliativos, de cuidar a las personas hasta su muerte. y familiares no es una cuestión religiosa y sí humanitaria.
Soy creyente y rezo cuando siento la necesidad de hacerlo, no voy a misa cada domingo, como tampoco me molesta ni me incumbe la forma en que lo haga el prójimo. Desde hace tiempo, siento respeto por las creencias de cada uno, jamás condicioné mis relaciones personales a la religión de cada uno, pero sí observo con preocupación que haya gente, de todo signo, que mezclen política y religión para derivar a un debate estéril que solo provoca confrontación interesada y baldía para lograr unos objetivos espurios de desafectación hacia quien se dirige el foco del conflicto.
Cuando Vivas y Triano dicen que "Ceuta no se divide por cultura ni por religión", yo les añadiría a ambos que, aparte del cinismo que muestran, tampoco se rige por la estulticia de ninguno de ellos ni por la mediocridad de mente al tratar de manipular al ciudadano para poner en juego sus propios intereses. Que hagan públicos ellos mismos, para conocimiento general, la "división" partidista y familiar con el resto de ciudadanos que hacen cada uno de ellos colocando a afines en puestos públicos y así nos enteramos todos de la desverguenza que profesan y mantienen oculta. A ver si también en este caso se rasgan las vestiduras o muestran su verdadera forma cínica de afrontar la política.
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