Mentiras arriesgadas
No soy virólogo, ni médico. Hasta hace pocos días no sabía nada del ahora famoso hantavirus. Pero, como muchos, seguí con sumo interés todo lo relacionado con el COVID y por razones profesionales tuve que formarme en medidas de prevención y gestión de grupos. Y me considero capaz de pensar.
Tenemos un grupo humano en el que se ha producido un contagio, esto es real. Nos dicen que aunque su potencial de mortalidad es muy alto, la posibilidad de contagio entre humanos es muy baja. Sin embargo hemos visto como se descontaminaba la pista del aeropuerto en el que estuvo estacionado y despegó el avión que trasladó a tres pasajeros del buque afectado. Muy tranquilizador todo. Marruecos se ha negado a que dicho avión aterrice en su territorio a repostar, algo que contribuye a consolidar nuestra confianza en su baja capacidad de contagio. España ha autorizado a que el citado avión sea abastecido de combustible en un aeropuerto de Canarias, y se ofrece para que el buque “ fondee” en aguas de Tenerife, desde donde se evacuarán a sus destinos.
Ahora viene mi pregunta:
Los pasajeros y tripulantes del crucero forman un grupo reducido, parece ser que 147 personas. Están en una situación idónea desde el punto de vista de prevención de contagio (aislados y sin posibilidad de contacto con otros grupos y en una ubicación que permite su organización por grupos pequeños y aislados unos de otros, utilizando la compartimentación que tiene un barco) que permitiría completar la cuarentena sin riesgos de contagio. Sin embargo, las autoridades deciden repartirlos por el mundo en función de su nacionalidad y optar por una cuarentena voluntaria.
¿Es así?
¿En manos de quiénes estamos?
No soy virólogo, ni médico. Hasta hace pocos días no sabía nada del ahora famoso hantavirus. Pero, como muchos, seguí con sumo interés todo lo relacionado con el COVID y por razones profesionales tuve que formarme en medidas de prevención y gestión de grupos. Y me considero capaz de pensar.
Tenemos un grupo humano en el que se ha producido un contagio, esto es real. Nos dicen que aunque su potencial de mortalidad es muy alto, la posibilidad de contagio entre humanos es muy baja. Sin embargo hemos visto como se descontaminaba la pista del aeropuerto en el que estuvo estacionado y despegó el avión que trasladó a tres pasajeros del buque afectado. Muy tranquilizador todo. Marruecos se ha negado a que dicho avión aterrice en su territorio a repostar, algo que contribuye a consolidar nuestra confianza en su baja capacidad de contagio. España ha autorizado a que el citado avión sea abastecido de combustible en un aeropuerto de Canarias, y se ofrece para que el buque “ fondee” en aguas de Tenerife, desde donde se evacuarán a sus destinos.
Ahora viene mi pregunta:
Los pasajeros y tripulantes del crucero forman un grupo reducido, parece ser que 147 personas. Están en una situación idónea desde el punto de vista de prevención de contagio (aislados y sin posibilidad de contacto con otros grupos y en una ubicación que permite su organización por grupos pequeños y aislados unos de otros, utilizando la compartimentación que tiene un barco) que permitiría completar la cuarentena sin riesgos de contagio. Sin embargo, las autoridades deciden repartirlos por el mundo en función de su nacionalidad y optar por una cuarentena voluntaria.
¿Es así?
¿En manos de quiénes estamos?
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