Cultura
Ceuta entrega a Amín Maalouf el XX Premio Convivencia
El escritor francolibanés recibe el galardón en el Auditorio del Revellín en un acto centrado en la pluralidad, el diálogo entre culturas y la defensa de la convivencia
Ceuta reconoció este jueves al escritor francolibanés Amín Maalouf con el XX Premio Convivencia, en una ceremonia celebrada en el Auditorio del Revellín. El autor recibió el galardón de manos del presidente de la Ciudad, Juan Vivas, y de la consejera de Educación, Cultura y Juventud, Pilar Orozco, en un acto que puso el foco en la convivencia, la diversidad y el entendimiento entre culturas.
Con este reconocimiento, Maalouf sucede a Joan Manuel Serrat, premiado en la edición anterior, y se incorpora a la lista de galardonados por la Fundación Premio Convivencia desde 1999. Entre ellos figuran Adolfo Suárez, Vicente Ferrer, Malala Yousafzai, Muhammad Yunus, Mario Vargas Llosa, Dominique Lapierre y Daniel Barenboim.
Durante su intervención, Pilar Orozco, consejera de Cultura, definió Ceuta como “un sedimento vivo de civilizaciones” y relacionó esa identidad plural con la obra de Maalouf. La consejera sostuvo que el escritor ha hecho de la literatura un puente entre culturas y recordó una de las ideas centrales de su pensamiento: las identidades no son únicas ni cerradas. “Nos ha recordado que no somos islas, sino puentes”, afirmó.
Orozco repasó también la trayectoria de la Fundación Premio Convivencia y subrayó que Ceuta ha construido su identidad a partir de la suma de culturas y tradiciones. En ese marco, dijo que la presencia de Maalouf en la ciudad representa “un acto de gratitud” hacia un autor que ha ayudado a explicar, con sus libros, la complejidad de sociedades como la ceutí.
El presidente Juan Vivas, por su parte, centró su intervención en la convivencia como una de las señas de identidad de Ceuta. El presidente defendió que la diversidad cultural y religiosa forma parte de la vida diaria de la ciudad y alertó frente a los discursos excluyentes y los choques identitarios. “No somos mejores porque recemos de la misma manera; somos mejores porque, siendo diferentes, somos capaces de convivir en paz y armonía”, señaló.
Vivas elogió además el pensamiento de Maalouf y destacó varios ejes de su obra: la defensa de las identidades complejas, el rechazo del fanatismo y la necesidad de construir sociedades basadas en el respeto mutuo. Cerró su discurso con una referencia a El laberinto de los extraviados, donde el autor apela a “un mundo reconciliado” y a una humanidad capaz de influirse “sin humillar a nadie ni dejarse humillar”.
El galardonado
En su discurso de agradecimiento, pronunciado en francés y traducido al español, Amín Maalouf defendió la diversidad como una oportunidad y no como una amenaza. El escritor evocó la realidad del Líbano y rechazó que la pluralidad cultural conduzca por sí sola al conflicto. “La diversidad no es ni una maldición ni una bendición; todo depende de cómo se aborde”, afirmó.
Maalouf añadió que algunas de las sociedades más creativas, dinámicas y prósperas de la historia se levantaron sobre la convivencia entre comunidades distintas. También advirtió de que la cercanía entre culturas no garantiza por sí sola la fraternidad y apeló a la responsabilidad de políticos, docentes, artistas y escritores para frenar la discriminación, el resentimiento y la tensión social.
El escritor cerró su intervención con un llamamiento a gestionar la diversidad de forma “sensata, armoniosa y fructífera” y recordó que el mundo actual es “un gigantesco mosaico” de lenguas, creencias y sensibilidades. El público respondió con una larga ovación.

Ceuta reconoció este jueves al escritor francolibanés Amín Maalouf con el XX Premio Convivencia, en una ceremonia celebrada en el Auditorio del Revellín. El autor recibió el galardón de manos del presidente de la Ciudad, Juan Vivas, y de la consejera de Educación, Cultura y Juventud, Pilar Orozco, en un acto que puso el foco en la convivencia, la diversidad y el entendimiento entre culturas.
Con este reconocimiento, Maalouf sucede a Joan Manuel Serrat, premiado en la edición anterior, y se incorpora a la lista de galardonados por la Fundación Premio Convivencia desde 1999. Entre ellos figuran Adolfo Suárez, Vicente Ferrer, Malala Yousafzai, Muhammad Yunus, Mario Vargas Llosa, Dominique Lapierre y Daniel Barenboim.
Durante su intervención, Pilar Orozco, consejera de Cultura, definió Ceuta como “un sedimento vivo de civilizaciones” y relacionó esa identidad plural con la obra de Maalouf. La consejera sostuvo que el escritor ha hecho de la literatura un puente entre culturas y recordó una de las ideas centrales de su pensamiento: las identidades no son únicas ni cerradas. “Nos ha recordado que no somos islas, sino puentes”, afirmó.
Orozco repasó también la trayectoria de la Fundación Premio Convivencia y subrayó que Ceuta ha construido su identidad a partir de la suma de culturas y tradiciones. En ese marco, dijo que la presencia de Maalouf en la ciudad representa “un acto de gratitud” hacia un autor que ha ayudado a explicar, con sus libros, la complejidad de sociedades como la ceutí.
El presidente Juan Vivas, por su parte, centró su intervención en la convivencia como una de las señas de identidad de Ceuta. El presidente defendió que la diversidad cultural y religiosa forma parte de la vida diaria de la ciudad y alertó frente a los discursos excluyentes y los choques identitarios. “No somos mejores porque recemos de la misma manera; somos mejores porque, siendo diferentes, somos capaces de convivir en paz y armonía”, señaló.
Vivas elogió además el pensamiento de Maalouf y destacó varios ejes de su obra: la defensa de las identidades complejas, el rechazo del fanatismo y la necesidad de construir sociedades basadas en el respeto mutuo. Cerró su discurso con una referencia a El laberinto de los extraviados, donde el autor apela a “un mundo reconciliado” y a una humanidad capaz de influirse “sin humillar a nadie ni dejarse humillar”.
El galardonado
En su discurso de agradecimiento, pronunciado en francés y traducido al español, Amín Maalouf defendió la diversidad como una oportunidad y no como una amenaza. El escritor evocó la realidad del Líbano y rechazó que la pluralidad cultural conduzca por sí sola al conflicto. “La diversidad no es ni una maldición ni una bendición; todo depende de cómo se aborde”, afirmó.
Maalouf añadió que algunas de las sociedades más creativas, dinámicas y prósperas de la historia se levantaron sobre la convivencia entre comunidades distintas. También advirtió de que la cercanía entre culturas no garantiza por sí sola la fraternidad y apeló a la responsabilidad de políticos, docentes, artistas y escritores para frenar la discriminación, el resentimiento y la tensión social.
El escritor cerró su intervención con un llamamiento a gestionar la diversidad de forma “sensata, armoniosa y fructífera” y recordó que el mundo actual es “un gigantesco mosaico” de lenguas, creencias y sensibilidades. El público respondió con una larga ovación.






















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