Paula M. García
Hacienda, no somos todos, según Sánchez y Zapatero
La actualidad judicial nos sitúa cada día en un galimatías de controversias y relatos, todos engañosos, donde el último contradice al anterior para inducirnos a una vorágine de perplejidad con mentiras como la elucubración más descabellada de una sucesión de esperpénticas situaciones. Primero decían que las joyas encontradas en la caja fuerte del despacho de Zapatero eran de una herencia o compradas por su esposa Sonsoles, después que eran regalo de un jeque, más tarde el que se erigió en portavoz de Zapatero indicó que no era cierto e insistió en la procedencia de una herencia y más tarde, el PSOE con Sánchez a la cabeza, derivaron el foco a que había prescrito el delito, cuando en ningún caso, se acreditaba de que época eran ni en qué momento -en caso de ser regalo-, se había obtenido, sin entrar en que los obsequios siempre son una prebenda a cambio de algo porque nadie da duros a pesetas, sin entrar en la valoración que en un primer momento decía que era entre 30.000 y 50.000 euros y luego resultaron ser de 1,3 millones, aunque algunos peritajes advertía que podían ser del doble porque había que contemplar determinadas cuestiones que revalorizaban ese patrimonio.
En definitiva, todo han sido controversias, imprecisiones, contradicciones y a todo esto la Agencia Tributaria, Hacienda, sin decir ni pío: si eran de 2007 como ha dicho Sánchez en otra de sus mentiras sobre que en esa época no había legislación como la actual en esta materia, siendo incierto porque el propio Zapatero el 14 de marzo 2005, aprobó el Código de Buen Gobierno, donde articulaba la cuantía de los regalos para considerarlos obsequios no onerosos. Circunstancia que el cínico del presidente del Gobierno lo obvió y se remite al año 2007, donde dice que no se legislaba como ahora, pero es que el cinismo de esta gentuza es un virus patológico que no conoce límites, porque es de traca que Zapatero tenga la desfachatez de decirle al juez que desconoce lo que es una sociedad "offshore", sociedad pantalla para ocultar "mordidas", comisiones y similares, cuando él legisló sobre ellas y, además, es profesor universitario de Derecho Constitucional y Derecho Político, y ejerció como tal en León. Llevar toda esta trama de mentiras hasta la presencia del juez es algo insultante y constituye de por sí, una forma de tomarle el pelo con descaro a su señoría sin inmutarse.
El otro día, Hacienda reclamó a un jubilado el tributo fiscal por el complemento para la reducción de la brecha de género que percibió en 2022, los 36,90 euros mensuales por hijo que percibió con efecto retroactivo; hubo de hacer tres declaraciones de la Renta paralelas, abonando unos 120 euros, porque Hacienda en su borrador de la Renta se lo había exigido. Rigor al máximo para el ciudadano y en el caso Zapatero, como muy bien ha publicado esta semana El Debate, ("las joyas de Zapatero obligan a Hacienda a abrir un expediente tributario y personarse en la causa judicial") ha permitido que un presunto delincuente imputado como el expresidente Zapatero, esté "jugando" con la procedencia y valor de sus joyas sin declarar, permitiéndose no responder ante el juez, en ese retórico show de "no me acuerdo", "no lo sé" o "no voy a contestar", que en sí mismo, no deja de ser una desfachatez y absoluta falta de respeto para la Justicia de un desalmado de sonrisa falsa, acostumbrado a mentir hasta en sus mensajes: "Ser socialista es tener poco y dar mucho". Supongo que no lo diría por él, ejemplo de cómo se expolia con descaro.
Doy por hecho que Hacienda no somos todos, aunque el "slogan" de hace años así lo proclamaba en la publicidad de mentalidad cooperativa, con el derroche mostrado por la trama socialista de un centenar de implicados a todos los niveles.
Decía Rubalcaba que cuando a un político lo imputan, el mal ya está hecho. Y tres filósofos de la antigua Grecia, Sócrates, Platón y Aristóteles, profundizaron en la ética y la corrupción: Sócrates considerado el padre de la ética decía que la corrupción surge de la ignorancia, y del vicio opuesto a la virtud. Argumenta que cualquier forma de gobierno se corrompe cuando los líderes abandonan el interés colectivo para perseguir privilegios privados, transformando sistemas justos en tiranías o demagogias. La corrupción con el deterioro del alma, la codicia y la falta de gobierno sobre los propios deseos, causan estragos en la sociedad; en "La República", advirtió que los gobernantes se corrompen cuando gobiernan para obtener riqueza y poder personal en lugar de buscar el bien común. Sostenía que la corrupción surge de un desequilibrio moral. Y por su parte, Aristóteles, argumentaba que el gobernante corrupto es aquel que renuncia al bienestar colectivo y utiliza su cargo para obtener privilegios personales, lo que hace que un sistema de gobierno sano degenere en tiranía o demagogia.
En definitiva, Hacienda no somos todos, como demuestran Sánchez y Zapatero, con sus planteanientos y conductas; un presidente del Gobierno de España y un expresidente, ambos "socialistos". Una vergüenza nacional para cualquier ciudadano respetuoso con la ley y el Estado de derecho.
La actualidad judicial nos sitúa cada día en un galimatías de controversias y relatos, todos engañosos, donde el último contradice al anterior para inducirnos a una vorágine de perplejidad con mentiras como la elucubración más descabellada de una sucesión de esperpénticas situaciones. Primero decían que las joyas encontradas en la caja fuerte del despacho de Zapatero eran de una herencia o compradas por su esposa Sonsoles, después que eran regalo de un jeque, más tarde el que se erigió en portavoz de Zapatero indicó que no era cierto e insistió en la procedencia de una herencia y más tarde, el PSOE con Sánchez a la cabeza, derivaron el foco a que había prescrito el delito, cuando en ningún caso, se acreditaba de que época eran ni en qué momento -en caso de ser regalo-, se había obtenido, sin entrar en que los obsequios siempre son una prebenda a cambio de algo porque nadie da duros a pesetas, sin entrar en la valoración que en un primer momento decía que era entre 30.000 y 50.000 euros y luego resultaron ser de 1,3 millones, aunque algunos peritajes advertía que podían ser del doble porque había que contemplar determinadas cuestiones que revalorizaban ese patrimonio.
En definitiva, todo han sido controversias, imprecisiones, contradicciones y a todo esto la Agencia Tributaria, Hacienda, sin decir ni pío: si eran de 2007 como ha dicho Sánchez en otra de sus mentiras sobre que en esa época no había legislación como la actual en esta materia, siendo incierto porque el propio Zapatero el 14 de marzo 2005, aprobó el Código de Buen Gobierno, donde articulaba la cuantía de los regalos para considerarlos obsequios no onerosos. Circunstancia que el cínico del presidente del Gobierno lo obvió y se remite al año 2007, donde dice que no se legislaba como ahora, pero es que el cinismo de esta gentuza es un virus patológico que no conoce límites, porque es de traca que Zapatero tenga la desfachatez de decirle al juez que desconoce lo que es una sociedad "offshore", sociedad pantalla para ocultar "mordidas", comisiones y similares, cuando él legisló sobre ellas y, además, es profesor universitario de Derecho Constitucional y Derecho Político, y ejerció como tal en León. Llevar toda esta trama de mentiras hasta la presencia del juez es algo insultante y constituye de por sí, una forma de tomarle el pelo con descaro a su señoría sin inmutarse.
El otro día, Hacienda reclamó a un jubilado el tributo fiscal por el complemento para la reducción de la brecha de género que percibió en 2022, los 36,90 euros mensuales por hijo que percibió con efecto retroactivo; hubo de hacer tres declaraciones de la Renta paralelas, abonando unos 120 euros, porque Hacienda en su borrador de la Renta se lo había exigido. Rigor al máximo para el ciudadano y en el caso Zapatero, como muy bien ha publicado esta semana El Debate, ("las joyas de Zapatero obligan a Hacienda a abrir un expediente tributario y personarse en la causa judicial") ha permitido que un presunto delincuente imputado como el expresidente Zapatero, esté "jugando" con la procedencia y valor de sus joyas sin declarar, permitiéndose no responder ante el juez, en ese retórico show de "no me acuerdo", "no lo sé" o "no voy a contestar", que en sí mismo, no deja de ser una desfachatez y absoluta falta de respeto para la Justicia de un desalmado de sonrisa falsa, acostumbrado a mentir hasta en sus mensajes: "Ser socialista es tener poco y dar mucho". Supongo que no lo diría por él, ejemplo de cómo se expolia con descaro.
Doy por hecho que Hacienda no somos todos, aunque el "slogan" de hace años así lo proclamaba en la publicidad de mentalidad cooperativa, con el derroche mostrado por la trama socialista de un centenar de implicados a todos los niveles.
Decía Rubalcaba que cuando a un político lo imputan, el mal ya está hecho. Y tres filósofos de la antigua Grecia, Sócrates, Platón y Aristóteles, profundizaron en la ética y la corrupción: Sócrates considerado el padre de la ética decía que la corrupción surge de la ignorancia, y del vicio opuesto a la virtud. Argumenta que cualquier forma de gobierno se corrompe cuando los líderes abandonan el interés colectivo para perseguir privilegios privados, transformando sistemas justos en tiranías o demagogias. La corrupción con el deterioro del alma, la codicia y la falta de gobierno sobre los propios deseos, causan estragos en la sociedad; en "La República", advirtió que los gobernantes se corrompen cuando gobiernan para obtener riqueza y poder personal en lugar de buscar el bien común. Sostenía que la corrupción surge de un desequilibrio moral. Y por su parte, Aristóteles, argumentaba que el gobernante corrupto es aquel que renuncia al bienestar colectivo y utiliza su cargo para obtener privilegios personales, lo que hace que un sistema de gobierno sano degenere en tiranía o demagogia.
En definitiva, Hacienda no somos todos, como demuestran Sánchez y Zapatero, con sus planteanientos y conductas; un presidente del Gobierno de España y un expresidente, ambos "socialistos". Una vergüenza nacional para cualquier ciudadano respetuoso con la ley y el Estado de derecho.
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