La estabilidad inestable de Juanma
Pasado ya (¿seguro?) eso que llaman ciclo electoral tras el 17M en Andalucía, queda ahora por ver sobre qué pivotes pretende Juanma Moreno asentar la estabilidad del gobierno. Porque el ganador de las pasadas elecciones andaluzas se ha visto privado de la tan ansiada mayoría absoluta, esa que le permitiría seguir pasando por alto cualquier propuesta que le llegara de éste o aquel partido político con representación en la Camara vecina del Barrio de la Macarena.
Yo me permitiría pedir a los llamados a negociar ese pacto que apunta a gobierno bipartito, que no nos vayan a tener unas pocas semanas pendientes de sus cuitas, de sus bravuconadas, exigiendo un respeto que, en demasiadas ocasiones, no es recíproco. Porque, al fin y al cabo, aquí ya nos conocemos todos y, al menos, por lo que respecta a VOX, ya está todo el pescao vendío. Porque VOX, desde la previsibilidad y coherencia de su mensaje, va a plantear lo mismo que ha planteado en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Porque VOX quiere lo mismo para todos los españoles, vivamos donde vivamos.
Y sí, es hora también de generosidad por parte de todos, hacia los andaluces y entre los propios políticos. Porque los primeros nos merecemos poder volver a creer en la altura de miras de los segundos; y porque los segundos deben aspirar siempre a que la confianza de los primeros no se disipe entre dimes y diretes, vaivenes durante la legislatura, y aspiraciones crematísticas personales sobredimensionadas que, en España, nos llevan demasiadas veces a almorzar con la Audiencia Provincial en nuestros televisores. Por cierto, felicidades a todos los abogados en ese 19 de mayo, día de S. Ivo, su patrón.
Dicho esto, sobreviene la estabilidad que acucia conseguir a unos, a otros y a todos. A unos para garantizarse esa credibilidad como gobierno con que debe presentarse ante tantos foros de distinta índole; a otros para gestionar las propuestas que, ahora sí, podría ejecutar directamente como gobierno, y hacerlo en consonancia con esas otras regiones en las que propuso exactamente lo mismo. A todos, porque no podemos correr el riesgo de vernos con un gobierno obligado a diario a negociar cuanto pretenda sacar adelante con derechas, con la izquierda del PSOE, o con la extrema izquierda que representa el podemismo. Lo que vendría a ser un Sánchez a la andaluza. Yo, esto último, visto el gusto y los compromisos de Moreno con la agenda de colorines, no lo descartaría absolutamente. Aunque eso y un adelanto electoral en dos años, irían de la mano.
Porque Juanma debe entender que no se pide el voto y se consigue por varios cientos de miles para ponerlos a su disposición, por mucho que sonría y por muy bien que crea cantar. En VOX se valora cada voto, porque cada uno de ellos costó mucho lucharlo y conseguirlo, incluso, contra las redes mediáticas que el mismo PP alimenta, para pretender su puesta en bandeja a cambio de las migajas a los que nos tienen acostumbrados. Las malas costumbres hay que erradicarlas desde el mismo momento en que la firma y la votación en Pleno del acuerdo se produzca.
Se exige pues proporcionalidad, porque por mucho que se sueñe en el PP con la vuelta de no sabemos qué PSOE, la izquierda, la que siempre lo ha sido, de fiar, precisamente, nunca lo fue, y la estabilidad impostada a la que nos pueden someter no augura devenir prometedor alguno. De VOX ya saben, de sobra y en todos los sentidos, que lo que firma, lo cumple.
Por nuestro presente, por nuestro futuro, sean sensatos.
Pasado ya (¿seguro?) eso que llaman ciclo electoral tras el 17M en Andalucía, queda ahora por ver sobre qué pivotes pretende Juanma Moreno asentar la estabilidad del gobierno. Porque el ganador de las pasadas elecciones andaluzas se ha visto privado de la tan ansiada mayoría absoluta, esa que le permitiría seguir pasando por alto cualquier propuesta que le llegara de éste o aquel partido político con representación en la Camara vecina del Barrio de la Macarena.
Yo me permitiría pedir a los llamados a negociar ese pacto que apunta a gobierno bipartito, que no nos vayan a tener unas pocas semanas pendientes de sus cuitas, de sus bravuconadas, exigiendo un respeto que, en demasiadas ocasiones, no es recíproco. Porque, al fin y al cabo, aquí ya nos conocemos todos y, al menos, por lo que respecta a VOX, ya está todo el pescao vendío. Porque VOX, desde la previsibilidad y coherencia de su mensaje, va a plantear lo mismo que ha planteado en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Porque VOX quiere lo mismo para todos los españoles, vivamos donde vivamos.
Y sí, es hora también de generosidad por parte de todos, hacia los andaluces y entre los propios políticos. Porque los primeros nos merecemos poder volver a creer en la altura de miras de los segundos; y porque los segundos deben aspirar siempre a que la confianza de los primeros no se disipe entre dimes y diretes, vaivenes durante la legislatura, y aspiraciones crematísticas personales sobredimensionadas que, en España, nos llevan demasiadas veces a almorzar con la Audiencia Provincial en nuestros televisores. Por cierto, felicidades a todos los abogados en ese 19 de mayo, día de S. Ivo, su patrón.
Dicho esto, sobreviene la estabilidad que acucia conseguir a unos, a otros y a todos. A unos para garantizarse esa credibilidad como gobierno con que debe presentarse ante tantos foros de distinta índole; a otros para gestionar las propuestas que, ahora sí, podría ejecutar directamente como gobierno, y hacerlo en consonancia con esas otras regiones en las que propuso exactamente lo mismo. A todos, porque no podemos correr el riesgo de vernos con un gobierno obligado a diario a negociar cuanto pretenda sacar adelante con derechas, con la izquierda del PSOE, o con la extrema izquierda que representa el podemismo. Lo que vendría a ser un Sánchez a la andaluza. Yo, esto último, visto el gusto y los compromisos de Moreno con la agenda de colorines, no lo descartaría absolutamente. Aunque eso y un adelanto electoral en dos años, irían de la mano.
Porque Juanma debe entender que no se pide el voto y se consigue por varios cientos de miles para ponerlos a su disposición, por mucho que sonría y por muy bien que crea cantar. En VOX se valora cada voto, porque cada uno de ellos costó mucho lucharlo y conseguirlo, incluso, contra las redes mediáticas que el mismo PP alimenta, para pretender su puesta en bandeja a cambio de las migajas a los que nos tienen acostumbrados. Las malas costumbres hay que erradicarlas desde el mismo momento en que la firma y la votación en Pleno del acuerdo se produzca.
Se exige pues proporcionalidad, porque por mucho que se sueñe en el PP con la vuelta de no sabemos qué PSOE, la izquierda, la que siempre lo ha sido, de fiar, precisamente, nunca lo fue, y la estabilidad impostada a la que nos pueden someter no augura devenir prometedor alguno. De VOX ya saben, de sobra y en todos los sentidos, que lo que firma, lo cumple.
Por nuestro presente, por nuestro futuro, sean sensatos.
La opinión de Ceuta Ahora se refleja únicamente en sus editoriales. La libertad de expresión, la libertad en general, es una máxima de filosofía de este medio que puede compartir o no las opiniones de sus articulistas






















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.68