Lunes, 20 de Abril de 2026

Actualizada Lunes, 20 de Abril de 2026 a las 11:27:16 horas

Juan Sergio Redondo
Lunes, 20 de Abril de 2026

Las mañanas antiVOX

En el ecosistema mediático español y europeo se ha consolidado una rutina que ya no sorprende a nadie. Cada mañana tiene un protagonista fijo y ese protagonista es VOX. No importa la línea editorial, ni la antigüedad del medio, ni su supuesta ubicación ideológica. Desde cabeceras tradicionales hasta nuevos formatos digitales, desde posiciones de izquierda hasta espacios que se autodefinen como conservadores, el patrón es idéntico. VOX se convierte diariamente en objeto de crítica, señalamiento o desgaste.

 

La cuestión no es la crítica en sí misma, que forma parte esencial de cualquier democracia saludable. El problema es la sistematicidad. VOX es criticado si actúa y si no actúa, también, si mantiene una postura firme o si la matiza. Siempre existe un motivo. Siempre hay un resquicio. Orwell afirmaba que el periodismo consistía en publicar lo que alguien no quiere que publiques, todo lo demás son relaciones públicas, y en esta estrategia hay mucho de esto último.

 

Ahora bien, este fenómeno no es exclusivo de España. Se reproduce con notable similitud en distintos países europeos. Formaciones como AfD en Alemania, Marine Le Pen en Francia, Meloni en Italia, Ley y Justicia en Polonia y, como no, la denostada figura de Viktor Orbán en Hungría han sido objeto de estrategias mediáticas comparables. En todos estos casos, el relato dominante tiende a construirse desde la alerta constante, independientemente de los matices o de los resultados concretos de sus políticas.

 

Es evidente que desde la Unión Europea se observa todo este fenómeno con inquietud creciente y por eso se actúa desde una cierta visceralidad existencial. La aparición de nuevos actores y el fortalecimiento de corrientes políticas que cuestionan el statu quo impuesto desde Bruselas desde hace décadas generan incertidumbre en estructuras acostumbradas a marcos más previsibles.

 

Otro elemento clave en esta dinámica es la asfixiante proliferación de encuestas. Presentadas como instrumentos objetivos, muchas veces terminan configurando percepciones que no necesariamente coinciden con la realidad sociopolítica. Su objetivo es construir una narrativa paralela a la realidad que busca influir de forma evidente en el clima político. Algo que no es nuevo y que Walter Lippmann anticipó en su teoría del pseudoentorno, al señalar que la opinión pública responde no al entorno real, sino a las imágenes que de él se crean en nuestras cabezas.

 

Sin embargo, toda estrategia basada en la reiteración tiene límites. Cuando un mensaje se repite sin variación pierde capacidad de impacto. El desgaste se transforma en rutina y la rutina en irrelevancia. El electorado de VOX, lejos de fragmentarse, tiende a reforzar su posición. Se genera un efecto de inmunización que convierte la presión externa en un elemento de cohesión interna.

 

Este fenómeno conecta con una idea más profunda. VOX no se percibe por sus votantes como un producto del sistema tradicional, sino como una respuesta a él. La percepción del votante de VOX es que este ha llegado para quedarse y que no se trata de una simple reacción política pasajera, algo que afianza un sentimiento de pertenencia que sigue desconcertando a amplios sectores del bipartidismo europeo.

 

Y ahí reside la cuestión de fondo, porque lo que está en juego no es únicamente una sigla política, sino un proceso más amplio que atraviesa a distintas sociedades europeas donde partidos como VOX, AfD, Marine Le Pen, Meloni u Orbán, e incluso su camaleónico sustituto Magyar, representan corrientes que conectan con una parte creciente de la población.

 

La insistencia mediática puede continuar, pero su eficacia no está garantizada. La realidad política, compleja y cambiante, rara vez se deja encerrar en un único relato. Y cuando ese relato se repite cada mañana sin apenas variación, corre el riesgo de convertirse en ruido de fondo más que en una influencia real.

La opinión de Ceuta Ahora se refleja únicamente en sus editoriales. La libertad de expresión, la libertad en general, es una máxima de filosofía de este medio que puede compartir o no las opiniones de sus articulistas

Comentarios
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.117

Todavía no hay comentarios

Más contenidos

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.