Cultura
Emilio Carreira desembarca en La Morena con ‘Sórdida’, su novela más política
El espacio gastronomico de la Plaza Ruiz acoge este miércoles la puesta de largo del nuevo libro del autor ceutí, una historia que pone el foco en la política, la incertidumbre y la verdad en disputa, con personajes obligados a mirarse de frente
Emilio Carreira publica su cuarto libro casi en silencio, como admite con una sonrisa. Funcionario de día y escritor “furtivo” por vocación, ha dejado pasar seis años desde La tercera tentación para volver a las librerías. La cita es este miércoles, a las 20.00 horas, cuando presentará Sórdida en La Morena. Antes del acto, conversa con este medio para desgranar el trasfondo de una novela que la propia cubierta promete que “te atrapará”.
Una trama ficticia con la política en primer plano
Carreira despeja, de entrada, una idea que se repite a su alrededor: Sórdida es ficción. No hay guiños cifrados a Ceuta ni confidencias de pasillo, subraya. La novedad, en esta ocasión, está en el escenario: por primera vez coloca en el centro de la trama los asuntos políticos.
“Hasta ahora había tocado temas diversos, pero esta vez el núcleo es la política”, señala. No lo vincula a un episodio concreto en la ciudad, matiza, sino a una percepción más amplia: la política —dice— ha pasado a ser una inquietud que atraviesa a la sociedad en casi cualquier lugar.
Entre dudas, silencios y verdades en disputa
En su diagnóstico del presente aparece un paisaje de dudas y silencios oficiales. “Los gobiernos dan más silencios que respuestas”, afirma. Ese clima, sostiene, obliga a los personajes de Sórdida a dejar de mirar desde la barrera y a preguntarse qué hacer con la verdad, un concepto que considera “manoseado” hasta el punto de volverse difícil de reconocer.
En torno a esa idea, el escritor arma un mosaico de vidas y dilemas. Sus personajes avanzan entre emociones y contradicciones: piensan, se detienen, dudan y acaban chocando con aquello que preferirían no ver.
El detonante: cuando la realidad empuja a escribir
Aunque una novela rara vez surge de un fogonazo, Carreira admite que, a veces, hay un instante que lo acelera todo: “A lo mejor te levantas una mañana y dices: voy a poner mi granito de arena”. En su caso, el terreno estaba preparado: llevaba tiempo tomando apuntes, mirando alrededor y acumulando ideas. Hasta que las circunstancias —personales y colectivas— le empujaron a profundizar.
Describe el periodo actual como un tiempo agitado, “probablemente el más complicado desde la Segunda Guerra Mundial”, y reivindica la necesidad de detenerse a pensar. En ese punto aparece una de las líneas que atraviesan Sórdida: la impresión de que hemos convertido lo excepcional en costumbre. “Desde la época de Noé, en la que un dios —llamémoslo X— mandó un diluvio y arrasó una civilización entera, solo a un hombre se le ha ocurrido hablar de destruir una civilización completa”.
Antes, sostiene, ese poder se reservaba a los dioses, “hasta que Prometeo entregó el fuego a los hombres”. Hoy, en cambio, percibe un escenario extraño donde cualquiera puede sentirse legitimado para decidir sobre el destino de millones. Y mientras tanto —lamenta— seguimos más pendientes del precio de la gasolina que de lo esencial: que un día alguien decida que esta tranquilidad se ha acabado. “Este es el momento en que tenemos que afrontar muchas verdades”, concluye. Ese choque con verdades incómodas es, precisamente, el terreno por el que se mueven sus personajes.
Poner el punto final: disciplina frente al perfeccionismo
Quienes tratan a Carreira lo describen como alguien que no da nada por cerrado a la primera. Él lo reconoce: si un autor se deja arrastrar por la revisión infinita, la historia nunca se publica. Esta vez, sin embargo, tocaba poner el punto final. Cerró la novela en junio de 2025, tras un año de trabajo. Después, un problema de salud ralentizó el calendario: la edición, la presentación e incluso las ganas de volver a abrir el archivo.
Con todo, Sórdida ve la luz como él pretendía: afinada, reposada y conectada con sus libros anteriores por un mismo pulso narrativo. Y lo hace, además, rompiendo su propia regla de no entrar en política.
La presentación: público, preguntas y debate
Sobre el público que espera, Carreira no hace grandes cálculos: quiere reencontrarse con amigos, sí, pero también con cualquiera que sienta curiosidad por mirar la realidad desde otro ángulo. No aspira a dar soluciones, insiste, sino a provocar preguntas incómodas: ¿Tienen derecho los gobiernos a hacer lo que hacen? ¿Tenemos que esperar callados? ¿Puede un individuo dar un paso al frente?
En sus páginas, esas preguntas alcanzan también a políticos y periodistas, obligados a enfrentarse a los límites —y a las consecuencias— de sus propias respuestas.
Ejemplares a la venta y disponibilidad en librería
Quienes se acerquen el miércoles podrán llevarse Sórdida a casa. El autor acudirá con 30 o 40 ejemplares; cuando se agoten, la librería Krispy continuará gestionando la venta para quien quiera conseguir el libro.

Emilio Carreira publica su cuarto libro casi en silencio, como admite con una sonrisa. Funcionario de día y escritor “furtivo” por vocación, ha dejado pasar seis años desde La tercera tentación para volver a las librerías. La cita es este miércoles, a las 20.00 horas, cuando presentará Sórdida en La Morena. Antes del acto, conversa con este medio para desgranar el trasfondo de una novela que la propia cubierta promete que “te atrapará”.
Una trama ficticia con la política en primer plano
Carreira despeja, de entrada, una idea que se repite a su alrededor: Sórdida es ficción. No hay guiños cifrados a Ceuta ni confidencias de pasillo, subraya. La novedad, en esta ocasión, está en el escenario: por primera vez coloca en el centro de la trama los asuntos políticos.
“Hasta ahora había tocado temas diversos, pero esta vez el núcleo es la política”, señala. No lo vincula a un episodio concreto en la ciudad, matiza, sino a una percepción más amplia: la política —dice— ha pasado a ser una inquietud que atraviesa a la sociedad en casi cualquier lugar.
Entre dudas, silencios y verdades en disputa
En su diagnóstico del presente aparece un paisaje de dudas y silencios oficiales. “Los gobiernos dan más silencios que respuestas”, afirma. Ese clima, sostiene, obliga a los personajes de Sórdida a dejar de mirar desde la barrera y a preguntarse qué hacer con la verdad, un concepto que considera “manoseado” hasta el punto de volverse difícil de reconocer.
En torno a esa idea, el escritor arma un mosaico de vidas y dilemas. Sus personajes avanzan entre emociones y contradicciones: piensan, se detienen, dudan y acaban chocando con aquello que preferirían no ver.
El detonante: cuando la realidad empuja a escribir
Aunque una novela rara vez surge de un fogonazo, Carreira admite que, a veces, hay un instante que lo acelera todo: “A lo mejor te levantas una mañana y dices: voy a poner mi granito de arena”. En su caso, el terreno estaba preparado: llevaba tiempo tomando apuntes, mirando alrededor y acumulando ideas. Hasta que las circunstancias —personales y colectivas— le empujaron a profundizar.
Describe el periodo actual como un tiempo agitado, “probablemente el más complicado desde la Segunda Guerra Mundial”, y reivindica la necesidad de detenerse a pensar. En ese punto aparece una de las líneas que atraviesan Sórdida: la impresión de que hemos convertido lo excepcional en costumbre. “Desde la época de Noé, en la que un dios —llamémoslo X— mandó un diluvio y arrasó una civilización entera, solo a un hombre se le ha ocurrido hablar de destruir una civilización completa”.
Antes, sostiene, ese poder se reservaba a los dioses, “hasta que Prometeo entregó el fuego a los hombres”. Hoy, en cambio, percibe un escenario extraño donde cualquiera puede sentirse legitimado para decidir sobre el destino de millones. Y mientras tanto —lamenta— seguimos más pendientes del precio de la gasolina que de lo esencial: que un día alguien decida que esta tranquilidad se ha acabado. “Este es el momento en que tenemos que afrontar muchas verdades”, concluye. Ese choque con verdades incómodas es, precisamente, el terreno por el que se mueven sus personajes.
Poner el punto final: disciplina frente al perfeccionismo
Quienes tratan a Carreira lo describen como alguien que no da nada por cerrado a la primera. Él lo reconoce: si un autor se deja arrastrar por la revisión infinita, la historia nunca se publica. Esta vez, sin embargo, tocaba poner el punto final. Cerró la novela en junio de 2025, tras un año de trabajo. Después, un problema de salud ralentizó el calendario: la edición, la presentación e incluso las ganas de volver a abrir el archivo.
Con todo, Sórdida ve la luz como él pretendía: afinada, reposada y conectada con sus libros anteriores por un mismo pulso narrativo. Y lo hace, además, rompiendo su propia regla de no entrar en política.
La presentación: público, preguntas y debate
Sobre el público que espera, Carreira no hace grandes cálculos: quiere reencontrarse con amigos, sí, pero también con cualquiera que sienta curiosidad por mirar la realidad desde otro ángulo. No aspira a dar soluciones, insiste, sino a provocar preguntas incómodas: ¿Tienen derecho los gobiernos a hacer lo que hacen? ¿Tenemos que esperar callados? ¿Puede un individuo dar un paso al frente?
En sus páginas, esas preguntas alcanzan también a políticos y periodistas, obligados a enfrentarse a los límites —y a las consecuencias— de sus propias respuestas.
Ejemplares a la venta y disponibilidad en librería
Quienes se acerquen el miércoles podrán llevarse Sórdida a casa. El autor acudirá con 30 o 40 ejemplares; cuando se agoten, la librería Krispy continuará gestionando la venta para quien quiera conseguir el libro.






















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.117