Viernes, 01 de Mayo de 2026

Actualizada Viernes, 01 de Mayo de 2026 a las 14:05:52 horas

PSOE-Ceuta
Viernes, 01 de Mayo de 2026

Manifiesto del PSOE por el 1º de Mayo

 

 Este Primero de Mayo, Día Internacional de las Trabajadoras y los Trabajadores, el Partido Socialista Obrero Español reafirma su compromiso con la clase trabajadora y con la defensa de sus derechos, en un contexto internacional marcado por la incertidumbre y los conflictos. Lo decimos con claridad: no a la guerra. Porque la guerra nunca es neutral: acaba con vidas, arrasa a la población civil y golpea con más dureza a la clase obrera. Defender la paz es también defender los derechos de la mayoría social. Por ello, condenamos toda violencia hasta que se respete la vida y el derecho de los pueblos a vivir en paz. 

 

Por ello, este Primero de Mayo lo hacemos bajo un lema que resume que España toma un camino distinto: 22 millones de razones. 

 

22 millones de razones para defender lo conseguido. 

 

22 millones de razones para no dar ni un paso atrás. 22 millones de razones para seguir avanzando. 

 

Porque hoy España ha superado los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social, una cifra que, durante años se consideró inalcanzable. Hoy es una realidad. Hoy sabemos que no solo era posible alcanzarlo, sino superarlo, incluso mejorando las condiciones. Y eso nos lleva a la segunda gran verdad: los derechos laborales no son casualidad. España no ha llegado hasta aquí por inercia. Ha llegado por voluntad política. 

 

Desde 2018, el salario mínimo interprofesional ha crecido un 66% alcanzando hoy los 1.221 euros mensuales. Una subida histórica que ha logrado reducir la desigualdad y fortalecer el poder adquisitivo de las familias. La temporalidad, que durante décadas fue un problema, se ha reducido por debajo del 12%, siendo el contrato indefinido la norma y base de nuestro modelo laboral. Y ese cambio ha venido acompañado de más empleo: la tasa de paro ha caído por debajo del 10% por primera vez en más de una década. No solo hay más empleo, hay mejor empleo, gracias a la reforma laboral que dejó atrás la precariedad estructural. 

 

Pero el avance no es solo económico. Es social. Y solo es real si llega a toda la clase trabajadora, sin excepciones. También a quienes han venido de otros países a construir su vida en España, cuya aportación es clave para nuestro crecimiento y progreso colectivo. Frente a quienes intentan dividir o excluir, lo afirmamos con claridad: no hay derechos de primera y de segunda, los derechos laborales deben ser universales y para todos las trabajadoras y los trabajadores. 

 

Y ese avance también pasa por garantizar el derecho a la vivienda. Porque no hay dignidad en el trabajo sin un hogar digno. Por eso avanzamos con el Plan Estatal de Vivienda 2026–2030, para reforzar la vivienda pública y frenar la especulación. Pero no basta con legislar: mientras algunos gobiernos autonómicos siguen sin aplicar la ley de vivienda, se está negando este derecho a la mayoría social. Frente a ello, el socialismo lo vuelve a decir claro: la vivienda es un derecho, no un negocio. 

 

Porque el avance social debe ser integral: hoy hay más mujeres trabajando que nunca. Porque no hay justicia social sin feminismo, ni democracia plena sin la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres. Y hoy tenemos un mercado laboral más inclusivo. El crecimiento del empleo entre las personas mayores de 55 años demuestra que es posible avanzar sin dejar a nadie atrás, reconociendo la experiencia de quienes han construido nuestro país. 

 

 

Nada de esto es casualidad. 

Es el resultado del esfuerzo colectivo y de una tradición política del PSOE que, desde sus orígenes con Pablo Iglesias Posse, ha defendido conquistas como la jornada de 8 horas. Pero los derechos no solo se conquistan. También pueden retroceder. 

 

Hoy vemos en el mundo ejemplos claros. El Gobierno de Javier Milei en Argentina está impulsando políticas como la reforma laboral que debilita los derechos laborales, facilitan el despido y avanzan hacia un modelo más desregulado y más precario. 

 

 

No es progreso. Es retroceso. 

Pero no hace falta irse fuera: en España estamos viendo cómo la ultraderecha y la ultraderecha de marca blanca, avanzan juntas en un mismo proyecto político. Un modelo que recorta servicios públicos, que apuesta por la externalización privada y que cuestiona el valor de los derechos laborales, tratando de presentarlos como un obstáculo en lugar de como una conquista. 

 

Frente a ese modelo, el PSOE defiende una idea clara: que el crecimiento económico solo tiene sentido si mejora la vida de la mayoría. Y por eso, frente a quienes se conforman, el Partido Socialista reivindica el inconformismo. Porque cada época ha tenido su gran conquista: ayer fue transformar el mercado laboral y acabar con la precariedad estructural; hoy es seguir ampliando derechos sin conformarnos; y mañana será defenderlos con firmeza frente a quienes pretenden recortarlos. 

 

La reducción de la jornada laboral es una de las grandes transformaciones pendientes. No se trata de trabajar menos, sino de vivir mejor. De ganar tiempo para la vida, para la conciliación, para los cuidados. De repartir de forma más justa los beneficios del crecimiento y de seguir avanzando en bienestar sin renunciar a la productividad. Para ello, la distribución del tiempo de trabajo y el refuerzo del registro horario son herramientas esenciales que deben garantizar derechos efectivos y evitar abusos. 

 

Pero los retos del presente van más allá. La transformación digital está redefiniendo el trabajo y el PSOE lo tiene claro: no se trata de frenar el cambio, sino de gobernarlo. El reto no es elegir entre tecnología o derechos, sino garantizar que la inteligencia artificial esté al servicio de las personas trabajadoras, generando empleo de calidad y no precariedad, y asegurando derechos laborales en los entornos digitales. 

 

Al mismo tiempo, la transición ecológica es uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo. La lucha contra el cambio climático es también una oportunidad para reindustrializar, crear empleo digno y modernizar nuestra economía. El objetivo es claro: una transición justa, que no deje a nadie atrás y que sitúe a la clase trabajadora en el centro del cambio. 

 

Y en este proceso, la juventud tiene un papel central. Este Primero de Mayo también es de quienes se incorporan hoy al mercado laboral y no aceptan un futuro de precariedad como norma; de una generación que, pese a ser la mejor formada, ha tenido que enfrentarse en el pasado a la incertidumbre, la temporalidad y los salarios insuficientes. El compromiso del PSOE es claro: que la juventud no herede un mercado laboral peor, sino mejor, garantizando empleo estable, salarios dignos y oportunidades reales de desarrollo. 

 

Queda mucho por hacer. Mucho por conquistar. Y mucho por proteger. Este Primero de Mayo no es solo una celebración: es memoria, lucha y compromiso. Porque los derechos laborales: no son casualidad, no están garantizados para siempre y solo avanzan cuando hay voluntad política. 

 

Y en España, los avances en derechos laborales tienen una firma: la firma del socialismo. El PSOE seguirá estando, como siempre, en el lado correcto de la historia junto a la clase trabajadora. 

La opinión de Ceuta Ahora se refleja únicamente en sus editoriales. La libertad de expresión, la libertad en general, es una máxima de filosofía de este medio que puede compartir o no las opiniones de sus articulistas

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