Jueves, 02 de Abril de 2026

Actualizada Jueves, 02 de Abril de 2026 a las 17:00:45 horas

Antonio Palomar García
Jueves, 02 de Abril de 2026

La España liada

A mí, como supongo que la mayoría de los españoles, ni me gusta ni quiero guerra. Pero ser consecuentes implica posicionarse necesariamente, y entiendo que el gobierno de España, con nuestra posición oficial con lo ocurrido en la guerra desatada en Irán, nos deja en una posición difícil en un futuro cercano.

 

Porque nuestro gobierno, el primero de otros que le siguieron, decidió que esa no era nuestra guerra y, en consecuencia, no sólo no iba a participar, sino que, además, iba a obstaculizar la participación en la misma de Estados Unidos, impidiéndole el uso de las bases americanas en nuestro territorio y arrastrando con su actitud a otros gobiernos de nuestro entorno.

 

Como saben, pertenecemos a la OTAN y, a partir de ahí, la expresión “esa no es nuestra guerra”, carece de sentido por más que, reitero, nadie desee una guerra. Porque la pertenencia a la OTAN en el desarrollo de su tratado, exige la cooperación mutua de los firmantes o, al menos, que quienes no sumen que tampoco resten. En este último caso es en el que nos ha sumido nuestro gobierno frente a los americanos, arrastrando en su actitud, como decía, a otros de los principales miembros de la OTAN (Alemania y Reino Unido principalmente). Y este enfrentamiento en el reposicionamiento español contra sus socios nos enfrenta a otra guerra que a saber por dónde puede dar la cara.

 

Trump anuncia medidas contra nuestro país que van más allá de una eventual salida de la OTAN, con la soledad que ello implica ante eventuales conflictos en los que se pudieran ver inmersos el resto de asociados del organismo militar, en el que USA supone más del 60% de su potencial bélico.

 

Las consecuencias tendrían una componente económica que asfixiaría a nuestras exportaciones (agrícolas e industriales), a base de aranceles y de búsqueda en otros lugares de lo que les surte España, de difícil y gravísimo cálculo. 

 

Duele la vista leer las estimaciones. Sólo las exportaciones hacia Estados Unidos suman más de 16.000 millones de euros anuales. Eso no incluye ni el turismo ni el transporte, teniendo en cuenta que, sin duda alguna, ya se encargaría el gobierno americano de desaconsejar a sus ciudadanos venir a dejar sus dólares a España, teniendo otros socios más fiables a los que enviar sus turistas e inversores.

 

Hemos abandonado a nuestros aliados, dejando por lo mismo de ser fiables a los ojos de cualquiera que se precie en los próximos años a firmar pacto alguno con España. Esta España desaliada y vuelta a reliar, cabecilla de toda esa revuelta antiamericana que mereció el reconocimiento indubitable de los enemigos norteamericanos en esa guerra, el régimen iraní y sus apoyos terroristas de Hezbolá y de Hamas (viejos conocidos de Sánchez).

 

Ese abandono de nuestras obligaciones pueden tener su eco en las aspiraciones de otros que quieran ampliar sus fronteras sin mucha resistencia de España. Entonces, si estaremos ante nuestra guerra, y tendremos difícil conseguir apoyos si el monarca marroquí decide a hacerse con sus deseadas posiciones en Ceuta, Melilla y Canarias. ¿A quién piensa recurrir nuestra Ministra de Defensa de producirse semejantes movimientos en nuestro territorios africanos e insulares? ¿O piensa desentenderse de ceutíes, melillenses y canarios la Ministra Robles?

 

Porque, ¿cómo enfrentarnos a un ejército marroquí que se ha reforzado en todos estos años de manera incomparable al español? Nuestros medios y sistemas de defensa han sido condenados a la obsolescencia programada por la irresponsabilidad de los mismos que decidieron dar de lado a su principal aliado y al socio de este, Israel.

 

A mí, repito, ni me gusta ni quiero guerra alguna. Pero no estamos solos en un Planeta donde los equilibrios se miden en términos de alianzas, esas que el gobierno español -el que se conformó con los votos de la ultraderecha y ultraizquierda catalana, proetarras y podemitas-, ese gobierno (no confundir con los españoles) se ha empeñado en dinamitar.

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