Jueves, 25 de Junio de 2026

Actualizada Jueves, 25 de Junio de 2026 a las 15:11:40 horas

José Antonio Carbonell Buzzian José Antonio Carbonell Buzzian
Jueves, 25 de Junio de 2026

Ceuta, 25 años después: el tiempo que se detuvo

Hay ciudades que crecen. Hay ciudades que se transforman. Y hay ciudades que aprenden a sobrevivir con lo que les llega de fuera. Ceuta lleva demasiado tiempo en esa tercera categoría.

 

Juan Jesús Vivas preside la Ciudad Autónoma desde febrero de 2001. Veinticinco años. Y el balance es este: una tasa de paro que supera el 20%, cuando once comunidades autónomas ya están por debajo del 10%. (Randstad Research) No es mala suerte. Es el resultado de un modelo que nunca se atrevió a cambiar.

 

La respuesta a ese fracaso estructural es siempre la misma: más planes financiados desde Madrid. El Plan de Empleo 2024-2025 contrata a 455 personas con 11,7 millones del SEPE para limpiar, podar y mantener edificios públicos durante unos meses. Luego esa gente vuelve al paro. Y el año siguiente se repite. En 2025, el Gobierno destinó 25 millones a los Planes de Empleo de Ceuta y Melilla. Lo que nació como medida de emergencia lleva décadas funcionando como política permanente. Eso no es gobernar. Es administrar la resignación.

 

La propia Mesa de Diálogo Social de 2026 tuvo que reconocer la urgencia de reformar el modelo fiscal y atraer inversión, porque sin estímulos externos la economía ceutí no genera empleo por sí sola. Después de veinticinco años, eso no es un diagnóstico. Es una condena.

 

Lo más preocupante es que la situación no tiene salida visible desde ningún lado. El PSOE de Ceuta tampoco ofrece alternativa real. Su actividad pública reciente se limita a destacar los logros del Gobierno de Sánchez en Madrid, sin propuesta propia para transformar la ciudad. Y lo más revelador: a un año de las elecciones de 2027, su portal electoral sigue pidiendo a la ciudadanía que les envíe propuestas para construir su programa. (PSOE CEUTA) No tienen hoja de ruta. Están tan anclados como el partido al que dicen querer sustituir.

 

Y VOX, por supuesto, tampoco. Ceuta es una ciudad singular: fronteriza, pluricultural, con una convivencia construida durante siglos entre comunidades distintas. Esa realidad exige política de precisión, no de brocha gorda. El discurso de VOX en Ceuta gira sobre la "islamización" y la "invasión migratoria", ignorando que buena parte de los ceutíes a quienes dice defender pertenecen precisamente a esa comunidad. Cuando se impulsó un Plan Estratégico para la ciudad, VOX se negó a participar. Y ante los Presupuestos de 2026, presentó una enmienda a la totalidad sin ofrecer modelo alternativo.  Denunciar sin construir no es oposición. Es ruido.

 

Ceuta necesita un ciclo nuevo. Y ese ciclo no lo abrirá quien lleva veinticinco años cerrando la puerta. El propio debate interno del PP reconoce que todo liderazgo tiene un ciclo, y que esperar a 2031 supondría llegar con un desgaste acumulado difícil de sostener. Si Vivas quiere realmente a esta ciudad, tiene una forma de demostrarlo que no requiere otro mandato: anunciar que no se presenta en 2027. No como derrota. Como el único gesto que, a estas alturas, todavía podría ser grande.

 

Porque lo contrario no es lealtad a la ciudad. Es lealtad al sillón.

 

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