Domingo, 05 de Abril de 2026

Actualizada Sábado, 04 de Abril de 2026 a las 21:39:59 horas

Paula M. García
Domingo, 05 de Abril de 2026

Procaz hipocresía

Esta semana hemos asistido a un ejercicio de procaz hipocresía, desde múltiples instancias con lenguaje desvergonzado, atrevido, insolente o impúdico por los cánticos de un sector de la grada en el estadio del Español durante el encuentro de fútbol de las selecciones de España y Egipto. El detonante de tal insolencia fue el cantico de "musulmán el que no bote", algo que para algunos supone un síntoma de racismo y xenofobia, considerando de tal manera el término "musulmán" como racista cuando en sentido estricto, decir "musulmán" en sí mismo no es racista, ya que es el término correcto para referirse a una persona que profesa la religión del islam. El término describe una identidad religiosa, no una raza o etnia. Sin embargo, aquí en Ceuta, estamos muy acostumbrados a escuchar a musulmanes referirse a los del vecino país como "los moritos de Marruecos", en un sentido paternalista pero que podría tener connotaciones peyorativas, ya que el término "moro" sí resulta despectivo. En cualquier caso, el problema no está en la palabra en sí misma, sino en el sentido e intención con la que se usa, especialmente si va referida a un contexto de discriminación estructural.

 

Leo a ese "insigne" comunicador, entrevistador del sanguinario Josu Ternera, (que fue jefe de ETA, terrorista cruel y abominable), Jordi Évole decir: "Vergonzoso lo que ha pasado esta noche en Cornellá-El Prat (referido al estadio de fútbol del Español). No entiendo como nadie ha parado el partido. Espero la condena de los líderes políticos nacionales, sobre todo de alguno que es muy de condenar." Qué sensible es a un cántico y qué tolerante para los del tiros en la nuca con 300 asesinatos de terroristas, que salen ahora de la cárcel pese a tener a sus espaldas condenas de más de 400 años por delitos de sangre y en régimen de semilibertad por los pactos infames de un Pedro Sánchez con su gobierno social-comunista dispuesto a normalizar todo con una naturalidad bochornosa.

 

La izquierda nos tiene acostumbrados a normalizar lo que les conviene (casos de abusos sexuales de Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero hoy ya dando clases en la universidad, y tantos socialistas incursos en procesos de antifeminismo obsceno) y dar lecciones de la moral que a ellos les parece para los demás, erigiéndose en una forma de adoctrinarnos dictatorial como llevar asuntos sexuales a los colegios para que los niños se vayan acostumbrando a sus golferías salidas de las saunas de la familia de la mujer del presidente del Gobierno que tantos réditos económicos le generaron. Algo tan denigrante como han querido ocultar, tapiando recientemente esos locales donde los gays y heterosexuales hacían de las suyas en un negocio del suegro de este presidente tan ético que da lecciones de acabar con la prostitución y defender el feminismo como si su suegro no hubiera estado toda su vida lucrándose de estos negocios ignominiosos y tan poco edificantes en una conducta decente. Menudo legado le dejó a Pedro Sánchez y Begoña Gómez, que han derivado en la poliacusación judicial a la esposa del presidente y a una buena banda de afines al inquilino de la Moncloa que ha alojado allí a su hermano a cuenta del erario público.

 

En cuanto a los cánticos, aquí en esta ciudad con ocasión del ascenso del Ceuta a Segunda División y a resultas de las disputas en los enfrentamientos con el Real Murcia, Dani Aquíno y sus compañeros, también cantaron "murciano el que no bote" y nadie se rasgó las vestiduras por considerarlo una muestra de entusiasmo por la alegría del ascenso, aunque Aquino sí sufrió las consecuencias de ese episodio porque tras darle la baja el Ceuta se ofreció al Real Murcia y allí le recordaron este cántico, pidiendo disculpas el futbolista que, precisamente es murciano de nacimiento y tiene a un hermano en el equipo filial del Real Murcia, reconociendo que mostró poca profesionalidad con tal conducta y se dejó llevar por el entusiasmo del momento. Por ello, no le fichó el Real Murcia y hubo de irse al UCAM que milita en Segunda REF.

 

A nivel nacional, en el Nou Camp se grita "puta España" y no pasa nada, igual que se silba el himno nacional (TVE ha de bajar el sonido para aminorar las protestas) o se insulta al Rey en las finales de la Copa, tanto en el estadio catalán como en San Mamés. En 1992, un niño muere al recibir el impacto de una bengala en el pecho en Sarriá y no pasó nada como tampoco cuando en 1997, unos energúmenos tiraron abajo la portería del Bernabéu en un partido de Champions; en 2000 en el Nou Camp tiraron una botella de JB y una cabeza de cochinillo a Luis Figo cuando éste se disponía a lanzar un córner y tampoco pasó nada. En esos años, un padre y un hijo son apaleados en la puerta del Bernabéu por llevar una camiseta del Osasuna tras un partido con el Real Madrid contra los navarros y un aficionado de la Real Sociedad es apuñalado mortalmente en los aledaños del Vicente Calderón, sin que pasara nada. Desde 2009 en adelante hemos visto finales de la Copa del Rey entre Athletic y Barcelona en las que se silbaba el himno nacional, se veían pancartas de Euskal Presoak y se gritaba "español el que no bote", sin que pasara nada. A Dani Alves le tiraron un plátano y a Johan Jordán un palo desde la grada, sin que pasara nada como tampoco cuando aficionados del Atlético de Madrid y del Deportivo de La Coruña quedaron para agredirse, muriendo uno ahogado en el río Manzanares. Se insultó a futbolistas negros, indios, judíos y no pasó nada. Se pasó de esas conductas y ahora resulta que decir musulmán es un delito. Se paró la Vuelta a España por una reivindicación poniendo en riesgo la vida de los deportistas y dejando la imagen del país por los suelos. Y qué decir de los aficionados del Español hace dos años saltando al campo a linchar a los jugadores del Barcelona.

 

Es vergonzoso que todos los medios de comunicación omitan los apuñalamientos, violaciones y robos diarios por parte de musulmanes, siendo cómplices y ahora resulta que decir musulmán es un delito de grandes dimensiones y profunda ofensa.

 

Salvador Illa pide disculpas por hablar en español en un acto internacional, en un patético y estrambótico independentismo cuando es presidente de una Comunidad española que no respeta en absoluto la identidad nacional. Mientras, intentan vetar la formación católica de los docentes de religión en Ibiza, mientras el Parlamento Europeo ha utilizado el término "cristianofobia" en una resolución formal por primera vez, declarando al cristianismo como la religión más perseguida en el mundo, ya que más de 380 millones de cristianos viven bajo persecución severa en todo el planeta.

 

No se puede inocular de tinte político un cántico y, mucho menos, promover el enfrentamiento como es la tónica que viene demostrando este Gobierno social-comunista con las reiteradas alusiones a Franco que lo nombran muchísimo más que aquéllos que lo olvidaron. La fórmula de la Memoria Democrática creada por ese Zapatero felón y amigo de la narco dictadura venezolana, busca poner sólo el foco en una parte del conflicto como si en una guerra, no se repartieran las muertes en ambos bandos.

 

Cuando un grupo de impresentables incultos intentan provocar un incidente con cánticos contra un rival deportivo (con pasado histórico incomparable y que tiene ganado respeto para el resto del mundo), al llamarles musulmanes, demuestran su incultura, a la vez que hacen válido el refrán  "no ofende quien quiere sino quien puede". Ahora bien, los medios de comunicación, marionetas de un Gobierno manipulador con un sentido de libertad directamente proporcional a la subvención que reciben no pueden ser cómplices y altavoces de un sinsentido. En Cataluña, País Vasco (Euskadi) y Navarra "puta España", no tiene importancia y lo consideran libertad de expresión, pero llamar musulmán a uno que lo es supone racismo, islamofobia o xenofobia. Vivir para creer. Hasta ahí nos lleva la procaz hipocresía de algunos convertida en episodio de naturaleza ideológica manipulada para enfrentarnos. Claro que, cómo definir a un presidente que felicita el Ramadán y "se olvida" de la Semana Santa.

La opinión de Ceuta Ahora se refleja únicamente en sus editoriales. La libertad de expresión, la libertad en general, es una máxima de filosofía de este medio que puede compartir o no las opiniones de sus articulistas

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